ATTAC: otro mundo es posible

ATTAC: otro mundo es posible

Javier Barrero
Miembro de ATTAC-Madrid

A comienzos del siglo XXI, paradójicamente, el destino de la humanidad depende más que nunca de los dictados de unas instituciones económicas (FMI, OCDE, Banco Mundial y OMC) escasamente democráticas, que intentan controlar el mundo como representantes del poder financiero.

ATTAC, (Asociación por una Tasa sobre las Transacciones financieras especulativas para Ayuda a los Ciudadanos), Tras su constitución en Francia, se ha extendido a Suiza, Brasil, Italia, Argentina, Portugal, Canadá, Bélgica, Senegal, Irlanda, Túnez y ahora también en España. Uno de sus objetivos es propiciar el control democrático sobre flujos especulativos del capital financiero, gravándolos con una tasa impositiva (Tasa Tobin).

ATTAC nace como respuesta a la paulatina sorda, pero constante pérdida de protagonismo del concepto de ciudadano en beneficio del concepto de cliente-consumidor al que nos pretenden rebajar, y para conseguirlo quiere colaborar con las redes existentes para favorecer la convergencia en las movilizaciones populares dirigidas a conseguir una mayor intervención democrática sobre la economía en torno a los siguientes objetivos:

1.- Recuperar, y ampliar, los espacios perdidos por las colectividades en beneficio del poder financiero.

2.- Oponerse a toda nueva renuncia de competencias por parte de los Estados que tienda a privilegiar el derecho de los inversores o mercaderes.

3.- Definir y construir, en suma, un orden socioeconómico más democrático a nivel mundial.

Billones de razones

En plena fase de globalización financiera, en el verano de 1997, los operadores especulativos internacionales abandonaron sus inversiones en los trigres del pacífico Indonesia, Malasia, Filipinas, Corea del Sur y Tailandia, economías modélicas según el F.M.I, las consecuencias sobre ellos fueron catastróficas. La crisis financiera provocó 21 millones de desempleados, la expulsión de centenares de miles de trabajadores inmigrantes hacia las zonas deprimidas de origen, reducción de salarios y la expansión de la prostitución femenina. Un año después la crisis saltó a Rusia, profundizando la ya catastrófica situación económica dejando a un 30 % de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza, y finalmente a América latina, provocando más paro, y desigualdad, agudizando en todos estos países las amplias diferencias entre los más ricos y los más pobres.

Todo este fenómeno tiene su raíz en dos de los principales argumentos utilizados por el ´pensamiento único" a favor de la globalización financiera. Uno, la desregulación de los mercados de capitales, y el otro la tremenda volatilidad de unos activos financieros que pueden ser transferidos por los nuevos sistemas electrónicos capaces de operar sin ningún control en tiempo real.

Ninguna economía del mundo, ni del centro ni de la periferia del sistema está exenta de ser el siguiente en sufrir el ataque de los tahúres especulativos a escala internacional que operan en el gran Casino en el que se ha convertido la "nueva economía " merced a la constante desvinculación del capital especulativo transnacional de cualquier control político.

Como expresión de las dimensiones del problema cabe decir que cada día, en torno a un billón y medio de dólares especulan sobre las variaciones en la cotización de las divisas, el montante total del comercio de bienes y servicios de 1995 equivale a tres días y medio de transacciones sobre el mercado de divisas; que las exportaciones mundiales, incluidos todos los productos, alcanzan cinco billones de dólares anuales; que las reservas de cambio del G7 (siete países más industrializados) son solamente medio billón de dólares; que las reservas de cambio de todos los bancos centrales del planeta sólo llegan hasta 1,2 billones de dólares; que escasamente entre el 3% y el 8% de todas estas operaciones responden a inversiones productivas, es decir que el 80% de las transacciones se realizan en un plazo inferior a la semana.

Expresión ésta que demuestra que los especuladores institucionales detentan un poder muy superior al de los propios Estados, incluidos los del primer mundo.

En este contexto se hace imprescindible retomar una iniciativa que no es nueva, la Tasa Tobin. Según Tobin y los economistas que han apoyado su propuesta, la medida serviría para devolver a las políticas monetarias nacionales un poco de la autonomía perdida ante los mercados financieros y crear una forma de impuesto sobre el capital. Con un volumen de operaciones en el mercado de cambios de 1,6 billones de dólares por día laborable, unos 380,9 billones al año, una tasa del 0,1% supondrían 230.000 millones de dólares anuales, recursos que podrían dedicarse a un fondo de desarrollo en beneficio de los países del Sur y del Este. Desde un punto de vista reformista, la medida frenaría la movilidad de los capitales y reducir la inestabilidad monetaria internacional. Por otra parte, crear un mecanismo de financiación que podría servir para sanear la situación financiera internacional.

Por todo ello nace el movimiento internacional ATTAC que tal y como dice el Manifiesto constituyente de la Plataforma de ATTAC en Madrid , aprobado por la 1" Asamblea General, en Madrid, el 27 de mayo de 2000 "se inscribe dentro del espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por la ONU en 1948, que reafirma incluso la legitimidad del "supremo recurso a rebelarse contra la opresión", ya que la ciudadanía tiene hoy tanto el derecho como todo un deber ético para ejercitar su resistencia contra la dictadura de los mercados".

Se trata simplemente de reapropiarnos, todos juntos, del porvenir de nuestro mundo

Para más información sobre ATTAC y la tasa Tobin podéis acceder y participar en las páginas WEB:

ATTAC MADRID: http://www.attacmadrid.org

ATTAC INTERNACIONAL: http://www.attac.org