La universidad al servicio de los empresarios

Universidad/Informe Bricall

La universidad al servicio de los empresarios

Víctor Domínguez
Profesor de la Universidad de Alicante y miembro del CP Comarcal de IU del Alicantí

En los últimos meses y a raíz de las movilizaciones estudiantiles, se están rellenando muchas páginas de periódicos acerca del Informe Universidad 2000, más conocido como Informe Bricall, pero, debido al rebuscado procedimiento con que dicho informe se ha dado a conocer, la confusión es la línea predominante de todas estas noticias. En ningún caso se analizan en profundidad las tesis defendidas por los Rectores y las movilizaciones estudiantiles son minimizadas cuando no silenciadas. Y sin embargo conocer el contenido de este informe es fundamental, ya que todo parece indicar que va a marcar las bases de las futuras reformas universitarias.

¿Pero qué es y qué propone realmente el Informe Bricall?

Su concepción comienza en mayo de 1999, cuando la Conferencia de Rectores de la Universidad Española (CRUE) realiza unas jornadas encaminadas a analizar la situación de las universidades españolas, y a plantear las líneas generales que deberían marcar la política universitaria del siglo XXI. A parte de los rectores, en estas jornadas participaron los sindicatos (se supone que en representación de los profesores y del personal no docente), algunos políticos como los representantes de la Generalitat, de la Comunidad de Madrid, de la Junta de Extremadura o del Gobierno Canario, y, sin duda lo más sorprendente, representantes de asesorías laborales (como Meta 4 o Hoffmann), y de distintas empresas como Renfe, Repsol, Ingenasa, el Director de Recursos Humanos de El Corte Inglés o el Presidente de Freixenet, es decir, que estas empresas van a participar en el diseño de la Universidad Pública. Igualmente llama la atención que no se invitara a ningún representante de los alumnos, lo que muestra hasta que punto su opinión no es valorada por los rectores que, evidentemente, prefieren escuchar a los empresarios que a los estudiantes. Además, la elaboración de este informe costó 75 millones de pesetas, que fueron financiados por estas entidades junto a otra como el BSCH y Telefónica, y ya se sabe, quien paga manda.

A pesar de esto, y como siempre conviene guardar las formas, en diciembre se mantiene una reunión con algunos representantes estudiantiles a los cuales se les muestra un documento que contiene las conclusiones elaboradas. Estas conclusiones no convencen a los estudiantes, a pesar de que habían sido cuidadosamente escogidos, lo que provocó que la CRUE decidiera posponer la presentación del Informe Universidad 2000 hasta después de las elecciones. Pero la chispa ya había prendido, y el Informe fue filtrado a la prensa y rápidamente la Confederación de la Izquierda Estudiantil (CIE) se manifiesta en contra de sus postulados, y convoca, con gran éxito, distintas movilizaciones (9 de marzo y 13 de abril), la reacción no se hace esperar, y así las direcciones de UGT, de CCOO, del CSIF, algunas organizaciones estudiantiles e incluso el propio Joaquín Almunia se manifiestan a favor del texto de los rectores. Sin embargo se sigue teniendo miedo a la respuesta de los estudiantes, y es por ello que en la redacción definitiva del informe, presentado el 24 de marzo, es decir, casi un año después del comienzo de su elaboración, se matizan ligeramente algunos de los aspectos que más afectaban a los alumnos (reducción de convocatorias, política de becas, incremento de tasas…), aunque no se desvía un ápice de la línea marcada inicialmente, y, sobre todo, se emplea un lenguaje farragoso tratando de convertir a este informe de 486 páginas en un texto difícilmente digerible para los estudiantes, pensando que de esta forma podrán disuadir a los más intrépidos de organizar futuras movilizaciones.

En cuanto al contenido, el Informe Bricall parte de un análisis bastante exhaustivo de la situación actual de las Universidades españolas, llegando a la conclusión de que los resultados que revierten en la sociedad son ínfimos para el dinero que se invierte. Realidad incuestionable, pero el problema estriba en que para el informe la sociedad equivale a las grandes empresas, con lo cual, lo que el informe plantea es que la Universidad actual no produce los resultados que los grandes empresarios demandan. Son éstos los que deben marcar las necesidades que la Universidad debe cubrir. Para ello se deberá establecer un nuevo esquema de relaciones entre las empresas, la Administración Pública y los centros de investigación y formación superior, de forma que la investigación universitaria siga las directrices marcadas por el mundo empresarial, proponiendo incluso que las empresas se instalen en los propios campus y que éstas puedan explotar las oportunidades tecnológicas que ofrecen los equipamientos universitarios. De este modo, se deberán (y cito textualmente) valorar más los resultados económicos que la formación teórica en la investigación superior.

Todo ello conlleva una visión muy clara de cómo quieren que sea la Universidad del futuro, en la que deben predominar los estudios prácticos y cortos, de hecho se proponen que la siempre poca productiva Humanidades tienda menos a dar títulos propios y que se adapte al nuevo mundo reconvirtiéndose e integrando la mayor parte de sus asignaturas en los primeros ciclos de las carreras "útiles", de forma que sirvan para dar una cierta cultura general a nuestros científicos, sin distorsionar con un acento demasiado especializado lo que ha de ser simplemente una formación generalista.

En el informe, se dice también que la Universidad genera lo que ellos llaman, utilizando un lenguaje claramente empresarial, un exceso en el stock de graduados provocado por el coste relativamente bajo de los estudios, es decir, que para las empresas sobran licenciados, lógico ya que para aceptar las condiciones de trabajo que ofrecen El Corte Inglés o Telefónica no conviene que tengas demasiada titulación; pero que lo achaquen a un supuesto "coste relativamente bajo" (conozco compañeros que han tenido que pedir un crédito para pagar las 90.000 ptas. de matrícula), sólo se puede achacar a unas personas cuyo nivel de ingresos nada tiene que ver con el del ciudadano medio. En estas manos se encuentra el futuro de la Universidad, personas que piensan que la gente estudia sólo por que cuesta poco, obviando que la educación es algo más que números, pero claro debe ser que yo no puedo comprenderlo, como he estudiado Humanidades...

Para combatir ese excesivo número de alumnos, el Informe Bricall apunta algunas posibles soluciones. En primer lugar hablan de la, por otra parte tan necesaria, modificación de las pruebas de acceso (la selectividad), de forma que se logre una mayor autonomía de cada Universidad a la hora de fijar los criterios requeridos para seleccionar a los estudiantes, eso unido a la figura del distrito único universitario provocará una competitividad entre los Centros, que se disputarán los alumnos más rentables, tal y como le gusta a las empresas y como, por otra parte, funciona en EE.UU. Además el informe defiende la actual política de tasas por segunda y sucesivas matrículas, que castigan al "mal estudiante", o al que simplemente no tiene posibilidad de pagarse una academia o de dedicarse a tiempo completo a sus estudios, por tener que compaginarlos con el trabajo. Con esto, unido a la nueva política de becas, que veremos a continuación, y la limitación del número de créditos en los que el alumno puede matricularse a lo largo de toda la carrera, de forma que se evite la excesiva permanencia del alumno en las facultades, se lograría, siempre según la opinión de nuestros rectores, reducir este elevadísimo número de licenciados que está colapsando la vida empresarial de este país.

La CRUE plantea un aumento de las becas, lo que no tiene porque suponer un aumento del gasto público si se reduce lo suficiente el número de alumnos, pero además introducen la figura de las becas-préstamos para el segundo ciclo donde el 75 % de las becas pasarían a ser préstamos que deberían ser devueltos por el estudiante cuando trabaje, con un interés prácticamente nulo durante los años de estudio y superiores una vez terminados estos. Pero además se fijan criterios de viabilidad para estos préstamos, de forma que primarán las ayudas a los alumnos que tengan más posibilidades de devolverlas, con lo que volvemos a privilegiar a los alumnos que se suponen que tienen un mejor futuro laboral, ya que estos tendrán más posibilidades de cumplir sus compromisos.

En cuanto a la financiación, el informe plantea el aumento de la financiación pública (del 76 al 80 %), lo que en un principio puede parecer positivo, pero si tenemos en cuenta el papel de las Universidades al servicio de las empresas, lo que tenemos realmente es una financiación pública de la investigación privada, de hecho es la misma política que se ha seguido en la Enseñanza Media con el aumento de la financiación pública de los colegios concertados. Todo ello debe ir acompañado de un mantenimiento del porcentaje actual de las tasas académicas (el 20 % del presupuesto total de la Universidad), pero teniendo en cuenta que el Informe Bricall propugna que este presupuesto se debe ver aumentado tanto por la vía pública como por la privada, y que el número de alumnos se va a ver reducido, el mantener el porcentaje de las tasas supone de hecho un aumento real en torno al 35 %, éste es un ejemplo de como se camuflan tras párrafos de sintaxis muy compleja, las verdaderas intenciones de la CRUE.

El Informe Bricall analiza igualmente la situación del profesorado, al que quieren dividir entre docentes e investigadores, de forma que respondan mejor a las necesidades empresariales. También propone crear nuevas figuras de profesorado indefinido que no sea funcionario, del que se puede prescindir mucho más fácilmente en un momento dado, o la adaptación de la estructura de la plantilla actual para que la Universidad sea competitiva pero "sin sacudir peligrosamente su estructura interna" (pag. 136), es decir, sin tocar a los actuales catedráticos, ya que el puesto de los rectores depende de ellos, pero no pasa nada el mismo informe nos da la solución, el hecho biológico (la jubilación), hará que en la próxima década el modelo empresarial sea posible. Mejor esperar a que se jubilen no sea que les estropeen el chollo.

Y también hay un apartado para las redes tecnológicas (cada alumno deberá estar conectado a Internet en su casa), la gestión, donde se apuesta claramente por el modelo norteamericano, quitando competencias al Claustro y potenciando la figura de las empresas en los Consejos sociales, de forma que decidan sobre todos los aspectos de la gestión universitaria (¿Decidirá el Presidente de Freixenet los planes de estudio de Filosofía?), y otros aspectos que no podemos analizar, en este artículo, por falta de espacio, como la calidad de la enseñanza o la evaluación de los docentes, en los que se plasma la misma filosofía general de todo el informe.

En resumen, el Informe Bricall trata de adecuar la Universidad a las exigencias de las grandes empresas, si estas necesitan buenos laboratorios para sus investigaciones, los tendrán, si quieren titulados técnicos, también, y si les sobran licenciados de Humanidades, pues éstos se reducirán. Sólo importan los beneficios y para ello pueden utilizar y gestionar a su antojo los fondos públicos, es decir, lo mismo de siempre, la modernización de la Universidad Pública pasa por ponerse al servicio de las grandes empresas, y todavía pensarán que son originales.