La política sanitaria del capital

La política sanitaria del capital

La salud en venta

Laura Ruíz
Médico y responsable del área de Salud de IU-Fuencarral-El Pardo.

Nos enfrentamos a un brutal ataque a la sanidad pública, un signo más de este capitalismo crecido que ataca también la educación, las condiciones laborales, el medio ambiente, etc. sin apenas trabas en su camino. En Europa supone el fin del Estado del bienestar, desaparecen las concesiones arrebatadas gracias a la lucha de tantos trabajadores a lo largo de la historia. Ahora no hay nadie enfrente y vamos para atrás, como los cangrejos.

Modos de gestión pública

Para poder defender la sanidad pública y luchar al mismo tiempo por su mejora (inclusión de salud bucodental, reducción de listas de espera, potenciación de la atención primaria, fin de la masificación de algunos centros) es necesario conocer como se financia y con que recursos cuenta la sanidad pública española. En la mayoría de los países desarrollados, a excepción por supuesto de Estados Unidos, el gasto sanitario público supone más del 70% del gasto sanitario total. Existen dos modelos básicos de organización y gestión:

- Seguridad Social. Supone un sistema de seguros obligatorios (más o menos públicos) que permiten la cobertura sanitaria, existiendo provisión mixta de servicios tanto por entidades públicas como privadas. Así se funciona por copagos que suponen barreras para la población. Es el caso de Francia, país europeo con mayor gasto sanitario público, donde informes señalaron que el 4% de la población no podía acudir al médico cuando lo necesitaba por falta de dinero. Esto hizo que Jospin en el 99 aprobase una ley que excluía del copago a los que ganaban menos de 3500 francos mensuales (unas 88000 ptas.)

- Servicio Nacional de Salud. Que instauró Gran Bretaña en 1948 y que luego se extendió a países nórdicos, Irlanda y sur de Europa (Italia, España, etc.).Se reconoce la asistencia sanitaria como derecho universal, que la prestación de los servicios debe ser pública, estar coordinada y planificada y sin ningún tipo de barreras económicas. El Servicio Nacional de Salud debe ser: único (una sola red), público, universal, integrado (los distintos servicios como laboratorios, farmacias, etc. se intenta que estén y pertenezcan al propio hospital), gratuito y centrado en la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. Este modelo es el considerado más barato(un punto menos aproximadamente en % del P.I.B.), más equitativo y más eficaz y eficiente (priman la colaboración y la planificación sobre la competencia y el mercado).

Todo esto son palabras muy bonitas y todos hemos podido sufrir algún tipo de traba, como pueden ser las tan traídas listas de espera. Pero esto en mi opinión no se debe ya al sistema hasta ahora vigente como a los recursos que en España recibe. El gasto sanitario público español es inferior a la media europea y, de hecho, al de todos los países de la UE excepto Portugal y Grecia. Se gasta 1.168 dólares por habitante (unas 210.240 ptas.) frente a una media Comunitaria de 1.743 dólares por habitante. También tenemos menos camas (4,3 frente a 7,3 por 1000 habitantes). Aun así la sanidad pública española es reconocida internacionalmente como una de las mejores , tanto a nivel de cobertura, como de calidad, investigación, preparación del personal sanitario, etc. Parece sorprendente, sobre todo cuando se ve desde dentro, que se pueda hacer lo que se hace con tan poco dinero.

Aunque un mayor gasto no garantiza 'per se' una mayor cobertura ni mejores servicios. Es el ejemplo conocido de Estados Unidos, el país que más dinero destina a la sanidad 14% del P.I.B.(España destina sobre el 7%,la media europea supera el 8%).De este dinero un 20% son gastos burocráticos, en España un 3-4%. Allí el asesoramiento y la provisión son sobre todo privados (el gasto público supone el 40% del gasto sanitario total) y ,claro, las mutuas encantadas con un estado que les asegura fondos y mercado. Sus resultados deberían avergonzar a un país que se jacta de ser poderoso: 43 millones de personas sin ninguna cobertura sanitaria (el 15% de los niños carecen de ella) y 11 millones más con cobertura limitada que se concentra en los grupos de más edad.

Así pues para garantizar una sanidad pública universal y de calidad no sólo es necesario invertir más fondos públicos, sino que es vital que la gestión y administración sean también públicas y cuyos objetivos sean la salud de la población y no la competencia por el mercado y el beneficio. Las aseguradoras se dan codazos para entrar en el pastel de los más de 3 billones de pesetas que maneja el sistema sanitario español. Este es el punto a rebatir con el tema de las Fundaciones ya que el argumento del PP es que su financiación es pública y que aunque en la gestión puedan aplicarse distintas formas del derecho privado, no supondrá ningún tipo de privatización ni limitación de los servicios. No plantean una privatización a las claras, lógicamente no se atreven, sino que lo realizan mediante un meollo legal donde todas las vías quedan abiertas, aunque no impuestas y en definitiva depende de lo que decidan los gerentes y la comisión gestora de cada hospital. Se privatiza trozo a trozo.

Los pasos de las Fundaciones
Gobierno PSOE:
- 1991-Informe Abril Martorell que supuso:
- Separación entre financiación (pública) y gestión (pública o privada)
- El producto que se contabiliza no es la salud restablecida ni el daño evitado, sino las actividades médicas realizadas.
- Una campaña en medios de comunicación para convencer de que la sanidad pública es más despilfarradora, burocratizada y deshumanizada que la privada.
- 1993-Primer medicamentazo: Se eliminan de la financiación pública 600 medicamentos.
- 1995-Un Real Decreto delimita las prestaciones sanitarias del sistema público. Se incluyen todas las existentes, pero el paciente pasa a ser cliente con una demanda y que escoge ante una oferta. Oferta que podrá ser recortada.

Gobierno PP:

- Ley 15/97Aprobada por todas las fuerzas parlamentarias excepto IU y BNG. Permite la gestión de los centros sanitarios públicos por cualquiera de las figuras existentes en el derecho privado.
- 1998: Segundo medicamentazo, se excluyen otros 800 medicamentos de la financiación pública. El gasto aumentó un 10% en 1998 y un 11,2% en enero del 99.
- 1999. La gestión de la prestación por enfermedad se decide ahora por inspectores del Ministerio y las mutuas patronales, que se sitúan por encima del médico de cabecera del sistema público.
- Última reforma del IRPF: Premia a las empresas que contraten pólizas colectivas con aseguradoras privadas con una rebaja del 36% de la cuota patronal y elimina el 6% del IVA a los seguros sanitarios.
- Con la aprobación del Real Decreto 29/2000 quedan definitivamente abiertas las puertas a las Fundaciones Sanitarias. Con este sistema cada centro tiene personalidad jurídica propia y, según disposición del gerente, podrá autogestionarse: Adquirir nuevo patrimonio, arrendar bienes e instalaciones, subcontratar servicios con empresas privadas, etc...Si se reducen los costes, cada hospital podrá reinvertir el dinero en su propio centro.
- El personal sanitario sigue bajo el régimen estatutario existente, pero todo apunta a que las nuevas contrataciones serán laborales. Además próximamente se negocia un nuevo estatuto marco, en el que con toda seguridad se aumentará la precarización y explotación del personal sanitario.
¿Qué supone todo esto de cara al paciente?

En primer lugar se prima sólo la reducción de costes, en ningún momento se habla de la relación reducción de coste-indicadores de salud y prevención de enfermedades en el área. Se introduce además la competencia entre hospitales sin que se tenga en cuenta las distintas características de la población que atiende cada uno y fomentando que parte de los fondos públicos que se destinan ahora a mejoras sanitarias se desvíen hacia marqueting, mejoras hosteleras, etc. Las llamadas externalizaciones (subcontratas) han llevado a que se cierren servicios ya existentes en el propio hospital (archivos de historias clínicas, laboratorios, alta tecnología) con el aumento del coste, la disminución de la eficacia y el peligro respecto a la confidencialidad que para el paciente supone. Como la nueva legislación da patente de corso a los gerentes, éstos, en centros no transformados en fundaciones, han puesto en marcha los llamados 'Servicios Clínicos', pequeños Entes de Gestión en cada hospital, con plenos poderes en cuanto a gestión, contratación, presupuesto, etc.; estos existen ya en el Ramón y Cajal de Madrid, en varios centros de Andalucía (al igual que existen fundaciones, aprobadas por el PSOE), y se pretenden crear en La Paz de Madrid. Mucho peor, los reinos de taifas. Toda esta fragmentación y competencia dentro de la red pública dificulta sin duda la previsión (tanto económica como sanitaria)y la cooperación y solidaridad entre distintos centros. Fomenta que, para presentar buenas cuentas, las fundaciones ya creadas seleccionen los pacientes y deriven los que no interesan a otros centros, se elaboran también 'planes', absurdos desde el punto de vista médico, donde a priori se decide el tiempo de ingreso para cada patología. Se potencian y se subvencionan además los seguros privados, donde la cobertura es limitada, los gastos de administración y gestión son mucho mayores y donde se lleva a cabo la 'selección de riesgos': Buscando el sector más sano de la población y con más nivel adquisitivo. Se sabe que los problemas de salud se concentran en pocas personas ,en EEUU en 1997 el 5%de la población que tenía mayor gasto sanitario 'consumía' un 58% del mismo, mientras que el 50% que gastaba menos sólo consumía un 3%. Luego para reducir costes no es necesario mejorar la eficiencia, sino atender al sector adecuado.

Detrás de todo esto hay una clara intención de llegar a una privatización aún mayor. Si se subvenciona cada vez más (de una u otra manera) a los seguros privados, se potencia que las empresas contraten estos para sus trabajadores (que si están trabajando están sanos y jóvenes, no incapacitados ni con enfermedades crónicas importantes) y se desvían enfermos que no interesan a centros auténticamente públicos; el resultado final es que la sanidad pública queda con menos fondos y con la población que mayor gasto genera. Conclusión: Hay que eliminar la sanidad pública por despilfarradora e ineficaz.

 La experiencia Thacher

Lo que nos plantea el PP no es nuevo, en los 80 los conservadores en Europa se centraron en privatizaciones de los Servicios Nacionales de Salud, incremento de los copagos, limitación de prestaciones y ampliación del papel de los seguros privados. El paradigma es el caso de Gran Bretaña con Margaret Thatcher y su 'working for patients'. Los resultados según valoración de la Asociación de Médicos consultores del NHS en 1995 fueron: Se habían aumentado los costes burocráticos en detrimento de la asistencia sanitaria. Apareció incompatibilidad entre los planes estratégicos de salud y el mercado. Se había roto la cooperación. Se establecieron distintos grupos de servicios para diferentes grupos de la población, con aumento de la desigualdad. La crisis económica había presionado hacia la reducción de prestaciones y el cierre de centros. Existieron presiones financieras para reducir en cantidad y calidad la investigación clínica. Los profesionales sanitarios estaban desmoralizados al perder su papel, viéndose presionados por criterios de rentabilidad y no de atención a las necesidades sanitarias, condicionando y limitando su actuación en contra de principios éticos y científicos. Las medidas eran antidemocráticas, tomando las decisiones los gerentes y directivos. (1) Así una epidemia de gripe colapsó un país que previamente contaba con uno de los mejores servicios sanitarios del mundo.

Las listas de espera

Es cierto que por desgracia existen, es cierto que los quirófanos podrían abrirse por la tarde, me quiere decir , señora Villalobos, ya que no piensan gastarse un duro, ¿quién va a trabajar en esos quirófanos y en qué camas van a estar los enfermos cuando salgan de estos? A lo mejor usted piensa estudiar medicina o enfermería y trabajar más de las 31 horas seguidas que supone una guardia. No sé las camas que tendrá en su casa, no serán pocas pero no creo que le quepan. Déjese de demagogias y construya mas hospitales y contrate más personal, que le aseguro que en el paro tiene donde escoger.

  Luchar por nuestra Sanidad

La reforma nos la están metiendo poco a poco y, aunque ha habido luchas y manifestaciones en contra de esta privatización encubierta y por que se construyan nuevos hospitales como el hospital del Este o en la antigua cárcel de Carabanchel, es necesario una reacción mayor. Todos los trabajadores ,sanitarios o no, tenemos que estar en esa lucha, nos jugamos mucho. Debemos agrupar todas las fuerzas de las que podamos disponer, presionando al mismo tiempo para que partidos y sindicatos que se dicen de izquierdas tomen una postura clara no sólo en contra de las fundaciones, ya que no es más que un modo de aplicación de la legislación vigente, sino por la derogación de la ley 15/97. Debemos actuar localmente, denunciando cada nuevo paso hacia la privatización en cada hospital, y estatalmente con huelgas y manifestaciones unidos ciudadanos y personal sanitario.

  (1) NHSCA: In practice: the NHS market in the United Kingdon. J of Public Health Policy, 1995, 16:452-491