Victorio Luzuriaga SA (Tafalla) Un convenio con luces y sombras

Victorio Luzuriaga SA (Tafalla)

Un convenio con luces y sombras

Juan Antonio Castilla
Miembro del Comité de Empresa

Siempre que se llega a los momentos finales en que hay que decidir un Sí o un No a un Convenio es necesario valorar varios aspectos: las pretensiones de los trabajadores; la situación de la que se parte; el momento en que se encuentra la empresa, con mucho o poco trabajo; lo conseguido en otros Convenios.

Si hacemos la comparación con anteriores Convenios de Victorio Luzuriaga (dedicada a la fabricación de bloques de motor para el sector de automoción) probablemente éste sea el mejor desde que la fábrica es propiedad del Grupo FAGOR. En el aspecto salarial, haber conseguido el IPC más un punto no está mal, aunque desde la candidatura de "La Voz de los Trabajadores" (expulsados de CCOO) ya planteamos en su día ante la Asamblea que pedir el IPC más dos puntos, como finalmente se decidió era insuficiente, dada la situación de pedidos que tenemos y la pérdida de poder adquisitivo que padecimos en años anteriores.

Es también un paso adelante el que la jornada de trabajo de 1.736 horas (año 2000, incluidos los 15 minutos de descanso) vaya a reducirse anualmente a razón de 8 horas durante la vigencia del Convenio (2001-2004). El horizonte de las 35 horas está más próximo pero aún algo distante.

En Categorías Profesionales va a realizarse una subida para 24 oficiales, que no estando mal no acaba de resolver todo el problema endémico de las Categorías. En opinión de "La Voz de los Trabajadores", el juicio ganado por 6 oficiales de la Sección de Mantenimiento ha sido el detonante que ha provocado un cambio en la Dirección, que tenía congeladas las revisiones de Categorías desde hace años, optando ahora por un camino más inteligente desde su punto de vista.

También la nueva normativa sobre el Descanso Semanal Compensatorio (a cambio de los trabajados en fin de semana) ha resuelto una situación anacrónica. La mejora del Seguro Colectivo es positiva, como también lo es el incremento de la Indemnización a aquellos trabajadores que entran en situación de Incapacidad Permanente Total.

En lo referente a plantilla, lo conseguido es muy positivo. Por un lado, resuelve la situación de los trabajadores que cumplen 60 años, que acceden a una jubilación parcial con unas condiciones económicas mejores que en anteriores prejubilaciones. Así, cuando cumplen los 60 años trabajarán el primer año el 23% de la jornada cobrando el 100% del salario y los 4 siguientes años, hasta cumplir los 65, cobrarán el 77% a cargo de la Seguridad Social y un 11,5% a cargo de la empresa, sin trabajar nada, de forma tal que al llegar a los 65 años cobrarían el 100% de la pensión que les correspondería de haber trabajado esos 5 últimos años. Por otro lado, da salida al viejo problema del pase a fijos de aquellos trabajadores que en la actualidad tienen contratos a tiempo parcial (y seguramente a alguno más), que irán sustituyendo a quienes accedan a la jubilación parcial. En consecuencia, la plantilla fija se mantendrá en la misma cifra (unos 900) que a 1 de enero de 2001.

Lo conseguido en complementos en Incapacidad Temporal por Enfermedad (que, dependiendo de los índices de absentismo, garantiza entre el 75 y el 85% en los primeros 30 días de baja y se puede llegar al 90% a partir del 31) es un avance. Teniendo en cuenta que todos los años decimos que se trata de un punto estrella, máxime con una plantilla de edad avanzada, no acabamos de conseguir el 100%, algo para lo que, a nuestro juicio, este Convenio ha sido una ocasión inmejorable.

Ahora bien, por positivas que sean algunas cosas de este Convenio, no podemos ocultar nuestra preocupación por cómo ha quedado el asunto de la flexibilidad. Si en otros aspectos hemos dicho que era el mejor Convenio en años, en éste hemos de decir que es el peor.

La deja totalmente en manos de la empresa, y cuando tengamos que trabajar sábados, domingos y festivos y tengamos que descansar según las apetencias de dirección, nos acordaremos de que este Convenio no ha resuelto la flexibilidad de manera favorable a los trabajadores, sino que lo ha hecho ajustándose enteramente a las pretensiones de la empresa.

Así las cosas, tuvimos que decidir qué opción tomar ante el mismo (Sí, No o abstención). Nuestra convicción, como "La Voz de los Trabajadores", debiera haber sido decir No, por lo que antes hemos señalado sobre salarios, 100% en Incapacidad Temporal por enfermedad y flexibilidad. No obstante, en la Asamblea en que se aprobó la Plataforma ya manifestamos que nos parecía insuficiente en estos aspectos, y nuestra propuesta quedó en minoría. Y siempre, aunque pensemos otra cosa, hemos acatado democráticamente la decisión de la Asamblea.

Desde una posición minoritaria, haber dicho un No hubiera implicado presentar una alternativa que debería establecer, en primer lugar, lo que querríamos conseguir y esto hubiera sido lo que ya en su día propusimos y fuimos derrotados en la Asamblea. En segundo lugar, debería ir acompañada de un proceso de movilización que tal como están las cosas (mayoría del Comité en contra) hubiera tenido muy poco futuro. Finalmente, abstenernos en un Convenio no nos parece lógico.

Así pues, no nos quedó otro remedio que, como dicen algunos en otros ámbitos (políticos), aceptar o decir un Sí por imperativo legal.