NC Nº22 Euskadi ante un futuro incierto
Euskadi ante un futuro incierto

El impacto de la tregua de ETA

Koldo Usín y Javier Jimeno

Koldo es diputado de IU/EB en el Parlamento vasco y Javier Jimeno es miembro de la Ejecutiva de IU/EB de Navarra

Los acontecimientos en Euskalherria se viven con enorme rapidez en los últimos meses. Durante años las tácticas desarrolladas tanto desde el ámbito de los partidos organizados en torno a la Mesa de Ajuria Enea, como las acciones desesperadas desde el campo del MLNV (Movimiento del Liberación Nacional Vasco), conducían a un callejón sin salida. No sólo eso, cada vez más se cernía el peligro de un enfrentamiento abierto en la sociedad. La presión de las masas, tomando parte activa como no se había hecho desde el tiempo de la Transición, y la apuesta de una serie de fuerzas por una solución política a través de la declaración de Estella-Lizarra, condujo a una oportunidad de cambio en el panorama político anhelada por la mayoría del pueblo vasco.

Mucho se ha comparado la situación con el proceso de Irlanda, y, efectivamente, a pesar de las grandes diferencias, existen similitudes decisivas e ignorarlas sólo puede conducir a cometer graves errores. No es casual que sean precisamente el PP y los dirigentes del PSOE quienes nieguen desde el primer momento que podamos obtener lecciones del proceso de paz irlandés. Esto demuestra que, por desgracia, existe una gran diferencia con Irlanda, que debemos tener en cuenta. El proceso de paz tuvo allí un presupuesto político básico, sin el que nada hubiera sido posible: la comprensión por parte del gobierno británico de que no cabe la posibilidad de acabar con el IRA por medio de medidas policiales, y la admisión, por parte de los nacionalistas irlandeses de que el terrorismo individual no logrará derrotar nunca a las fuerzas británicas. Esta lección tremenda y esencial es también la piedra que fundamenta la declaración de Estella, pero ni el gobierno del PP ni la dirección del PSOE comparten esta imprescindible conclusión. Para estos últimos era posible, y además era lo mejor, derrotar al MLNV a través de represión policial, encarcelamientos de presos políticos, como la Mesa de HB, el cierre de Egin, e incluso la legalización de HB. Este análisis esta marcando la situación y hace que sólo la movilización masiva pueda hacer que un plan de paz se consolide en un próximo futuro en el País Vasco.

La casi segura formación de un gobierno nacionalista, a la hora de escribir este artículo, entre el PNV y EA con el apoyo parlamentario de Euskal Herritarrok (antes HB), es producto de esta dinámica. Que el PP se oponga es normal, pero que lo haga el PSOE ya es otro asunto, después de años de alianzas y gobiernos con el PNV. Poner como excusa las conversaciones con ETA es un engañabobos, cuando el PSOE estuvo en el Gobierno mantuvo las famosas conversaciones de Argel, así que no es nuevo. Si los dirigentes del PSOE rompiesen con el PNV para llamar a la formación de una alianza de las fuerzas de izquierdas con un programa en defensa de los derechos democráticos y en beneficio de los trabajadores con un programa de reformas sociales en contra de la derecha (sea vasca o española), sería una propuesta muy interesante que debiera contar con el respaldo de IU-EB. Pero lo que tenemos es un llamamiento a ideas de nacionalismo español, acercándose al PP, por un cálculo electoralista según el cual una parte de los dirigentes del PSE-PSOE (otros, como Guipúzcoa, se oponen) creen que el españolismo es rentable electoralmente a pesar de las graves consecuencias que puede traer para la sociedad vasca.

Pero para entender este proceso y tratar de ver qué nos depara el futuro, es necesario arrancar de un análisis de lo que han supuesto la campaña y los resultados de la últimas elecciones.

Las elecciones en la Comunidad Autónoma Vasca

Las elecciones autonómicas del 25 de octubre de 1988 han reflejado el enorme impacto que la tregua de ETA ha tenido en la sociedad vasca. La campaña se polarizó de una forma aguda en dos sentidos, de una parte en torno a las diferentes actitudes frente al proceso de pacificación, y de otro, sobre los derechos democráticos nacionales del pueblo vasco en el marco del Estado español.

Respecto al proceso de pacificación, la declaración de Estella modificó sustancialmente la estrategia antiterrorista que hasta la fecha se había basado en la división "demócratas-violentos" reflejada en las mesas antiterroristas de Ajuria Enea, Pamplona y Madrid. De una parte, PNV, EH, EA e IU/EB saludan abiertamente la tregua de ETA, exigiendo medidas rápidas por parte del Gobierno del PP en lo referente al acercamiento de presos para consolidar el proceso y la necesidad de abrir el debate político sobre los derechos democráticos nacionales del pueblo vasco una vez que el factor del terrorismo desaparecía transitoriamente de la escena política.

Por otra parte el PP, PSE y UA se colocaban en el otro extremo, planteando una actitud escéptica respecto a la tregua ("tregua trampa" hablaba el PP), inmovilismo respecto al acercamiento de presos antes de las elecciones y rechazo frontal a cualquier debate sobre los derechos democráticos del pueblo vasco, interpretándolo como concesiones a ETA. IU-EB firmó el acuerdo de Lizarra, implicándonos en dicho proceso y tomando parte a favor de las propuestas del documento firmado en Estella por considerar que eran las más progresistas en tanto en cuanto se reconocía implícitamente la imposibilidad de resolver el conflicto vasco mediante una victoria militar y se apostaba por una salida política basada en el reconocimiento de un derecho democrático como es el derecho de autodeterminación, entendido como el derecho de los ciudadanos de la CAV a decidir libremente el tipo de relación con el resto del Estado, cuya resolución no necesariamente tiene que ser la independencia, con la que estamos en desacuerdo, y en la que nuestra alternativa sería la construcción de un modelo de Estado Federal.

Es necesario recordar que el foro de Irlanda, que desemboca en el acuerdo de Estella, adquiere relevancia cuando el PP y el PSOE bloquean la iniciativa del PNV de debatir en la Mesa de Ajuria Enea la propuesta de paz de Ardanza que trataba de evitar un enfrentamiento civil en el País Vasco de consecuencias desastrosas, en primer lugar para IU-EB, y que ponía de manifiesto el fracaso de la Mesa de Ajuria Enea en dar una salida al conflicto en la medida que en que ésta se basaba en la exclusión de una parte importante de la sociedad vasca.

Esta situación generó una gran esperanza de paz provocando al mismo tiempo una polarización entre los sectores sociales que se ilusionaron con la nueva situación pensando unos que había que refrendar a las fuerzas nacionalistas vascas para fortalecer su posición en el futuro proceso, otros en sentido contrario que querían refrendar su oposición a la independencia apoyando a los partidos de ámbito estatal como el PP o el PSOE que aparecían como las fuerzas con una posición firme frente al terrorismo, ayudándose estos dos partidos del miedo sembrado argumentando que la modificación de la Constitución y el reconocimiento del derecho de Autodeterminación eran sinónimos de independencia. Como se explica más adelante, en este contexto una fuerza política como IU tiene grandes dificultades para desmarcarse de ambos bandos en litigio, nacionalistas vascos y españoles.

Los efectos políticos de la tregua, a corto plazo, han sido la enorme polarización y enfrentamiento entre dos nacionalismos, el vasco y el español, hasta el punto de presentarse esta campaña más como un referéndum sobre el apoyo social a ambos nacionalismos que como la elección de representantes políticos a un parlamento.

En este escenario de polarización dos fuerzas se beneficiaron del proceso claramente, de una parte el PP, la que más avanza electoralmente pasando a ser la segunda fuerza parlamentaria tanto en votos como en escaños, y Euskal Herritarrok que invierte la tendencia a la baja de HB en anteriores consultas, para colocarse como tercera fuerza parlamentaria en votos, empatada con el PSN en escaños.

El PP, aglutina las tendencias españolista y antinacionalismo vasco de sectores de la población hartos del sectarismo brutal de ETA cuya expresión más dramática fueron los asesinatos sistemáticos de sus concejales.

Por su parte EH representa una esperanza para amplios sectores de la llamada "izquierda abertzale" ante el callejón sin salida de la política mantenida por su anterior dirección basada en la teoría de la "socialización del dolor". El giro estratégico de la nueva dirección de HB recupera a sectores abertzales que se habían ido a la abstención y suma nuevos sectores que piensan que un buen resultado de EH alejará las tentaciones de sectores de ETA por volver a la lucha armada.

El PNV y el PSE, reflejan la fuerte solidez de sus respectivas bases de apoyo social, a pesar de las circunstancias que rodean estas elecciones, bajando ligeramente el primero y subiendo ligeramente el segundo. También Eusko Alkartasuna se mantiene en votos, aunque pierde dos escaños al perder porcentaje por el aumento de la participación.

Las víctima de las elecciones son IU/EB y Unidad Alavesa, por razones muy diferentes. Unidad Alavesa es barrida en Alava por el PP, manteniendo dos escaños lo cual significa que aunque transitoriamente retrocede, puede jugar algún papel en el futuro, como más adelante veremos.

Para comprender los resultados de IU/EB debemos tener en cuenta la evolución electoral. En las autonómicas de 1990 tuvimos 14.440 votos (1,4%), quedando como extraparlamentarios. En las autonómicas de 1994 irrumpimos con 93.291 votos (9,1%) obteniendo 6 diputados. Este espectacular resultado fue el producto de unas circunstancias enormemente favorables: 1) EE, que tenía 6 diputados no se presentó a las elecciones por su fusión con el PSE no arrastrando a su base electoral en esa dirección (el PSE bajó en votos respecto a las anteriores autonómicas), la cual se orientó mayoritariamente hacia nosotros. 2) el PSOE en 1994 estaba en su fase agónica en el gobierno central. 3) La cuestiones sociales estaban en un primer plano (la huelga general contra la reforma laboral fue en enero de 1994) y 4) HB sufría los efectos de su estrecha vinculación al terrorismo de ETA.

Por contrapartida las actuales elecciones se han producido en un contexto muy adverso: 1) Una parte del voto nacionalista procedente de EE se ha visto atraído por EH en la medida que no solo estaba la tregua, sino que muchos han pensado que a mejor resultado de EH más posibilidades de que la tregua sea definitiva. 2) El PSOE está en la oposición respecto al gobierno del PP lo cual le permite recuperar votantes que rompieron con él en su última etapa de gobierno. 3) La cuestiones sociales han estado en un total segundo plano en esta campaña, oscurecidas por el debate entre nacionalismos, lo cual ha hecho que nuestra insistencia en la ideas de reparto de trabajo, 35 horas, salario social,... hayan tenido escaso eco. 4) EH ha capitalizado la tregua de ETA.

Conservar en este contexto 70.403 votos de los 93.291 de 1994 tiene su mérito, aunque no elimina la necesidad de autocrítica sobre nuestra incapacidad de consolidar todo el enorme caudal de votos recibido en 1994 mediante un trabajo más directo entre nuestra organización y nuestros votantes. No obstante pensar en el futuro sabiendo que 70.403 personas han comprendido nuestras propuestas no es una mala situación para seguir explicando nuestras ideas. El tiempo irá demostrando que ni el nacionalismo español ni el vasco son una alternativa para los trabajadores y la juventud.

Apostar decididamente por sacar adelante el proceso de pacificación firmando la declaración de Lizarra fue un paso correcto y de un enorme valor político, en la medida que una fuerza de ámbito estatal nos posicionábamos a favor del derecho democrático a la autodeterminación.

Pocos votos son los que nos han separado de poder conseguir grupo parlamentario (2.000 en Vizcaya para conseguir el segundo diputado; 500 en Guipúzcoa para obtener representación y 1000 en Alava para tener dos), y superar esta barrera sí hubiese estado al alcance de nuestras posibilidades a condición de haber luchado unidos por conseguir cada voto.

Es importante que reflexionemos acerca de nuestra posición ante la Mesa de Ajuria Enea. La firma del acuerdo de Estella fue correcta y necesaria pero aparecimos ante la sociedad como si nos sumásemos a una política del PNV, siguiendo las iniciativas de otros. La pregunta obligada es ¿cómo hubiésemos podido aparecer como una fuerza que tomaba la iniciativa?, quizás el momento oportuno, y que se dejó pasar, fue la reunión de la Mesa de Ajuria Enea en la que se bloqueó el debate del Plan de Paz de Ardanza en la que podíamos habernos desmarcado de todos con una posición más decidida, "levantándonos de la Mesa", y emplazando a las fuerzas políticas con nuestro propio plan de paz, que en lo fundamental ya estaba diseñado por nosotros en esas fechas.

Por otra parte en muchas ocasiones no hemos sido capaces de transmitir un mensaje claro y unificado, llegando en algunos casos a contradicciones abiertas entre la política que defendíamos en Euskadi y la que defendía IU Federal. Baste recordar el encarcelamiento de la Mesa de HB. Incluso durante la propia campaña se produjeron incidentes adversos, como el paso del dirigente de la corriente "Izquierda Federal" a las filas del PSOE, o del liberado del Partido Comunista de Euskadi (EPK) de Alava pidiendo que no se votase a IU-EB...

Con todos estos factores, tanto externos como internos, muchos votantes indecisos optaron por el voto útil a pesar de sus simpatías hacia IU-EB. Haber obtenido 4 ó 5 diputados no hubiese variado nuestro análisis político de la situación ni evitado una cierta pérdida de votos, pero el ánimo interno y la percepción de la sociedad hacia nosotros serían radicalmente diferentes.

¿Y ahora qué?

Una de las primeras cosas que llaman la atención es lo rápidamente que en la población ha prendido la idea de que el terrorismo de ETA ya forma parte del pasado, siendo el proceso de pacificación algo ya irreversible. Fenómeno curioso pues prácticamente nada se ha movido desde la declaración de tregua por parte de ETA.

Probablemente esta reacción refleja el enorme grado de hartazgo que la sociedad vasca tenía de la violencia sectaria por parte del MLNV, pero lo más llamativo es que también en el seno de la izquierda abertzale se vive la tregua como un alivio, reflejando el proceso de cambio interno pasando de ver a ETA como la heroica vanguardia del movimiento, a verla como una carga para el desarrollo del propio movimiento.

Pero sería un error pensar que los efectos iniciales de la tregua son ya permanentes.

La nueva estrategia por parte del MLNV no es el producto de la rendición de ETA, pues ésta sigue disponiendo de suficiente base social de apoyo para seguir atentando. Más bien es el producto de una acuerdo en el seno del Movimiento en el cual todas las partes acuerdan explorar las posibilidades que pueda brindar la acción política sin acciones terroristas. Si tanto en el terreno de los presos, acercamiento primero, excarcelación más tarde, como en las reivindicaciones políticas, territorialidad y soberanía, las bases del MLNV ven avances el proceso se irá consolidando poco a poco, pero si no hubiera avances, antes o después surgirán las disensiones internas sobre la necesidad de volver a la actividad armada.

Por lo tanto el proceso de pacificación no es simplemente una decisión unilateral de ETA y el MLNV, sino también el producto de la evolución política general, en la cual otras fuerzas políticas y sociales tienen mucho que decir y hacer.

Los retos pendientes

En primer lugar está el problema de los presos y exiliados. La primera piedra de toque será el acercamiento de los presos a sus lugares de residencia, la aplicación del tercer grado a los que hayan cumplido dos terceras partes de las penas, la excarcelación de los que tienen enfermedades incurables y el regreso de los exiliados sin causas pendientes.

Estas cuestiones, en principio, no debieran plantear problemas pues significaría cumplir con la actual legalidad vigente. No obstante el Gobierno del PP se lo está tomando con excesiva calma, intentando utilizar estas cuestiones como elemento de presión en la negociación con ETA. En la medida que se excediese en el tiempo, la actitud cicatera del Gobierno en esta cuestión, la impaciencia en el seno de las filas del MLNV puede fortalecer las posiciones favorables al retorno a la lucha armada. No obstante la impresión es que el Gobierno poco a poco irá cediendo, sobre todo si la movilización popular por estas reivindicaciones en Euskadi es grande. Y probablemente lo sea, pues el PNV y EA están decididos a impulsar esta movilización junto con EH.

La implicación de IU/EB en este movimiento fortalecería mucho su autoridad política frente a las bases del MLNV, lo cual es muy importante para poder criticar otros aspectos de su política como se analizará más adelante.

Por otra parte, la excarcelación de la anterior Mesa Nacional de HB y la reapertura de las instalaciones de EGIN, también son reivindicaciones que irán tomando fuerza.

Sin embargo, los acuerdos del Gobierno Aznar con el Gobierno Francés, por los cuales se están llevando a cabo extradiciones de presos de ETA en Francia, son preocupantes. Meter presión a ETA, sin avances claros en otros terrenos es muy peligroso, sobre todo si es el producto de un análisis político erróneo del PP pensando que ETA está prácticamente derrotada.

Las organizaciones de familiares y amigos de presos de ETA tienen una gran influencia sobre el conjunto del MLNV. Utilizar a los presos como arma de negociación con ETA puede producir dos efectos: en un primer momento puede parecer que la esperanza de verlos en casa o cerca puede jugar a favor del Gobierno en las negociaciones con ETA. Pero la frustración que puede terminar creando, entre ellos, sus familiares y amigos, ver que se esta jugando con ellos, puede terminar teniendo un efecto totalmente contrario.

Si se termina superando esta primera fase, la cuestión de la excarcelación de todos los presos de ETA pasará a un primer plano, lo cual también va a ser una fuente de conflictos. Probablemente el PP es a una de las cosas que más teme, y por ello se resiste tanto a poner en marcha el acercamiento, pues le va a ser muy difícil explicar a buena parte de su base de apoyo por qué libera a gente que ha cometido atentados de sangre.

El problema es que el proceso de paz nunca será completo si en las cárceles sigue habiendo presos de ETA, con lo cual, o bien ETA se disuelve, como hicieron los polis-milis a principios de los años 80, y se sigue el mismo camino que recorrió Rosón (ministro de Interior con UCD), o bien se logra un acuerdo político, al estilo de Irlanda, que lleve a ETA a abandonar definitivamente la lucha armada.

Para el PP la solución "Roson-polismilis" es la mejor, pero para ETA es la solución de Irlanda. De cómo se resuelva esta contradicción depende en gran medida que el proceso de paz salga o no adelante.

Soberanía y territorialidad

Otra de las cosas a las que más teme el PP, es poner en marcha, simultáneamente a sus conversaciones con ETA sobre presos, foros de debate político sobre la pacificación, en el marco parlamentario, donde participen todas las organizaciones políticas representativas, incluido EH.

En el caso de Navarra, UPN, socio político del PP, esta bloqueando su puesta en marcha frente a la solicitud de todos los demás partidos para que se haga. Pero en el caso del Parlamento Vasco, el PNV está bastante decidido a formarla tras las constitución del nuevo Gobierno Vasco.

No es para menos que el PP tenga pavor a esta iniciativa, pues va a colocar el debate en un terreno en el cual tendrá que explicar por qué se opone al reconocimiento del derecho a la autodeterminación para el pueblo vasco. Con el agravante de que en el Parlamento Vasco las organizaciones partidarias del reconocimiento constitucional de este derecho son mayoría (PNV,EA,EH, IU/EB).

Pero la cuestión del reconocimiento del derecho a la autodeterminación del pueblo vasco es un problema de difícil solución pues los vascos viven en tres territorios administrativamente diferentes: la CAV y Navarra en el Estado español, e Iparralde en el Estado francés. Con lo cual el problema de la unificación territorial se plantea simultáneamente a la cuestión del derecho a la autodeterminación.

Respecto a esta cuestión la dirección de EH tiene perfilada una estrategia que por el momento parece ilusionarles mucho y que incluye que ETA mantenga la tregua indefinida, cuanto menos hasta las elecciones municipales de junio.

La idea es la formación de la llamada Asamblea de Municipios Vascos, planteando un acuerdo electoral con PNV y EA para lograr que la mayoría absoluta de los municipios de la CAV se adhieran a ella, así como el máximo posible de Navarra e Iparralde.

Probablemente detrás de esta idea está el objetivo de intentar conseguir a largo plazo el reconocimiento de una región vasca en el marco de la Unión Europea que comprendiese a todos los territorios tanto del Estado español como francés.

En el caso de la CAV, la Asamblea de Municipios Vascos sería la plasmación institucional de un acuerdo entre el PNV, EA y EH, por el cual la izquierda abertzale subordina la defensa de los intereses de los trabajadores vascos a los de la burguesía, por el objetivo superior de la "construcción nacional vasca".

En esta dirección se enmarca su decisión de apoyar desde fuera un nuevo Gobierno Vasco de PNV y EA. Así como extender este acuerdo a las Diputaciones Vascas con su entrada directa a los gobiernos forales.

Cuando estamos asistiendo a reformas fiscales en la Diputaciones Vascas absolutamente regresivas para los intereses de los trabajadores, así como a políticas económicas del PNV neoliberales y antisociales, IU/EB tiene que dejar muy claro que la defensa de los derechos democráticos nacionales del pueblo vasco no se pueden separar de la defensa de políticas económicas y sociales claramente socialistas de izquierda, frente a la orientación política que esta tomando la dirección de HB.

Pero en el caso de Navarra, la puesta en marcha de la Asamblea de Municipios Vascos sólo puede conducir a un enfrentamiento sectario entre ayuntamientos navarros y ciudadanos de los mismos entre sí.

Pretender "sortear" el reconocimiento del derecho de los navarros, en su conjunto, a decidir, libre y democráticamente, mediante referéndum, si desean o no unirse con la CAV, mediante una "guerra de guerrillas" ayuntamiento a ayuntamiento es un error.

Cuando en una comunidad se plantea un conflicto entre dos posiciones (unión o no a la CAV), la cuestión es buscar fórmulas que permitan conciliar los derechos de las mayorías y las minorías. En concreto en Navarra, donde actualmente la mayoría de la población no es partidaria de la unión con la CAV, se debería combinar el referéndum como formula de decisión que protege los derechos de las mayorías, con la puesta en marcha de un órgano Común Permanente de Colaboración entre ambas comunidades como reconocimiento político e institucional de los derechos de la actual minoría de la población navarra que se siente vasca. Una situación parecida se podría plantear respecto a Iparralde.

Conclusiones

El proceso de pacificación se encuentra en sus primeros pasos, y por lo tanto aún podría ser reversible volviéndose a una situación de violencia sectaria que podría ser más dura y dramática que la vivida en el pasado.

Por el momento, y hasta las elecciones municipales de junio la tregua parece garantizada, pero si para entonces no ha habido avances claros en las cuestiones relacionadas con los presos, el proceso se podría romper.

La incorporación al debate político y la actividad institucional por parte de HB, a través de EH, va a estar condicionada por la evolución de sus acuerdos con el PNV. Si estos no se producen, porque el PNV optase por gobernar con el PSE, y no se incorporase a la Asamblea de Municipios Vascos, gran parte de la estrategia de la izquierda abertzale, como justificación de la tregua se vendría abajo. En ese contexto, las voces por el retorno a la lucha armada podrían volver a tomar fuerza, aunque si se están dando avances en la cuestión de presos, y dado el enorme ambiente favorable a la pacificación, le sería difícil a ETA justificar su vuelta a las armas entre una gran parte de su base social.

Si el PNV opta por colaborar institucionalmente con HB (Gobierno Vasco PNV, EA con apoyo exterior de EH, Gobiernos conjuntos en las Diputaciones, y participación en la formación de la Asamblea de Municipios Vascos), total o parcialmente, la duración de la tregua se consolidaría, aunque a medio plazo surgirán divisiones en el seno del MLNV entre los intereses de su base obrera y juvenil, y la política de su dirección, de subordinación al PNV en la política económica y social.

Durante el periodo que se abre por delante, lleno de muchas incertidumbres, IU/EB tiene una gran oportunidad de contribuir al proceso de paz, no solo mediante una política firme en cuestiones puntuales (acercamiento presos, liberación Mesa Nacional de HB, reapertura instalaciones de EGIN, constitución de mesas por la pacificación sin exclusiones en los parlamentos vasco y navarro....) sino también, mediante una política clara de defensa de los derechos democráticos del pueblo vasco junto a una política claramente socialista como una alternativa más atractiva y correcta, que la que está planteando la dirección del MLNV, intentando evitar que sectores de este movimiento vuelvan a pensar que el sectarismo violento puede ser un camino a retomar.