Donuts-Panrico
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Doblegan a la empresa tras cuatro meses de huelga

Pedro Casorrán y Nacho Martínez -Zaragoza

Los trabajadores autónomos de Donuts Corporación del Norte han firmado un acuerdo con la dirección de la empresa, que durante cuatro meses se ha enfrentado a un colectivo con una capacidad de lucha y sacrificio que ha rayado lo heroico. Como ya comentábamos en el anterior artículo de NC estos trabajadores iniciaron la huelga para conseguir, de un lado, mejoras salariales y, por otro, el reconocimiento de derechos sociales recogidos en el Estatuto de los Trabajadores, por el que ellos no están amparados.

Estos 121 días de huelga se han caracterizado por la más absoluta cerrazón de la empresa que se había negado a considerar cualquier propuesta que viniera de los trabajadores autónomos, los dirigentes de la empresa confiaron en vencer por agotamiento a los huelguistas, a sabiendas de que, además de no cobrar, los trabajadores tenían que hacer los pagos habituales debido a su condición de autónomos. En algunos casos la huelga a supuesto más de dos millones de deudas con la Seguridad Social y Hacienda. Aún con todo esto, la empresa decidió cambiar de táctica al observar que los trabajadores estaban dispuestos a aguantar todo lo necesario para ganar. A partir de ese momento, transcurridos ya más de treinta días de movilización, intentó todo tipo de maniobras y chantajes incluso despidió por dos veces a todo el colectivo.

A pesar de esto los trabajadores consiguieron generar un ambiente social favorable, que se tradujo en importantes donaciones a la caja de resistencia, lo que permitió mantener la lucha, hasta conseguir doblegar a la empresa. Aquí tenemos que lamentar la actitud de varios dirigentes de CCOO y UGT que en distintas empresas se negaron a realizar colectas, planteando entre sus argumentos que no eran trabajadores o que pertenecían a C.G.T., incluso algún dirigente del PSOE se atrevió a plantear que estaban utilizando métodos terroristas. Cualquier excusa es válida con tal de no asumir su responsabilidad como supuestos dirigentes del movimiento obrero.

Tras varias propuestas en la mesa de negociación los representantes de los trabajadores firmaron un acuerdo por el cual lograron subir el porcentaje de comisión de ventas del 10% al 17´5% lo que supone un aumento anual de entre 300.000 pesetas y 500.000 pesetas al año; también consiguieron que los miembros del comité de empresa fueran amparados por el Estatuto de los Trabajadores, garantizando sus derechos al mismo nivel que los trabajadores por cuenta ajena. Otras conquistas sociales son: guardar fiesta un sábado cada dos, regular el calendario vacacional en dos tramos de quince días para cada trabajador, ayudas para la compra de furgonetas, así como otras medidas que los equiparan con el Estatuto de los Trabajadores.

En cualquier caso este conflicto pone de manifiesto la necesidad de luchar por parte de los trabajadores para mejorar nuestras condiciones de vida, sin la gran resistencia mostrada por el conjunto del colectivo hubiera sido imposible arrancar ni la mas mínima concesión a la empresa. Quizás han pagado la inexperiencia, propia de este tipo de sectores. Pero nadie puede dudar de que en el transcurso de la lucha han aprendido a defender sus intereses, no sólo con el coraje inicial, además, han desarrollado los argumentos y la capacidad de presión extendiendo la lucha y manteniendo fuerte al colectivo. El ejemplo de los compañeros de Donuts es un soplo de inspiración y confianza en las fuerzas de los trabajadores, demostrando que en determinados momentos somos capaces de inmensos sacrificios cuando tenemos claros los objetivos a conseguir.

Para todos aquellos que hemos tenido la suerte de compartir la lucha, ha sido una fuente de enseñanzas que nos permite afrontar el futuro con mayor optimismo, observar como la movilización inspira el instinto de clase, por encima de cualquier otra consideración; desarrollando métodos de lucha que los dirigentes de CCOO y UGT calificarían de antiguos y utópicos, sin embargo se ha demostrado como antigua y utópica la política de los dirigentes sindicales que en base a la negociación colectiva, sin presión, están llevando a los trabajadores a perder derecho tras derecho. Gracias a los compañeros de Donuts y nuestra más sincera enhorabuena por luchar por su dignidad con todas sus fuerzas, pese a los grandes sacrificios realizados por ellos siempre quedará que estuvieron a la altura de las circunstancias, mientras otros con muchas más posibilidades quedan en evidencia al conformarse con migajas como las que los trabajadores de Donuts se negaron a aceptar.