El rincón del Autor

EL RINCÓN DEL AUTOR

Podemos afirmar, sin temor a equívocos, que la galería de tipos que han desfilado por los escenarios del centenario concurso de agrupaciones de Cádiz, está prácticamente agotada. Los tipos étnicos, fantásticos, personalizantes, historicistas, y el socorrido grupo de las profesiones, han ido repitiéndose y coloreando las distintas etapas del carnaval de Cádiz.

Como homenaje a nuestros antecesores, detallamos la relación de los tipos morunos que, a lo largo de la historia, han estado presentes en el carnaval gaditano, muchos de los cuales llevaron la vitola de los grandes maestros comparsistas. 

 A finales de siglo XIX y de la mano de Antonio Rodríguez Martínez “El Tío de la Tiza”, la pluma y la inspiración compositora más grande que ha dado el carnaval de Cádiz, cantó por las calles gaditanas el coro “LOS MOROS BABUCHEROS” (1891), también denominados “SUCURSAL DEL ZOCO”, inspirado en una muestra de objetos marroquíes que se celebró en una céntrica plaza del Cádiz de aquella centuria. En aquel tango primitivo, ya se introdujeron las clásicas y desenfadadas alocuciones árabes, a modo de trabalenguas, que después serían tradicionales:

 

Ji malají malajuquijí

malají jalea

decía una niña

desde la azotea;

Ji malají malajuquijí

malají jilina

decía la otra

que estaba en la esquina...

 Tres años más tarde salió la comparsa “EL KABILA CAUTIVO” (1894) llevando entre sus componentes al famoso “Cañañi”, un decimonónico “hijo del levante”.

 Algún tiempo después, el eminente y longevo murguista José Suárez, coetáneo de Rodríguez, que llegó a alcanzar el último carnaval de la Segunda República, sacó “SUÁREZ Y SU MURGA MORUNA” (1919). En su agrupación va Juan El Chato y el popular Ricardo Trujillo, más tarde convertido en otro distinguido y afamado murguista.

 Cuatro años más tarde lo haría el prolífico y comprometido autor Manolo León con “LA MURGA ÁRABE” (1923).

 Al año siguiente, repite Suárez, ahora con “MEHEDI ESPAÑOL Y SU TROUPPE MORUNA” (1924); siendo esta la agrupación que corresponde al retrato, tantas veces difundido en la que se ve al viejo murguista sentado en el centro, y al que, erróneamente, se le atribuía el título de “Los Moros Suay” (1902); agrupación que, en puridad, no llegó a salir nunca.

 Seis años después, el discípulo más aplicado de Rodríguez, Manuel López Cañamaque, firma el repertorio de una murga con un título relativo a un personaje nebuloso, muy popular, todavía, en la mítica gaditana: “LOS HIJOS DEL MORO JUAN (MURGA MORUNA)” (1930).

 En el último carnaval de la Segunda República, el gran murguista José Poce “El Cojo Poce”, artífice de las legendarias murgas de la Tienda de la Cabra, sacó “LOS CABILEñOS DE ALLÁ” (1936). Sería el último tipo moruno antes de estallar aquel espantoso conflicto bélico que, bajo el brazo, traía una Orden Ministerial que prohibía el carnaval en todo el territorio español. Todas las ciudades españolas hubieron de esperar al advenimiento de la Democracia para recuperar la fiesta. Cádiz fue la excepción. En 1948 y gracias al apoyo del Gobernador Rodríguez de Valcárcel, se autorizó a la ciudad gaditana a seguir cultivando sus peculiares agrupaciones, bajo un feroz y estricto control, en un “carnaval”, eufemísticamente llamado Fiestas Típicas Gaditanas.

En ese período de control férreo resurge por primera vez el tipo musulmán, a través del comparsista viñero: Antonio Girón con su coro “LOS MERCADERES TANGERINOS” (1952).

 Al año siguiente el gran comparsista José Macías Retes, dirige el coro “ALÍ BABÁ Y LOS CUARENTA LADRONES” (1953) dejando una magnífica anécdota para el recuerdo. Estando dicha agrupación cantando en el Ventorrillo del Chato, ante las autoridades franquistas, el entonces Alcalde de Cádiz, José León de Carranza se acercó a su director, Macías Retes (militante de CNT), solicitando fotografiarse con ellos. La respuesta del comparsista fue tan rápida como ocurrente: “¡Venga usted, Don José León, un ladrón más o menos no importa...!”

 Cinco años después, el tercer y último gran Maestro del carnaval gaditano: Paco Alba escribe y compone uno de sus repertorios más recordado “LOS SARRACENOS” (1957). El jurado no sabe qué hacer ante una chirigota tradicional que presenta una riqueza literaria y musical, hasta entonces no vista. En ese momento no se tiene consciencia, pero se esta gestando la creación de la actual modalidad de comparsa. Aquellos Sarracenos obtienen, no obstante, un premio especial:

Cuando se casa

una mora con algún moro

la meten en una jaula

como a los loros...

 

 

 Poco después, el gran chirigotero del barrio de La Viña, Antonio Marín “El Botella”. saca un tipo extraído de la literatura “LOS ALADINOS Y LA LÁMPARA MARAVILLOSA” (1960).

 En 1966, nuevamente Paco Alba, y parafraseando la denominación popular de los habitantes del Extramuros de la ciudad de Cádiz, saca “LOS BEDUINOS DE CÁDIZ” (1966), con los que recorrió toda España, actuando con las figuras más cotizadas del momento (entre otros el cantaor Pepe Marchena) y llegando a grabar varios discos de vinilo con la casa Belter. Nuevamente, con extraordinario ingenio, se repiten las alocuciones morunas:

Sala malecum

la mojama del atún

te la vas a jamar tú

que yo jamu jalufo.

Sala malecum

sala male, malecum

que yo ya me lo jalú,

que yo ya me lo jamó.

Dos años más tarde salen “LOS CAMELLEROS” (1968).

 La década de los 70 se estrenó con un tipo inspirado en aquel cómico que fuera Emilio El Moro: “LOS EMILIOS QUE NO SON MOROS” (1970).

Poco después concursaron “LOS SULTANES” (1972).

 A mediados de esa misma década, uno de los chirigoteros más carismáticos y peculiares –sin duda el más desvergonzado-, Manuel de Agustín “El Carota”, presentó en escena a “LOS MAJARAS DEL DESIERTO” (1975). En su agrupación lleva de guitarra a un joven, con el tiempo destacado autor: Pepito “El Guitarra”; un magnífico guitarrista, sin duda el predecesor de la actual forma de pulsar dicho instrumento en las comparsas.

Al año siguiente pisan las tablas del teatro “LOS SERVIDORES DEL SULTÁN” (1976).

Ya a finales de esa misma década y coincidiendo con el momento álgido de la comparsa portuense de “Los Majaras”, quedó para la historia, de forma destacada, la comparsa “RAZA MORA” (1978) con un repertorio impecable que, aún, ostenta el récord de ventas discográficas:

Morena y legendaria

fue la raza mora

lo mismo que la tierra

donde fue curtida,

fantástica, guerrera,

bella y misteriosa

como los arenales

que le dieron vida...

 Ese mismo año Fornell y Barroso “El Astro” presentaron el coro “EL GRAN VISIR Y SU VISTOSA GUARDIA” (1978)

Al año siguiente, una comparsa pasa desapercibida entre todas las que concursaron, se trata de “LOS JEQUES ÁRABES” (1979)

 El año de la intentona golpista, los disparos del hemiciclo se produjeron justo en medio de un concurso que no se interrumpió; tres agrupaciones morunas cantaron en sus tablas: “ALHAMBRA” (1981); “ALÍ BABÁ Y LOS 11 FENICIOS” (1981) y “MORAS DE LA ALHAMBRA” (1981)

 Al año siguiente, el grupo de Pedro Romero, que viene de cosechar cuatro consecutivos primeros premios, saca la comparsa “LOS CALIFAS” (1982)

 Dos agrupaciones más se sumaron al año siguiente: “LOS CAVILAS DE LA COSTA” (1983) y “LAS FAVORITAS DEL SULTÁN” (1983)

En el 84, el clásico coro de Puerto Real, con su sello polifónico indiscutible, trajo a Cádiz “HAY MOROS EN LA COSTA” (1984); agrupación que consigue un segundo premio, después de haber leído cómo el Diario de Cádiz les colocaba primeros en portada de la edición mañanera del rotativo (¿filtración errónea o cambio de última hora?). También una comparsa, cuyo nombre ya había salido con anterioridad, se sumó a la terna: “ALHAMBRA” (1984)

 Hacia 1980, había surgido un fenómeno alternativo al Concurso Oficial, con las agrupaciones a las que, desde entonces, se les conocerá por una docena de adjetivos (ilegales, familiares, callejeras, charangas...) Estas agrupaciones, a veces gremiales, nacieron con una vocación visiblemente contestataria al reglamento, con una disposición eminentemente callejera y, en muchos de los casos, con un claro matiz ideológico, como factor aglutinante.

 Uno de sus precursores, Manuel Armario “El Lete”, sacó la familiar “SI LOS MOROS NOS DOMINAN, PESCAREMOS EN LA GRAN CHINA” (1985). Ese mismo año los socios de la Peña Paco Alba sacan por las calles, nuevamente, “LOS SARRACENOS” (1985) con sus respectivas mujeres e hijos. En el Teatro Falla cantaron “EL SULTÁN DE BAGDAD Y TRES NIETOS DE MUSTAFÁ” (1985); “MAJADA-GRANDE” (1985), al tiempo que la comparsa de la Peña Nuestra Andalucía lo hacía con “ENCUENTRO ÁRABE-ANDALUZ” (1985) y el veterano comparsista Manuel Moreno dirige la comparsa de Joaquín Quiñones y Pepito “El Guitarra” “HOMBRES AZULES” (1985) con una adaptación musical de pasodoble, probablemente la mejor que se haya hecho nunca:

Desde los confines del Oriente

entre duna y soleá

no sé cuantas lunas han pasado

pa llegar a tu carnaval,

lejos del desierto ya presiento

en esta esquina occidental

que algo hay en los pliegues de tu gente

de esta raza singular...

 Al año siguiente, último de concurso en el Falla, antes de su remodelación, tres agrupaciones concursaron: “FANTASÍA DE ÁFRICA” (1986); “ALADINO” (1986) y “LOS MAHOMAS Y LA MORA PELUCONA” (1986)

 En la calle, ese mismo año, dos tipos centraron la atención de las agrupaciones ilegales. Por una parte, José Manuel Gómez (otro de sus precursores), con su antiguo grupo y con Paco Leal a la cabeza, presentaba “LA SULTANA DE COCO Y SUS MORAZOS” (1986), que nos dejó uno de los estribillos más frescos de cuantos se han cantado nunca, relacionado con la catástrofe del transbordador Challenguer. Por otro lado, Fernando Santiago, actual presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz, junto a un grupo de periodistas, puso en marcha a “LOS MORAZOS DEL CAUDILLO” (1986), la primera agrupación de la historia que se atrevió a sacar a un componente disfrazado de Francisco Franco, escoltado por su guardia moruna.

 Dos tipos más recorrieron las calles en años sucesivos: “LOS MORAZOS DE VILLA FAROLA” (1987) y “ALÍ BABA EN LA BOCA” (1987). En el Falla lo hacía: “MERCADERES DEL ZOCO” (1987)

 En 1988, invirtiéndole el nombre a un barrio de Extramuros cantaba por las calles: “EL MORO DEL CERRO” (1988); la comparsa del Puerto lo hacía en el Falla con: “MAHARAJAHS (1988)

 Poco después concursaría la comparsa “ANDALUSÍ” (1990)

1991 sería el año en el que la Radio Pública de Andalucía puso en marcha su concurso “La Aguja de Oro”, a través del cual se premia al mejor tipo del año. El estreno del galardón recayó en el coro mixto de Adela del Moral “LA JAIMA” (1991), por la magnífica confección del tipo que presentaron en escena. Ese mismo año se estrenaron las primeras letras de Paco Cárdenas, a través de “EL LADRÓN DE BAGDAD Y TO LO DEMÁS DE MENTIDA” (1991), agrupación que tuvo el honor de reestrenar el escenario del Falla, tras su remodelación. También cantó la chirigota: “LOS JARABES DE LA TOS” (1991) y el coro cañaílla “ISLA´M” (1991)

 Al año siguiente dos tipos callejeros recorrieron los alrededores de la Plaza “JALA LA MAJÁ” (1992) y “LOS CANGREJOS MOROS” (1992), con un ingenioso tipo del popular crustáceo, ataviado del gorro moruno.

 1996 se caracterizó por ser un año prolífico en tipos morunos, tanto en la calle como en el teatro. “LA SELECCIÓN ÁRABE DE SKY ALPINO” (1996) recorría las calles gaditanas y en el Falla concursaban: “DESIERTO” (1996); “MOROS Y CRISTIANOS” (1996); “LOS QUE PAISAN EL ESTRECHO” (1996); “EL LEGADO ANDALUSÍ” (1996) y “GUASA MORA, PESCAO PA NADIE” (1996)

 Habría que esperar tres años a que se repitiese el tipo moruno con: “TUAREG” (1999); “LA PATERA ROSA” (1999) y “SAHARA” (1999)

 Dos años después se presentaron: “AL-IVA-AZNAR Y LOS CUARENTA LADRONES” (2001).

 Al año siguiente lo haría la comparsa “LA SULTANA” (2002) y las chirigotas “LOS MORAZOS DE LA VIÑA” (2002) y “O TOS MOROS O TOS CRISTIANOS” (2002)

 Esos fueron los últimos tipos con reminiscencias morunas antes de que “amenazaran” con concursar en el Falla un grupo de picaos, dispuestos a divertirse en Cádiz, cantando un tango con aroma, bajo el título de “LOS MORACOS DE TRIANA” (2004); el que está llamado a ser el primer coro sevillano de la historia que salga y concurse en el Gran Teatro Falla. También será, tras cuarenta años, el primer coro a pie que sale en la Democracia, además de brindarle a Sevilla el honor de ser –tras Cádiz-, la segunda y única ciudad que ya haya concursado en el Falla con las cuatro modalidades posibles.

 AVISO MORUNO PARA NAVEGANTES

 El autor de este coro a pie, agradece profundamente la inexistente ayuda que ha encontrado en los “grandes” nombres y en los magnánimos colectivos carnavalescos sevillanos. Sabía de la hospitalidad de Sevilla, del candor de su gente, del amor –no siempre correspondido- que sienten por Cádiz..., pero desconocía que los dioses carnavalescos del Olimpo sevillano -cuyo mayor laurel se circunscribe a una efímera semifinal-, hubiesen copiado también el espíritu egocéntrico del fundamentalismo de febrero. Mal asunto lo de creerse pionero, sobre todo cuando no responde a la realidad: en el siglo XIX muchos coros sevillanos, cantaron tangos por el paseo de la orilla del río, tangos gaditanos que luego subieron a los escenarios sin reivindicar el prurito de pionero... ¡esos sí que eran sevillanos “enrollaos”!

 Javier Osuna