Huelga en el transporte de pasajeros en Navarra

Huelga en el transporte de pasajeros en Navarra

Victoria para trabajadores y usuarios

El pasado mes de mayo y durante casi dos semanas tuvo lugar en Navarra una huelga, la primera en 9 años, del Sector de Transporte de Viajeros por Carretera. Sus consecuencias fueron rápidamente apreciables en nuestra vida cotidiana, con las líneas regulares, los transportes escolares y de fábricas… totalmente paralizados. Para que nos explique con más detalle el origen, desarrollo y resultados de esta lucha hemos entrevistado a Javier Ibáñez, responsable de la Federación de Transportes, Comunicaciones y Artes Gráficas de CCOO de Navarra y miembro del Comité de Huelga.

 

Cuando iniciásteis la negociación del Convenio en febrero, ¿cuál era vuestro objetivo central?

Es éste un sector que cuenta con unos 2.000 trabajadores por cuenta ajena. Hay un par de empresas grandes (BURUNDESA y CONDA) que pueden tener entre 70 y 80 autobuses; algunas más que tienen entre 20 y 30, como Artieda y Fonseca y la gran mayoría que tienen 2 ó 3. Junto a ellas hay muchos autónomos, propietarios de su autobús, que no se ven afectados por el Convenio.

Desde un primer momento las cuatro centrales sindicales (CCOO, UGT, ELA-STV y LAB) le dejamos claro a la patronal, expresando el sentir de los trabajadores, que en esta ocasión queríamos un importante aumento salarial para romper el círculo vicioso (poco salario y muchas horas extra) que suponía para los chóferes encontrarse con que, a fin de mes, si se limitaban a trabajar las 40 horas legales, se podían llevar a casa tan sólo 125.000 pesetas mensuales.

Para sacarse unas retribuciones dignas, se veían obligados a trabajar casi todos los días del mes, lo que no sólo era perjudicial para ellos sino también para los usuarios: el agotamiento de los conductores es un clarísimo factor de riesgo de accidentes. Aumentar de forma significativa el salario base había de servir para que los trabajadores tuvieran una auténtica libertad de elegir entre descansar y trabajar.

Antes de la huelga tuvisteis casi tres meses de infructuosas negociaciones con la patronal ANET (Asociación Navarra de Empresas de Transporte)…

Nuestro desacuerdo con ella no sólo era con lo que nos ofrecía, sino fundamentalmente con su filosofía. Mientras ANET se limitaba a ofrecer dinero, nosotros queríamos descanso (con subida de 30.000 pesetas del Salario Base para todas las categorías, lo que repercute en todos los demás conceptos salariales; descanso mínimo de 12 horas entre jornadas; más vacaciones,...) y otras mejoras sociales en las situaciones de baja por enfermedad, salud laboral, jubilación parcial y contratos de relevo,...

Tanto en la negociación como en la posterior huelga, la dureza patronal no era ajena al hecho de que Javier Ayesa, el presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), tan próxima al Gobierno de la derecha navarrista de UPN, sea a su vez el responsable de una de las mayores empresas del sector de transporte de viajeros por carretera (CONDA). Si cedían a nuestras justas peticiones, ¿con qué autoridad podía dirigirse a otros empresarios para que se mantuvieran inflexibles? Sea como fuere, su intransigencia, tras casi dos semanas de paro entre el día 21 de mayo y el 1 de junio, se acabó desmoronando y los trabajadores arrancamos importantes logros.

En anteriores Convenios, el malestar no se tradujo en movilizaciones. ¿Por qué esta vez sí?

El problema de unas largas jornadas de trabajo obligadas para sacar un salario digno viene de muy atrás. El malestar acumulado en años salió a la luz el martes 8 de mayo en una Asamblea a la que acudieron más de 200 chóferes. Tras escuchar cómo una voz tras otra apostaba por la lucha para romper el impasse en que se encontraban las negociaciones, todos los presentes nos dimos cuenta de que esta vez sí se iba en serio. Fue una Asamblea muy concurrida y combativa, y hay que tener en cuenta que el transporte urbano de la Comarca de Pamplona (COTUP y MONTAÑESA) no están en el Convenio y que era un día de trabajo normal.

El que las cuatro centrales sindicales presentes en el sector hayamos actuado conjuntamente desde el principio entorno a una plataforma respaldada por los trabajadores ha sido también beneficioso para la lucha y para reforzar la confianza de las plantillas.

La huelga arranca el 21 de mayo con unos servicios mínimos dictados por el Gobierno de Navarra que vosotros llamáis abusivos y con la incertidumbre de cuál será la acogida de la misma entre la población...

El lunes en que empezó la huelga mantuvimos una Asamblea a las 4:15 de la madrugada y enviamos grupos informativos a las diferentes empresas. Lo cierto es que apenas si tuvieron trabajo y la paralización del sector, desde ese primer día, fue total. Como era lógico, rechazamos de plano unos servicios mínimos que parecían dictados no por el Gobierno de UPN sino por la propia patronal, ya que suponían tener el 90% de las flotas en marcha y nada tenían que ver con las necesidades esenciales de la comunidad. Desde entonces celebrábamos dos Asambleas informativas diarias (a las 4:30 horas de la madrugada y a las 5 de la tarde)

La batalla de la opinión pública fue otro frente muy importante. Desde un primer momento, la ANET y sus amigos trataron de hacer impopular la lucha, pero fracasaron estrepitosamente. Nos esmeramos por explicar directamente nuestras reivindicaciones a las Asociaciones de Padres, a los Comités de Empresa e incluso a algunas empresas,... Al enterarse de las largas jornadas, de los pocos descansos, de los salarios desnudos sin horas extra... nos dispensaban una acogida excelente. Caló fácil la idea de que, entre otras cosas, mejorando las condiciones de trabajo de sus profesionales, se mejoraría también la seguridad del transporte.

A mediados de la segunda semana de huelga, de repente, el conflicto se desbloquea. ¿Por qué?

Es posible que el paro de 1 hora de los compañeros del transporte urbano comarcal de COTUP y MONTAÑESA y su concentración en la céntrica Plaza de Merindades de Pamplona el día 30 de mayo acelerase un poco las cosas.

Sabemos también que hubo presiones sobre ANET y sobre el Gobierno por parte de empresas que se servían de autobuses para el transporte de sus plantillas e incluso de centros escolares para que se alcanzara un acuerdo.

En la cerrazón empresarial, eran las grandes quienes se llevaban la palma ya que era conocido que muchos pequeños empresarios estaban dispuestos a ceder desde el principio, pero no lo podían conseguir por el bloqueo de BURUNDESA y CONDA, que tenían sus propios intereses económicos y corporativos.

Paralizado totalmente el sector, unidos los trabajadores y contando con la simpatía de los usuarios que sufrían algunos inconvenientes por la huelga, en su segunda semana el Gobierno de Navarra tuvo que cambiar de discurso y ofrecerse para mediar. El conflicto entraba en otra fase.

¿Cuáles son los aspectos fundamentales del Convenio que os llevaron a firmarlo y que a partir del primer fin de semana de junio se recuperara la normalidad laboral?

Siendo finalmente la vigencia del Convenio de tres años, y no de uno como pretendíamos, el salario base ha subido en 11.000 pesetas lineales este año y lo hará en otras 12.000 en 2002 y 13.000 en 2003. Esta subida repercute en otros conceptos retributivos (pagas, horas extra, nocturnidad,...).

La jornada laboral, a efectos de calendario, sigue formalmente en 1.826 horas anuales (40 semanales). Sin embargo los trabajadores individualmente, salvo acuerdo en contra, la tendrán de 1.794 horas en 2001, 1.786 horas en 2002 y 1.778 en 2003. Su disfrute se articula con 4 días laborables a añadir a las vacaciones en 2001 (llevándolas a 35 días); 5 en 2002 (36) y 6 en 2003 (37).

Se mejora también algo los complementos por IT de enfermedad común, de forma tal que el 4º y el 60º día de baja se percibirá el 90% de la Base Reguladora así como, una vez por año, el 50% de la Base Reguladora de los tres primeros días de baja; los seguros colectivos;...

Finalmente, el Gobierno de Navarra se ha comprometido a aumentar los controles sobre las jornadas reales desarrolladas por los chóferes e informar trimestralmente a las centrales sindicales, con el fin de que se puedan realizar y acreditar las denuncias contra las empresas que no cumplan lo acordado. De momento, no nos ha entregado el primer informe al que se comprometieron. Con sus hechos tendrán ocasión de demostrar su voluntad real de mejorar la seguridad vial en un aspecto más importante y disipar cualquier duda de que ese compromiso lo formuló en medio de la huelga para facilitar que terminara pero que en realidad no tenía la menor intención de cumplirlo.

En resumen, es un Convenio que contiene importantes demandas de los trabajadores y que ha servido también para recuperar la confianza en sus propias fuerzas de los trabajadores del sector.