Una vida de compromiso con la lucha y las ideas del marxismo
Una vida de compromiso con la lucha y las ideas del marxismo
Rosa Luxemburgo y la Revolución alemana de 1818-19

Jesús María Pérez
IU-Comunidad de Madrid

Nació en 1871 (Zamosc) en la Polonia anexionada por la Rusia zarista. Su actividad política comienza siendo muy joven. El partido revolucionario llamado "Proletarialt", fundado en 1882, la contó entre sus filas. Abandonó Polonia a consecuencia de la persecución de la policía polaca en 1889. Se doctoró en Economía Política y contrajo matrimonio con Gustav Lübeck para adquirir la nacionalidad alemana.

En 1891 ya era conocida como líder teórico del Partido Socialista Revolucionario de Polonia. Rosa representó al partido, en 1893, en el Congreso socialista internacional de Zurich, cuando contaba con 22 años.
Hacia 1985 se instala en Alemania. Es en esa época cuando el movimiento socialdemócrata alemán se divide en dos tendencias principales, la reformista y la revolucionaria. Durante esos años Rosa publica bastantes artículos en la prensa socialdemócrata, llegando a ser redactora del periódico teórico marxista más importante de la época "Neue Zeit". También participa en numerosos mítines y reuniones populares.
En los años 1903-04 Rosa es sentenciada a nueve meses de prisión acusada de "insultar al Kaiser". Participó directamente en la revolución de 1905 en Polonia. Aunque no gozaba de buena salud entró clandestinamente en la parte de Polonia ocupada por Rusia en diciembre de 1905. La revolución ya había sido derrotada. Se habían prohibido los mítines y los diarios de los trabajadores fueron suprimidos. En marzo de 1906 fue arrestada y encarcelada en Varsovia durante cuatro meses, primero en la prisión común y luego en un fuerte. Debido a su mala salud y a su nacionalidad alemana es liberada posteriormente bajo fianza y expulsada del país. Sintetizó en 1906 sus experiencias y opiniones sobre esta materia en "Huelga de masas, partido y sindicatos", que sirvió de punto de arranque para las discusiones acaloradas en el Congreso de 1906 del SPD, en Mannheim.
En 1907 participó en el Congreso Socialista Internacional celebrado en Stuttgardt, en el que interviene en nombre del partido ruso y polaco.
A partir de 1914, con el estallido de la Iª Guerra Mundial y el apoyo unánime del grupo parlamentario socialdemócrata alemán a los créditos de guerra y que permitieron a la burguesía alemana lanzarse a la guerra, la oposición interna en el SPD —los futuros espartaquistas— comenzó a desplegar una gran actividad, difundiendo centenares de miles de folletos y octavillas que llegaron a movilizar a considerables masas de la población.
El 20 de febrero Rosa es arrestada por incitar a los soldados a la rebelión. En el juicio la acusada se convierte en acusadora. Se la sentencia a un año de prisión y al salir del tribunal fue de inmediato a un mitin popular en el que repite su revolucionaria propaganda antibélica.
El 12 de octubre de 1914, en una carta dirigida al socialista suizo K. Mohr, Rosa expresa claramente que en su opinión en el SPD se habían formado dos bloques, por un lado los "que, hablando con propiedad, forman parte del campo de la burguesía y constituyen como máximo un partido obrero reformista con fuerte influencia nacionalista", y por otro, "aquellos que no quieren renunciar a la lucha de clases y al internacionalismo".
En abril de 1915 los 9.000 ejemplares del primer número de "El Internacional" fueron vendidos en pocas horas. En febrero de 1915, cuando Rosa salió de la cárcel, en la que había acabado de nuevo por su oposición a la guerra, la esperaban cerca de mil personas.
En la cárcel Rosa escribió "La Crisis de la Socialdemocracia" donde demuestra que la guerra no tiene un carácter defensivo frente al zarismo ruso sino que es una guerra imperialista consecuencia de un determinado grado de desarrollo del capitalismo internacional. Esta crítica de la actuación del grupo parlamentario tiene una progresiva influencia en las filas del SPD. El 3 de agosto el grupo parlamentario socialdemócrata, que contaba en esos momentos con 111 diputados, decide apoyar la concesión de los créditos de guerra que pide el gobierno del Kaiser, con tan sólo 15 votos en contra. Al día siguiente, en la votación en el Parlamento, los parlamentarios socialdemócratas que se oponen a los créditos deciden acatar la disciplina de voto del grupo. El primero que rompe la disciplina de voto fue K. Liebknecht negando su aprobación a los nuevos créditos de guerra en diciembre de 1914. Fue el único voto en contra. Otto Rühle seguía su ejemplo en la votación siguiente y en diciembre de 1915 eran ya 20 los diputados del SPD que votaban contra los créditos.
Esta decisión del partido fue un golpe muy dura para Rosa. El mismo día que los diputados socialdemócratas apoyaban las ansias expansionistas de la burguesía alemana, un pequeño grupo de socialistas se reúne en su casa y deciden emprender la lucha contra la guerra. Este grupo dirigido por Rosa mantuvo bien alta la bandera del internacionalismo.
En marzo de 1916 se produjo la ruptura formal en la fracción parlamentaria del SPD, que acabaría llevando a la escisión del partido en enero de 1917 con la fundación, el 6 de abril, del USPD (Socialdemócratas Independientes).
El 1º de Mayo de 1916 en la Postdamer Platz de Berlín, Liebknecht y los espartaquistas clamaban "¡Abajo la guerra! ¡Abajo el Gobierno!". Liebknecht fue arrestado y condenado a cuatro años de prisión.
Entre 1915 y 1918 los dirigentes espartaquistas mantenían posiciones análogas a las de Lenin sobre cuestiones clave para el movimiento obrero; sobre el carácter imperialista de la guerra, sobre la necesidad de separarse de los "socialchovinistas" y sobre la necesidad de tomar el poder. Los espartaquistas se mantienen en el SPD hasta 1917 con la esperanza de reconquistar el partido. A partir de esa fecha se integran en el USPD.
En 1918 estalla la revolución en Alemania. El 28 de enero se declara la huelga general en numerosas ciudades alemanas y comienzan a formarse los Consejos de Obreros. El 31 de enero la huelga es prohibida y se declara el Estado de Sitio, extendiéndose la represión.
En marzo son encarcelados Rosa Luxemburgo, Leo Jogiches y otros militantes espartaquistas que difundían propaganda revolucionaria en el Ejército.
Del 15 al 17 de abril se producen huelgas de masas en Berlín.
En septiembre los dirigentes reformistas del SPD deciden participar en el Gobierno.
El 1 de octubre la Liga Spartakus celebra una Conferencia Nacional y efectúa un llamamiento para formar Consejos de Obreros. El 20 de octubre K. Liebknecht es liberado de la prisión de Luckau y es recibido en Berlín por más de 20.000 trabajadores.
El 24 de octubre, Noske, dirigente del SPD declara en el Reichstag (Parlamento): "En las circunstancias actuales, consideramos un acto necesario la colaboración de la socialdemocracia con el gobierno. El pueblo y el Imperio está en grave peligro. Nosotros postulamos la unión de todas las fuerzas para prevenir el hundimiento y la derrota".
El 30 de octubre se producen los primeros motines en barcos de la marina de guerra. Son reprimidos y 400 marinos son hechos prisioneros.
El 1 de noviembre una numerosa asamblea de marinos en Kiel exige la liberación de los detenidos. El 3 de noviembre se producen nuevos motines. Los responsables también son encarcelados. La respuesta es una manifestación que en su recorrido consigue desarmar a varios oficiales y diversas patrullas militares. También Munich hay una manifestación revolucionaria.
En Kiel el movimiento revolucionario se extiende por la noche. Nuevas unidades militares se suman a la rebelión. Ya suman 20.000 marinos y soldados en rebeldía. Se organizan en Consejos de Soldados —los primeros de la revolución alemana— presididos por el marino Artelt. Por la tarde los principales dirigentes revolucionarios de las grandes empresas deciden hacer un llamamiento a la huelga general.
En Stuttgart hay una manifestación a favor de la República Socialista.
El día 5 todo Kiel está en huelga. Todo el poder pasa a estar en manos de los Consejos de Obreros y Soldados. Noske acude a la ciudad prometiendo amnistía a cambio que todo vuelva a la normalidad.
El 6 de noviembre los obreros abandonan las fábricas y tras algunos enfrentamientos con soldados, toman el control de la ciudad. Lo mismo ocurre en otras ciudades como Bremen, Cuxhaven...
El día 7 la revolución y la formación de Consejos de obreros se extiende a Munich, Wilhemshaven, Schwerin, Hannover, Colonia y Brunswick.
El 8 de noviembre sale de la prisión de Breslau Rosa Luxemburgo. Ese día se extiende la revolución y la formación de Consejos de Obreros a Oldenburg, Rostock, Magdeburg, Halle, Leipzig, Dresden, Chemitz, Düsseldorf, Farnkfurt, Stuttgart, Darmstadt y Nürnberg. Ebert, dirigente socialdemócrata, se comunica con el Canciller Max de Bade y le dice: "Si el emperador no abdica, la revolución social es inevitable. Tampoco yo deseo la revolución. Para mí es como un pecado".
En Munich el Consejo de Obreros y Soldados se traslada al Parlamento y declara el fin de la dinastía de Baviera y proclaman la República destituyendo al gobierno monárquico.
El 9 de noviembre la revolución llega a Berlín. La policía abandona sus puestos y los cuarteles son abiertos a las masas, los soldados permanecen neutrales o se unen al movimiento. El Canciller, Max de Bade, anuncia la renuncia del emperador y del príncipe heredero. Los dirigentes socialdemócratas proponen a los socialdemócratas independientes la formación de un Gobierno común. Max de Bade dimite y Ebert, dirigente socialdemócrata, es nominado Canciller del Reich. A las 2 de la tarde Scheidemann proclama la República Alemana en el Reichtag. Se nombra un Consejo de Comisarios del Pueblo integrado por seis miembros, tres socialdemócratas y otros tres socialdemócratas independientes.
Los espartaquistas editan ese día el nº 1 de Die Rote Fahne (Bandera Roja).
El día 10 Ebert es nombrado jefe del Consejo de Comisarios del Pueblo y se pone inmediatamente en contacto con el Estado Mayor para preparar la lucha contra el "bolchevismo".
El 12 el Consejo de Comisarios del Pueblo saca un conjunto de leyes que entre otras cosas promete la implantación de la jornada laboral de 8 horas a partir del 1 de enero de 1919.
El día 15 el gobierno revolucionario de Rusia saluda a la Revolución alemana y ofrece como ayuda 50.000 quintales de harina, ofrecimiento rechazado por el Consejo de Comisarios del Pueblo.
El día 22 los Consejos de Soldados de Hamburgo deciden apoyar al nuevo gobierno. Les siguen otros Consejos.
Del 16 al 21 de diciembre se reúne el Primer Congreso de los Consejos de Obreros y Soldados de Alemania. El programa que los espartaquistas defendieron se basaba en reclamar todo el poder a los Consejos de Obreros y Soldados, la disolución del Consejo de Comisarios del Pueblo presidido por Ebert, el desarme de la contrarrevolución y dotar de armamento al proletariado (formando además la Guardia Roja) y un llamamiento internacional a los proletarios de todo el mundo para la formación de Consejos de Obreros y Soldados para llevar a cabo la revolución socialista mundial. Pero el Congreso adoptó el programa socialdemócrata sin llegar a discutir los puntos espartaquistas. Este programa aprobado se basaba en dar todo el poder al Consejo de Comisarios hasta que la Asamblea Constituyente estuviese formada, reservando al Consejo Central de los Consejos de Obreros y Soldados un papel de "supervisión parlamentaria". Se decide adelantar las elecciones para la Asamblea Constituyente al 19 de enero.
Mientras tanto la burguesía trataba de reorganizar sus fuerzas armadas y contraataca en varias ciudades, formando "Cuerpos de Seguridad".
El KPD, Partido comunista alemán, se forma en un Congreso celebrado el 30 de diciembre y el 1 de enero de 1919. Rosa Luxemburgo jugó un papel determinante en el nacimiento del primer partido comunista en un país económicamente desarrollado. Rosa redactó el programa que se aprobó en el Congreso.
El 1 de enero es desarmado uno de los regimientos más emblemáticos del movimiento revolucionario en Bremen. El día 4 es destituido el jefe de policía de Berlín, Eichhorn, miembro del ala izquierda de los socialdemócratas independientes que había organizado a la policía en líneas revolucionarias.
Se suceden la manifestaciones de protesta por esta destitución. El día 5 se forma una comisión entre los socialdemócratas independientes y el partido comunista para seguir luchando contra la destitución de Eichhorn con un llamamiento a la huelga general y a una gran manifestación el 6 a las 11 de la mañana. El enfrentamiento está servido. Los revolucionarios van ocupando todos los diarios. Por otra parte, en el bando contrario, se le otorgan plenos poderes a Noske para frenar el movimiento. Él contesta: "Bien. Uno de nosotros debe ser el perro policía. No temo esa responsabilidad". El propio Noske escribió más tarde: "Si las masas hubiesen tenido jefes decididos, con objetivos claros y precisos, en lugar de pronunciar hermosos discursos, al mediodía de aquella jornada habrían sido completamente dueñas de Berlín".
De hecho se producen huelgas de solidaridad con los revolucionarios berlineses en diversas ciudades alemanas. Hay combates en las calles de Berlín y Spandau. El día 11 los locales del diario Vorwärts (socialdemócrata), ocupados por los revolucionarios son asaltados por las tropas. Noske hace una demostración de fuerza desfilando por las calles de Berlín.
El 15 el movimiento es duramente reprimido. R. Luxemburgo y Liebknecht, junto con otros revolucionarios, eran asesinados por los oficiales de una de las unidades de los Freikorps, que estaban bajo la autoridad del ministro socialdemócrata, Noske. Rosa Luxemburgo es maltratada en el Hotel Eden, asesinada (un soldado le destroza el cráneo con la culata de su fusil) y arrojado su cadáver a un canal.
El 16 es prohibido el diario espartaquista Bandera Roja. A partir de la celebración de las elecciones a la Asamblea Constituyente el 19 de enero el Gobierno consolida sus posiciones, al tiempo que los Consejos son despojados de sus competencias.
Del 20 al 23 de enero se producen huelgas de protesta por el asesinato de Rosa y Liebknecht. El 23 el gobierno declara el Estado de Sitio en Hamburgo.
El día 25 es el entierro de Liebknecht y de los demás combatientes revolucionarios asesinados el 15 de enero. El cadáver de R. Luxemburgo aún no había aparecido.
El 3 de marzo se declara la huelga general en Berlín reclamando el reconocimiento de los Consejos de Obreros y Soldados, la liberación de los presos y el sobreseimiento de todos los procesos políticos, la formación de una Guardia Obrera Revolucionaria y la disolución de los cuerpos represivos, y el establecimiento de relaciones económicas y políticas con la Rusia revolucionaria.
El gobierno declara el Estado de Sitio que se prolongará hasta el 5 de diciembre.
Se dan choques armados en Berlín hasta el día 6 que las tropas de Noske ocupan la Prefectura de la Policía. Fracasa la huelga general y se reanuda el trabajo en toda la Alemania Central a partir del día 8.
El día 10 Leo Jogiches es encarcelado. El mismo día un comunicado de la policía anuncia que ha muerto al intentar escapar.
Nuevos combates entre el 15 y 18 de abril, día en que las tropas causan 1.200 muertos al disparar contra las manifestaciones de marineros y trabajadores.
El partido comunista y todas sus publicaciones son prohibidos. A lo largo de lo que resta del año 1919 se suceden las luchas y las huelgas pero a cada paso enfrentadas a un ambiente mayor de represión y persecución por parte del gobierno y las tropas de Noske.
El 7 de abril se proclama la República de los Consejos de Baviera que dura hasta el 4 de mayo cuando las tropas de Noske penetran en Munich y desencadenan una feroz represión. Son fusilados decenas de dirigentes y militantes revolucionarios. La represión se prolonga hasta junio.
El 31 de mayo es encontrado el cadáver de Rosa Luxemburgo y el entierro se celebra el 13 de junio.
El 20 de octubre se celebra un Congreso del Partido Comunista alemán en Heidelberg. La derrota de la revolución tiene efectos nefastos sobre el joven partido. Surge una oposición que fue expulsada de la organización cuando ésta contaba con 107.000 miembros. Los expulsados formaron el nuevo Partido comunista obrero, que tendría una vida breve.
Las luchas acabaron con el fin de la huelga de los metalúrgicos de Berlín el 11 de noviembre. El 5 de diciembre se levanta el Estado de Sitio en Berlín. La revolución ha sido derrotada, pero no ha muerto. Tan solo cinco años después la clase trabajadora alemana vuelve a intentar transformar la sociedad con una lucha heroica que de haber triunfado habría cambiado la historia del siglo XX.