Posiblemente usted disponga ahora mismo de un PC en su casa. ¿Puede soportar la siguiente versión de las aplicaciones que tiene instaladas?
Probablemente no. Puede que con una ampliación de memoria y otro disco duro consiga aguantar otra temporada, pero tarde o temprano tendrá que claudicar ante las exigencias de las grandes multinacionales del software.
Linux emplea eficientemente los recursos de su ordenador y por eso no necesita continuas ampliaciones del hardware.