Seattle, Praga, Gotemburgo, Barcelona, Génova

Seattle, Praga, Gotemburgo, Barcelona, Génova...

La movilización frente a la globalización capitalista

Sergio Sánchez
IU-Sevilla

Desde Seattle a Génova se ha ido extendiendo un movimiento anti-globalización que expresa el descontento social que se está generando, sobre todo entre la juventud, hacia un mundo dominado por las grandes empresas multinacionales y que está provocando diferencias sociales, entre los países y entre las clases, cada vez más profundas. La provocación y la represión ha sido la respuesta de los distintos gobiernos de los países donde se han celebrado las cumbres y las contra-cumbres. Pero la violencia institucional no elimina el descontento, más bien lo alimenta.

El poder de la Burguesía Mundial

La burguesía mundial, a lo largo de la Historia se ha valido de su dominación para crear un mundo en el que sólo ella es dueña. Para ello ha utilizado cuantos medios ha considerado oportunos. La Sociedad de Naciones, La OTAN, El Banco Mundial, La Organización Mundial del Comercio, Patronales... En la época en que vivía Marx el capitalismo era, fundamentalmente, nacional. La burguesía se servía del aparato del Estado, policía, burocracia, cárceles... para dominar a las masas e imponer su dominio. Conforme se iba creando «un mercado cosmopolita» como consecuencia exclusiva del desarrollo del capitalismo, la burguesía iba necesitando, paralelamente, organismos mayores e internacionales para gestionar el mercado mundial. Hoy día la burguesía cuenta con el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, el G-8, Patronales, etc. Pero esto no es todo. Los medios de comunicación, las tecnologías, las editoriales de libros de texto... Todo está bajo control de la burguesía. Todo lo que nos llega está totalmente destilado, la información, la cultura. La música se ha convertido en un medio para que la juventud se aborregue, la novela en un medio de difundir las ideas de «El fin de la Historia», la historia en una asignatura para enseñar las tramas de palacio que rodeaban a Felipe V y la Duquesa de Alba, el Telediario en el medio morboso para levantar el sentimiento de culpa, a la hora de comer, cuando surge una catástrofe natural en Guatemala, y recordarnos lo bien que se vive en España comparado con el Tercer Mundo. Nos muestran que los palestinos son unos terroristas, y no un pueblo harto del sionismo reaccionario, que los kosovares son unos bandoleros de las montañas, que UGT son unos insensatos y unos extremistas, y que el Movimiento de Resistencia Global (MRG) son unos violentos, un movimiento en el que participan jóvenes de la Kale Borroka. Celebran sus cumbres para repartirse los Fondos de Cohesión, zonas de influencias y mercados. Discuten sobre cómo salvar la recesión sin que la burguesía pierda un duro, o un euro. Y se valen de la policía y el ejército, enviando un arsenal a las manifestaciones, deteniendo a líderes sindicales, haciendo registros, robando material legal que compromete directamente a la policía y gobierno, desplazan policías de otras zonas del Estado y, lo que es aun más escandaloso, introducen miembros especiales en las manifestaciones para provocar altercados y poder reventar las manifestaciones, aprovechando para luego identificar a militantes.

Gotemburgo, Barcelona y Génova

Tras trasladar la cumbre de Barcelona a Gotemburgo se organizaron jornadas de protestas en Barcelona y Gotemburgo. En Gotemburgo se empieza a ver cómo se las gasta la policía, disparando a quemarropa a un chaval al costado. Un tiro a sangre fría. Carga con policía montada a caballo, un dispositivo monstruoso con miles y miles de policías y «lecheras». Pero lo de Barcelona es aun más repugnante. Un grupo de violentos que estaba en la manifestación se empezó a dedicar a romper escaparates, cabinas de teléfonos... Pronto la manifestación los aisló. Una manifestación compuesta por jóvenes, trabajadores, inmigrantes, activos militantes, sindicalistas... Estos grupos quedaron aislados, y por lo tanto totalmente localizados, al final de la manifestación. La policía sabía quienes eran y donde estaban. Sin embargo comienza una brutal carga policial. Viandantes y turistas fueron apaleados, gente que no tenía nada que ver con la manifestación y que se encontraban desayunando en los bares de los alrededores acabó desayunando «porras», pero de las que duelen, y cientos de detenidos. En las imágenes de los informativos se ve, por ejemplo, a un policía de 1,90 metros amedrentando con la porra e insultando a una chica que apenas levantaba 1,60. También se ve un policía que le pega con una porra a una chica en la cabeza. El policía sigue corriendo hacia delante unos pocos metros. La chica intenta levantarse para quitarse de en medio, y el policía se da la vuelta y le propina otro golpe en la rodilla. Carreras que recordaban a las luchas de la Transición, y cargas que recordaban tiempos pasados, llamados "La dictadura Fascista de Franco". Esto es lo que nos encontramos en Barcelona.

Génova es un caso muy especial. Es el punto de inflexión. Los preparativos para la Cumbre del G-8 están un nivel por encima de los anteriores. Se habilitan colegios donde dormirán los manifestantes, se organiza una cumbre paralela: el Forum Social de Genova. Desde varios días antes de la celebración la policía intenta boicotear la preparación de la contracumbre y las manifestaciones. Incluso se recurre a atentados contra el MRG. Los preparativos son intensos, pero nada comparado con lo que aun aguardaba. Comienzan los actos, y la represión. Los carabineros italianos no escatiman en golpes. Se han trasladado a miles de ellos desde diversos puntos del país. Incluso chavales que están haciendo la mili son movilizados. Los grupos antidisturbios tienen órdenes muy precisas: mano dura contra los manifestantes. La policía carga como hasta ahora no se ha visto en el resto de las cumbres. Los enfrentamientos toman un cariz más dramático, y los detenidos se cuentan por centenares. En esto se ve a una fila de detenidos que están siendo golpeados por la policía con las porras, patadas, puñetazos, pisotones, balas de goma, fuego real y mucho más. Un reguero de sangre tiñe de rojo toda Génova. Un joven toma un objeto contundente para defenderse, y recibe un tiro en la cabeza, para acto seguido ser rematado atropellado con el coche. Es el primer asesinado por los defensores del orden en la historia del MRG. El asesino es un joven de 20 años que cumplía servicio militar y fue trasladado para la ocasión. En la manifestación del viernes 20 cientos de personas son detenidas, golpeadas, encarceladas. Los moratones les cubren el cuerpo, brota la sangre, en algunos casos, a borbotones, mientras son trasladados en fila india y reciben un aporte extra de golpes y patadas. Insultos, escupitajos, más patadas, más porrazos, más vejaciones y humillaciones. Y llega el sábado. Los antidisturbios entran violentamente en la Escuela Armando Díaz y comienzan a detener y golpear. «En medio del pánico general, periodistas y miembros de la Organización fueron obligados a tumbarse en el suelo boca abajo y con las manos en alto, [...] Entre los agentes se distinguían policías de paisano. [...] En la calle, las decenas de testigos, que presenciaban cómo iban saliendo heridos y detenidos de la Escuela, fueron presa del pánico cuando los agentes sacaron dos cuerpos cubiertos por sábanas en sendas camillas. [...] Georg, un joven polaco, corría de un lado para otro llorando y gritando ‘están todos muertos, seguro, están todos muertos’. [...] El paisaje después de la detención masiva era espeluznante. Sacos de dormir, utensilios de aseo, libretas, mantas se amontonaban esparcidos por los pasillos de la escuela. Las manchas de sangre habían salpicado las paredes. Un reguero de sangre salía de una habitación llena de sacos de dormir y bajaba por la escalera hasta la calle". (El País 23/07/2001) Este relato aterrador muestra de la manera más clara lo que fue la noche del sábado 21 en Génova. En la comisaría de policía se puso cara a la pared a los detenidos, se les golpeaba la frente contra el muro a la vez que se les escupía e insultaba, se les daba patadas, se les buscaba un moratón en donde les doliera al tocar con la porra, para golpear en ese punto sin dejar más marcas de las que tenían, mientras a las chicas se les tocaba con la porra en su sexo, les ordenaban cantar canciones fascistas bajo amenazas de violarlas con las porras. A los detenidos los torturaron y los obligaron a firmar papeles en blanco si querían salir de allí vivos, y se les amenazó de muerte si no se iban de la ciudad. Esta fue la actitud de toda la policía. No se salva ni un solo agente, y no eran tan sólo una veintena de agentes, ni fueron retirados conforme se detectaban estos casos. Además la policía secuestró material legal en donde se veían los altercados de las manifestaciones del viernes y sábado, y documentación en donde se mostraba una estrecha relación entre los carabineros de la policía y los grupos fascistas y violentos que provocaron los enfrentamientos del viernes 20.

Esto es lo que realmente pasó en Génova, y aquí hay responsabilidades políticas desde el Ministerio de Interior en particular, y desde el gobierno en general. Ni el telediario ni nadie nos puede convencer de otra cosa. La carga de la policía era para amedrentar a los manifestantes, y además tenía tintes fascistas. El objetivo era reventar la manifestación de un movimiento que da miedo a la burguesía mundial, y que puede convertirse en referente internacional para la Izquierda.

El papel de la policía... y nuestra lucha

Lo cierto es que si en estas manifestaciones se hubiese organizado un Servicio de Orden fuerte y competente, un servicio formado por la gente de confianza de las organizaciones participantes, un Servicio de Orden de mil o dos mil personas, encargadas de expulsar de la manifestación a los violentos y provocadores, de politizar el acto, de proteger la seguridad de la manifestación, etcétera, se hubiesen dado menos desgracias de las que han tenido lugar. Pero en absoluto hubiese resuelto el carácter fascista de la intervención policial, no hubiese evitado que los cuerpos de la Autoridad de la burguesía hubiesen cargado o amedrentado a los jóvenes.

Realmente, lo vivido en Génova nos debe enseñar que cuando se trata de mostrar qué intereses defiende el G-8, el BM o el FMI, es decir la burguesía mundial, a ésta no le interesa que se llegue a cierto grado de conciencia, ni que se luche de ninguna de las maneras contra el sistema. Y para ello reprime las manifestaciones, pensando que de esta forma meterá el miedo en el cuerpo a la juventud y a los trabajadores, a quienes se les pasará, de esta forma, las ganas de luchar. La policía ha mostrado que no está para defender a los afectados y desamparados por la Globalización Capitalista, sino para defender los intereses de aquellos que rigen el sistema.

Las organizaciones de clase deberían organizar actos de protesta contra los incidentes que se han vivido en Gotemburgo, en Barcelona, en Génova. Una campaña de faxes, de e-mails, de cartas de protesta, una resolución en el Congreso de Diputados que denuncie la actitud de Berlusconi y la policía italiana. Se pueden hacer muchas cosas con tal de denunciar lo ocurrido y de concienciar a la gente del papel de la policía, del papel de estas cumbres y de cómo luchando como los trabajadores de Sintel y los trabajadores argentinos la fuerza de los trabajadores no conoce límites burgueses.