Convenio 2000 Victorio Luzuriaga-Fagor (Tafalla)

Convenio 2000 Victorio Luzuriaga-Fagor (Tafalla)

Una oportunidad desaprovechada

Juan Antonio Castilla
Comité de Empresa-La Voz de los Trabajadores

La negociación de este Convenio ha tenido como telón de fondo la crisis estructural que atraviesa esta empresa de 900 trabajadores dedicada a la fundición para el sector de automoción, crisis que se debe a la falta de inversiones y de una apuesta clara de futuro por esta planta por parte del grupo Fagor-MCC, su propietario desde 1990. Y aunque en un artículo posterior explicaremos más detalladamente la crisis, merece la pena esbozar algunos retazos para entender el «clima» en el que se ha desarrollado la negociación del Convenio.

Desde finales de 1998 se sufre una caída en la cartera de clientes (fundamentalmente Ford), de aproximadamente un 20%. Esto, unido a un incremento en la productividad de un 30% en los últimos 4 años, hace que la empresa plantee un ajuste de la plantilla a las necesidades de la cartera de pedidos.

En un primer momento se soluciona a través de Regulaciones de jornada (varios días en el 98 y 56 días en el 99). A partir de julio de 1999, la empresa plantea que la caída en las ventas ya no es coyuntural, sino estructural, presentando en setiembre un Expediente que afecta a 176 personas. De ellas, 130 son despidos y a 46 se les propone cambiar de categoría (disminuir) o, si no lo aceptan, ser despedidos.

Como respuesta, se inicia un periodo de movilizaciones por parte de los trabajadores (con unanimidad de todas las fuerzas sindicales: LAB, UGT, CCOO, ELA, Cuadros y La Voz de los Trabajadores), reclamando un plan de desarrollo industrial y de inversiones que garantizara el futuro de la planta y de todos los puestos de trabajo. Estas movilizaciones coinciden en el tiempo y en los objetivos con otra importante empresa de la comarca (Eurovestir), con el impacto que estas situaciones de crisis tienen en el empleo y en la vida de la zona. Hay contactos entre los Comités de ambas empresas y se concretan acciones conjuntas (manifestaciones, etc.) dando al conflicto un carácter comarcal.

El 22 de noviembre, justo unos días antes de llevarse a cabo estas acciones, la Dirección de VL, de una manera repentina y sorpresiva, retira el Expediente de despidos, con lo que evidentemente las movilizaciones conjuntas no se llevan a efecto.

En enero se presenta por parte del Comité la plataforma reivindicativa del Convenio colectivo, cuyos puntos fundamentales son: IPC+2 puntos; 3% de reducción de jornada de las 1774 actuales hacia las 35 horas; cobro del 100% en caso de baja por enfermedad; recuperar el 90% de desempleo, quitado por la empresa unilateralmente, y la elaboración de un Plan de Futuro que, partiendo del mantenimiento del empleo, desarrolle un plan industrial y de inversiones.

En ese momento, la empresa vuelve a poner encima de la mesa el Expediente de 130 despidos y la necesidad de flexibilidad laboral (4º turno, trabajo fines de semana, regulaciones...). Nuestra respuesta fue acordar un plan de huelgas y movilizaciones con el objetivo de crear conflicto social más que para cortar la producción, ya que nos encontrábamos algunos días en Regulación. Estas luchas han consistido, durante el mes de enero y parte de febrero, en dos días de huelga a la semana (16 días en total), con manifestaciones, cortes de tráfico en la N-121 y marchas a Tafalla desde la factoría (3 kilómetros), así como una marcha con siete autobuses a Mondragón (sede central del grupo cooperativo), desde nuestro punto de vista la movilización de más participación y mayor impacto social.

Mientras, se celebraban 17 interminables reuniones de negociación, sin el más mínimo avance o acercamiento por la empresa, permitiendo los sindicatos que la Dirección llevara la iniciativa y marcara el ritmo de las negociaciones. Viendo que dichas movilizaciones no tenían todo el efecto deseado, y a iniciativa nuestra (La Voz de los Trabajadores), se aprobó por abrumadora mayoría de 300 votos a 100 incrementar la presión con una huelga indefinida (con la oposición de LAB, sindicato mayoritario). Antes de que se llevara a efecto la huelga (tramitación legal) y en sólo dos reuniones, la empresa ofertó lo suficiente para permitir que el resto de sindicatos (salvo nosotros) estuviera de acuerdo en firmar el Convenio y desconvocar las luchas.

En el Convenio se ha conseguido el IPC+1 punto, 8 horas de reducción de jornada, mejorar algo el cobro de baja por enfermedad y recuperar el 90% en Regulaciones, dejando la empresa «aparcado» nuevamente el Expediente de despidos y sacando de la negociación global el plan de futuro y la flexibilidad laboral.

Desde nuestro punto de vista es un Convenio pobre comparado con los que se están consiguiendo alrededor, con el aumento de la productividad del 30% en los últimos años y, sobre todo, comparado con las fuerzas empleadas y la disposición a la lucha demostrada por los trabajadores. Además, se deja fuera el Plan de Futuro que, según la empresa, nos lo presentará a mediados de junio y que mucho nos tememos que más que un plan de desarrollo y de inversiones sea la justificación para llevar adelante los 130 despidos.

Como dijimos en la última Asamblea, si sólo con el anuncio de una huelga indefinida la empresa ha ofertado esto, qué no hubiéramos conseguido si llega a materializarse.

Con la negociación de este Convenio y su firma, una vez más, se ha desaprovechado la oportunidad de abordar los problemas de fondo y el futuro de la planta y los puestos de trabajo.