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EL PÁJARO DEL ALMA

Un cuento que nos invita a reflexionar sobre nuestros sentimientos

 

  

El cuento nos entusiasmó a pesar de la profundidad de su mensaje. Fueron muchas las discusiones sobre nuestros cajones, sobre la posibilidad de controlar nuestros sentimientos.

Jugamos a ser pájaros del alma y a vivir sensaciones de alegría, tristeza o enfado.

Comenzamos por pedir cajas de zapatos a las familia para construir los cajones del pájaro del alma

Analizamos las cajas, sus colores, letras, tamaño, forma,..

Jugamos con las cajas diariamente hasta que comenzamos a construir el pájaro del alma.

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Cada día jugamos con algún sentimiento, forramos una caja con el color adecuado y escribimos su nombre.

 

El juego del enfado: Un grupo gritaba: Siiiiiiiii. El otro, gritaba: Noooooooooo. Luego nos cambiamos. Así relativizamos nuestro enfado.

 

En la caja del amor metemos nuestros cariños.

En la caja de la alegría, metimos el nacimiento de un hermanito, el nombre de un nuevo perro en casa, etc.

                            

Escuchamos El cuento musical "Pedro y el Lobo" que trabajamos el curso pasado, y fuimos metiendo cada personaje, cada instrumento, en una caja. El lobo, representado por la trompa, lo metimos en el cajón del enfado; a Pedro, los violines, en la alegría; el pato, representado por el oboe, en la tristeza; el gato, clarinete, en el cajón de los secretos,...

El cajón más interesante fue el de los secretos. Hablamos sobre todo lo que nunca contamos a nuestras familias. Y nos atrevimos a contarlo a los compañeros.

También hicimos guiñol, y actividades plásticas de forma libre e imaginativa.

Desde entonces, cada vez que nos enfadamos, estamos triste o nos alegramos hablamos de nuestros cajones, que tenemos hondo, muy hondo, dentro del cuerpo.

Hicimos un libro para llevar a casa

  

 

               

 

      

En cada cajón fuimos metiendo nuestros sentimientos: nuestras alegrías, nuestros enfados, nuestros amores, ...

                

...nuestras tristezas y nuestros secretos, que pintamos con cera blanca para que no se vieran y luego impregnamos con acuarela para que se pudiera ver.

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