Qué pocos ricos, pero qué ricos

Qué pocos ricos, pero qué ricos

Violeta Blanco
IU/Ezker Batua-Vitoria

El coordinador del programa de la ONU para el Desarrollo, revela en un informe que tres personas millonarias poseen mas que 600 millones de personas. Estas son las cifras, los titulares, las frases que de forma muy sencilla nos hacen entender como funciona el capitalismo. Es una frase brutal, que golpea todos los sentidos

  Este sistema permite que esa tres personas tengan mas que 600 millones de personas (suponiendo que esos 600 millones tenga un poquito cada uno la cifra puede ser inalcanzable y más para el que vive como puede con 100.000 pesetas al mes, en el mejor de los casos).

Esta muy bien que la ONU haga informes, mucho mejor que esas conclusiones lleguen a todo el mundo pero deberían contratar a alguien para que haga informes sobre cómo acabar con esa acumulación de capital entre tan pocos para que pueda llegar a tantos que lo necesitan. Las alternativas light de concienciar, tener gobiernos eficientes, dirigir gastos presupuestarios a las personas que lo necesitan, investigar en enfermedades, cooperación internacional, etc., son insuficientes, porque todo eso ya lo sabemos, y los que se embolsan los billones también lo saben.(por cierto mejor que nadie). También sabemos que las reglas del norte no son correctas y que por eso los del Sur lo pasan tan mal. Pero la cuestión es cómo cambiar esas reglas. La solución parece difícil, pero nadie es tonto para saber que el quid de la cuestión vuelve a estar en el dinero, en todos esos millones que van a parar a unas pocas personas. La cuestión es como esos capitalista dejan de tener tanto, no se trata de que repartan, o hagan caridad sino de que ese dinero no vaya a parar a sus manos.

No podemos esperar a que esos sean mas buenos, se den cuenta, cooperen y repartan. Al final ya sabemos eso de que el que reparte se queda con la mejor parte.

Que tengamos todos un trabajo, que sea de 35 horas, que garantice una vida digna para poder alimentarse, vestirse, disfrutar del ocio, no pensar como llegar a fin de mes, tener una educación gratuita, una vivienda digna y una sanidad buena, que todo eso que no es ningún privilegio sea una realidad en el mundo, depende de que unos pocos lo pasen un poco peor, porque están tan acostumbrados a vivir tan bien, que no van a renunciar a sus privilegios, cuando además saben que los tienen a costa de los que no viven como ellos.

Los dirigentes de las organizaciones de izquierdas están dormidos en los laureles, negocian, pactan, cooperan, tienen tanta paciencia, que acabarán con la paciencia de los trabajadores y los jóvenes que no encuentran un cauce donde expresarse en un todos a una aunque no sea en Fuente Ovejuna. Pero puede ser en Europa para empezar, una movilización de trabajadores por las 35 horas semanales, es el principio no solo para reivindicar menos horas y más trabajo para el que no lo tiene sino para demostrar la fuerza que podemos ejercer todos los trabajadores unidos por un objetivo en común, justo y necesario.

Intentan vendernos y convencernos que este sistema es el menos malo, pero aquí hay que arriesgar con la seguridad de que nada será peor, sobre todo para esos 55 millones de pobres que viven por debajo del umbral de la pobreza en esta Europa tan maravillosa y solidaria que nos quieren construir.