Balance del 7º Congreso Confederal de CCOO

Balance del 7º Congreso Confederal de CCOO

¿Qué modelo sindical queremos?

Ricardo Jimeno
Secretario General de la Federación de Químicas de CCOO-Navarra

Se ha celebrado del 12 al 15 de abril, el 7º Congreso de CCOO, que aunque ha discutido sobre la orientación del sindicato en los próximos 4 años, su desarrollo se ha centrado en la despedida de Antonio Gutiérrez como Secretario General, y sobre su gestión en los últimos 12 años.

«Si una imagen vale más que mil palabras», son los abrazos que el ya ex-secretario general se dio con los tres ministros de trabajo que ha tenido el PP en la anterior legislatura. Esta imagen, difícilmente creíble, hace pocos años, por los propios protagonistas del abrazo, demuestra hasta donde ha llegado el cambio sufrido en los modos y los actos de la Dirección de CCOO en los últimos años. Tampoco, podemos dejar muy lejos la actitud de UGT, ya que Cándido Méndez también repartió abrazos, entre los representantes de la Patronal y del Gobierno, en la sesión inaugural del Congreso, aunque estuvo más comedido en sus expresiones de cariño.

¿Qué ha pasado con las direcciones sindicales? Estas actitudes de cotidianeidad, en la relaciones con los representantes de los empresarios y del capital, se tratan de justificar en la consolidación del régimen democrático. Y en que los sindicatos, deben llevarse bien, dialogar y llegar a acuerdos con cualquier Gobierno y cualquier empresario. Pero estas afirmaciones encierran una gran trampa. Los sindicatos, no fueron creadas por los trabajadores para abrazarse con los empresarios, ni siquiera para llegar a acuerdos con ellos. Al contrario, se crearon para luchar contra los empresarios, contra su sistema político (inventado para perpetuar sus privilegios y su propiedad privada) porque acarreaba explotación, miseria y muerte para los trabajadores y sus familias. Los acuerdos con los empresarios, no son ni acuerdos estables, ni definitivos, sino simplemente una tregua, para seguir luchando. Estas ideas que parecen trasnochadas, para los dirigentes sindicales, superan cualquier prueba de autenticidad, en los tiempos actuales en que vivimos.

A nivel internacional, es obvio que el principal responsable de la penurias que sufren todos los países del Tercer Mundo, es la política del capitalismo a nivel internacional, que bajo el término de imperialismo, o intercambio desigual entre países desarrollados y subdesarrollados, o políticas económicas del Fondo Monetario Internacional, someten a las peores penurias a la mayor parte de la Humanidad. Quienes se sientan en las reuniones de todos los foros internacionales económicos, son los mismos a los que efusivamente se abrazaba, Antonio Gutiérrez, José María Cuevas y los Ministros del PP.

A nivel Europeo, y Español, ocurre lo mismo, aunque al ser el movimiento obrero organizado, más poderoso y haber luchado con contundencia en otras décadas, los derechos de los trabajadores y sus familias son mayores que en el resto del Mundo. Pero, las ideas del PP y de la CEOE, no son distintas. Cuevas, repite continuamente, la necesidad de implantar en España el despido libre, gratis. Quiere limitar el derecho de huelga. Quiere rebajar las cuotas a la Seguridad Social, para que cada uno particularmente se pague su pensión, su sanidad y su educación. Sin olvidarnos de sus continuas llamadas a que los empresarios acepten subidas salariales por debajo del IPC y sin revisión salarial.

Si nos fijamos en el programa del PP, nos encontramos más de lo mismo. Privatizaciones, desmantelamiento del las bases del estado de bienestar, recorte de todo lo Público, para potenciar lo Privado. Recortes de los salarios de los Funcionarios,... Con estas ideas ¿por qué abrazarse a estos enemigos de los trabajadores? Acciones de este tipo, lo mismo que alabar la gestión del Gobierno de Aznar, no ayudan en nada a los intereses de los trabajadores, sino que lo único que pueden conseguir es desorientar y desmoralizar.

Parece que muchos dirigentes sindicales, con Gutiérrez a la cabeza, pensaban que la Derecha Política y Económica era tonta, y que una vez llegados al Gobierno, comenzarían a lanzar ataques generalizados hacia los trabajadores, desde el primer día. Como no actuaron así, han llegado a la conclusión de que no son tan malos, y se merecen piropos y muestras de cariño por parte de los representante de los trabajadores. Esta conclusión, es igual de estúpida, que pensar que un león, es un animal inofensivo, porque dormita tranquilamente bajo un árbol, después de haber dado buena cuenta de una víctima suculenta; permitiendo que gacelas y cebras, pasten tranquilamente a su alrededor.

La burguesía española, tras usar al PSOE de Felipe González, para brutales ataques a los derechos laborales de los trabajadores, prescindió de éste, envuelto en escándalos de corrupción. En una época de reactivación económica, y con una impresionante recuperación de los beneficios empresariales, no ha tenido la necesidad de empezar a gobernar con mano de hierro, que habría levantado en lucha a todos los trabajadores (incluido Antonio Gutiérrez). Esta acción táctica, le ha salido muy bien, pues además de revalidarle su mandato con mayoría absoluta, «ha domesticado a los dirigentes sindicales».

El Congreso de CCOO ha visualizado esta domesticación. Un Palacio de Exposiciones impresionante para la celebración del congreso, 80 millones en gastos de celebración, Ministros, Televisiones y todo tipo de medios, para mostrarnos a CCOO como un sindicato poco peligroso para los intereses del Gobierno del PP y de los empresarios. Pero como sindicato, nuestro papel en la sociedad, es el contrario al que se ha querido visualizar en este evento. Debemos conseguir mejores salarios, debemos recuperar derechos laborales perdidos en los últimos 10 años. Debemos defender la sanidad, la enseñanza y las pensiones públicas, que todas ellas están en peligro de disminución y deterioro. Debemos luchar contra este sistema económico capitalista, totalmente injusto y reaccionario. Si somos consecuentes con estos objetivos, que aparecen en ponencias y declaraciones, que poca gente lee y menos difunden los medios de comunicación, el Congreso de Madrid ha servido de muy poco. Y sin embargo, en los próximos cuatro años, las circunstancias políticas y económicas, nos van a obligar a los sindicatos a dar muestras practicas de que somos útiles para los trabajadores.

Por otra parte, se ha tratado de dar una imagen de CCOO, de sindicato monolítico, sin discrepancias, ni oposición crítica. Sin embargo, la realidad es bien distinta. A pesar de que el proceso congresual es muy selectivo, y los delegados que son elegidos pasan numerosos filtros. Aun así, casi el 30% tuvieron una actitud crítica con la dirección saliente, con lo que si las circunstancias sociales y políticas cambian, y es inevitable que cambien en los próximos años, hay una oportunidad real de recuperar a CCOO hacia un modelo sindical reivindicativo y movilizador, que luche, no solo por reivindicaciones coyunturales y de tono menor, sino por la transformación socialista de la sociedad.