Argentina

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Luchando por un seguro de desempleo

Joaquín Sainz
Tudela

Durante once días, columnas de desocupados, sindicalistas, activistas de derechos humanos e incluso algún sector de pequeños empresarios, recorrieron el país para impulsar un seguro de desempleo. El 22 de septiembre confluyeron en Plaza de Mayo, donde se realizó un acto con miles de asistentes. «Marchamos contra la irracionalidad de que mueran 100 chicos por día en un país que va a tener una cosecha récord de cereales». Así se expresaba Víctor De Gennaro, dirigente histórico del sindicato de trabajadores estatales ATE y actual dirigente del Congreso de Trabajadores Argentinos (CTA) escisión por la izquierda de la CGT a principios de los 90.

Más de 25.000 kilómetros, desde Jujuy a Tierra del Fuego, habían recorrido estas columnas. Una amplia representación de diferentes sindicatos, desocupados, productores rurales, empresarios de pymes, Madres de Plaza de Mayo, etc. estuvieron presentes. Su principal objetivo fue convocar a la consulta popular, extraoficial, del 10 de diciembre próximo, cuando se votará por la creación de un seguro de empleo y formación de 380 pesos para los jefes de familia desocupada y una asignación general de 60 pesos por hijo. El único adorno que esperaba la llegada de los manifestantes en la Plaza era una enorme bandera argentina en la que se leía «Ningún hogar pobre en la Argentina». Allí se explicaron cosas por parte de los dirigentes como las planteadas por un productor del campo quien dijo «los que estuvieron en Chajarí saben que con esta política económica los productores tuvieron que tirar sus naranjas y mandarinas. Los que estuvieron en Cuyo saben que pasó lo mismo con los olivares y que se dejan pudrir las cebollas bajo tierra. En este país de los alimentos, en este país del pan y de la carne se nos están muriendo chicos por causas evitables, muchas vinculadas a la desnutrición».

Una dirigente de la Corriente Clasista y Combativa alertó de que en la provincia de Buenos Aires se aproxima una oleada de despidos y planteó que se está diseñando un país «sólo para cinco millones de personas».

Posiblemente la intervención más sólida fue la de Víctor De Gennaro quien dijo: «No fuimos al interior (del país) a descubrir la pobreza, porque todos los días en esta Capital entran cien mil personas a vivir y a comer de la basura; el 72 por ciento de ellos son chicos»... «No fuimos a descubrir la desocupación, porque la desocupación está en nuestras casas, en un hermano, en un hijo o en un padre. Fuimos como orgullosas expresiones resistentes en esta lucha de la última década contra el modelo neoliberal. Lo hicimos para traer a esta plaza el grito de angustia o de bronca del interior, pero también la fuerza de haber visto y conocido a los miles y miles que resisten y que construyen la esperanza». Los datos económicos que completaban su intervención ante miles de personas con la expresión en la cara de que ya no hay tiempo para perder, fueron contundentes. «Plata hay de sobra para pagar el seguro de empleo de 380 pesos por mes para jefes de familia y 60 por hijo. Plata hay, pero hay que tener el coraje para tomarla. Hay que terminar con el privilegio de los grades empresarios para que paguen los 2.500 millones de dólares de los aportes patronales y 5.700 millones que quedan en los bolsillos de los grupos económicos porque les perdonan el impuesto a las ganancias. También tendrían que cobrar los impuestos, que sumarían unos cinco o seis mil millones más y de esta forma ya sobra la plata para implementar el seguro de empleo, sin hablar de la evasión con el contrabando, que se calcula en 25 mil millones por año y todavía no hablamos de los 12 mil millones de dólares que nos hacen pagar por año por la deuda externa que pagamos con el hambre y la miseria de nuestro pueblo». De Gennaro terminó planteando la necesidad de «salir a la calle sin vergüenza y con propuestas».

En estas frases se contiene todo un programa para la acción. Es la primera vez en muchos años que un dirigente de ámbito nacional plantea abordar todos esos problemas, incluyendo el del pago de la deuda externa diciendo que el dinero está ahí pero que hay que tener el coraje de tomarlo. Estas palabras empiezan a revelar un cierto desplazamiento hacia la izquierda de un sector de la dirección sindical del movimiento.

Otro síntoma de estos nuevos vientos que soplan es la convocatoria que están preparando las dos direcciones de sendas CGTs., la oficial y la rebelde. Ambas organizaciones están apostando por lo que llaman «una gran convocatoria popular» que logre derrocar al maltrecho, que ya no superministro, Domingo Cavallo, quien al poco de asumir su ministerio ha perdido la poca confianza que había despertado en algunos sectores de la población. Cavallo acaba de ser tachado de ser el mayor delincuente de la república nada menos que por Elisa Carrió, quien preside la comisión que investiga la corrupción y el lavado del dinero negro. El ministro ha sido acusado de tener cuentas compartidas con el banquero norteamericano Mulford en las Bahamas, y se encuentra en las horas mas bajas de su carrera política.

Daer y Moyano dirigentes de las dos CGTs han visto este momento como propicio para revalorizar su maltrecho capital político proclamando un nuevo «Rodrigazo». Esto significa realizar tras los comicios parciales del próximo octubre un maratón de protestas hasta obtener la renuncia de Cavallo. Se apoyarán para su demanda en la segura derrota del gobierno en estas elecciones como confirman hoy todas las encuestas. El Rodrigazo fue como se denominó al conjunto de medidas del entonces ministro de economía, Celestino Rodrigo, que provocó una histórica movilización obrera y popular en 1975, motorizada por los sindicatos, contra el duro plan de ajuste. La protesta de entonces logro su objetivo: primero dimitió el ministro de Bienestar Social y uno de los artífices de la guerra sucia, José López Rega, y después el titular de economía.

Pero como siempre cuando se trata de burócratas sin escrúpulos sus actos no suelen tener una sola lectura. Se avecina una lucha interna en el Partido Justicialista (PJ) el próximo año y la ahora debilitada y divida rama sindical quiere entrar en la disputa fortalecida y posiblemente unificada. La cabeza de Cavallo no sería mas que un trofeo a presentar ante sus bases obreras para entrar en el congreso del PJ con más cuota de poder. No deja de ser curioso que Hugo Moyano, que hoy encabeza la CGT Rebelde, en los años 70 era un militante de la JPRA (extrema derecha de la Juventud Peronista) que actuaba bajo la orientación de la derecha peronista entonces en el gobierno, entre ellos López Rega y Rodrigo, con quienes hoy comparan a Cavallo y a quien supuestamente quieren derribar del gobierno. Estos zorros burócratas sindicales utilizan la táctica de focalizar el problema de la enorme crisis económica en un solo ministro, dejando a salvo al presidente y al resto del gobierno. Nada de este juego sucio puede ayudar a los trabajadores a sacar lecciones y avanzar en su conciencia. Pero por el contrario hay cosas que aprender del comportamiento de estos dirigentes. Cuando ven que su prestigio disminuye desempolvan los discursos más combativos para recuperar apoyo entre sus bases y tener mas bazas en la lucha por el reparto de los espacios de poder entre los diferentes sectores de la mal llamada clase política.

LA RECESIÓN QUE NO CEDE

La crisis económica y social argentina avanza sin que nadie le pueda poner freno. Pero que nadie se engañe con este país. Este es un caso clamoroso de rapiña y saqueo a la clase trabajadora, a los jubilados, a las clases medias... Para muestra citar un artículo de un diario económico, El Cronista, sobre el pago de dividendos en efectivo en las empresas cotizantes en la Bolsa. El reparto de beneficios entre accionistas en el primer semestre de este año fue récord histórico, al alcanzar los 2.953 millones de pesos (dólares) poco más de 100 millones más que en todo 2000. La distribución de utilidades no mostraría otra cosa que, pese a la grave crisis económica, todavía hay sectores con rentabilidad elevada. Pero eso no es lo más relevante, sino que esas rentas repartidas no pagan impuestos a las Ganancias. Cuando surge esa cuestión, Cavallo al igual que el lote de economistas liberales argumentan que si se gravaran los dividendos se estaría incurriendo en doble imposición. Pero más bien vale remitirse a lo que se hace en el mercado capitalista por excelencia, Estados Unidos: se aplica el 30 por ciento de Impuesto a las Ganancias de los dividendos en efectivo que distribuyen las compañías.

Ese privilegio que gozan los inversores bursátiles en Argentina resta recursos a un fisco sediento y exigente por cumplir el déficit cero. Esa ventaja impositiva sirve como ejemplo para mostrar cómo se puede hacer una política regresiva o progresiva en el reparto de los ingresos manteniendo como objetivo el equilibrio fiscal. Y, oh casualidad, los 900 millones de pesos de Cavallo quiere sacarles a las provincias es el mismo monto que se podría haber recaudado, con la misma alícuota que aplica el fisco estadounidense, si los dividendos que se distribuyeron en el primer semestre hubieran pagado impuestos.

El problema económico en Argentina tiene muchos aspectos peliagudos de resolver y quizás el de la paridad un peso un dólar sea el mas espinoso. Hasta hace poco se discutía si permanecer en la convertibilidad o salir a escape de ella. Era como elegir entre la muerte lenta y el caos. Ahora se impone otra idea: resignarse a mantener la paridad con el dólar pero creando otro sistema paralelo, que funcione al lado del primero. Así, junto al peso convertible empiezan a emitirse otras monedas, inconvertibles, que suavizan el rigor del ajuste fiscal. Al mismo tiempo no se toca el 1 a 1 con el dólar pero se crea un tipo de cambio comercial más alto, que implica una devaluación par exportaciones e importaciones. Pero veamos por partes.

El Patacón (la moneda que ha emitido el gobierno de la provincia de Buenos Aires) como los medios de pago de otras provincias que le sigan, puede canjearse por bienes, por pesos y hasta por dólares, pero siempre en transacciones entre privados. El patacón es inconvertible porque no puede cambiarse por dólares de las reservas del Banco Central. Esto lo diferencia de peso. Y aunque a duras penas esta pseudomoneda se acepta en comercios a valor par, quien intente cambiar cierta suma de patacones, digamos cinco mil, difícilmente reciba más de 4.000 pesos. El público puede huir del peso, cambiándolos por dólares de las reservas para luego girar esos dólares fuera del país, con lo cual bajará la cantidad de medios de cambio en la economía y se contraerá la actividad. Pero del patacón no se puede escapar. El problema se extenderá cuando otras provincias saquen su propia moneda (quizás se llame libertador) y de esta manera tendremos dos sistemas monetarios paralelos unos de valores fijos con el dólar y otro con valores variables. Esto es una receta para nuevos problemas que trataremos de analizar en otro artículo, pero lo que es seguro es que los que saldrán perdiendo son los trabajadores que son quienes recibirán la moneda paralela como pago salarial sin que luego se respete su valor en los comercios u otras provincias.

ELECCIONES EN OCTUBRE

Por si alguien pensaba que las cosas ya estaban suficientemente complicadas en Argentina, las elecciones de octubre vienen a demostrar que las cosas aun pueden complicarse más y desorientar más al personal. Ningún candidato de la Alianza gobernante defiende la gestión del gobierno. El ministro Cavallo inició la polémica con un interesante ejercicio de desdoblamiento diciendo que la Alianza probablemente perderá porque demostró «que no es capaz de gobernar», y esto lo dice un ministro que en la práctica tuvo más poder en sus manos que el propio presidente. Y la ministra de Trabajo dice que por primera vez en su vida no sabe a quien votar.

Ciertamente hay un buen follón electoral. Se ve claramente la crisis de la Alianza que además será la gran perdedora de estas elecciones sufriendo la excisión de parte de su flanco izquierdo con la salida del la diputada, en alza, Elisa Carrió (quien ve subir su imagen por su trabajo en la investigación anticorrupción que implica a Menem y muchos más en el lavado del dinero y el tráfico de armas). La crisis de la Alianza empieza a dar aire al peronismo... y todo empieza a tomar su lugar para abrir una nueva etapa política.

El periodo que se abre no será fácil a corto plazo. Los acontecimientos internacionales en EEUU fortalecerán a los sectores más reaccionarios del Estado. El ejército quiere recuperar su espacio perdido y quiere impedir someterse al poder civil. Y en definitiva las ideas más reaccionarias se ven estimuladas por el temor al «terrorismo».

Pero hay otra tendencia que ya se ve perfilarse más claramente. El descontento poco a poco encuentra cauce y expresiones. El rápido ascenso de la figura de la diputada Carrió, arriesgando algo más que su carrera política, revela que hay amplios sectores en la sociedad que buscan referentes que marquen un camino honesto hacia una sociedad vivible.

El hecho de que una sociedad metabolice la muerte por hambre y enfermedades fácilmente curables de 100 niños por día (350.000 en los últimos diez años) es algo que no se explica fácilmente. Durante los años 90 pudieron someter a sectores de la clase obrera a condiciones muy inferiores a las que tenían, gracias a un crecimiento económico semi-real, semi-engañoso. Eso ya forma parte del pasado. Ahora la realidad es la reducción generalizada de los sueldos, de las pensiones, de las condiciones de vida. Esto choca con los enormes dividendos que todavía ganan los grandes capitalistas, las cosechas récord y las cuentas de los cipayos en los países fiscales. Es cuestión de tiempo y de acontecimientos. Pero las cosas ya no son como antes. Se está produciendo un quiebre en la psicología de las masas que ven que el mundo global a ellas les reserva una pobreza global.

Sin empresas que privatizar, sin otro muro de Berlín que derribar, con una perspectiva internacional de guerras y terror, la clase obrera argentina tiene que recomponer su identidad de clase y reconstruir su propia conciencia para conquistar su propio futuro. Porque, como dijo el otro día De Gennaro, «Plata hay de sobra, pero hay que tener el coraje de tomarla».