VI Asamblea Federal de Izquierda Unida

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IU ante la cuestión vasca y el terrorismo de ETA

A continuación publicamos el texto de una enmienda presentada por Koldo Usín y Javier Jimeno, diputado en el Parlamento vasco por IU/EB y miembro de la Ejecutiva de IUN/NEB, respectivamente.

  Enmienda de adición:

Motivos:

1.- Nos parece que la ponencia oficial ignora uno de los problemas políticos y sociales más graves que afecta al conjunto del Estado español: la cuestión vasca y el terrorismo de ETA. Se podrá estar o no de acuerdo con esta enmienda, pero lo que sería un grave error es que la VI" Asamblea Federal no tratase este tema, como ya ocurrió en la V" Asamblea.

2.- Sometidos a una terrible presión mediática, organizada por el PP, mediante la cual cualquier crítica al PP es interpretada automáticamente como tibieza frente a ETA, cuando no "colaboración indirecta", debemos defender nuestra libertad de expresión y pensamiento para abordar este tema.

3.- En este tema debemos tener una voz común en todo el Estado. No es solo un problema de los "compañeros vascos". Se ha transmitido un discurso contradictorio y opuesto entre dirigentes y federaciones. Pero una voz común en este tema sólo puede venir del convencimiento político de toda la militancia garantizando que toda ella participe y comprenda las decisiones que se tomen.

Texto de la Enmienda:

IU siempre ha rechazado frontalmente el terrorismo de ETA tanto por razones humanitarias, como políticas. Junto al dolor humano que generan sus atentados, está su total indiferencia al deseo de la mayoría de los vascos de que de una vez para siempre abandone su actividad armada. ETA es una terrible desgracia que padece la mayoría del pueblo vasco.

Los vascos tienen dos problemas sin resolver como nacionalidad: uno es la existencia de centenares de miles de personas que se siente vascas repartidas entre dos comunidades autónomas del estado español (CAV y Navarra) y dos estados (España y Francia), y que desean formar una única entidad territorial. El otro problema es que dentro de los vascos hay un importante colectivo que desea la independencia total respecto al Estado español.

Ambas cuestiones son reivindicaciones plenamente democráticas a las que se debe encontrar una solución y ante las que IU debe tener una posición clara, concreta y común tanto en la CAV y Navarra, como en el resto del Estado.

El problema radica en que ETA ha basado fundamentalmente la justificación de su actividad armada en estas dos cuestiones logrando una masa social de apoyo suficiente para perpetuarse durante más de tres décadas, sobreviviendo a una dictadura y a 22 años de vigencia de la actual Constitución.

Por lo tanto nos enfrentamos a un conflicto complejo donde se mezclan reivindicaciones legítimas con métodos absolutamente condenables.

IU rechazamos rotundamente que ninguna de las reivindicaciones planteadas por ETA legitimen su actividad armada. En realidad, las acciones de ETA son uno de los principales obstáculos para la solución de estos problemas.

También rechazamos rotundamente que el PP utilice los efectos sociales de la actividad armada de ETA para deslegitimar las reivindicaciones del pueblo vasco, oponiéndose a una solución democrática a las mismas.

La prueba de que la existencia de ETA es un problema político y social, y no simplemente una cuestión de orden público, es su apoyo social. Esta es la razón por la cual ETA ha sido capaz de regenerarse durante 30 años.

ETA siempre ha representado a una minoría del pueblo vasco (si representase a una mayoría no estaríamos hablando de terrorismo sino de una guerra civil en Euskal Herria ) En su evolución histórica, poco a poco ha ido pasando de contar con amplias simpatías populares (durante la dictadura y la "transición") a enfrentarse a la hostilidad de la mayoría de la población.

Sin embargo sigue siendo necesario lograr que la mayoría de la base social que apoya a ETA rechace sus métodos violentos de acción política.

Ha habido ocasiones en las que este objetivo se podría haber logrado, quizás la más clara la "transición política", pero el fracaso en su consecución ha traído consigo un agravamiento del problema.

La tregua de ETA y el pacto de Lizarra

La última tregua de ETA ha sido una nueva oportunidad fallida, pues aun aceptando que los dirigentes de ETA actuaran de mala fe, la mayoría de su base social de apoyo estaba enormemente esperanzada en que representase el final definitivo de la actividad armada.

El asesinato de Miguel Ángel Blanco fue la chispa que hizo estallar una inmensa movilización social contra ETA. Esta presión social en crecimiento durante años, junto con la presión policial e internacional sobre la organización armada, más la influencia del proceso de paz de Irlanda del Norte, más la ausencia de perspectivas y cansancio entre amplios sectores del MLNV, crearon las condiciones para la declaración de una tregua por parte de ETA.

Pero ETA estaba muy lejos de estar derrotada. A la terrible campaña de atentados contra concejales del PP previa a la tregua, hay que sumar que pocos meses antes de la declaración de la misma, la organización juvenil Jarrai era capaz de juntar a más de 10.000 jóvenes, en una acampada de 3 días, opuestos en su mayoría al cese de la actividad armada.

En un ambiente de tremenda crispación social, y detectando una disposición al diálogo en sectores de ETA, el PNV y EA impulsaron un proceso de pacificación a partir de sus conversaciones con ETA y sobre la base de la Declaración de Lizarra.

Quienes apoyamos la Declaración de Lizarra éramos conscientes de que en ETA y su entorno había sectores totalmente contrarios a que se abandonase la actividad armada, pero también éramos conscientes de que si el proceso de paz iba logrando avances los sectores partidarios de un cese definitivo de la actividad armada terminarían imponiendo su opinión.

Sin embargo el PP adoptó una actitud totalmente hostil desde el comienzo. De la "tregua trampa" pasó a "el estado no está en tregua" para concluir en los últimos meses de la tregua "que ETA no actúa porque no puede".

Probablemente si el Gobierno hubiera llevado a cabo un acercamiento masivo de presos de ETA a Euskadi y la excarcelación de los que hubieran cumplido las dos terceras partes de su condena, un colectivo decisivo en la base social de apoyo a ETA, como son los familiares y amigos de presos, se hubieran ilusionado en el proceso de paz quedando muy aislados en el seno del propio MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco) los partidarios de volver a la actividad armada.

El problema es que el PP viene utilizando los efectos sociales del terrorismo desde hace años: primero para debilitar al PSOE cuando estaba en el Gobierno en su afán de gobernar ellos, después para lograr consolidar el nacionalismo español en la CAV identificando al conjunto del nacionalismo vasco con el terrorismo, y todo ello con la promesa de terminar con ETA por pura y simple rendición incondicional mediante la acción policial.

Antes de la tregua de ETA la división social se establecía entre contrarios al terrorismo, independientemente de las ideas políticas, y favorables al mismo. Hoy para el Gobierno del PP no es suficiente estar en contra de ETA, es necesario además estar a favor de su política antiterrorista y mostrar la adhesión al orden constitucional.

El PP ha logrado que por primera vez desde la transición política tengamos en Euskal Herria un enfrentamiento social entre el nacionalismo español y el vasco con riesgo de degenerar en un enfrentamiento civil.

Es obvio que ETA es la responsable primera de la ruptura de la tregua y el retorno a los asesinatos, pero el Gobierno del PP en general y Mayor Oreja en particular tienen una responsabilidad política grave en la presente situación política creada, que justifica que IU pida la dimisión inmediata del Ministro de Interior y todo su equipo. Es lo mismo que si un general, por órdenes equivocadas, provoca una gran número de bajas en su ejército, la responsabilidad directa de la muerte de sus soldados obviamente es del enemigo, pero el general debería ser cesado de forma fulminante.

  Construir una alternativa desde la izquierda

Tras la ruptura de la tregua de ETA la situación política y social se ha complicado y agravado mucho, pero el objetivo sigue siendo el mismo: lograr que ETA abandone su actividad armada ¿cómo? La alternativa del PP debemos rechazarla frontalmente. Pretender terminar con el problema por vía exclusivamente policial y el endurecimiento de la legislación es imposible y sólo lo agravará. ¿Cuánta gente calcula el Ministerio de Interior que deberá encarcelarse para resolver el problema? ¿500?, ¿1000?, ¿5000? ¿10.000? ¿Podemos imaginar el poder de las organizaciones de familiares y amigos de estos presos? Si el PP cree en una solución así está loco, si no está practicando una demagogia criminal. Además al identificar el PP la lucha contra ETA con la lucha contra todo el nacionalismo vasco se enfrenta a la hostilidad abierta de una parte decisiva de la sociedad vasca.

Por su parte el PNV ha quedado incapacitado para liderar un proceso de paz, no sólo porque el PP le ha "ganado la partida" durante la tregua, y se enfrenta a la hostilidad de una parte decisiva de la sociedad en la CAV y Navarra, sino porque es imposible una solución de este problema desde posiciones exclusivamente nacionalistas.

Proponer una alternativa que rompa la actual polarización en líneas nacionalistas es responsabilidad de la izquierda adoptando una posición independiente y firme en oposición tanto al nacionalismo español como vasco.

Desgraciadamente hasta la fecha esto no ha sido posible, pues el PSOE se ha subordinado al PP, IU Federal ha funcionado con un discurso errático bajo la presión mediática del PP, IU/EB de Navarra en los momentos decisivos se ha subordinado al "navarrismo" de UPN e IU/EB de la CAV no siempre ha sido capaz de mostrar un perfil propio tomando la iniciativa, y en ocasiones importantes se ha limitado a secundar las propuestas del nacionalismo vasco.

Sin embargo, dado el bloqueo al que ha conducido el enfrentamiento entre el nacionalismo español y vasco, la izquierda puede y debe ofrecer una alternativa, y la Asamblea Federal de IU puede ser un inicio

Ejes de la alternativa:

a. IU reconoce que los vascos tienen un problema de territorialidad pues, en mayor o menor número, hay personas que se sienten vascas repartidas en dos comunidades autónomas (CAV y Navarra) y dos Estados (español y francés). Reconocer su derecho democrático a sentirse vascos (y en consecuencia a desear estar unidos territorialmente) implica ofrecer una solución que concilie la opinión mayoritaria de los habitantes de cada una de las actuales comunidades por separado (CAV, Navarra e Iparralde) con las aspiraciones de quienes se sienten vascos. Esto se puede lograr mediante el desarrollo de Órganos de Cooperación Permanentes entre ellas, preservando su plena soberanía mientras sus habitantes respectivos no decidan democráticamente cambiar su estatus actual.

b. IU defiende el reconocimiento del derecho a la autodeterminación tanto a la CAV como a Navarra. De la misma forma que la Constitución reconoce el derecho a la autodeterminación de Navarra en lo referente a decidir sobre sus relaciones con la CAV, se debe reconocer el derecho de ambas comunidades a poder decidir sobre sus relaciones con el resto del Estado, incluida la posibilidad de la independencia.

c. Frente a quienes apuestan por la independencia, IU defiende la construcción un Estado Federal Solidario basado en la libre colaboración de todas la Comunidades Autónomas, basado en el reconocimiento del derecho a la autodeterminación, para desarrollar una política económica y social, en líneas socialistas, orientada a la satisfacción de las necesidades sociales de la mayoría de la población, para lo cual es imprescindible que todas las Comunidades Autónomas y Nacionalidades aporten según sus posibilidades y reciban según sus necesidades. Con un enfoque así quedarían muy claras las diferencias entre el modelo social y de Estado de la izquierda frente a las demagogias nacionalistas del PP, CiU y PNV.

d. IU se sigue manteniendo en su propuesta de la necesidad de formar una mesa de diálogo sin exclusiones en el Parlamento Vasco y Navarro. No participaremos en nuevos foros o mesas que pretendan reeditar la Mesas Antiterroristas (Ajuria Enea, Madrid o Pamplona) o el Foro de Lizarra pero sin EH. Tras la ruptura con EH, el PNV intenta recomponer sus apoyos para mantenerse en el Gobierno o, en última instancia, preparar con garantías las elecciones autonómicas. La teorización del llamado "tercer espacio", sirve al PNV para crear una nueva plataforma política con un claro objetivo electoral. No se puede confundir ese "tercer espacio" con la existencia de un importante sector social que busca una alternativa para solucionar la situación, y que no la encuentran ni en el nacionalismo vasco ni en el español. Se vio con claridad en la manifestación contra el asesinato de Fernando Buesa. Si EB/IU quiere conectar con ese sector social debe tener sus propias propuestas con el fin de aglutinar el suficiente apoyo social para que desde el Parlamento Vasco y Navarro, se estructure el debate entre todas las fuerzas políticas y sociales sin exclusiones ni condiciones previas para solucionar el conflicto vasco. En ocasiones nuestras propuestas coincidirán con unas u otras fuerzas, y apoyaremos o convocaremos conjuntamente iniciativas que consideremos adecuadas, pero siempre desde nuestra independencia como organización.

e. IU rechaza que las iniciativas de paz se deban vincular a la formación de un Gobierno determinado. Una cosa es trabajar por avanzar en un proceso de pacificación y otra las tareas propias de un Gobierno en el cual las diferencias entre políticas de izquierda y derecha siguen existiendo.

f. Reconocimiento a todas las victimas del terrorismo y la represión policial desde 1968, de tal forma que se vea en su conjunto toda la dimensión del problema de la violencia sufrida por todas las partes del conflicto.

g. IU es favorable al acercamiento de todos los presos, incluidos los de ETA, a cárceles próximas a sus hogares, de la misma forma que nos oponemos a que se excluya a los presos de ETA de los derechos que asisten al resto de presos (medidas de reinserción, beneficios penitenciarios, etc.).

h. IU se opone al recorte de derechos democráticos con la excusa de la lucha antiterrorista. En este sentido muestra su total rechazo a las nuevas disposiciones legales que pretende impulsar el Gobierno del PP para encubrir el total fracaso de su política antiterrorista. Una "huida hacia delante" por parte del Gobierno en este tema solo producirá el agravamiento del problema.