Ecología - Cambio Climático - Rentabilidad privada, desastre colectivo

Ecología
Consecuencias del Calentamiento Global
Sumideros de carbono

Cambio Climático

Rentabilidad privada, desastre colectivo

Laura Ruiz y Rubén de Pablo
Madrid

Socialismo o barbarie. No es una premonición, es un hecho. No hace falta más que mirar a nuestro alrededor. La situación económica, política, social, sanitaria, etc., de la mayoría de la humanidad no hace más que empeorar, cuando cada vez dispone de más medios y conocimientos que podrían frenar e invertir esta situación. Y uno de los temas en los que se ve claramente los efectos predadores del capitalismo es la ecología. Los dirigentes del sistema, destrozando el planeta, están cavando su propia fosa pero, por desgracia, nos arrastran a todos.

¿Qué es el tan traído efecto invernadero? Es un fenómeno físico producido por determinados gases atmosféricos: dióxido de carbono, metano, dióxido de nitrógeno y compuestos de carbono, flúor y azufre. Estos gases absorben parte del calor que, en forma fundamentalmente de radiación infrarroja, emite la tierra al espacio al enfriarse por la noche. Lo absorben devolviendo una parte y este 'rebote' mitiga el enfriamiento nocturno. Tal es así que si no fuera por estos gases las variaciones térmicas entre noche y día serían muy fuertes y la temperatura media de 17º C bajo cero. El problema es su incremento exagerado, que el desarrollo ha provocado desde la revolución industrial y en especial en los últimos años.

De todos los gases el más importante es el CO2 (dióxido de carbono) ya que es el que se encuentra en mayor proporción y el que más rápido incremento experimenta. Contribuye en un 50% al efecto invernadero. El CO2 se introduce en la atmósfera por distintas fuentes, unas naturales y otras humanas. Lo emiten los volcanes, incendios y, sobre todo, el uso de combustibles fósiles. Absorben CO2 el coral (transformándolo en caliza), la disolución en los océanos y el crecimiento de los árboles.

Desde la revolución industrial el CO2 atmosférico ha aumentado un 25% (en su mayoría, desde hace 50 años, por actividades humanas y en los últimos 20 en buena parte por el uso de combustibles fósiles). Esta es la principal, aunque no la única, causa del efecto invernadero: el uso descontrolado de combustibles fósiles. Respecto a los otros gases, destacan metano y dióxido de nitrógeno (NO2). El metano ha incrementado su concentración, sobre todo, por la ganadería intensiva, la extensión de los arrozales y los basureros. Este gas tiene 20 veces más potencia de efecto invernadero que el CO2, luego si se dispara su emisión el aumento del ritmo de calentamiento pegaría un enorme salto. El NO2 también aumenta, debido sobre todo al uso irracional de grandes cantidades de fertilizantes y a la combustión a altas temperaturas de ciertos procesos industriales.

El calentamiento global de la tierra es un proceso que ya está en marcha. Los gases tardan mucho en eliminarse. Los efectos predichos se han iniciado y los últimos informes hablan de un mayor incremento del que se esperaba. Así, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), organismo creado en 1988 por las Naciones Unidas y principal fuente de asesoramiento científico para los gobiernos, en su segundo informe señala que el aumento de temperatura previsto será de 1,4 a 5,8 grados centígrados y no de 1 a 3,5 grados centígrados como calculó en el primero. 'La tasa de calentamiento proyectada es mucho mayor que los cambios observados durante el siglo XX y es muy probable que no tenga precedente durante al menos los últimos 10.000 años...'. Esto nos dice en su tercer y último informe un organismo que forma parte del sistema y sin ningún interés en ponerlo en evidencia.

Para entender la magnitud de estos cambios, debemos señalar que nuestra civilización nunca se ha enfrentado a variaciones de temperatura mayores de 2º C. De hecho, en los siglos XVI, XVII y XVIII, conocidos como 'la pequeña edad del hielo' la temperatura tan sólo bajó medio grado. Es cierto que a lo largo de la historia del planeta ha habido otros intensos cambios climáticos. Así, en la era glaciar, hace 18.000 años, se produjo un descenso de 4-5 grados, y en eras interglaciares se alcanzaron temperaturas varios grados por encima de la actual. Pero todos los cambios tuvieron un terrible impacto: hambruna, grandes migraciones, desaparición de especies, de culturas y sociedades. El ecosistema y el hombre pagaron grandes costes y tardaron en recuperarse.

Consecuencias sanitarias

El cambio climático conlleva la aparición, reintroducción y extensión de determinadas enfermedades infecciosas, paralelo a un aumento de otras por malnutrición y hacinamiento. Mención especial merece también la mortalidad esperable por 'golpes de calor'.

Las sequías seguidas de lluvias torrenciales, la disminución de predadores y el ascenso de temperaturas favorecen al animal que más muertes causa: el mosquito. Este transmite la malaria (enfermedad infecciosa que más muertes produce al año), el dengue, la fiebre amarilla y distintos tipos de encefalitis. El propio protozoo que causa la malaria, se reproduce más rápidamente si aumenta la temperatura. Así, a 20 º C tarda 26 días, a 25º C tan sólo 13 días. Aumenta también la duración de los brotes de malaria y la tasa reproductora del mosquito y permite que éste colonice nuevas zonas, antaño demasiado frías para él. En los últimos 15 años ha aparecido la malaria en tierras altas de Africa y Nueva Guinea. El mosquito Aedes Aegypti (transmisor del dengue y la fiebre amarilla) en los Andes Orientales (Colombia) y tierras altas septentrionales de la India. A finales del siglo XXI, la zona potencial de extensión de la malaria pasará, de un área que abarca el 45% de la población mundial, al 60%. En Europa, por ejemplo, el riesgo de contraerla se multiplicará por dos. Desde 1990 'el decenio cálido' ha habido brotes locales en Texas, Florida, Georgia, Michigan, Nueva Jersey y Nueva York. Ha retornado, también, a la península Coreana, Europa meridional y la antigua URRS, áreas con una población mucho más susceptible a la enfermedad.

Las condiciones extremas, dentro de unos límites, favorecen la extensión de plagas 'oportunistas' que se reproducen mucho más deprisa y medran, siendo más difíciles para organismos especializados. Extremos climáticos de larga duración y fluctuaciones drásticas del tiempo pueden agotar la capacidad de resistencia del ecosistema y del buen funcionamiento de éste depende el control de posibles plagas. La sequía y las lluvias favorecen, además, la contaminación de los pozos de agua potable.

Por si esto fuera poco, el exceso de calor produce gran mortandad 'per se' sobre todo en países como el nuestro. Es lo que se conoce como mortalidad por 'golpes de calor'. Esta es una patología bastante desconocida y subestimada ya que pocos médicos consiguen identificarla como tal. La mortalidad se relaciona en forma de V con la temperatura, siendo mayor en días muy fríos o muy calientes. Pero el aumento de muertos es mucho mayor en los días de más calor. En Grecia, por ejemplo, durante una fuerte ola de calor aumentó un 33% la mortalidad en las ciudades. En la India, en julio del 95, 2.600 personas, según fuentes oficiales (las extraoficiales hablaban del doble) murieron por el calor. En la Comunidad de Madrid, en concreto, se define una ola de calor como 2 o más días con temperaturas mayores de 36,5º C y mínimas de 20º C y supone una media de aumento de 2 muertos por día. Son más susceptibles los ancianos, los niños y personas con una enfermedad de base (asmáticos, diabéticos, cardiópatas, etc.). En Madrid, entre las mujeres mayores de 75 años, aumenta en 8,5 personas muertas por día por cada grado que exceda los 36,5º C (Agradecemos estos datos al USP).

Relacionando en Europa el aumento de las temperaturas, el envejecimiento de la población y los recortes a la sanidad pública, vemos que las olas de calor pueden colapsar los hospitales. Esto en el primer mundo, donde la gente dispone de agua potable y los pudientes de aire acondicionado. En otros países el problema es más grave aún y, por ejemplo, no disponen siquiera de datos sobre mortalidad infantil. Se prevé que en todo el mundo aumente en un 50% la mortalidad por olas de calor.

El protocolo de Kioto y la cumbre de La Haya

Hace seis meses que concluyó el último de los encuentros internacionales destinados a lograr un acuerdo sobre medidas contra el cambio climático: la cumbre de La Haya. Antes de pasar a la situación actual convendría dar un repaso cronológico de cómo se ha llegado hasta aquí.

1983. La ONU establece el IPCC, Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Su objetivo: comprender mejor el fenómeno dando información científica autorizada a los políticos. En 1990 publica su primer informe.

1992, Cumbre de Río. Se adopta el convenio marco sobre cambio climático, firmado y ratificado por 181 países. No se habla de medidas efectivas ni hay nada vinculante. Se reúnen posteriormente las llamadas Conferencias de las Partes. En Berlín, se decide que las reducciones de emisiones deben realizarlas, en un primer momento, los países industrializados.

1997 Protocolo de Kioto. Supone un acuerdo entre 39 países industrializados (incluyendo la antigua URRS y excluyendo China). Se habla de disminuir la emisión de seis gases de efecto invernadero. El CO2, NO2 y metano deben reducir sus emisiones respecto al nivel de 1990, el resto respecto a 1995. La reducción global de los países industrializados debe ser de un 5,2% para el periodo 2008-2012 y se repartiría de la siguiente forma: 8% en la Unión Europea, 7% en EEUU, 6% en Japón, y otros países (Nueva Zelanda, URRS) estabilizar sus emisiones. Para entrar en vigor debe de ser ratificado por un número de países que supongan el 55% de las emisiones. Estados Unidos tiene el 36%, luego en la práctica tiene poder de veto. Hasta ahora lo han firmado 84 países, ninguno industrializado, y ha sido ratificado tan sólo por 22. Además, según nos dicen los expertos, para no incrementar el efecto invernadero la reducción de emisiones necesaria sería de un 50 o 60 por ciento.

Noviembre del 2000, La Haya, un estrepitoso fracaso. Era la sexta conferencia de los países firmantes del protocolo sobre cambio climático. Se negociaba la puesta en práctica de los acuerdos de Kioto, es decir un reglamento de aplicación y los compromisos financieros necesarios para hacerlo posible. Las posturas encontradas de los EEUU y la UE impidieron el desarrollo de los acuerdos, quedando en el aire incluso la posibilidad de que los primeros nunca lleguen a ratificarlo. Desde entonces hasta ahora mucho ha llovido. El emperador demócrata Clinton fue sustituido por el republicano Bush y su beligerancia contra el medio ambiente, expresada con su negativa a ratificar Kioto ha hecho que se olvide y que incluso se recuerde con nostalgia la política ambiental del primero. Sin embargo, y pese a las apariencias externas, la política imperial actual no difiere prácticamente nada de la anterior, simplemente exhibe de una manera más zafia los intereses de las petroleras a las que representa. Veamos qué proponían.

Desde un comienzo, Estados Unidos y el plantel de países denominado 'grupo paraguas' (Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Japón), pretendían imponer su criterio, comenzando por cuestionar los acuerdos previos, entre otros el adoptado en la 1' conferencia de que en la fase inicial sólo los países industrializados debían ser los que redujeran sus emisiones de gases invernadero. Esta nueva actitud dirigida a obligar a China, segundo productor mundial de CO2, a reducir su emisión es parte de la nueva escalada de tensiones con EE.UU.

China, India y el resto de países en desarrollo rechazaban cualquier corsé a su crecimiento. Rusia y Ucrania venían a 'vender' a EEUU el carbono que habían dejado de emitir por su crisis económica y la UE era el único bloque político con intención real de llegar a un compromiso de limitar el CO2.

El desarrollo reglamentario tenía un apartado 'estrella', los mecanismos de aplicación flexible del acuerdo de Kioto. Estos son seis: Las iniciativas de aplicación conjunta, los mecanismos de desarrollo limpio, el comercio de emisiones, los sistemas de transferencia de tecnología y los sumideros de carbono.

El meollo ideológico de los cinco primeros mecanismos consiste en considerar que existen unos derechos de emisión adquiridos que pueden comprarse y venderse en el mercado, así como una obligación de reducir emisiones por parte de los países y sus industrias que puede soslayarse pagando a otros para que lo hagan por ellos. Asimismo parte de considerar que las reglamentaciones tales como leyes, impuestos y sanciones son menos eficaces que estos mecanismos a la hora de lograr evitar que se contamine.

Toda esta cháchara no es más que humo que oculta una realidad mucho más cruda. La palabra flexibilidad es un eufemismo burgués que aplicado al mundo del trabajo se traduce por reducción de derechos para la reducción de salarios y aplicado a la limitación de emisiones significa reducción sobre el papel sin reducción real.

Estos 'mecanismos' en caso de haber sido aprobados en las condiciones exigidas por EEUU habrían supuesto que los países industrializados pudieran no sólo no reducir sus emisiones sino incluso aumentarlas y decir que cumplen con Kioto.

el comercio de emisiones

Para hacerse una idea concreta del tema dejemos de lado la explicación de estos cinco mecanismos y centrémonos en dos cuestiones, el comercio de emisiones entre la ex URRSS y la OCDE y otro tema controvertido, los sumideros de carbono.

Para comprender todo el cinismo de estos cambalaches hay que dar algunas cifras que nos muestren lo que se emite y las previsiones de aumento real de la contaminación. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente para el 2010 Europa, en lugar de disminuir el 8% las emisiones las va a aumentar un 6% (aunque en el periodo 90-96 las ha reducido un 1%). Mientras, el conjunto de la OCDE (incluida Europa) las aumentará en el 16%, gracias especialmente a que en EEUU han venido creciendo a ritmo superior al 1% anual. Rusia y el bloque oriental las reducirán en un 12%.

Todo este baile de cifras es necesario para entender la operación. Lo que se pretende es que el 12% de los ex-comunistas, equivalente al 4,5% de la OCDE, pueda computarse como una reducción realizada por esta última, a cambio de dinero. Así nuestra reducción real para cumplir los compromisos, que debería ser de 770 millones de toneladas de carbono se quedaría en 550, y todo a costa no de mejoras tecnológicas sino del hundimiento económico de una región del globo que ha visto caer drásticamente su producción.

Qué supone el desacuerdo de la Haya.

A la vista de lo que los EE.UU pretendían imponer, el acuerdo alcanzado habría devaluado al mínimo avance que pudiera suponer Kioto. Los mecanismos de flexibilidad, de haber sido aceptados habrían convertido en papel mojado todo el acuerdo.

Mediáticamente se habría vendido como un éxito mundial contra el cambio climático, ocultando la realidad. De esta manera, se refuerza la posición de la UE de cara a las futuras negociaciones que, inevitablemente, se darán. Por otro, sirve de acicate para la movilización social contra los intereses que hay detrás de este desastre, única forma de lograr forzar siquiera las tímidas reformas que se pretendían adoptar.

La actitud de los distintos países, sobre todo los industrializados, ante este grave problema se puede resumir en: aceptamos que se está dando un cambio climático que conlleva funestas consecuencias, habría que hacer algo pero nosotros, capitalistas, no estamos dispuestos a recortar nuestros beneficios.

Laura Ruiz es Licenciada en Medicina y Rubén de Pablo es Ingeniero Forestal, ambos militantes de Izquierda Unida.

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Consecuencias del Calentamiento Global

Aumento del nivel del mar debido a la fusión de los hielos. La fusión mantenida y completa de la capa de hielo de Groenlandia —que ya ha comenzado- provocaría un aumento de 7 metros del nivel del mar. Esto supondría la desaparición de múltiples ciudades costeras, donde se concentra gran parte de la población mundial. Durante el siglo XX ha aumentado en 20 centímetros y para el siglo XXI se calcula que aumentará 50 centímetros más.

Colapso de la corriente del Golfo. Esta corriente de agua cálida suaviza el clima europeo y permite que, estando a la misma latitud, en Gran Bretaña exista un clima suave y en la Península del Labrador vivan esquimales. La misma corriente ya está siendo perturbada por el agua fría procedente de la fusión del Artico. Paradójicamente, el calentamiento puede llevar el frío a Europa.

Intensificación del fenómeno climático conocido como 'El Niño' y en general aceleración del ciclo del agua. Las masas de aire caliente absorben mucha más cantidad de vapor de agua, descargando fuertemente en otros sitios. Es una de las consecuencias fundamentales del calentamiento, la aparición e intensificación de sequías y lluvias torrenciales, con los efectos devastadores que tienen para la agricultura, ganadería, epidemias, etc. De hecho, desde 1976 han aumentado tanto la intensidad como la frecuencia y la duración de los episodios de El Niño.

Huracanes, ciclones y otros fenómenos eólicos producidos por los cambios de presión al generarse masas de aire caliente.

Aumento de la variabilidad del Monzón veraniego asiático. Con lo que esto supone para regiones enteras que dependen de él para su supervivencia.

Desaparición de arrecifes de coral por calentamiento del agua.

Proliferación exagerada de algas (eutrofización) debida al aumento de temperaturas y contaminación por fertilizantes. Estas consumen el oxígeno del agua, creando 'aguas muertas'. Además, suponen un reservorio natural para el vibrio del cólera, disminuyendo la disponibilidad de agua potable.

Descongelación del suelo helado en áreas boreales. Acontecimiento ya en marcha y gravísimo ya que en dicho suelo se concentra gran cantidad de metano que, al liberarse en la atmósfera, acelerará enormemente el ritmo del calentamiento. En los trópicos el límite altitudinal de las nieves perpetuas se ha desplazado 150 metros.

Disminución de biodiversidad vegetal y animal. Deforestación e incendios que agravarían el problema.

En definitiva, el cambio climático se ha iniciado. Además, no tiene por qué ser gradual sino que lo lógico es que en determinados momentos se produzcan grandes saltos (por ejemplo, al liberarse las fuentes de metano). Las consecuencias para la humanidad serán catastróficas y sin duda llevarán a enormes migraciones y guerras.

 

Sumideros de carbono

Otra variante de mercantilización de emisiones. Consiste en dar un valor económico a las actividades que extraen carbono. Un ejemplo de estas sería la reforestación con bosques de crecimiento rápido, o ciertos cultivos. Para valorarlas se le ha asignado a la tonelada de carbono extraída un valor de 30 dólares.

Si una multinacional, obligada por los acuerdos, tiene que reducir sus emisiones en un millón de toneladas de carbono en 10 años y supongamos que el cambio de maquinaria necesario para la reducción supone un gasto de 500 millones de $ podría evitar el desembolso financiando la forestación de 150.000 hectáreas anuales de eucaliptos. Lo peor de todo es que ni siquiera le sería necesario plantar un solo árbol. Podría comprar 'créditos de carbono'. Por ejemplo, una hectárea de selva virgen del Brasil vendida por el estado a 180 dólares la hectárea y que por su naturaleza de bosque maduro no retira un solo gramo de carbono le permitiría, invirtiendo 270 millones, resolver su problema. Y esto por selva que no se destruye… en teoría.

Las consecuencias de aceptar esta fórmula implica que las multinacionales se apropiasen de grandes extensiones de países atrasados. En caso de recurrir a plantar las consecuencias serían aún peores, dando lugar a la transformación de pastos y cultivos en el tercer mundo en monocultivos de eucalipto, teca, caucho, etc., cuando no generar a una dinámica perversa, primero se destruye un ecosistema natural y luego se planta un monocultivo con etiqueta de 'ecológico'.

Con los regímenes corruptos del tercer mundo solo cabe esperar el que a los pueblos se les usurpe su tierra agrícola, que se agoten los recursos hídricos, la concentración de la tierra en pocas manos y la expulsión de las poblaciones locales. ¿Y qué clase de seguimiento cabe esperar?

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