El Gobierno y la CEOE avanzan en sus ataques a los trabajadores

La nueva Reforma Laboral del PP

El Gobierno y la CEOE avanzan en sus ataques a los trabajadores

Preparar una movilización contra el Gobierno

El Real Decreto-Ley 5/2001, de 2 de Marzo, regulando las modalidades de contratación, supone tanto en el fondo, como en la forma, el comienzo de la puesta en practica de los planes que el PP y la Patronal, tienen desde hace meses, para eliminar los aspectos fundamentales de los derechos conquistados por los trabajadores en décadas de luchas.

Aunque los medios de comunicación, han pretendido quitar importancia al contenido del Real-Decreto, asegurando que son pequeñas modificaciones y que los sindicatos estaban de acuerdo con el 90%, nuevamente mienten, modificando la realidad en interés del Gobierno, ya que la letra de la Ley, tiene más enjundia de lo que se han dicho en los periódicos.

Como aspectos positivos, se introduce la insultante indemnización de 8 días por cada año trabajado para los contratos eventuales. En unos contratos que por termino medio se cobran salarios de un 40% menores que los trabajadores fijos, es una penalización ridícula, a la vez que insultante.

También se introduce la corresponsabilidad de las empresas contratantes, en las deudas salariales o de cotización a la Seguridad Social, de contratas y subcontratas, pretendiendo que con esto luchan contra el abuso generalizado de subcontratar trabajos que normalmente se hacían con trabajadores de la propia empresa, y que en los últimos años se han externalizado, con el simple afán de abaratar los salarios y empeorar las condiciones de trabajo.

Si el contenido es profundamente negativo, las formas de legislar, también demuestran el talante reaccionario y autoritario del Gobierno del PP y sus amigos de la CEOE. No han querido negociar, porque saben que lo que quieren aprobar en esta legislatura, lo van a rechazar los trabajadores y los sindicatos.

En la resolución aprobada en el Consejo Confederal de CCOO rechazando la reforma pero sin atreverse a convocar una huelga general se dice textualmente: "es especialmente preocupante el anuncio hecho desde diferentes instancias del Gobierno sobre la inclusión de nuevas modificaciones en el sistema de negociación colectiva, en las prestaciones por desempleo, en los sistemas de previsión social y en la Ley Básica de Empleo, todas ellas, prefijadas en un recorrido temporal de aquí a finales de este mismo año".

Debate sobre la Huelga General

Con estas expectativas, sobre la acción del Gobierno en legislación laboral, el debate no es Huelga General SÍ o NO, sino un replanteamiento total de las relaciones de las direcciones sindicales con el Gobierno. No podemos seguir negociando eternamente con el Gobierno en mesas que no dan ningún resultado positivo y que finalizan sus trabajos, cuando al Ministro le interesa legislar. La negociación, para los trabajadores es un medio para conseguir cosas, pero para el Gobierno del PP se ha convertido en un medio de desorientar a los trabajadores, eliminándonos derechos a base de Decretazos.

En esta situación, hay que dar un cambio total a las relaciones con el PP. Es necesario lanzar una campaña de agitación e información en todas las empresas, advirtiendo las intenciones del Gobierno y sus consecuencias. Las conquistas conseguidas en décadas de negociación de convenios, podrían perderse si se aprobara la derogación de los aspectos normativos de todos los convenios colectivos, como pretende la CEOE y el PP. Hay que poner en pie de guerra a todos los sectores laborales del país, pues la situación ha cambiado. Ni tenemos un Gobierno dialogante, ni la situación económica va a mejor. Si este cambio se percibiera en el comportamiento de Cándido Méndez y José M. Fidalgo, la convocatoria de movilizaciones y la credibilidad de los convocantes sería mucho mayor que en la actualidad, donde los trabajadores ven a sus dirigentes un día reunidos sonrientes con Aznar, y otro convocando huelgas generales virtuales.

Precisamente una lucha decidida y bien organizada, aglutinaría el descontento creciente que existe tanto en la clase obrera, como en otros sectores sociales perjudicados por la política del PP y tendría como resultado, no sólo defender los derechos conquistados, sino también avances en las mesas de negociación.

El ejemplo de SINTEL

La política de privatizaciones del gobierno del PP ha llevado a los trabajadores de SINTEL a mantener una acampada en el Paseo de la Castellana de Madrid que se puede convertir en todo un símbolo del momento que atravesamos.

Miles de trabajadores nos identificamos con una actitud combativa de la plantilla de esta empresa que les lleva a defender sus puestos de trabajo de la única manera en que pueden hacerlo: luchando.

Al mismo tiempo nos debería llevar a la conclusión de que no son sólo ellos quienes tienen motivo para movilizarse contra las medidas del gobierno de Aznar; todos lo tenemos.

El Decreto aprobado por el Consejo de Ministros acerca de la Reforma laboral, demuestra que todos somos posibles víctimas de la política reaccionaria del gobierno de la derecha que legisla para favorecer a los empresarios, o, dicho más claramente, para favorecer a la clase social a la que representa. La precariedad y la pérdida de derechos se convierten cada vez más en las características de las relaciones laborales en el Estado español, poniendo en entredicho la política desarrollada por los sindicatos mayoritarios en los últimos años.

La mayoría absoluta de que dispone el PP, le proporciona la coartada para mantener una política que hace oídos sordos de las necesidades de la población y lanza contra un muro de fracasos todos los intentos patéticos de la oposición y las direcciones sindicales por negociar acuerdos en los temas más diversos.

Así ha sucedido con el Plan Hidrológico, que ha provocado una de las manifestaciones más numerosas contra el gobierno. Las negociaciones parlamentarias no han servido de nada, al final el conflicto se traslada a la calle. Como no ha servido de nada el intento de la dirección del PSOE de consensuar la Ley de extranjería con el gobierno, al revés, cuanto más debil y timorata es la oposición frente a Aznar, más se envalentona la derecha para aplicar la política que le dicta la burguesía.

De igual manera sucede con la crisis de las vacas locas, que muestra el fracaso de un modelo capitalista de política agroalimentaria.

Es en este contexto donde debemos valorar el debate surgido entre las direcciones de UGT y de CCOO a propósito de la Reforma Laboral, considerando la oportunidad de convocar una Huelga General.

Por supuesto que existen motivos de sobra para convocar una movilización generalizada contra el gobierno del PP. La propia reforma laboral, por sí misma, lo justificaría. Pero un arma tan seria como la huelga general no puede utilizarse para que los dirigentes sindicales se justifiquen ante las masas, sino para conseguir un cambio en la situación.

En primer lugar no se puede considerar a los trabajadores como si se tratase de una llave de paso; ahora la cierro ahora la abro. Los dirigentes sindicales, al convocar una huelga general deben hacer una reflexión previa: han cometido el error de creer que se podía convencer al PP de una política favorable a la clase obrera, renunciando demasiado tiempo a la movilización como argumento decisivo para conseguir las conquistas sociales. Si ahora empiezan a comprenderlo, deben dar una explicación al respecto. Con un giro brusco se puede provocar escepticismo y confusión, y el fracaso de una convocatoria de huelga, por no haber creado el ambiente necesario para garantizar su éxito nos colocaría en una mala posición. Por supuesto muchos lo utilizarían para justificar todo tipo de concesiones e incluso para culpar a los propios trabajadores del fracaso de la movilización.

Hacer una oposición real

Lo realmente importante es el cambio en la actitud que han mantenido, hasta la fecha, los dirigentes sindicales y politicos, ir creando un ambiente de oposición auténtica al gobierno del PP, hacer confluir a todos los sectores que se ven agredidos por las medidas del gobierno: Reforma Laboral, Ley de extranjería, Plan hidrológico, política agricola y ganadera,privatizaciones, enseñanza, sanidad...

Un cambio en la forma de hacer oposición al gobierno del PP traería como consecuencia lógica la necesidad de convocar la huelga general, como el día sigue a la noche, no en un giro brusco sobre las cabezas de la clase obrera.

Una actitud firme por parte de IU y de los sindicatos pondría a los dirigentes del PSOE en el contexto de sumarse a esta iniciativa o de verse colocados al margen de la corriente que se crearía en la sociedad.

El objetivo de una huelga general no puede ser una protesta puntual contra un Decreto Ley, sino tener la perspectiva de acabar con el gobierno del PP. Debemos comprender que la izquierda no puede esperar a ganar unas elecciones, para exigir una política en beneficio de la mayoría de la población, más bien la movilización llevaría a la derrota electoral del PP. El poner a la sociedad en pie contra el gobierno de Aznar no sólo frenará los ataques que su gabinete esta perpetrando, sino que los acabaría desalojando de la Moncloa, y ese debe ser el objetivo.

Existen razones fundadas para la convocatoria de una huelga general, pero sólo demostrando que va en serio, que hay una decisión clara y unos objetivos, podremos garantizar que sea el éxito que necesitamos, que provoque un cambio decisivo en el ambiente que suponga la cuenta atrás para el gobierno de la derecha.