Navarra - Un escenario político altamente preocupante
Navarra

Un escenario político altamente preocupante

Domingo Talens  IUN/EBN-Pamplona

La valoración de los resultados en nuestra Comunidad solo se puede entender, y sacar conclusiones, situándolos en su relación con los resultados generales.

UPN ha obtenido su techo histórico tanto en porcentaje (49.88%) como en número de votantes (150.849) Frente a ello, y tomando comparativamente los resultados de las elecciones generales entre sí, el PSOE ha continuado su trayectoria descendente desde 1993 (Generales 93: 108.305; Generales 96: 98.102; Generales 2000: 82.138) e IUN/NEB ha truncado su trayectoria de alternativa desde la izquierda al PSN (Generales 93: 27.043 votos; Generales 96: 40.550 votos; Generales 2000: 23.112 votos). Si en el conjunto del estado el PP ha aventajado en un 5% a la suma del PSOE e IU, en el caso de Navarra, la diferencia entre UPN y la suma del PSN e IUN/NEB ha sido de un 15%, lo cual hace especialmente grave la crisis de la izquierda en nuestra Comunidad.

Por otra parte, EH ha fracasado claramente en su campaña a favor de la abstención. Ha provocado la movilización de sectores abstencionistas a favor de UPN y más de 11.000 votantes suyos han votado a PNV, EA, en blanco o nulo.

Nos enfrentamos a un escenario político altamente preocupante. El PP/UPN está cada vez más preso de su postura inmovilista ante el «conflicto vasco». El resultado electoral les ata con más fuerza a esa política. Ahora se van a ver obligados a poner en práctica su discurso, algo de lo que se encargará la base social que han cosechado con sus planteamientos que, es evidente, no se va a contentar con palabras frente a nuevos atentados de ETA.

El PP parece que se ha lanzado sin freno por la vía de enarbolar el nacionalismo español y considerar que el único camino que esta dispuesto a seguir es el de la represión legal y policial no sólo contra ETA sino contra el conjunto del MLNV. Incluso considerando al nacionalismo vasco moderado como un enemigo a batir incluyéndolo en el mismo saco que a EH. La experiencia ya ha demostrado en el pasado, y lo volverá a demostrar en el futuro, que este camino conduce a un callejón sin salida en el que sólo encontrarán una prolongación del conflicto y de los sufrimientos que de él se derivan para la población.

Frente a un panorama tan desalentador sólo cabe reforzar la movilización y una alternativa desde la izquierda que presione para propiciar una salida política al conflicto. Esta posibilidad se podría dar si EH rompe con las tácticas de ETA, o si esta organización declara una nueva tregua que propiciase la posibilidad de constituir una nueva mesa sin exclusiones. Esta opción pondría al PP contra las cuerdas obligándole a entrar por la vía del diálogo, o quedar, en caso contrario, en una posición de aislamiento.

Por otra parte UPN ha explotado electoralmente tanto sus posiciones «navarristas» radicales en defensa de la identidad de la Comunidad Foral, como los efectos sociales de los atentados de ETA. Pero gran parte de su éxito se debe a la total incapacidad de la izquierda de ofrecer una alternativa propia y diferenciada en estos terrenos.

El «seguidismo» de la dirección PSN respecto a UPN, llevado hasta el extremo de convertirse en su soporte político en el Parlamento, incapacita a esta organización para ser un referente de la izquierda en Navarra mientras siga con esta política suicida.

En este contexto es especialmente grave la incapacidad de la mayoría de la dirección de IUN/NEB de asumir este papel político. Sería una equivocación justificar nuestros resultados en que UPN ha logrado desplazar del debate político las cuestiones sociales y de política económica, colocando en primer plano la confrontación del «navarrismo» con el nacionalismo vasco, pues UPN siempre utilizará esta táctica mientras le sea rentable. El problema es que nuestra organización sigue siendo incapaz de ofrecer una alternativa de izquierda a este conflicto.

Mientras no seamos capaces de ofrecer un modelo institucional para Navarra claramente enfrentado al de UPN y diferenciado de las propuestas del nacionalismo vasco es muy difícil que logremos ser un referente político con capacidad de avanzar.

Pero aun más grave sería aceptar que mientras el PSN mantenga sus acuerdos con UPN la única perspectiva es que UPN alcance la mayoría absoluta en las próximas elecciones forales. Una dirección que piense así esta aceptando que IUN/NEB solo puede cumplir un papel subalterno al PSN, esperando a que los dirigentes de esta organización cambien de política para poder conformar una alternativa de Gobierno.

IUN/NEB puede y debe convencerse de que es posible impulsar un cambio político, partiendo de nuestras fuerzas actuales, si somos capaces de pasar de la actividad exclusivamente institucional a la movilización social, para lo cual es imprescindible un cambio en profundidad de la dinámica existente hasta la fecha.