Gamesa (Álava)

Gamesa (Álava)

Movilización contra el despido de 500 trabajadores

Fijos y eventuales tenemos que luchar juntos por el empleo

Juanjo Vallejo UGT-Álava

Gamesa plantea despedir a 500 trabajadores de la división Aeronáutica, el 27% de los 1.850 trabajadores de esta división, de los cuales 450 corresponden a las factorías que la empresa tiene en Álava, siendo 185 fijos y el resto eventuales. La medida viene dada por una caída en las  previsiones de producción para el año 2001 y 2002, y con unos beneficios obtenidos hasta septiembre de este año de 7.000 millones de pesetas y 10.000 millones en el año 2000.

Las previsiones de producción son para el 2001, de 195 aviones frente a los 285 planificados y de 166 en el 2002 frente a los 283 planificados de los programas Embraer, Bombardier y Sikorsky, y donde Gamesa Aeronáuticas participa activamente.

Nos encontramos con un fenómeno nuevo, con respecto al pasado, ya que antes, las empresas presentaban expedientes de rescisión de contratos en situación de crisis y con importantes pérdidas. Ahora se presentan expedientes y despidos en empresas que van ha tener una caída en la tasa de beneficios o de producción pero que aún cosechan beneficios importantes y sin que la crisis de producción que padecen sea de tipo estructural, sino coyuntural, y Gamesa es una de ellas, reconociendo la propia empresa que en un futuro próximo el nivel de actividad va a ser muy importante debido a la entrada de nuevos proyectos como el Airbus 380.

Frente a esa pretensión de Gamesa, los trabajadores y los cinco sindicatos presentes en el comité de empresa, ELA, LAB, UGT, CCOO y USO, se oponen convocando medidas de presión, con huelgas semanales los martes y jueves y de denuncia pública con manifestaciones y concentraciones ante las instituciones vascas, para exigir de éstas que una empresa que ha obtenido subvenciones públicas y con beneficios, no lleven a cabo despidos.

Estas medidas de presión han obligado a que la empresa modifique sus planteamientos iniciales, haciendo propuestas más beneficiosas para los afectados pero sin renunciar al despido de los quinientos trabajadores y creando una división sindical.

En el caso de la planta de Producciones Aeronáuticas, GPA de Miñano Álava, donde la empresa proponía el despido de 183 trabajadores fijos y 68 eventuales mediante expediente presentado ante la Autoridad laboral, los sindicatos propusieron la retirada de dicho expediente, hacer un expediente de suspensión temporal de  empleo,  reducción de la jornada de trabajo  para crear empleo, eliminación de subcontratas y horas extras y crear una bolsa de trabajo para recolocarlos en empresas del grupo u otras, siempre en cuando esta medida no cree destrucción de empleo en otras plantas o empresas. Respecto a los eventuales se plantea aplicar fórmulas de reparto de trabajo para que tengan cabida dentro de la estructura del grupo ya queque no tendrán fácil recolocación en otras empresas. No debemos olvidar que estos trabajadores han recibido una formación específica durante tres meses sin ningún tipo de retribución salarial, haciendo que su productividad desde el primer día sea muy alta, aparte de verse obligados por la empresa a participar en un plan de horas extras encubiertas durante el primer semestre del año, 35.000 horas extras en el primer semestre de este año.

El jueves 22 de noviembre LAB y USO que representan un 40%, del comité de empresa llegan a un acuerdo con la empresa salvando a los fijos frente a los eventuales, es decir se abre la puerta a las bajas incentivadas con 1.000.000 de pesetas por año de trabajo y el resto pasan a una bolsa de trabajo. El viernes 23 la empresa saca a los 68 eventuales del expediente y en la medida que vayan terminado sus contratos se rescindirán y pasarán a una bolsa de empleo sin garantía de recolocación. El resto de sindicatos no suscriben este preacuerdo por no garantizar el futuro de los trabajadores eventuales, dejando en una situación precaria a los fijos y no aborda medidas que fomenten el reparto de trabajo.

Esta es la primera vez, por lo menos en Álava, en la que se hace una lucha por la defensa de los puestos de trabajo, también de los eventuales. Hasta ahora sólo se intentaba dar una salida a los fijos, considerando a los eventuales trabajadores de segunda.

La lucha de Gamesa es una de las muchas que van a ser necesarias en empresas que con una previsión de caída de la producción y con suculentos beneficios van ha plantear despidos para mantener su tasa de ganancia, y debido a la alta eventualidad los primeros paganos van a ser los trabajadores eventuales. La lección de Gamesa, es que todos los trabajadores, fijos y eventuales tenemos que luchar por el empleo, ya que ambos colectivos tenemos los mismos derechos y no podemos aceptar que a unos se les de unas condiciones de salida cero y a otros por ser fijos se les dé alguna oferta o salida aunque sean unas migajas.