nc27 - Editorial
Editorial: El camino para derrotar a la derecha
IU tiene que girar a la izquierda
Hay que abrir un debate con toda la militancia que culmine en una Conferencia Federal

La reaccionaria política del Ejecutivo de Aznar va alimentando entre los trabajadores la convicción de que es necesario poner fin a su gobierno. Conforme se acerquen las elecciones, más se acentuará este sentimiento, que expresa con acierto la primera tarea política de la izquierda: derrotar a la derecha. Si desde la izquierda se sacasen las conclusiones correctas, esa labor sería perfectamente posible.
Los resultados de las pasadas elecciones a la Generalitat de Catalunya han sido un revés para el conjunto de la clase obrera catalana, pues han mantenido al frente del Gobierno autonómico a CiU, con el «honorable» Pujol al frente. El partido de la burguesía catalana ha revalidado su victoria por sexta vez consecutiva, más que por méritos propios, por la falta de una oposición de izquierdas alternativa e ilusionante para los trabajadores, algo que se ha expresado en un descenso de la participación respecto a las anteriores elecciones.
El fuerte aumento del PSC-Ciutadans pel Canvi, si lo vemos con atención, ha sido el producto de haber atraido a un sector de antiguos votantes de CiU, y de clase media en general, que ya están cansados de los casi 20 años de pujolismo, más que fruto de un vuelco en los barrios obreros. El incremento de votos de la coalición que lideraba Pascual Maragall es muy superior al que pierde Iniciativa per Catalunya (IC) y Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), en relación a las anteriores elecciones, cuando formaban parte de la misma candidatura. Al mismo tiempo, podemos comprobar que donde más desciende la participación es en las dos provincias más industrializadas, Barcelona y Tarragona, y en las poblaciones y zonas con mayor componente de voto obrero.
No puede sorprender ese resultado, pues el propio Maragall no ha lanzado precisamente un mensaje de clase diferenciado, sino que ha planteado su elección como el relevo natural. De hecho, su propuesta va en clara sintonía con las ideas de los líderes de la denominada «Tercera vía», -Blair, Schröeder o el propio Felipe González-, insitiendo en la coincidencia de intereses entre empresarios y trabajadores. No han sido ninguna casualidad las cenas con empresarios a 100.000 pesetas el cubierto.
A pesar del aumento de votos grande del PSC, hemos podido comprobar que no es un proyecto atractivo para muchos trabajadores, que se rascan la cabeza preguntándose donde están las  diferencias efectivas entre unos y otros. Desde luego, la diferencia está en la base social. Tarde o temprano, ésta chocará con este intento de ir transformando al Partido Socialista en una especie de Partido Demócrata a la americana.
El mal resultado de IU es la nota en común con las anteriores elecciones y resalta, otra vez, como hay un sector de trabajadores y jóvenes que rechaza la política de los dirigentes socialistas, pero a los que IU no consigue atraer y prefieren quedarse en casa, sin votar.
Es evidente, que la formación que dirige Ribó, IC, ha pagado un precio en votos muy serio. Su coalición sin principios políticos le ha permitido asegurar dos diputados por las provincias en las que se presentaba con el PSC, pero en Barcelona, donde acudían solos por decisión de los dirigentes socialistas, han bajado de 10 a 3 diputados. Y, sobre todo, esta unión sin programa lo que hace es empeorar las posibilidades de IC para futuras elecciones.
Tampoco el resultado de EUiA es para tirar cohetes. Es evidente se ha pagado el forzar la ruptura de IC, atomizando más a la izquierda, y los errores políticos a escala Federal, sobre todo, la falta de una política de la unidad de la izquierda coherente, tanto en el discurso como en la práctica. La política del «sorpasso» y las «dos orillas», le sigue pasando factura a IU, y para superarla hacen falta tiempo y hechos, no sólo palabras.
Si en algo ha llevado una política errática IU ha sido precisamente en la cuestión de la unidad de la izquierda, oscilando entre el adaptacionismo a la política de la dirección socialista y el sectarismo hacia el PSOE. Es necesario decirlo: ambas políticas han fracasado. Si los votantes comprueban que en la práctica votar a IU equivale votar al PP, mal. Por otro lado, si lo que comprueban es que votar IU es idéntico a votar el PSOE en la práctica, también mal. Propuestas como la presentación de candidaturas conjuntas al Senado en varias comunidades, hechas por sectores de IU, han de ser rechazadas tajantemente. En las actuales circunstancias, sólo serviría para alimentar la confusión.
En el seno de IU es primordial la autocrítica más severa. Es completamente necesaria la convocatoria de una Conferencia Política a nivel Federal, que desde la base prepare los ejes políticos de la intervención en la próxima contienda electoral. Esa es la única alternativa seria a la lamentable jaula de grillos que organizan algunos de nuestros dirigentes despachándose irresponsablemente en la prensa y despellejándose unos a otros.
La propuesta de IU tiene que ser diáfana: presentarse sola a las elecciones con un programa claro. Lo que tiene que hacer es proponerle públicamente al PSOE un gobierno conjunto pero con un programa de izquierdas, y explicarle a la gente cuál es ese programa.

En primer lugar, que parta de las necesidades, nada de declaraciones de buenas intenciones: Un gobierno de izquierdas tiene que garantizar un empleo para todos o subsidio de desempleo indefinido mientras eso no se cumpla, abolir el empleo precario empezando por la supresión de las ETTs, reducir la jornada laboral sin merma salarial, al contrario hay que dignificar los sueldos elevando el SMI en función del coste real de la vida, ningún pensionista debe ganar menos del SMI que reivindicamos, un plan para construir la viviendas de promoción pública a precios realmente asequibles y en número suficiente para que ninguna persona se encuentre sin una vivienda digna, propuesta concreta para dotar a la Sanidad y la Enseñanza Pública de medios suficientes
Es evidente que la dirección del PSOE no tiene ningún interés en apoyar semejante programa que, sin dudarlo, tildaría de utópico -¿Cómo financiarlo?- dirían. Ahí está una de las mayores lagunas del programa de IU, pues lo anterior está en mayor o menor medida recogido, pero cómo pagarlo. Para evitar que el programa de IU parezca una carta a los reyes magos, la respuesta debería ser concreta: mediante la nacionalización, para empezar de los dos grandes bancos de este país, que controlan unos recursos equivalentes a toda la producción anual española, y la socialización efectiva de las Cajas de Ahorro. Ese sería el camino para llevar a cabo una planificación democrática de la economía. Sino ¿en qué va a consistir la planificación democrática de la economía? ¿En sugerirle a los empresarios cómo deben de invertir su dinero?
Si IU tiene claro qué quiere, en el probable caso de qué los líderes socialistas rechacen esas propuestas, nada le impide apoyar al PSOE en las sesiones de investidura de ayuntamientos, comunidades o el propio Parlamento estatal, frente al PP, cuando éste sea el partido más votado por los trabajadores, para acto seguido pasar a la oposición.
Los dirigentes actuales del PSOE consideran el capitalismo como el menos manos de los sistemas posibles. El papel de IU es defender una alternativa de sociedad distinta al capitalismo, a la par que lucha codo con codo con los trabajadores. Los resultados electorales están diciendo a gritos que hay un espacio para IU si sabe aprovecharlo.
Ser capaces de vincular la defensa de lo más inmediato en los barrios, en los puestos de trabajo, en la enseñanza, etc, con la necesidad de transformar la sociedad, es la manera de que IU se diferencie de la actual dirección del PSOE. ¿Por qué IU está en el Pacto de Toledo? ¿Es que acaso se puede esperar del PP o de la dirección socialista actual, una defensa del sistema público de pensiones? ¿Por qué IU, tras poner sobre la mesa la elevación inmediata de todas las pensiones a una cuantía digna, como mínimo igual al SMI para todos, no ha abandonado el Pacto de Toledo, denunciando la farsa? No cuesta imaginar la repercusión que eso tendría y la ocasión de oro para explicar en la calle la alternativa de IU? ¿Por qué no se hace?
Izquierda Unida tiene que insistir en que la única opción que podría suponer un paso adelante para los trabajadores, es un gobierno PSOE-IU con un programa genuinamente socialista. Esa es la combinación, hasta ahora nunca aplicada, que permitiría derrotar al PP y sustituirlo por un ejecutivo acorde con los intereses de la clase obrera. Hay que denunciar la opción de repetir un gobierno del PSOE y CiU, pues volvería a convertir el voto de los trabajadores en un apoyo para hacer la política que desean los empresarios.