Polémica tras el Acuerdo de Pensiones - Los trabajadores no somos marionetas

Polémica tras el Acuerdo de Pensiones

Los trabajadores no somos marionetas

Ricardo Jimeno
Navarra

La firma del acuerdo sobre pensiones, entre el Gobierno, la CEOE y CCOO, ha suscitado una polémica muy grande en el mundo sindical, con ataques cruzados entre las direcciones de UGT y CCOO. Unos acusando a CCOO de colaboradores del gobierno del PP, respetándolo mucho más de lo que se respetaron los gobiernos del PSOE. Y la dirección de CCOO, acusando a la de UGT de estar haciendo el juego a la dirección del PSOE, en sus intentos de desgaste del gobierno del PP, en vez de analizar los contenidos de los acuerdos firmados.

No es muy edificante ver en las portadas de todos los medios de comunicación, enfrentamientos entre las direcciones de los dos principales sindicatos de la clase obrera española, ya que de este tipo de espectáculos, los únicos que salen fortalecidos son los empresarios y el gobierno de la derecha. Cualquier debate de esta naturaleza, debería llevarse primero a las bases de las organizaciones, antes de firmar sorpresivos acuerdos (la consulta posterior vale de muy poco), como de convocatorias unilaterales de huelgas generales, como si los trabajadores fuéramos marionetas, que debemos salir a la calle cuando a Cándido Méndez se le ocurre.

La unidad de acción está en crisis porque la política sindical practicada en relación a la política del gobierno del PP, por parte de las direcciones de UGT y CCOO (y podríamos incluir a todos los demás sindicatos), ha sido totalmente errónea desde la anterior legislatura. El concepto 'unidad de acción', tiene dos ideas convergentes: unidad y acción. La unidad de criterios entre UGT y CCOO existe desde hace más de diez años. Pero en cuanto a la ACCIÓN, ésta ha brillado por su ausencia, en lo que se refiere a organizar luchas contra la política del PP. Se ha seguido la táctica de coger lo que el Gobierno nos diera. Y lo que se ha conseguido, han sido pequeñas concesiones, aprovechando la buena coyuntura económica, inteligentemente dosificadas por el Ministro de turno y provocando la división sindical.

Si analizamos los grandes acuerdos, el más relevante fue sin duda el Pacto de Toledo. Este acuerdo de pensiones, firmado tanto por CCOO como por UGT, significó el principio de los pactos de los sindicatos con un gobierno de derechas. Políticamente, tuvo una gran rentabilidad para el PP, porque eliminó el miedo y la precaución que muchos trabajadores tenían contra Aznar, como sucesor de la derecha más reaccionaria de la burguesía española. Tras la firma de este acuerdo de pensiones la campaña publicitaria de 'el viaje al centro' tuvo su éxito. Pero el Pacto de Toledo, introducía una idea muy perjudicial para las pensiones públicas, como es la vinculación del derecho y cuantía de la pensión a lo cotizado por el trabajador y a la existencia de fondos en la Seguridad Social. Hasta ese momento, para los partidos y sindicatos obreros, el derecho a una pensión digna, era un derecho universal de todos los trabajadores. Después del Pacto de Toledo, "tanto cotizas, tanto cobras". ¿Porqué suenan falsos los argumentos de la UGT, contra la firma del último acuerdo de pensiones?, porque todo lo que denuncian ya lo habían firmado hace cuatro años.

No podemos olvidar que los aspectos regresivos sobre las pensiones del Pacto de Toledo, no han desaparecido, sino que no se han notado, por haber vivido un periodo de auge económico. Tampoco se ha notado la reducción del presupuesto del seguro de desempleo, al reducirse el paro y sin embargo si ha existido. El cálculo de la pensión sobre los últimos 15 años cotizados, la separación de fuentes de financiación entre pensiones contributivas y asistenciales, el ajuste de los porcentajes de cotización patronal y trabajadora según el déficit o superávit de los fondos de la Seguridad Social, son aspectos que ya estaban en aquel pacto, y que ahora 'parece criticar la dirección de UGT'. Si las críticas al acuerdo de pensiones fueran sinceras, lo que debería hacer Cándido Méndez sería denunciar el Pacto de Toledo y retirar su apoyo.

Pero el que las criticas de UGT no sean muy coherentes, no disculpa los errores de CCOO. El acuerdo de pensiones, tiene un aspecto muy importante, y es la extensión de la jubilación anticipada a todo trabajador con 30 años cotizados, tener 61 años y haber pasado por el paro en los últimos 6 meses. Esto significa que un trabajador, con 59 años, pueden estar en el paro dos años y luego jubilarse con el 70% de su base reguladora. Hay que tener en cuenta que hasta ahora, este derecho sólo lo tenían los trabajadores que habían cotizado al régimen general de la Seguridad Social antes de 1 de enero de 1967, cosa que ya sólo cumplían 1,5 millones de los 15,5 millones de trabajadores que actualmente existen en el Estado Español.

¿Pero a cambio de qué se ha conseguido este punto? La estrategia sindical y sus resultados, no pueden valorarse, punto por punto aisladamente, como si deshojáramos una margarita: 'Esto es bueno, esto es malo'. El resultado global es lo importante. Un aspecto positivo en un acuerdo de pensiones, no puede equilibrar, los innumerables ataques que la política del PP está haciendo a los derechos de los trabajadores, comenzando por la reforma de las contrataciones, o el incumplimiento de la sentencian sobre la revisión salarial de los funcionarios públicos o el equilibrio de los presupuestos mediante el recorte de los gastos sociales.

Hoy el mercado laboral español, es una selva de explotación a la carta, con altísimas tasas de eventualidad, tanto en la administración pública como en la empresa privada, con más de un millón de falsos autónomos, que son trabajadores por cuenta ajena, pero pagándose ellos mismos las cotizaciones sociales, o millones de subcontratas que ocultan todo tipo de fraudes y cesiones ilegales de trabajadores. Sólo este aspecto laboral, justificaba una ruptura de las negociaciones con este Gobierno y la organización, NO SÓLO DE UNA HUELGA GENERAL, sino de una campaña de movilizaciones para desalojarles del Gobierno en las próximas elecciones.

Hay que recomponer la unidad de acción entre CCOO y UGT, porque mientras la división sindical exista, estamos expuestos a un ataque más duro por parte del Gobierno y la Patronal. Pero en base sólida, de autocrítica sobre los errores cometidos y un plan de acción que permita recuperar la iniciativa a la clase obrera, en las relaciones de clase dentro de las empresas y en toda la sociedad.

Ricardo Jimeno es Secretario General de la Federación de Químicas de CCOO de Navarra.