Es necesaria una planificación democrática y pública del agua

El Plan Hidrológico Nacional

Es necesaria una planificación democrática y pública del agua

En este artículo recogemos una enmienda elaborada por Izquierda Marxista en la última asamblea de Izquierda Unida de Aragón, celebrada recientemente. A pesar de que dicha enmienda no salió aprobada, tuvo un significativo apoyo. Las repercusiones que el Plan Hidrológico Nacional tiene no sólo en la Comunidad aragonesa exige de la izquierda un análisis de clase que ponga al descubierto los intereses económicos que se esconden tras las apariencias y desarrolle una alternativa común para todas las zonas implicadas. Esperamos que este texto sea el primero de nuevos materiales, escritos desde las distintas zonas afectadas, que nos ayuden a realizar esa labor.

EL AGUA Y EL Sentimiento Aragonés
El agua en nuestra comunidad, está vinculada al sentimiento aragonesista. Quizá la máxima expresión de esto, es el surgimiento del Partido Aragonés Regionalista (PAR), que desde unas posiciones demagógicas, aprovechó las movilizaciones de la Transición en contra de los trasvases del Ebro. Movilizaciones en las que la izquierda no supo diferenciarse, ni ofrecer una alternativa, con lo que salió fortalecida esta opción derechista.

El sentimiento del agua viene determinado por muchos años de utilización de la misma por parte de los poderosos de nuestra tierra, que hacían y deshacían a su antojo garantizándose privilegios para el riego, mientras la mayoría de la población se veía obligada a dejar sus tierras porque no podían regar, los caciques se amparaban en derechos reales para obtener beneficios y garantizar el uso del agua de forma privada.
Desde principios de siglo XX, pero sobre todo a partir de la década de los 50, el desarrollo de la agricultura profundiza en la diferencia entre la producción de regadío y la de secano; aunque siempre se ha identificado regadío con riqueza, la riqueza de los terratenientes que accedían al agua cuando y como les venía en gana, produciendo más y mejor, mientras los productos de secano carecían de sentido en el mercado. Como consecuencia de esto, el pequeño agricultor se veía obligado a malvender sus tierras trasladándose a la capital, normalmente a engrosar las filas de la clase obrera.
La historia determina el instinto de los que piensan que el agua sólo varía su cauce para favorecer a los de siempre. Con esto no queremos decir que detrás del instinto está la consciencia de lo aquí expuesto. Labor de IU debería ser hacer consciente lo inconsciente de las masas, el agua también es un conflicto de clases entre los que quieren poseerla para extraer beneficios y los que defendemos el interés social y medioambiental de los recursos naturales. Pero solo explicando con claridad, y diferenciándonos de los que "defienden el agua" como CREA o el PAR, para obtener su propio beneficio, llevaremos el sano instinto de la mayoría a un desarrollo del mismo que les lleve a la conclusiones que de él se derivan.

EL AGUA SIN Fronteras NI propietarios
Como en todo debate, antes de entrar en la propuesta concreta del gobierno del PP, no estaría de más entender la generalidad del mismo. En este caso, hablamos de agua como recurso natural limitado que nadie es capaz de producir, a la vez que como tal recurso, no conoce fronteras ni títulos de propiedad. En este sentido la ley internacional de aguas es explícita.
El capitalismo es un sistema que en la práctica dirigen los poseedores de los medios de producción, pero si nadie es capaz de producir agua, nadie es su propietario. Esto en la forma parece claro, de hecho no pagamos por el consumo de agua, sino por la construcción y mantenimiento de la red que la distribuye a la sociedad en sus diversas formas. Pero esto es la forma, porque en la práctica, los beneficios producidos por el agua sí que son privados, ya que es determinante la utilización del líquido elemento en todos los sectores productivos.
Resulta evidente que un agricultor que riega a manta no busca el beneficio social que puede aportar su producción, piensa en el beneficio privado; al igual que las grandes empresas la utilizan en el mismo sentido, utilizando, incluso malgastando en muchos casos, algo que no les pertenece. Con lo que no hablamos formalmente de propiedad privada del agua, pero sí de un aprovechamiento privado para obtener lucro.
Pero no solo se utiliza agua en el sentido de aprovechamiento, todos sabemos lo que suponen los vertidos. Aquí otra vez veremos que los mayores índices de contaminación, son los provocados por las grandes empresas, que en la mayoría de los casos aplican el criterio de rentabilidad sobre el recurso natural. De hecho, existen ya toda una serie de métodos de depuración que permitirían que los vertidos contaminantes fueran mínimos, incluso aplicando las últimas novedades tecnológicas podemos evitar cualquier elemento tóxico en los cauces. Otra vez chocamos con los límites del sistema capitalista, que pretende producir más al menor coste; y para la mayoría de corporaciones y empresarios, si sale rentable contaminar un río, cortar un árbol, o matar animales para subir la cuenta de beneficios, lo hacen sin dudar un solo instante.
El aprovechamiento del agua revela de una forma clarísima la necesidad de una planificación democrática y pública, en función de las necesidades de toda la sociedad, de un recurso completamente imprescindible para la vida, en lugar de una gestión al servicio de las grandes empresas y de los grandes propietarios de tierra. Por eso en el fondo de cualquier movilización que defienda los recursos naturales, choca con el mercado, la competitividad, etc., y nos brinda una ocasión de explicar la necesidad de una alternativa socialista frente al expolio de la naturaleza que en nombre de la rapiña capitalista se desarrolla en el mundo.

EL PLAN Hidrológico Nacional
Desde la última victoria electoral del PP, en la que alcanza la mayoría absoluta, éste se ha decidido a aplicar su programa en todos las aspectos posibles de la política nacional. En su perspectiva está por encima de todo, favorecer los intereses de la clase social a la que representan. Así vemos como pretenden privatizar lo que queda de las empresas públicas, como subvencionan a la sanidad y educación privada en detrimento de lo publico, su política salarial, la ley de extranjería, la cuestión nacional, y como no podía ser de otra manera, el uso del agua en el sentido en el cual salen más beneficiadas las clases pudientes.
Detrás del proyecto de ley del gobierno, están los intereses de los que pretenden obtener más beneficios del turismo, de la agricultura, de la industria, así como de la construcción, no solo de las obras hídricas también de lo que supone después su utilización. A la hora de entrar en este debate debemos diferenciar, puesto que si se necesitara agua para el consumo de boca en Levante y no existiera otra alternativa, IU no debería oponerse al mismo, pero no es el caso, ni uno ni otro.
Por un lado, el turismo en la zona del Levante alcanza en muchas ocasiones el 100% de ocupación, es muy triste ver como en determinadas poblaciones se corta el suministro de agua durante unas determinadas horas mientras se mantiene sin problemas en hoteles, campos de golf y demás instalaciones derivadas del turismo. Pero no les basta con esto, ahora pretenden crear no solo más plazas hoteleras, además quieren construir pequeños paraísos de cemento rodeados de zonas verdes, lo que los hoteleros llaman turismo de más calidad, a un lado la playa y al otro espacios verdes en un clima prácticamente desértico; y por encima de todo más beneficio económico.
Los grandes agricultores también se frotan las manos con la posibilidad de crear nada más y nada menos que 500.000 hectáreas de regadío, con agua del Ebro. El crecimiento experimentado en estas zonas, se cimenta en la combinación de clima, agua y mano de obra barata; crecimiento que ahora encuentra un único limite: la escasez de agua para duplicar o triplicar la producción agrícola, muy competitiva sobre todo por la sobre-explotación de los trabajadores agrícolas. El clima está dado, la mano de obra se traslada desde el norte de Africa ahora falta agua.
En este sector de la economía, hablamos de sobreproducción en muchos productos, resulta paradójico ver como la UE subvenciona el abandono de tierras para el cultivo, mientras nuestro Gobierno quiere crear nuevas zonas, nuevas zonas de producción más barata y por tanto más rentable. Aquí volvemos a reivindicar la necesidad de una planificación democrática de la economía que atienda a las necesidades y no a una mayor tasa de beneficio para unos pocos.
La industria encuentra un cuello de botella, no porque ahora les falte agua, pero a este ritmo de crecimiento pronto pueden tener problemas y con lo determinante que resulta garantizar la producción, nadie se arriesga a invertir sino se le garantizan los elementos claves para la misma.
Los constructores, aquí no se puede dudar de los intereses de las grandes compañías para la realización de grandes obras que dejan suculentos beneficios. Pero no solo esto, algunos sueñan con el mantenimiento de las mismas que puede suponer ingresos regulares para un sector muy débil ante los ciclos de la economía. Por no hablar de las demás construcciones, que el trasvase permitiría realizar, para usos turísticos e industriales fundamentalmente.
Una vez definidos los criterios por los cuales el gobierno del PP pretende realizar el trasvase, debemos ofrecer nuestra alternativa como organización, tanto en los planteamientos políticos como en los métodos de lucha a emplear para evitar el trasvase del Ebro.

Propuestas

  1. IU de Aragón debe dejar clara su oposición como norma general a pantanos y trasvases. Esto implica cambiar nuestra posición sobre el Pacto del Agua en Aragón, que en la práctica supone el reparto del botín de los grandes constructores, industriales y agricultores de nuestra tierra. Ni para los poderosos de nuestra comunidad ni para los de otras, el bien social y medioambiental está por encima de los intereses de la clase dominante, por muy aragoneses que sean. Por ello y con la valentía política del que reconoce su error, IU se sale del Pacto del Agua que representa estos intereses, por muchas veces que lo leamos.
  2. No a la privatización del agua, no podemos permitir el mercado de agua, en ningún caso debemos aceptar que se negocie con dinero o infraestructuras a cambio de su uso. Así como eliminar el concepto de agua sobrante, que quiere introducir el gobierno del PP para permitir el comercio de los "excedentes".
  3. Planificación democrática de la economía y de los recursos naturales; la producción agrícola no puede basarse en la anarquía productiva que genera excedentes en la mayoría de los casos, empobreciendo cada vez mas al pequeño agricultor. En este sentido, deberíamos garantizar niveles de vida dignos a los agricultores y evitar el despilfarro de recursos, tanto naturales como industriales.
  4. Invertir en la investigación de sistemas alternativos, como la desalación de agua, su reutilización, etc, que permitan soluciones eficaces a los problemas sociales generados por la escasez de agua en determinadas zonas. Aquí no podemos entrar en el debate del coste de determinadas medidas, nada resulta mas caro que aquello que dañar el medioambiente, aunque por supuesto tenderíamos a utilizar las alternativas mas baratas existentes en la actualidad partiendo del respeto absoluto a la naturaleza.
  5. Apostamos por una política hidráulica que pretenda vertebrar el territorio, intentado parar la despoblación en muchas zonas del interior, dando prioridad a las zonas en claro declive por encima de los intereses financieros de las minorías que pretenden enriquecerse con el PHN, esto implica la defensa de las reivindicaciones de los pueblos pirenaicos que defienden su zona de residencia en contra de los intereses especulativos.
  6. Revisar todas las concesiones administrativas para el aprovechamiento de agua, regulando éstas de forma democrática, con la participación de todos los afectados y dando prioridad a criterios sociales y medioambientales por encima de la concesiones históricas de uso.
  7. Democratización de los órganos de cuenca, la CHE. No podemos dejar en manos de los caciques tradicionales la distribución y control de un recurso de todos. Así como la desaparición de los sindicatos de riegos, que en la práctica son estructuras feudales en las que el funcionamiento democrático brilla por su ausencia.
  8. Modernización de regadíos, técnicas como el riego a manta suponen un despilfarro que no se puede permitir. Desde las administraciones públicas se debe ayudar técnica y económicamente a la construcción de otros sistemas de riego mas respetuosos con el liquido elemento, a la vez que impulsaríamos la nivelación de campos y demás medidas que tiendan a ahorrar recursos.
  9. Aumentar el control sobre los vertidos, imponiendo fuertes multas incluso paralizar la producción si fuera necesario en las industrias contaminantes, sin aceptar en ningún caso expedientes de regulación de empleo que afecten a los trabajadores por temas relacionados con el medio ambiente. Para ello, sería necesario multiplicar los efectivos de la guardería fluvial de las distintas Confederaciones Hidrográficas.
  10. Plan de financiación de depuradoras para todas las poblaciones, profundizando en las normativas de la CEE, en este caso el Estado debería garantizar los recursos suficientes para el mantenimiento de una red que evite los vertidos sin una depuración previa.
  11. También, defendemos la creación de un plan medioambiental para los cauces de los ríos y barrancos, con sus respectivas zonas de policía. Evitando la especulación consentida por los órganos de cuenca con estas zonas, prohibiendo la construcción y expropiando sin indemnización, excepto en casos de necesidad comprobada, en las zonas de máxima crecida ordinaria, sujetas a dominio público según la actual ley de aguas.