1976/2001 Nuevo Claridad cumple 25 años

1976/2001 Nuevo Claridad cumple 25 años

25 años defendiendo el socialismo

Alberto Arregui
Madrid

En junio de 1976 apareció en la calle el primer número de la revista Nuevo Claridad. Era el producto de una época política muy distinta de la que vivimos hoy, y su publicación respondía a una decisión muy meditada por parte de un grupo de jóvenes militantes socialistas, que rompíamos así con la línea oficial que mantenían las direcciones del PSOE y de las Juventudes Socialistas e intentábamos mantener vivas las posiciones del marxismo revolucionario.

25 años defendiendo el socialismoAquél fue el año clave de lo que luego se conocería como la Transición democrática, y que nosotros vivíamos como la posibilidad de llevar a cabo la transformación socialista de la sociedad.

Coincidiendo con la muerte del dictador Franco, en noviembre de 1975, y la perpetuación de la dictadura bajo la nueva monarquía, se abrió una crisis en la filas del movimiento socialista. La dirección, encabezada por Felipe González, a espaldas de la base, estaba ya estableciendo negociaciones con elementos reformistas del propio régimen para desarrollar una ruptura pactada con el franquismo admitiendo una recuperación, gota a gota, de las libertades democráticas, y en ello coincidían con la dirección del PCE. Otros muchos pensábamos que era el momento de abrir una ofensiva en las luchas del movimiento obrero para acabar con la dictadura y establecer un gobierno de quienes realmente representaban las aspiraciones del pueblo: los partidos obreros, el PSOE y el PCE.

Las discrepancias eran de fondo; para ellos se trataba de negociar y conformarse con lo que nos dieran, admitiendo la supervivencia de elementos esenciales del franquismo, como la propia monarquía, el ejército, el aparato represivo... lo que ahora se llamaría una ley de 'punto final'. Para nosotros la tarea era conquistar las libertades, acabar con el viejo régimen, juzgar a los responsables de las fechorías cometidas y llevar la democracia a todos los ámbitos de la sociedad, incluida la economía y el ejército.

La burguesía española, y el propio aparato creado por el régimen franquista, estaban divididos y desorientados acerca del futuro. La revolución portuguesa, que se había producido en abril de 1974, les había metido el miedo en el cuerpo, y demostraba la posibilidad de una explosión revolucionaria, sobre todo teniendo en cuenta que el movimiento obrero en el Estado español era mucho más fuerte que en el país vecino. Un sector abogaba por mantener la represión y lo esencial del régimen, otro, que iba siendo mayoritario, por una apertura controlada que llevase a una democracia descafeinada que excluía por ejemplo la legalización del PCE, mantuviese todo el aparato represivo del franquismo y se agrupase en torno a una monarquía que retuviese los poderes esenciales del Estado. En ese juego acabaría entrando la dirección del PSOE, que estaba dispuesta incluso a concurrir a unas elecciones en las que el PCE fuese ilegal.

Pacto o ruptura

En diciembre de 1975, se abrió la crisis en las Juventudes Socialistas. La división consistía fundamentalmente en optar por apoyar la nueva línea marcada por el PSOE, que coincidía con el PCE, de pactar con la burguesía, aceptar la transición controlada con la monarquía, la supervivencia del aparato represivo, etcétera, o mantener una política de independencia de clase, es decir, un frente exclusivamente de los partidos obreros con un programa que fuese más allá de las libertades formales y defendiese una transformación socialista de la sociedad y abogase por un gobierno PCE-PSOE.

La Comisión Ejecutiva de las JJSS, que era mayoritariamente partidaria de esta última tesis fue disuelta, se nombró una Comisión Gestora, y se abrió un debate en el que el PSOE volcó todo el peso del aparato. Ni que decir tiene que aunque nuestras posturas obtuvieron un importante apoyo, fueron derrotadas.

En esos momentos se produjo un acontecimiento que iba a influir decisivamente en los acontecimientos políticos y en el nacimiento del Claridad: la lucha del 3 de marzo en Vitoria.

Los sectores reformistas del franquismo comprendieron que las reformas iban demasiado lentas, y que aunque fuesen aceptadas por los dirigentes obreros no daban cauce a los deseos de las masas de acabar con la dictadura. Todo se aceleró (ver el Nuevo Claridad anterior), la oposición se agrupo en una sola plataforma, para facilitar la negociación con el gobierno, y los reformistas se apresuraron en anunciar cambios.

Nosotros, por nuestra parte comprendimos que el partido había emprendido un nuevo rumbo, pues en lugar de apoyarse en la lucha de Vitoria, se esforzó por aislarla. La conclusión era obvia: era necesario agrupar a aquellos que habíamos defendido una posición común en el debate.

Los mismos días 2 y 3 de marzo, habíamos mantenido reuniones con los compañeros de las JJSS de Álava y Navarra, donde casi por unanimidad se habían respaldado las posiciones marxistas en el debate. Además contábamos con la posibilidad de usar el pequeño aparato que el PSOE poseía en Navarra (una multicopista eléctrica y una clicheadora electrónica instaladas en un convento), pues algunos de nosotros estábamos en los órganos de dirección del PSOE las JJSS y la UGT, tanto de Navarra como de Álava.

Así en junio, y como órgano de las JJSS de Álava, aparecía un periódico cuya intención era agrupar a quienes defendíamos las ideas del marxismo frente a la adaptación reformista que se iba produciendo por parte de las direcciones socialistas.

El nombre de Claridad, tenía un significado histórico ya que fue el periódico del ala de izquierdas del PSOE, encabezada por Largo Caballero, durante la Segunda República, y nos veíamos obligados a introducir la palabra 'Nuevo', en la cabecera, no sólo por significar una nueva etapa, sino por razones de propiedad de la cabecera 'Claridad'.

En los meses y años siguientes, conforme se estrechaba el pacto para la transición, se abrió una represión interna en el PSOE contra todos aquellos que discrepábamos; el Nuevo Claridad fue prohibido, todo aquél que lo vendiese, o simplemente hiciese en público una defensa de sus postulados era acusado de 'infiltrado trotskysta' y expulsado de las organizaciones socialistas, y las agrupaciones que se identificaban con nuestras posturas eran disueltas. Pronto las JJSS habían sido destruidas en el conjunto del Estado español, pues el apoyo a las ideas marxistas aumentaba conforme la realidad nos daba la razón y el PSOE seguía la senda que nosotros habíamos anunciado.

Nuestra decisión fue firme: convertir el Claridad en el núcleo que mantuviese unidos a todos aquellos que seguíamos considerándonos marxistas, y así lo hemos intentado hacer durante veinticinco años.

Las primeras elecciones generales, en junio de 1977, marcaron un hito. La izquierda se dejó arrebatar una victoria que le correspondía, si el PSOE y el PCE se hubiesen presentado en un frente común, hubiesen ganado, sobre todo si no hubiesen aceptado los trucos de Suárez, que para asegurarse el triunfo colocó la edad de votación en los 21 años, en lugar de en los 18, para evitar el voto aplastantemente mayoritario de izquierdas que se hubiese dado en la juventud. Además el PCE había sido legalizado sólo dos meses antes de las elecciones.

La izquierda en crisis

A partir de ahí, la izquierda se resignó, aceptando todos los planes de la burguesía, en el proceso que llevó a la Constitución de 1978. Acontecimiento que puede decirse que marca el fin de la Transición en el sentido en que nosotros la entendemos, es decir una época en que la clase obrera tuvo la oportunidad de transformar la sociedad. Y cuando una oportunidad histórica se pierde el movimiento retrocede, la clase dominante vuelve a tomar las riendas de la situación y puede pasar mucho tiempo antes de que se presente una nueva oportunidad.

Los partidos obreros se transformaron, los militantes más activos y luchadores se desanimaron, llegó la hora de los arribistas de quienes aspiraban a una cartera ministerial o una concejalía, el PCE y el PSOE fueron vaciándose de activistas obreros y jóvenes y llenándose de políticos profesionales.

En realidad el hecho era que la clase obrera había sufrido una derrota de dimensiones históricas, y durante mucho tiempo nos negamos a aceptarlo, esperando que iba a levantarse de nuevo en una lucha por el socialismo.

Durante muchos años Nuevo Claridad se ha mantenido tratando de afianzar una tesis: la transformación de la sociedad en líneas socialistas es una necesidad y además es posible, pero para ello necesitamos unas organizaciones fuertes de la clase obrera, y necesitamos que estas organizaciones se basen en el análisis y en el programa del marxismo.

Hoy, la mayoría de quienes apoyamos las ideas de Nuevo Claridad, unos a lo largo de estos 25 años, otros incorporados durante este tiempo, militamos en IU, tratando de mantener las ideas del marxismo, intentando dar respuesta a los nuevos problemas que tiene planteados la izquierda.

Consideramos que la tarea básica es colaborar a superar la crisis que atenaza a la izquierda, y creemos firmemente que se trata de una crisis ideológica. Tras el hundimiento de los países del Este, y el auge capitalista de la última época, la izquierda carece de un proyecto claro de sociedad alternativa, en la época de la globalización capitalista carece de una internacional. De alguna manera se puede decir que tenemos que empezar de nuevo; se trata de difundir las ideas del marxismo y agrupar a todos aquellos que confían en la posibilidad de transformar la sociedad, que sabemos que la lucha de clases sigue siendo el motor de la historia, y que los trabajadores intentarán una y otra vez llevar a cabo esta tarea, y que para ello resulta imprescindible apoyarse en el programa que expresa las aspiraciones históricas de la clase obrera: las ideas del socialismo revolucionario.