Andalucía -Izquierda Unida debe sacar lecciones del 12 de marzo
Andalucía

Izquierda Unida debe sacar lecciones del 12 de marzo

Agustín Romero

Sí algo refleja el resultado electoral del 12 de marzo, es la crisis de la izquierda. Como decía Francisco Frutos ha sido una «derrota sin paliativos». En Andalucía han votado 300.000 personas menos que en el 96, lo que unido al aumento de 100.000 votos del PP, ha posibilitado su incremento porcentual y de escaños.

En Andalucía, el triunfo del PSOE sacando el mismo número de diputados autonómicos que en los anteriores comicios, ni tan siquiera sirve para maquillar el retroceso general del propio partido socialista que pierde 250.000 votos en Andalucía. El PP gana en cuatro provincias y en todas las capitales menos en Sevilla donde, sin embargo, el PSOE pierde 50.000 votos a pesar de Felipe y Guerra. Estos son datos que deben preocupar al Presidente Chaves.

IU ha descendido con respecto a las anteriores elecciones generales en 268.901 votos y 281.538 respecto a las autonómicas, aunque con respecto a las Europea «sólo» desciende 76.034 votos. Solo en Málaga IU ha perdido 50.000 votos. En Andalucía IU ha perdido 7 diputados autonómicos uno Cádiz, Huelva, Almería, Málaga, Sevilla y dos en Córdoba, no hemos podido sacar diputados para el Congreso en Cádiz y hemos perdido uno en Sevilla y el de Granada, quedándonos con 8 diputados para el Parlamento estatal, aunque podremos tener en ambas cámaras grupos parlamentarios, pero en realidad hemos bajado en voto y en representación institucional a los niveles del 1982.

Las elecciones del 12-M han sido una sorpresa no sólo para la burguesía, pues ni ellos mismos se esperaban este resultado. En la izquierda ahora está en marcha el proceso que no se desarrolló en el 96, convirtiéndose en el 2000 en «amarga derrota» y mayoría aplastante del PP.

La crisis de la izquierda, refleja la incapacidad de los dirigentes de sacar conclusiones de las derrotas electorales anteriores y sobre todo de la política anti-obrera que llevaron los gobiernos del PSOE, sin olvidar la política sindical seguida por los dirigentes de los sindicatos UGT y CCOO que en cuatro años no han hecho nada contra el Gobierno de Aznar. Por otra parte la dirección de IU no ha sabido rentabilizar las oportunidades que posibilitaba la crisis de liderazgo permanente del PSOE. En vez de tender la mano a la base del PSOE, practicamos la política de las «dos orillas y el sorpasso», aunque algunos dirigentes se empeñan ahora en adjudicar la pinza, a inventos de los medios de comunicación, pero lo más grave si cabe es que hemos pasado, de una política incorrecta a otra sin tan siquiera hacer una autocrítica del periodo anterior. La crisis en IU es muy grave y, sin embargo, parece que la reacción interna es más fuerte en el PSOE. En IU, otra vez, se quiere hacer un nuevo reparto de poder entre los Notables, los candidatos propuestos son tres: Rosa Aguilar, Llamazares y Ribó.

La crisis no se va a solucionar con cambios de nombres sino de política, programas, y manteniendo la unidad de la izquierda. Hay, quien le echa la culpa a la «Unidad de la Izquierda», sin embargo, en los colegios electorales el ambiente entre los militantes de base del PSOE y IU fue de unidad. Una cosa es el pacto electoral y el acuerdo de investidura y, otra, los acuerdos de Gobierno, que sí perjudicaron, ya que muchos trabajadores sólo vieron un «Pacto para el reparto de sillones y ministerios», sobre todo en Andalucía donde la campaña electoral giró en torno a los llamamientos a Chaves para formalizar la entrada en el Gobierno andaluz. La crisis seguirá desarrollándose, si se sigue por este camino de no sacar conclusiones. La crisis en IULV-CA es más grave, si cabe, pues hace solamente unos meses que celebramos la Asamblea Andaluza, y la política, el programa, y la orientación se ha visto en la práctica, que no han servido para mucho, más bien para poco. Ahora estamos en una situación donde se perfila el mantenimiento de estabilidad del gobierno del PSOE en Andalucía y de rodillo del PP en el Congreso y Senado, frente a la debilidad parlamentaria de la izquierda. El derrumbe del voto de la izquierda, ha cogido a IU con las tradiciones del trabajo en las organizaciones sociales (AA.VV, APAS, etc.) mermadas. La práctica política nos han llevado a un grado de institucionalismo, que ha hecho depender todo nuestro trabajo de esta orientación, y para colmo hemos abandonado lo fundamental, el trabajo en la calle y ahora lo pagaremos a corto plazo. Nuestras raíces entre la población sólo las podemos ganar nuevamente dando un cambio a nuestra actual política.

Los «señoritos» andaluces dicen que ya nada es como antes, que no hay derecha ni izquierda en Andalucía, que la sociedad ha girado del centro izquierda, al centro derecha. Todos olvidan que la sociedad se divide en clases, que siguen existiendo los jornaleros y la Reforma Agraria brilla por su ausencia; los jóvenes siguen sin empleo o explotados por la ETTs; la carestía de la vivienda; las largas citas de espera en los hospitales; la degradación de la enseñanza; el empleo precario; la carestía de la vida y la «plusvalía» que engordan los bolsillos de los amigos del PP... En última instancia, estas cosas son las que existen en la sociedad capitalista, y no la «España va bien de Aznar». Va bien para unos pocos. Tenemos que dejar claro que la clase obrera no ha girado a la derecha, incluso las últimas encuestas a pie de colegio, reflejaban que los trasvases de votos de la izquierda a la derecha han sido aproximadamente de 500.000 PSOE y 100.000 IU. Estas cifras no son determinantes, aunque sí es preocupantes, pero no se puede sacar como conclusión que todo los trabajadores son de derechas, y que la sociedad ha girado a la derecha, aunque algunos se empeñarán en demostrarlo para argumentar su política socialdemócrata.

Lo más importante es que tenemos que sacar conclusiones de esta derrota sin «paliativos» de la izquierda y sobre todo del descenso del voto de IU tanto en el ámbito de Andalucía como a nivel estatal, pero no para lamentarnos sino para sacar conclusiones prácticas y cambiar de política y sobre todo de las políticas de hechos consumados a que nos tiene acostumbrados la dirección, es urgente que la base de la Federación Andaluza participe y sea escuchada.