Javier Jimeno Torres
Miembro de la C.E. de IU/EB de Navarra y candidato número 9 por
IU/EB al Parlamento de Navarra
La firma de un amplio acuerdo parlamentario
entre el PNV, EA y EH, por el cual, esta última coalición política se
compromete a sostener el actual Gobierno Vasco, no por esperado deja
de ser un episodio muy importante en lo que se ha dado en llamar el
«proceso de pacificación vasco» iniciado con la tregua de ETA.
La reacción posteriore del PP y los dirigentes del PSOE, considerando
este acuerdo como un nuevo acto de subordinación del PNV a ETA, tampoco
es especialmente sorprendente, dado que forma parte de un guión que
por repetido comienza a ser aburrido.
La tremenda polarización política que se vive en Euskal Herria desde
la tregua de ETA, entre los nacionalistas vascos por un lado, y el PP
y PSOE por otro, se acerca a un momento decisivo en las próximas elecciones
municipales y a Junta Generales en la CAV, y autonómicas y municipales
en Navarra.
Si tras estas elecciones, el enfrentamiento prosigue o aumenta de tono,
y el PP se mantiene totalmente intransigente respecto a la cuestión
de los presos de ETA, el proceso de pacificación puede terminar como
«el rosario de la aurora».
Pero también es posible que después de tanto fuego de artificio preelectoral,
se entre en una nueva etapa en la cual las posturas se flexibilicen,
y las posiciones irreconciliables comiencen a dejar paso a posibles
vías de acuerdo. El llamamiento del Gobierno para que las personas que
se encuentran en el extranjero por sus relaciones con ETA, pero que
no tienen sumarios abiertos en la justicia española, puedan regresar
sin temor a ser enjuiciados es un indicio de lo dicho.
La llamada al orden al Gobierno por parte del Presidente del BBV, Sr.Ibarra,
para que flexibilice posiciones y el apoyo cada vez más claro de la
patronal vasca al proceso de pacificación, son otras señales que apuntan
a posibles movimientos importantes tras las elecciones.
Es evidente que para el PP es un supositorio difícil de asimilar tener
que renunciar a un discurso que le ha dado buenos dividendos electorales
en Euskadi, pero, le guste o no, tendrá que terminar escuchando la «voz
de su amo», pues para la burguesía, tanto vasca como española, el precio
a pagar para acabar con el «incordio» de ETA se le esta poniendo muy
barato, como lo demuestra el acuerdo entre el PNV, EA y EH.
Fundamentos del acuerdo
1.- Los dirigentes de EH se comprometen claramente
a abandonar el apoyo a los métodos violentos en la acción política.
Así en el apartado II «PRINCIPIOS POLITICOS DEL ACUERDO DE BASES» se
dice en su punto primero: «Reiteramos nuestra apuesta inequívoca por
las vías exclusivamente políticas y democráticas para la solución del
conflicto de naturaleza política existente en Euskal Herria». En el
punto tercero se dice: «De acuerdo con el presente marco de principios
políticos y conscientes de que durante el desarrollo del proceso abierto
pueden producirse dificultades, asumimos la obligación de afrontarlas,
comprometiéndonos a que todas las energías, iniciativas y respuestas
sean canalizadas a través de procedimientos estrictamente democráticos,
y a hacer que desaparezcan definitivamente todo tipo de acciones y reacciones
vulneradoras de los derechos individuales y colectivos». Sobran los
comentarios.
2.- Los dirigentes de EH se atan de pies y manos al PNV y EA en su compromiso
de sostener al actual gobierno vasco. Así en el apartado III, ACUERDO
DE BASES PARA LA COLABORACIÓN PARLAMENTARIA» se dice en el punto
primero de los Principios Generales de Actuación y de Coordinación Parlamentaria:
«los firmantes actuarán de manera conjunta en las iniciativas políticas
parlamentarias que tengan por objeto afianzar el proceso político global
así como frente a las iniciativas de otros grupos que vayan dirigidas
a quebrarlo». En el punto tercero se dice «las diferencias de criterios
que se susciten se resolverán acercando posturas a través del diálogo
y del acuerdo». En el sexto se dice que se evitarán «actitudes obstruccionistas
como imposición de criterios». El punto séptimo deja las cosa muy claras:
«La aplicación de estos principios se hará sin merma de la libertad
de cada grupo para exponer los criterios que propugne de acuerdo con
las posiciones ideológicas y programáticas de su partido, así como de
la orientación de su voto, (¡con algunas pequeñas limitaciones!) siempre
que se respeten los principios anteriores y se trate de iniciativas
que no sean susceptibles de producir consecuencias de naturaleza legislativa,
condicionen la acción ejecutiva o impliquen efectos presupuestarios,
según criterio de la Comisión de Seguimiento, o en su caso, la Comisión
de Coordinación».
¿Y que ocurre en la Comisión de Seguimiento? Pues que estará formada
por 5 representantes de PNV, 4 de EA y 4 de EH. Que «el Grupo Parlamentario
de Euskal Herritarrok se compromete a no adoptar ni apoyar iniciativas
o posicionamientos en el Parlamento que puedan suponer el bloqueo de
su funcionamiento por falta de quorum o afectar la estabilidad del Gobierno».
Y por contrapartida «el Gobierno hará un esfuerzo por incorporar a su
acción política aquellos planteamientos y propuestas que unánimemente
hayan sido aceptadas en la Comisión de Seguimiento».
Cuando se va llegando a cosas más concretas, si es que se puede decir
que lo anterior es poco concreto, nos encontramos, en el apartado «Iniciativas
y normas sobre los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma,
sobre política financiera y otras normas de similar naturaleza», con
que las propuestas que pueda hacer EH no pueden cuestionar «los acuerdos
sobre estabilidad económica interinstitucional (ejempo: pacto de estabilidad
fijado por la Unión Europa, entre otros) pactados para esta legislatura
y que sirven de límite al documento presupuestario, puedan verse afectados,
así como tampoco la continuidad presupuestaria de planes y programas
iniciados y aprobados en anteriores legislaturas y que necesiten respaldo
presupuestario ni el funcionamiento del entramado financiero-institucional
que lo soporta».
Por otra parte EH podrá presentar enmiendas a los presupuestos pero,
«sin perjuicio de su compromiso para tomar las medidas necesarias que
garanticen la aprobación por el Parlamento de los Presupuestos Generales
de la Comunidad Autónoma o normas de similar naturaleza».
Respecto a la Carta de Derechos Sociales, la firmeza anterior en su
defensa íntegra por parte de los dirigentes abertzales, se ha transformado
en que «los firmantes de este acuerdo priorizarán el debate en la búsqueda
de los consensos necesarios, que posibiliten su materialización».
Valoración
Como es lógico en este tipo de acuerdos, aunque la redacción es muy
larga, los extractos recogidos en el apartado anterior pueden dar una
idea de hasta que punto los dirigentes abertzales quedan atados de pies
y manos a la política del PNV.
Como es lógico en los aspectos accesorios el PNV y EA estarán encantados
de dar «cancha» a los dirigentes de EH, para en las cuestiones decisivas,
que es donde se «juega el cocido» la clase trabajadora y la juventud
vasca, las decisiones fundamentales atenderán a los intereses de la
burguesía vasca.
Lamentablemente, con este acuerdo se vuelven a repetir los viejos errores
de intentar conciliar los intereses de la burguesía y los trabajadores
bajo la excusa de lograr un supuesto «gran objetivo histórico». Ocurrió
en la transición con los Pactos de la Moncloa y el consenso constitucional,
y ahora se va a repetir con el acuerdo entre PNV, EA y EH.
El proceso de pacificación vasco se puede abordar desde dos puntos de
vista. Uno es vinculando la defensa de derechos democráticos básicos,
como el de la autodeterminación, la normalización de relaciones entre
la CAV, Navarra e Iparralde o los derechos de los presos, con la lucha
por un programa verdaderamente socialista en favor de los trabajadores
y la juventud. Y otra, es subordinar al llamado «proceso de construcción
nacional vasca» los intereses de la clase trabajadora vasca.
Lamentablemente los dirigentes de ETA y EH han optado por este segundo
camino. Pero tampoco nos debe extrañar. Hoy, más que en ninguna otra
época histórica, una política consecuentemente anticapitalista sólo
se puede sostener mediante un defensa clara de ideas internacionalistas
que impulsen la unidad de los trabajadores por encima de diferencias
nacionales frente a una burguesía cada vez más unida y coordinada en
la defensa de su posición privilegiada en la sociedad.
Al final, las teorías de ETA y HB sobre la unidad entre nacionalismo
y socialismo les han terminado conduciendo al triste papel de «escoltas»
del PNV.
Entrevista
a Koldo Usín, diputado de IU/EB en el Parlamento vasco
EH se ha supeditado al PNV
¿Qué opinas del acuerdo de gobierno
entre PNV, EA y EH?
En esencia, EH se ha supeditado por completo al PNV y
EA. Es el precio a pagar por formar frente común con la burguesía vasca.
Hace poco ya pudimos comprobar claramente de qué estamos hablando cuando
EH votó en contra de la propuesta no de ley que IU/EB presentó en el
Parlamento vasco planteando la aplicación de las 35 horas semanales
sin reducción salarial a todos los trabajadores de la administración
vasca. Pocos días después, el sindicato de EH, LAB, convocaba la huelga
general por las 35 horas en la Comunidad Autonóma Vasca y en Navarra.
A medida que pase el tiempo, más se agudizarán los conflictos de clase
en el seno del movimiento abertzale.
Con motivo de la guerra tuviste un enfrentamiento con el
presidente del Parlamento vasco, José María Atuxa ¿No?
Efectivamente, con motivo del debate sobre la intervención
desatada por la OTAN en Yugoslavia que se celebraba a petición
de IU/EB desplegué un cartel en el que manifestaba mi oposición
al bombardeo de Yugoslavia, y reivindicando el derecho de autodeterminación
para Kosovo. Al negarme a retirarlo, como requería el presidente del
Parlamento, fui amonestado formalmente. Por cierto, que conviene recordar
que el PNV ha apoyado la salvaje intervención de la OTAN en Yugoslavia
y al Gobierno de Aznar, en su participación en la guerra.