Elecciones al Parlamento vasco 2001 - Derrota del PP, un reto para la izquierda

Euskadi

Elecciones al Parlamento vasco 2001

Los resultados por territorios
Los resultados por territorios de IU/EB

Derrota del PP, un reto para la izquierda

Koldo Usín
Vitoria

Por fin se han celebrado las elecciones autonómicas vascas que tanto anhelaban el PP y el PSOE. En primer lugar, no cabe ninguna duda, debemos felicitarnos por la derrota sufrida por el PP. El triunfo de Mayor Oreja hubiese sido muy negativo, no sólo para el pueblo vasco, sino que habría reforzado la política reaccionaria del PP en el conjunto del Estado español. La derecha española ha sufrido un serio revés. Por si fuese poco, estos resultados parece que empujan al PSOE a variar su política de estrecha alianza con el PP, lo cual también es positivo. Por cierto, debemos destacar que la dirección del PSOE es la responsable del envalentonamiento del PP, ya que sin el apoyo de este partido era una disparatada quimera la idea de un lehendakari de la derecha española. Los dirigentes del PSOE dieron esta baza al PP y ahora parece que se rompe. No olvidemos también que el retroceso de EH, agudizando la crisis en la coalición abertzale, también es positiva. IU/EB ha conseguido tres escaños, aunque lejos de los seis que llegó a tener, nos da una nueva oportunidad que debemos saber aprovechar. Pero, por encima de todo, debemos huir de falsas euforias, y de crear falsas esperanzas en el triunfo de PNV-EA. Es cierto que la victoria del PP era una grave amenaza, pero no es menos cierto que el PNV es el partido de la burguesía vasca, y una organización de la clase obrera, como es IU/EB, cometería un error muy grave creando falsas ilusiones en un partido burgués, el PNV, cuyos gobiernos ya han fracasado en el pasado frente a los problemas de la sociedad vasca. Pero para poder establecer conclusiones, debemos tener una visión general del proceso vivido.

ELECCIONES DEL 98, COMIENZO DEL ENFRENTAMIENTO

Las elecciones de 1998, después de la firma del acuerdo de Estella-Lizarra y del anuncio de tregua por parte de ETA, abrieron una legislatura esperanzadora para conseguir una solución definitiva al conflicto político vasco. Sin embargo el Parlamento Vasco ha vivido el período más convulso en su historia.

Con la ruptura de la Mesa de Ajuria Enea, por la negativa del PP y de la dirección del PSE-EE a debatir el Plan de Paz de Ardanza, los defensores del nacionalismo españolista se lanzaron a una campaña, sin precedentes desde el franquismo, contra todas las fuerzas que defendíamos una salida política al conflicto que se vive en la CAV y Navarra. El Gobierno Aznar-Mayor Oreja apostó por la vía policial para acabar con ETA y, de paso, inició un proceso para intentar desalojar al nacionalismo vasco del gobierno, confiando en que con esta política y con la inestimable ayuda de ETA podrían conseguir los votos suficientes para lograrlo.

Es en esta situación en la que el PSE-EE, que llevaba más de 10 años ininterrumpidos gobernando con el PNV y EA, ante la proximidad de las elecciones del 98 buscó una excusa, 'que los parlamentarios vascos juren la Constitución', para abandonar el gobierno y desmarcarse del Nacionalismo Vasco con la esperanza de obtener rentabilidad electoral.

Todas estas circunstancias, unidas a los sucesivos fracasos del MLNV para movilizar a sus bases (recuérdese el fracaso de la huelga del 7 de Marzo de 1997 contra el encarcelamiento de la Mesa Nacional de HB), así como el agotamiento de la política del MLNV (ponencia Oldartzen) y el ejemplo del proceso de paz de Irlanda, llevan al PNV a negociar con HB-EH los acuerdos de Lizarra y la tregua de ETA.

Dijimos entonces: 'El camino abierto por Lizarra es un camino con retorno. Si desde el Gobierno Central no se producen avances para consolidarlo, como el acercamiento de presos, etc, ETA volverá a actuar'.

LA VI' LEGISLATURA

Es de sobra conocido lo que ha ocurrido. Desde el primer momento el hostigamiento del Partido Popular hacia todos los que no aceptasen sus postulados fue brutal, aumentando a medida que transcurría la legislatura. La dirección del PSOE siguió un camino de progresiva aproximación al PP que culminó con la firma del Pacto Antiterrorista.

A su vez PNV y EA llegaron a un pacto de legislatura con EH en el que apostaban por un desarrollo claramente soberanista, la potenciación de Udalbiltza (Asamblea de Municipios Vascos) y la superación del Estatuto de Guernika, en el que EH supeditaba su programa social a la consecución de ese objetivo soberanista, tal y como lo demostró en numerosos debates y votaciones mientras participó en el Parlamento.

La ruptura de la tregua y la brutal campaña de atentados desarrollada por ETA, con la inhibición de EH, provocaron la ruptura del pacto de legislatura y el abandono de esta fuerza política del Parlamento Vasco. Con el asesinato de Fernando Buesa el enfrentamiento entre ambos bloques se agudiza hasta el punto de trasladarse a la manifestación convocada contra el asesinato. Por primera vez el PSE y el PP van en un bloque, profiriendo insultos y acusaciones al nacionalismo vasco y acusando a Ibarretxe como responsable de la situación, y el PNV-EA en otro, para respaldar al lehendakari, provocándose enfrentamientos físicos entre manifestantes de ambos bloques. Es importante reseñar que entre ambos bloques se forma una tercera manifestación con más de 9000 personas como reflejo del hastío de una parte de la sociedad vasca con esta situación.

La espiral de confrontación es sobradamente conocida hasta llegar a la presentación de sendas mociones de censura del PP y PSE, la prórroga presupuestaria por la posición minoritaria del Gobierno, y finalmente la disolución del Parlamento ante la imposibilidad de seguir gobernando. En este clima político y social, al igual que pasara durante la campaña electoral del 98, las reivindicaciones económicas y sociales que EB-IU trasladaba al Parlamento quedaban la mayor parte de las veces silenciadas. Los debates presupuestarios, los plenos monográficos sobre empleo o industria… la reducción de la jornada laboral, la utilización vergonzosa por parte del Gobierno de la Ley de solidaridad con las víctimas del terrorismo, o el debate, casi al final de la legislatura, para aprobar la ley denominada 'Carta de derechos sociales ' pasaron a un segundo plano ante la opinión pública. En otros temas se tergiversaban las posiciones defendidas, tratando de colocar a IU en uno u otro bloque.

CAMPAÑA ELECTORAL Y RESULTADOS

Si la campaña electoral del 98 estuvo fuertemente polarizada, convirtiéndose en un referéndum entre partidarios y contrarios a los acuerdos de Lizarra, las actuales elecciones han reflejado un grado de enfrentamiento y crispación sin precedentes con el objetivo de comprobar qué bloque, PP-PSE o PNV-EA, obtenía más votos y más escaños para poder formar gobierno.

El Partido Popular ha puesto toda la carne en el asador nombrando candidato a Mayor Oreja y con la participación en la campaña electoral de todos los máximos dirigentes estatales del PP, convencidos de su victoria electoral, con un PSE actuando de mero comparsa. De igual manera el PNV-EA se vieron obligados a presentarse en coalición para ser los más votados y así ser los encargados de formar gobierno.

La respuesta de la sociedad vasca ha sido demoledora, como lo demuestran los datos electorales, reflejando la 'memoria histórica' de los ciudadanos y ciudadanas vascos. La participación ha aumentado del 70% de 1998 al 79,9%, que con claridad ha beneficiado a la coalición PNV-EA que conjuntamente obtuvieron 458.957 votos en el 98 (el 36,7%) y ahora han obtenido 599.746 votos (el 42,7%), 140.789 votos, un 6% más.

El Partido Popular y Unidad Alavesa, que igualmente fueron coaligados para conseguir una mayor rentabilidad de los votos, han sufrido un revés importante en sus aspiraciones. En 1998 obtuvieron conjuntamente 267.481 votos ( el 21,39% ) y en estas últimas elecciones han obtenido 323.918 votos ( un 23% ). Si bien han aumentado su electorado en 56.437 nuevos votos con respecto al 98, el aumento de participación les ha perjudicado claramente como lo demuestra que únicamente han aumentado un 1,61% en porcentaje. No obstante el dato más relevante es la comparación con las elecciones generales del 2000, en las que ambos partidos también se presentaron en coalición, que obtuvieron 323.235 votos (el 29,14%). Tan solo 683 votos más, pero un 6,14% menos que en aquellas elecciones.

El Partido Socialista ha aumentado el número de votos con respecto a las elecciones del 98 en 30.867, pasando de 220.052 (el 17,6%) a 250.919 (el 17,8%), un 0,2%. Al igual que al PP, al PSE le ha perjudicado el aumento de participación. Si comparamos los resultados de estas últimas elecciones con las generales del 2000, podemos comprobar que sale claramente perjudicado, habiendo perdido 15.664 votos. En el 2000 obtuvo 266.583 votos (el 24,03%), un 6,23% menos. Aún cuando sube en votos, pierde un escaño y porcentualmente desciende al igual que EH e IU-EB.

EH sufre un descenso muy importante, ha pasado de 224.001 votos (el 17,91%) en 1998 a 142.784 (el 10,1%), 81.217 votos, un 7,81%, y 7 parlamentarios menos (en el 98 obtuvo 14). Son varios los motivos que explican esta debacle. En 1998 se benefició del voto de la esperanza que abría la tregua de ETA y el desmarque que representaba la declaración de Lizarra (apuesta por la vía política). La ruptura de la tregua y la campaña salvaje de atentados posterior; el sometimiento a la política de ETA; la no presentación a las elecciones generales del 2000 y el abandono de la actividad parlamentaria (su no asistencia al debate de la Carta de Derechos sociales sentó muy mal a gran parte de su militancia y electorado), le ha pasado una importante factura. La mayor parte han optado por votar PNV-EA como voto útil para impedir un gobierno de Mayor Oreja con los socialistas (no todos los votos, pues según los analistas los 4.814 votos que IU sube en Guipúzcoa provienen de EH).

Analizando los datos vemos que la teoría de los vasos comunicantes defendida por Aznar es falsa. La coalición PNV-EA aumenta en 140.789 votos, mientras que EH pierde 81.217. Uno de los aspectos importantes a tener en cuanta es la evolución en el seno de EH, cómo digieren sus militantes esta derrota y cuál va a ser la táctica que van a seguir con respecto a ETA si ésta, como parece, continúa con los atentados, a la Kale Borroka, y al Parlamento. Aunque lo traten de ocultar, la crisis interna es muy importante. Los jóvenes provenientes de Jarrai (ahora Haika) han ido desplazando a los militantes históricos y veteranos. No podemos olvidar que colectivos como Batzarre en Navarra se fueron de EH por sentirse engañados, justo antes de las elecciones el colectivo Aralar encabezado por Patxi Zabaleta amenazó con escindirse y presentarse a las elecciones con listas propias y que, militantes de colectivos como Zutik que apoyó a EH en el 98 lo han hecho a IU-EB en estas elecciones.

Todos los partidos en sus valoraciones han echado las campanas al vuelo por la derrota de EH, pero hay que ser precavidos porque dependiendo la política que se siga desde los respectivos gobiernos gran parte pueden volver a EH en el futuro. Sería una irresponsabilidad ignorar que ideas como el soberanismo, los presos, etc., están profundamente arraigados en estos sectores de la sociedad.

LOS RESULTADOS DE EB-IU

En la noche electoral la euforia se desató en IU y EB. El miedo que existía a perder representación parlamentaria o incluso no obtenerla se disipaba. Es incuestionable que esto ha sido muy importante y que se ha pasado de 2 a 3 parlamentarios sin necesidad de recurrir a la reforma electoral que redujo el porcentaje del 5 al 3%. También es evidente que se ha aumentado en votos con respecto al 98 y que la curva descendente que manteníamos hasta las elecciones generales del 2000 tiene un punto de inflexión en estas últimas elecciones autonómicas. Ahora bien, en mi opinión hay que analizar estos resultados con objetividad y prudencia.

En las elecciones generales del 93 IU inicia una curva ascendente en la CAV obteniendo 75.572 votos (6,42%). En las autonómicas del 94 se obtienen 93.291 votos (9,15%), y 6 parlamentarios. En las generales del 96 se obtienen 116.133 votos (9,35%). En las elecciones autonómicas del 98 comienza un declive con 71.064 votos (5,68%) y 2 escaños, que continúa en las elecciones generales del 2000 con 62.293 votos (5,62%). En número de votos estas últimas elecciones autonómicas suponen un punto de inflexión con 78.448, pero no así en porcentaje (5,5%), el más bajo en este período de tiempo. Todo ello significa que seguimos muy lejos de recuperar el voto obtenido en las elecciones autonómicas del 94 (analizado en el citado documento de valoración de las elecciones del 98); que, salvo en Guipúzcoa apenas hemos atraído votos de EH; tampoco hemos atraído a votantes del PSE; y que nuestro descenso porcentual refleja que tampoco nos han votado los que lo han hecho por primera vez o a los que se venían absteniendo.

Es cierto que se ha producido un cambio en la tendencia, pero a la vista de los datos es enormemente frágil y será necesario tenerlo en cuenta para lo que vayamos a hacer en el futuro.

¿QUÉ NOS DEPARARÁ EL FUTURO?

Después de analizadas las elecciones, lo que más hay que destacar es la movilización del voto de la sociedad contra la candidatura de Mayor Oreja a lehendakari, movilización que ha beneficiado a la coalición PNV-EA. Este resultado por otra parte está obligando al PSOE a dar un giro radical en su política hacia los nacionalistas vascos, desmarcándose del PP. Voces de dirigentes socialistas, como la del presidente de Extramadura Sr. Ibarra dando por muerto el Pacto Antiterrorista, o las de Felipe González y Alfonso Guerra atacando duramente a Aznar y proponiendo tender puentes a los nacionalistas, aventuran ese cambio en su política que, casi con toda seguridad, acabará en un nuevo gobierno con el PNV a medio plazo, una vez hayan tenido el tiempo suficiente para convencer a sus bases.

El PSOE, que baraja la posibilidad de abstenerse en la designación del lehendakari, está proponiendo la reedición de la Mesa de Ajuria Enea que como ya se ha dicho fracasó por el veto que impusieron a debatir de nada que no fuera la condena de ETA. Ibarretxe también va a excluir a EH de esa futura mesa de diálogo y Arzalluz ha anunciado además que están dispuestos a aparcar temporalmente "una vez más" las reivindicaciones soberanistas de su programa.

Todos están de acuerdo en volver a un pasado, que fracasó, pensando en encontrar soluciones para el futuro. Pasado un tiempo, el PSE justificará su entrada en el gobierno argumentando que gracias a su presión el nacionalismo democrático vasco ha vuelto a la cordura habiéndose conseguido la unidad de los 'demócratas' frente al terrorismo. A su vez el PNV conseguiría la estabilidad del gobierno.

He escrito más arriba que la mayor parte de los votos que ha perdido EH han apoyado a la coalición PNV-EA . Lo han hecho por dos motivos, reprobación de ETA y crítica a EH y, dar al PNV una mayoría para aplicar su programa electoral. Por ello, la aplicación de las viejas recetas provocará decepción si no consiguen avances, lo que nos retrotraería a la situación de hace varios años.

Con más o menos votos, EH representa las aspiraciones de una parte de la sociedad vasca para que se le reconozca el derecho a elegir libremente su futuro, por lo que si no se da un cauce y una alternativa política, el problema seguirá enquistado. Si se lee la enmienda que sobre la cuestión vasca y navarra aprobó la VI' asamblea federal se comprobará que ya se analizaba esta situación y se proponían los ejes para la política de IU en esta materia, entre otras la defensa del reconocimiento del derecho de autodeterminación.

Javier Madrazo y Gaspar Llamazares se han subido al mismo carro del PNV y PSOE. Han enterrado el programa aprobado por la VI' Asamblea, dando un giro de 180o a lo defendido en las últimos años por EB-IU. Proponen condiciones para defender ese derecho democrático. La alternativa propuesta en la campaña electoral ha sido un gobierno PNV-EA, PSE, IU como solución a los problemas de la sociedad vasca. Aceptan la mesa de diálogo excluyendo a EH, en lugar de seguir proponiendo el parlamento vasco y navarro como los foros adecuados para el diálogo y la búsqueda de soluciones al conflicto, fórmula que no excluye a ningún partido político y por la cual si alguno no acude se autoexcluye voluntariamente. Además se va más lejos al haber propuesto a Ibarretxe excluir a EH de la mesa del parlamento vasco, algo a lo que IU/EB siempre se había opuesto.

Es evidente que se ha apostado fuertemente por la entrada en el gobierno. Se va a intentar convencer a Zapatero de la necesidad de su entrada, como justificación a la de EB/IU, pero ya han dejado claro que de momento no lo van a hacer. ¿Qué hará IU?, La prensa del País Vasco, especialmente la que está controlada por el PNV, da por hecho el acuerdo de Ibarretxe y Madrazo. ¿Qué gana IU en un gobierno con el PNV, esté o no el PSE?, nada, pero podría perderlo todo.

El motivo para extenderme en el análisis de los resultado electorales no ha sido otro que el de demostrar la fragilidad de la recuperación de EB y la falta de consolidación de nuestra base social. Errores políticos graves en nuestra actuaci6n podrían significar la desaparición como fuerza política con representación institucional y, en mi opinión, la entrada en un gobierno con el PNV sería un grave error.

Para el PNV el control de la economía es vital y ha quedado demostrado, así lo hemos criticado siempre, que su política económica no difiere en lo sustancial de la del PP. Representa los intereses de los industriales y banqueros vascos.

El PSE estuvo más de 10 años en el gobierno con el PNV, ¿consiguió cambiar la política económica y social?, rotundamente ¡No! Ejemplos más recientes son los presupuestos aprobados en la última legislatura, dejando en papel mojado el acuerdo de legislatura con EH en esta materia o la Carta de Derechos Sociales, en la que el Consejero de Trabajo Sr. Intxaurraga, de EA, tuvo que pasar por el aro del PNV e incumplir los acuerdos alcanzados con los promotores de la carta . No sólo eso, tuvo que aceptar que se rebajara lo que su propio partido defendía. Todo ello en una situación en la que el gobierno estaba en minoría y que había una buena situación económica y presupuestaria.

Todos conocemos las previsiones económicas de desaceleración y los efectos sociales que ello conlleva. Nuestra presencia en este gobierno nos haría cómplices de su política económica y social, pasaríamos a ser cómplices de gestión del gobierno de injusticia social Por otra parte, las coincidencias sobre el proceso de paz no justifican la entrada en el gobierno, siendo apoyadas sin que para ello se tenga que renunciar a los ejes centrales de nuestro programa y manteniendo nuestra independencia como organización. Recordemos lo que le ocurrió a EA mientras estuvo en el parlamento.

El PNV no necesita a IU para formar gobierno, ¿porqué entonces quiere su participación?, para dar una imagen de gobierno plural, ganando tiempo hasta que el PSE esté en disposición de entrar, ¿qué pasaría entonces?, ¿cuáles serían las condiciones? La posición de EA parece contraria a ceder a IU/EB una consejería y puede, por tanto, que no cuaje la oferta de entrar al Gobierno. Pero a mí, y a muchos compañeros, lo que preocupa es la actitud de nuestros dirigentes, pues el intento de entrar al gobierno es el reflejo de una posición política que llevaría a IU a hacer dejación de lo aprobado en la VI' Asamblea, nuestra tarea es combatir la política burguesa del PNV, por mucho que podamos coincidir con ellos en algunas cosas relativas a los derechos democráticos frente al PP. Nuestra obligación es forjar una alternativa de izquierdas, luchar por los intereses de la clase obrera y del pueblo vasco y contribuir a la transformación socialista de la sociedad. Algo totalmente incompatible con llamar a la puerta de un gobierno dirigido por la burguesía nacionalista.

Si EB quiere consolidar y ampliar su base social en el futuro deberá preservar esa independencia política de la que antes hablaba, proponiendo como alternativa un gobierno de los partidos de izquierda frente a las políticas de la derecha como única posibilidad de resolver tanto los problemas sociales como los del conflicto vasco.

Koldo Usín ha sido parlamentario en la anterior legislatura de la Cámara vasca.

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Los resultados por territorios

Aunque brevemente es necesario analizar el resultado por territorios:

Álava: El PP confiaba especialmente en el voto de Álava. Al controlar el Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación Foral de Álava, con el apoyo de los socialistas; al presentarse en coalición con UA; por la especial configuración alavesa, porque la capital aglutina a más del 80% de la población; y porque el número de votos para obtener escaño es inferior a los otros dos territorios (se eligen 25 diputados por provincia independientemente del número de habitantes), pensaban que en Álava podrían desequilibrar la balanza, pero se han equivocado. PP-UA han pasado de 59.775 (35,52%) a 62.351(32,7%), perdiendo su condición de partido más votado. La coalición PNV-EA ha pasado de 47.641(28,31%) a 64. 519(33,8%). El PSE obtiene un importante aumento de votos, 10.654,de manera inesperada porque las previsiones eran inferiores como castigo a su colaboración con el PP en la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria, pasa de 28.670 votos (17,04%) a 39.324 (20,6%), quedándose a poco más de 2.000 votos de las generales del 2000, pero se queda con los 5 parlamentarios del 98. EH pierde 8.774 votos pasando de 20.567 (12,22%) a 11.793 (6,1%).

Vizcaya: El PNV-EA pasan de 265.638 votos (39,11%) a 333.493 (43,7%). El PP pasa de 140.074 (20,62%) a 179.763 (23,6%). El PSE pasa de 125.834 (18,52%) a 138.510 (18,1%), gana votos pero pierde porcentaje y 1 escaño y ve como se aleja aún mas el PP. EH pasa de 100.377 votos (14,76%) a 61.705 (8,1%).

Guipúzcoa: La coalición PNV-EA pasa de 145.678 votos (36,15%) a 201.734 (44,7%). PP 67.632 (16,78%) a 81.804 (18,1%). El PSE pasa de 65.548 votos (16,26%) a 73.085 (16,2%). EH pasa de 103.057 votos 25,57%) a 69.286 (15,3%). Es evidente el enorme crecimiento del PNV-EA, que el PP se aleja del PSE al igual que en Vizcaya y que EH pierde su principal feudo a favor del PNV.

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Los resultados por territorios de IU/EB

Si analizamos los resultados electorales por provincias podemos apreciar lo siguiente:

Álava: Hemos pasado de 9.606 votos en el 98 (5,71%) a 11.361 (5,9%), es decir 1.755 votos más. Es necesario recordar que en 1998 se presenta en Álava una candidatura, Euskal Herriko Berdeak, fruto de una escisión en IU-EB de Álava, con un nombre y anagrama que provocaron la confusión con las papaletas de EB, que obtuvo 876 votos que hubieran correspondido a IU. La recuperación de votos se produce principalmente en Vitoria, 8.135 (6,48%) en el 98, 9.473 (6,6%) en estas elecciones con un incremento de 1.338 votos, lo cuál es significativo y habrá que tenerlo en cuenta para el futuro. Por último decir que en Álava nos hemos quedado a 1.123 votos de los resultados de las elecciones autonómicas del 94.

Guipúzcoa: En 1.998 obtuvimos 18.744 votos(4,65%) y ahora 23.558 (5,2%). Tal y como he citado anteriormente 4.814 votos que según los analistas proceden fundamentalmente de anteriores votantes de EH que no han querido votar a PNV-EA. En San Sebastián hemos pasado de 5.745 (5,44%) en el 98 a 7.496 (6,2%) en las actuales, con un ascenso de 1.751 votos. Por último, en Guipúzcoa, hemos superado en 516 votos los resultados del 94.

Vizcaya: A pesar de presentarse el candidato a lehendakari por EB-IU, es la provincia donde peores resultados hemos obtenido. En 1998 obtuvimos 42.714 votos (6,29%), ahora 43.529 (5,7%), 815 votos más. Porcentualmente es el peor resultado desde el 93, exceptuando obviamente las elecciones municipales del 99. En Bilbao hemos recuperado 1.034 votos, lo que significa que hemos perdido votos en la provincia de Vizcaya y que EB se ha quedado a 14.236 votos del resultado electoral del 94. Por último hay que señalar que la coalición PNV-EA arrebata por primera vez a los socialistas la margen izquierda, donde EB-IU ha perdido votos (Barakaldo, Ortuella, Portugalete, Santurtzi, Sestao).

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