Elecciones en Andalucía
Elecciones autonómicas en Andalucía

Uno de cada tres andaluces vive en la pobreza

Agustín Romero - Coordinador de IU Macarena-Sevilla

Una vez más, por necesidades de «guión», el Presidente Manuel Chaves ha convocado las elecciones al Parlamento de Andalucía en la misma fecha que se celebrarán las del Parlamento Estatal. Tanto el PSOE-A como el PP, tratarán de que los problemas de Andalucía se diluyan en la generalidad, que no por eso de menos interés, de los problemas estatales.

La clase obrera tiene la oportunidad, con su voto el día 12 de Marzo, de decir BASTA YA de años, por no decir de siglos, de explotación y pésimas condiciones de vida, en las que nos tiene sumidos la burguesía ya sea la que vive en Sevilla, Madrid, Barcelona o Bilbao (la clase dirigente sólo tiene como patria, los beneficios del Capital), ya que la situación no ha variado mucho con la de años anteriores. Pueden decir, que tenemos el AVE, pero las carreteras son tercermundistas, se echa el mismo tiempo para ir de Sevilla a un pueblo de la sierra, que para ir a Madrid. Esto no demuestra precisamente un Estado del bienestar para la mayoría de la población, sobre todo cuando el precio del AVE está por las nubes.

La clase trabajadora andaluza no puede hacer un balance de final de año y legislatura muy bueno, ya que se comienza el año 2000, con los mismos problemas de antaño. Andalucía sigue siendo la Comunidad Autónoma del Estado español y de la UE, que tiene los niveles de vida más cercanos a los países llamados del Tercer Mundo, que a la propia UE. Por supuesto esto no es así para el Presidente de Andalucía y del PSOE-A., Manolo Chaves, y sus consejeros y comparsas del PA, que nos quieren hacer ver que vivimos en el mundo más feliz: «Vanguardia del progreso y solidaridad, Andalucía tiene cada vez más peso en España y en la UE» «Durante 1999 hemos demostrado con hechos y realidades, que las políticas de bienestar son posibles y eficaces» «No vamos a dejar atrás a nadie, ni vamos a abandonar en la cuneta a quienes carezcan de medios o de capacidad para seguir avanzando». Éstas son algunas de las frases del discurso de fin de año del Presidente. A todos los consejeros sí les habrá ido muy bien porque la mayoría quieren seguir su obra, y se presentan como candidatos, «por sus obras les conoceréis», aunque ninguno ha ido al homenaje a las víctimas del muro del Bazar España (obra de la inmobiliaria Osuna). Sin embargo, para la Consejera de Economía y Hacienda, Magdalena Álvarez, se han cumplido los objetivos económicos. Para ella Andalucía es la locomotora que tira de los vagones (¡¿del resto del Estado?!). Pero, por mucho que quiera, Andalucía no cogerá el tren del Siglo XXI si se sigue aplicando la política neoliberal, porque, aunque ella la llame «socialdemócrata», no es otra cosa que la continuación de la política de «parcheo» dentro del capitalismo. Sin embargo, la realidad social es muy distinta de como nos la quieren pintar. En un informe del BBV planteaba el siguiente dato: La riqueza (PIB) por habitante de las diferentes 19 comunidades del Estado (Ver cuadro).

Si España, dicen, va a necesitar 25 años para equiparar su PIB por habitante con la media europea, ¿cuántos necesitará Andalucía con las cifras actuales? Desde luego, si seguimos bajo el capitalismo, seguiremos dentro de 50 años con el mismo atraso económico, social y laboral, con respecto a los países de la Unidad Europea. Ahora, Andalucía ocupa, en diciembre del 1999, la penúltima posición por renta per capita del Índice Europa 15. El mismo estudio decía que su nivel de renta familiar es el penúltimo del Estado con un 78,43% sobre la media, siendo Cádiz la que tiene la tasa de paro más alta con un 28,6%. A mes de diciembre los datos son escalofriantes cuando tan cínicamente hablan del descenso de población y de los problemas que tendremos en el año 2050, y, sin embargo, el que Andalucía tenga más del 22% de su población activa en paro no requiere ni un comentario por parte de los gobernantes de Andalucía. Parece como si viviéramos en otro planeta.

Hasta los economistas hablan de la buena marcha de la economía andaluza y la Junta de Andalucía calificó como «regalo de reyes» el que el paro descendiera en 11.000 personas en diciembre, (¿y noviembre?). Lo que no dicen, es qué carácter tenía el empleo que se creó para el mes «festivo». Según la EPA, en el segundo trimestre del 99 había 729.000 desempleados en Andalucía y según Cáritas y APDH-A, existen dos millones de pobres. Según el Presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, «El paro y el empleo precario, hacen que uno de cada tres andaluces, vivan bajo el umbral de la pobreza, personas ajenas a derechos tan elementales como el trabajo, la vivienda o la educación, dándose las situaciones más dramáticas en las zonas rurales y entre los parados de larga duración».

Ni que decir tiene que estas cifras reflejan una parte de la cruda realidad de miles de familias en todo los rincones de los pueblos de Andalucía donde lo más inmediato es saber qué tiene para comer ese día. Empero el Presidente Chaves nos recordó que «hemos puesto en marcha los mecanismo destinados a repartir mejor el tiempo de trabajo y ofrecer así el mayor número de oportunidades a los ciudadanos». Es evidente que todos esos «mecanismos» han sido insuficientes: Por ejemplo, su famosa Ley de las 35 horas, implantada por el Gobierno del PSOE-PA pocos puestos de trabajo ha permitido crear. Según un informe de la UGT sobre negociación colectiva, con datos hasta septiembre del 1999, sólo 48 convenios recogían la reducción de la jornada laboral afectando a 29.383 trabajadores de 77 empresas. A pesar de todas las facilidades y subvenciones ofrecidas a los empresarios, más que una Ley se podría decir que es un fiasco de Ley.

Por supuesto esta situación no es igual para los Empresarios. Ellos sí que pueden decir que todo les ha salido bien: los beneficios empresariales se multiplicaron por tres entre 1995 y 1997 y su rentabilidad supuso más de 18 puntos. Aunque no se conforman y quieren más y más, como demuestran ejemplos como el de Telefónica. Los consejeros amigos del señor Aznar van a cobrar unos sobresueldos de escándalo, mientras la plantilla se reducirá en 10.000 trabajadores en dos años. Ya el año pasado se han reducido 5.137 puestos de trabajo en el ámbito estatal y 1.002, un 15 %, en Andalucía. Ésta es la política de privatizaciones que nos quiere imponer la candidata de la derecha, aplicándola a Iberia, RENFE, Tabacalera, Astilleros, etc.

El Presidente, y por supuesto la candidata del PP, se han «olvidado» en sus discursos de los trabajadores que durante este año han dado su vida en las obras, en el mar, en los alpechines... Según el Director General de Trabajo y Seguridad Social de la Junta de Andalucía, Javier Guerrero, la siniestralidad en Andalucía, ha aumentado un 15,91% con respecto a 1998. Según CCOO, hasta mediados (julio) del 1999, han muerto 77 personas, siendo la cifra mayor del Estado (29 en construcción). Sólo en Sevilla fueron 13 trabajadores fallecidos por accidentes de trabajo. Según las estadísticas el sector agrario no está mejor: durante la campaña de 1998 murieron 28 trabajadores del campo. El propio Consejero de Trabajo, Guillermo Gutiérrez, no se cortaba un pelo y declaraba que la situación iba a ser peor en el año 1999. Y eso que en las estadísticas no cuentan los más de 10.000 jornaleros que todavía tienen que salir al extranjero hacer la vendimia; Francia 8.400, Bélgica 1.400, Holanda 350 y Alemania 100.

El día 12 necesitamos votar a Izquierda Unida para que pueda cambiar la situación, esa alternativa pasa no sólo por votar a I.U.LV-CA sino también de dotarla de un programa claro y concreto basado en los intereses de los trabajadores. Pero hay que dejar claro que cuando llegue el momento de la investidura los diputados de IU, si no pueden aspirar a elegir su propio candidato, votarán contra la derecha y por el candidato del PSOE. Pero a partir de ese momento deben pasar a la oposición apoyando todas aquella medidas que beneficien a los trabajadores y oponiéndose a todas las que les perjudiquen, explicando por qué y dando una alternativa. Hemos de ser conscientes de que la transformación socialista de la sociedad sólo la puede realizar la movilización de la mayoría de la clase obrera y ésta ha de llegar a la conclusión de que es necesaria dicha transformación a través de su experiencia cotidiana. Sí los trabajadores comprueban que nuestra postura siempre pone por delante sus intereses de clase generales frente a la derecha, escucharán con interés nuestras ideas y las contrastarán con las de la dirección socialista. Ese es el camino para ganar a la mayoría para nuestro objetivo de transformar la sociedad en un sentido verdaderamente socialista. A partir de una política de izquierdas en Andalucía podríamos sembrar el apoyo para un Gobierno de izquierdas capaz de transformar la sociedad en líneas socialistas.