Parlamento Vasco Carta de Derechos Sociales

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Carta de Derechos Sociales Extracto de la intervención del parlamentario vasco por EB-IU, Koldo Usín, en el pleno de la aprobación de la Cara de Derechos Sociales

A través de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), promovida por diversas organizaciones entre las que se encontraba Izquierda Unida-Ezker Batura, se habían recogido 83.000 firmas en la Comunidad Autónoma Vasca a favor de una Carta de Derechos Sociales progresista. El día 27 de diciembre del 2000 se celebró el debate en el Parlamento Vasco en el que todos los partidos, excepto IU-EB (y EH que no participó), respaldaron una Carta de Derechos Sociales que nada tenía que ver con la presentada por la ILP. IU-EB defendió la redacción original de la Carta y se pronunció en contra de la aprobada oficialmente por el Parlamento. En ese debate se impidió entrar en temas claves como era la reducción de la jornada. A continuación publicamos un extracto de la intervención de Koldo Usín, parlamentario de IU-EB en la cámara vasca, en la que se ofrece un esbozo de la situación social en el País Vasco y de las razones por las que el grupo parlamentario de IU-EB no apoyó la Carta de Derechos Sociales aprobada.

En esta sociedad en la que a algunos les va tan bien, este respaldo social a la Carta de Derechos Sociales que se presentó ante este Parlamento significa una dura crítica a un modelo económico y social totalmente injusto, incapaz de distribuir equitativamente la riqueza que produce la sociedad, riqueza que beneficia a unos pocos en detrimento de la mayoría. Beneficia a unos pocos la corrupción, la política del pelotazo o del amiguismo, y es indignante comprobar que a unos se les indulta estando acusados de graves delitos, y a otros que delinquen para sobrevivir se les aplican las penas más severas.

Este sistema, independientemente del ciclo económico en el que se encuentre, condena a determinados sectores sociales a la exclusión y a la pobreza, carentes de recursos básicos para sobrevivir. Este sistema, aun a quien tiene un puesto de trabajo, no le garantiza un nivel mínimo de bienestar. Este sistema, aun en momentos de crecimiento espectacular, aumenta y profundiza las desigualdades sociales.

Existen 47.000 hogares que viven en situación de pobreza, 433.000 personas no pueden mantener los niveles mínimos de bienestar, los contratos temporales que se realizan suponen el 93% del total, de los cuales el 24% son a tiempo parcial y el 21%se realiza a través de ETT.

El salario medio de una persona no cualificada retrocedió en 1998 a niveles de 1995. La cobertura por desempleo desciende constantemente, así como disminuye la participación los salarios en la renta total. Y hay más de 100.000 personas paradas que malviven en el umbral de la pobreza, y la mayor parte son jóvenes y mujeres.

Esto contrata con la situación económica que se ha vivido en este mismo periodo de tiempo. Hemos visto un aumento económico importantísimo, el ritmo de crecimiento de los últimos años ha crecido en tasas acumulativas del 3,8% anual. Y, sin embargo, se siguen manteniendo elevadas tasas de desempleo.

Vemos también cómo los beneficios empresariales han aumentado en una proporción geométrica: un 247%, 25 veces más, señorías, de lo que han crecido los salarios en esta Comunidad, en este país.

Es evidente que, a pesar del tiempo transcurrido, a pesar del importante crecimiento económico, vivimos un aumento, un incremento de las desigualdades sociales. Y vemos cómo en esta situación la política que aplica el Partido Nacionalista Vasco es la misma que aplica el Partido Popular desde Madrid, exactamente la misma. Y es curioso ver cómo en este punto ambos se han puesto de acuerdo en esta Carta de Derechos Sociales, con el apoyo, en mi opinión incomprensible, del Partido Socialista de Euskadi.

Vemos que se aplica una política de reducción del gasto público, de déficit cero, y se aplica también una política fiscal que favorece a los más ricos. No hay presupuesto para la Carta de Derechos Sociales, se nos dice, y la contestación y la respuesta la hemos venido dando en los sucesivos debates sobre economía que hemos tenido en este Parlamento. A través de la política fiscal se ha permitido que los ingresos de esta Comunidad se vean reducidos en más de 40.000 millones de pesetas al año. Existe un fraude fiscal de entre 500.000 y 600.000 millones de pesetas cada año, y existe un excedente de recaudación de este Gobierno de más de 25.000 millones de pesetas al año.

Y hay que concluir que después de estos cuatro años el Parlamento va a defraudar hoy las aspiraciones que tenían los promotores de la iniciativa legislativa popular, también las enormes aspiraciones e ilusiones que esa iniciativa legislativa popular generó en la sociedad vasca. Porque lo que hoy se va a aprobar no cumple ni mínimamente los objetivos de aquella Carta de Derechos Sociales.

Como he leído en su exposición, la exposición de motivos, ese objetivo era fundamentalmente la solución al problema de la exclusión y de la pobreza, a través de la creación de empleo mediante el reparto del trabajo existente, mediante la reducción de la jornada laboral (se pedía 35 y 32 horas, respectivamente, para la sociedad y para el sector público), la supresión total de las horas extraordinarias y el adelanto de la edad de jubilación. Y esos objetivos no se recogen en esta Carta de Derechos Sociales. Se exigía una renta básica equivalente al 100% del salario mínimo interprofesional, un salario mínimo interprofesional que, como todos reconocen, se ha devaluado y progresivamente cada año va perdiendo, con respecto al salario medio en cada sector, poder adquisitivo, y ya no representa lo que en su día pretendía representar. A pesar de eso, y ante la falta de otras referencias, se propuso el 100% del salario mínimo interprofesional como una renta por debajo de la cual es imposible vivir con un mínimo de dignidad.

Sin embargo, en este punto, en el de la renta básica, también, pienso que este Parlamento va a defraudar a la sociedad y a los promotores de la iniciativa legislativa popular. Se pedía que hubiese una redistribución de la riqueza, sin embargo, a través de la ponencia y del resultado de la ponencia eso no va a ser así.

Este texto consensuado, o mejor dicho, transaccionado, es lo que hace que al final lo único que pueda hacer mi grupo sea rescatar la carta original, la carta presentada por 83.000 firmas de ciudadanos y ciudadanas vascos, para denunciar, de alguna manera, lo que de este Parlamento va a salir y cómo no se ha permitido, aun reconociéndose el tiempo transcurrido, las deficiencias y las lagunas que tenía la carta inicial, presentar estas enmiendas.

Y por eso decimos que lo que hoy se va a aprobar no se atiene a lo que esta sociedad, una gran parte de esta sociedad necesita y demanda... Porque no siempre coinciden las mayorías parlamentarias con las mayorías sociales, y hemos visto ejemplos. El referéndum de la OTAN fue un ejemplo claro de cómo una mayoría parlamentaria está a favor y la mayoría de la sociedad estuvo a punto de posicionarse en contra y, desde luego, no había una equiparación, una equivalencia entre esa representatividad. Y los sindicatos están diciendo hoy.... unos cuantos se han movilizado, han llamado a la movilización, han expresado que están en desacuerdo. Otros están proponiendo un salario mínimo interprofesional bastante más elevado que el que se está proponiendo en esta Carta de Derechos Sociales.

En estos cuatro años ha empeorado, ha aumentado la pobreza, la pobreza grave, el efecto que está teniendo sobre la juventud es impresionante. Cuántos jóvenes que están trabajando o sea, que tienen ese derecho a trabajar y están haciéndolo (no viven de la caridad, ni viven de una renta básica, quieren trabajar y están trabajando), no pueden independizarse de su familia ¿Por qué? ¿Qué nivel salarial tenemos en este país? El mundo siempre ha estado dividido (y por eso, efectivamente, no estamos en el fin de la historia) entre intereses: los intereses de los que poseen mucho y los intereses de los que poseen su fuerza de trabajo, cuando la pueden aplicar. En esto está dividido. Y, efectivamente, yo defiendo los intereses de los segundos y usted defiende los intereses de los primeros. Lo está demostrado en todos los debates y lo está demostrando con la política que su Gobierno está aplicando.

Y nadie dice que la solución sea, destruir la nueva tecnología. Lo que se dice y lo que yo defiendo es que la nueva tecnología debe ser puesta al servicio de los intereses generales, en lugar de los intereses de los sectores que ganan más dinero, que tienen más beneficios.

Entonces, una de las medidas que siempre se ha defendido ¿cuál es? La reducción de la jornada laboral para que se reparta el empleo, para que la utilización de esa nueva tecnología permita el aumento del beneficio de la mayoría de la sociedad. Sin embargo, seguimos viendo jornadas extensas, salarios bajos, condiciones deplorables de seguridad e higiene, como lo demuestran los accidentes laborales que venimos padeciendo. Quería decir que no soy utópico. Soy socialista y aspiro a una sociedad socialista democrática, pero utópico no. La utopía es defender que el libre mercado va a resolver los problemas de la sociedad. Eso es la utopía.

Y hemos votado en contra, porque creemos que no responde no sólo a las demandas de los promotores sino a las demandas de la sociedad. Es una ley que no va a resolver los problemas de fondo; que simplemente va a mejorar lo que algunas personas venían cobrando, pero, como digo, el problema de fondo de esta sociedad en absoluto se va a resolver. Es aumentar un poco la caridad, la limosna, quizás para tener la conciencia tranquila, pero no es una solución a ninguno de los problemas.