Balance del caso Pinochet

Balance del caso Pinochet

«Estamos ante un problema político no sólo jurídico»

Entrevista a Virginia Díaz, abogada, perteneciente a la Secretaría de derechos humanos de IU

Alberto Arregui

Pinochet «voló» a Chile. Después de un largo proceso en el que muchos teníamos la esperanza de ver juzgado y condenado a uno de los criminales más emblemáticos de los últimos tiempos. ¿Qué sucederá a partir de ahora? ¿Cuál será el estado de ánimo de aquellos que más se implicaron en esta lucha contra la impunidad de los responsables de las dictaduras chilena y argentina?

Para poder comentar estas y otras cosas nos dirigimos a una de las personas que ha colaborado en esta batalla contra la impunidad desde los primeros momentos: Virginia Díaz, abogada, perteneciente a la Secretaría de derechos humanos de IU, que forma parte de la acusación popular en nombre de IU, junto con Enrique Santiago, en dichos procesos.Curiosa coincidencia; el lugar de la cita corresponde a la salida del metro «Altamirano», nombre de uno de los dirigentes socialistas chilenos que en la época de Allende se identificaba con el ala de izquierdas del socialismo chileno.¿Puede haber tenido un efecto desmoralizante la puesta en libertad del ex dictador chileno? Pronto compruebo que no es así, si las luchas difíciles se mantienen es gracias a que existe gente capaz de sostenerlas, capaz de valorar cada conquista alcanzada dentro de un proyecto político que defiende cada día la necesidad de transformar la sociedad, y no se queda en las palabras.

¿Qué balance hacéis de todo este proceso?

¿Qué valoración hacemos? ¡Pues muy positiva! Durante 503 días un genocida ha estado detenido, y la persona que ha vuelto a Chile no es el mismo orgulloso dictador que salió de allí. En segundo lugar esto ha supuesto un avance del derecho internacional como instrumento efectivo en la persecución para los genocidas y los responsables de los delitos de lesa humanidad.

…Pero el «pájaro» ha volado.

Sí, pero es necesario distinguir. En el terreno judicial hemos tenido un triunfo muy importante, las resoluciones de los tribunales ingleses han sido contundentes. Se produce un salto cualitativo con la resolución de la Cámara de los Lores al no reconocer la inmunidad soberana en lo relativo a los delitos de lesa humanidad. No sólo se falla a favor de la extradición, sino que se reconoce la jurisdicción de los tribunales internos para perseguir estos delitos siempre que se hayan ratificado los convenios internacionales. La batalla jurídica se ha ganado en todos los sentidos.

Tiene que quedar muy claro que la decisión de la salida de Pinochet es una decisión política, derivada de los intereses políticos y económicos. Aquí juega un papel decisivo el acuerdo entre sectores de la socialdemocracia internacional. No es una decisión del ministro Straw, sino de los gobiernos inglés, español y chileno.

Además hay otras batallas que se ganan, por un lado el derecho que se ha reconocido a las víctimas a ser oídas en el ámbito internacional y, desde luego, la batalla de la opinión pública, el reconocimiento de que hay una serie de delitos que trascienden por encima de las fronteras, por encima de la soberanía de los Estados, al amparo del principio de que hay derechos humanos que son derechos internacionales.

Así que el saldo es positivo, a pesar de todo.

Es positivo, pero con las limitaciones que nosotros ya conocíamos desde el principio. Se trata de un terreno más de la lucha, ya sabemos que no resuelve todos los problemas, no es ninguna panacea. Se ve claro con un ejemplo: al mismo tiempo que conseguíamos la detención de Pinochet y hacer efectivos los instrumentos internacionales, estábamos asistiendo al bombardeo a la ex Yugoslavia y a un genocidio «de manual» en Timor.

¿Y la situación en Chile?

Ahora se está produciendo la primera vista del proceso de desafuero de Pinochet. Se ha generado una expectativa muy interesante ya que ha habido un compromiso tanto interno como externo. Existe una tensión entre los propios sectores de la izquierda; por un lado esta la posición del Partido Comunista Chileno y la Asociación de Víctimas así como sectores muy importantes de la propia base del Partido Socialista Chileno que están exigiendo que se celebre el juicio a Pinochet.

Por otro lado están intentando una salida que evite el ultraje de tener sentado a Pinochet en el Senado y, que al mismo tiempo le garantice la inmunidad a través de la creación de la figura del «ex presidente», que no es sino un blindaje de inmunidad. Se trata de una triquiñuela porque el desafuero para los senadores está reglamentado, la figura nueva del ex presidente no tiene regulación para el desafuero.

A Lagos este tema le quema en las manos.

Totalmente. Por un lado y por otro. Ya fue un ultraje la llegada a Chile con honores militares y recuperado físicamente como si se tratase del milagro de Lázaro, pero si además se vuelve a sentar en el Senado…

En estos momentos hay cerca de 80 querellas interpuestas, pero tienen un límite en la Ley de autoamnistía y en la Constitución. Sin derogación de esas leyes y reforma constitucional se quedan en nada.

Indudablemente el proceso aquí ha animado un proceso político con repercusiones en la base socialista, pero desde el poder se intentará una salida en las instituciones que evite el proceso a Pinochet.

Parece que se pone de manifiesto la utilización de dos raseros en la aplicación del derecho internacional si nos fijamos en lo que sucede en los Balcanes, Timor…

Exactamente, lo de los Balcanes es una puesta en escena del cinismo internacional, se persigue sólo a quien interesa. Nosotros nunca hemos pensado que por el hecho de detener a Pinochet le diéramos la vuelta a la situación internacional, los mismos gobiernos que claman por la persecución de delitos en los Balcanes han hecho todo lo posible para salvaguardar la inmunidad del ex dictador chileno. Estamos hablando de un problema político, no sólo jurídico, los procesos contra las dictaduras latinoamericanas se han movido desde la izquierda.

El caso de Pinochet estaba encuadrado en las causas de Argentina y Chile. ¿Aún pueden dar frutos estos procesos?

Los dos procedimientos siguen abiertos aquí. El de Chile sigue a efectos de instrucción, ese era el objetivo inicial, que esa pieza quede cerrada con toda la actividad probatoria en cuanto a la organización criminal y toda la vulneración de derechos, a efectos de que si alguna vez uno de los responsables sale de su país, o en uno de esos países se celebra el juicio, eso sea una parte judicial ya realizada.

Además en lo que se refiere a Argentina, sigue abierto y va a culminar en un juicio en lo que afecta a una parte ; la relativa a Scillingo. Él sigue detenido aquí, y se abrirá una pieza concreta para que se le pueda juzgar. Es un tema emblemático porque afecta a la ESMA, la Escuela Mecánica de la Armada, donde se ejerció uno de los capítulos más negros de la represión, con la desaparición de cerca de 6000 personas, y desde donde salían los vuelos de la muerte. Puede servir de botón de muestra. Nuestra estrategia judicial en el caso de Argentina la basamos en demostrar la organización criminal desde el propio ejército, la planificación criminal y de exterminio contra una parte de la población por sus divergencias políticas y sociales. Aunque la figura sentada en el banquillo sólo sea un tornillo del engranaje, la consecuencia jurídica de una sentencia por genocidio sería trascendente.

Sin duda estos procesos han abierto paso a otros, me refiero a la denuncia presentada respecto a Guatemala, o casos pendientes como el de El Salvador. ¿Pone esto de relieve también el vacío que supone la ausencia de un Tribunal Penal Internacional?

Nosotros pensamos, desde IU, que era mejor centrarse en obtener algo en los procesos que ya están en marcha, pero Rigoberta Menchú entendió que era el momento, desde el punto de vista de la lucha en Guatemala por los derechos humanos, de abrir ya este frente. En cualquier caso pone de relieve que ante la necesidad de poder aplicar la defensa de los derechos humanos con carácter mundial sí sería necesaria la existencia de un Tribunal Penal Internacional. La presentación de las querellas ante la Audiencia Nacional desvela la tardanza de los gobiernos en ratificar la creación de este Tribunal Internacional que sea transparente, que sea efectivo, que no este bajo el control de las potencias, y aborde tantos genocidios pendientes, no sólo Guatemala, o El Salvador sino casos como el del Kurdistán.

Parece más una lucha política que jurídica, que por cierto pone de manifiesto un reto para la izquierda, si es capaz o no de articular una coordinación internacional. En un mundo global cada vez es más paradójico que la izquierda carezca de una coordinación internacional en temas como estos.

Ha habido mucha colaboración en este terreno, pero desde luego el trabajo desarrollado desde la Secretaría de derechos humanos de IU se puede calificar de titánico. El reto es grande pues se trataría de tener una política internacional común en cuanto a la defensa de los derechos humanos, temas tan importantes como la inmigración, o el derecho de asilo. Tenemos aún muchas deficiencias.

El objetivo no es sólo conseguir que se impongan unas penas, sino poner de relieve la necesidad de hacer efectiva la aplicación de las normas que existen como principios declarados pero que no cuentan con los instrumentos para aplicarse. Es una batalla política que esta sirviendo para poner en evidencia el cinismo de las potencias, lo que hacen unos gobiernos y otros, los intereses económicos, y que las teorizaciones sobre derechos humanos quedan supeditadas a los intereses económicos, financieros y transnacionales que es lo que prima en una economía mundializada y neoliberal.

La conversación deriva inevitablemente por los diversos caminos que abre un tema tan amplio para aquellos que luchamos por transformar la sociedad; de como cada uno de estos problemas, que existen, que son reflejo de la barbarie del mundo capitalista en que vivimos, exige de la izquierda el debate, la lucha, la denuncia, la capacidad de respuesta.

La economía global, la necesidad de articular también una respuesta global, y otros muchos temas. Desde la izquierda seguimos pensando, y luchando... sigue siendo el único camino.