Quieren una Universidad sumisa

Quieren una Universidad sumisa

Víctor Domínguez/Profesor de la Universidad de Alicante

No es la primera vez, ni desgraciadamente será la última que la derecha quiera acabar con la Universidad Pública, todo aquél que piensa resulta peligroso y es por ello que interesa que la educación superior esté en manos sumisas, de forma que no cuestione el sistema en el que vivimos.

Pero es sorprendente la capacidad de la LOU de Pilar del Castillo para aglutinar a todos los sectores de la comunidad universitaria en su contra. Nunca se había dado un índice tan alto de unanimidad, todos, rectores, profesores, becarios, personal de administración y servicios, sindicatos y estudiantes han unido sus fuerzas para mostrar su rechazo ante tan reaccionaria Ley.

Así, desde el pasado 7 de noviembre la Universidad está movilizada. Varios campus (Cartagena, Sevilla o Santiago) permanecen paralizados desde ese día. En el resto se siguen convocando día sí y día también distintas protestas como encierros, caceroladas, obras de teatro, resoluciones de claustros, pasacalles, asambleas informativas o concentraciones. La voz de la Universidad resuena con fuerza «Ministra Dimisión» o «No a la LOU» son las consignas más repetidas.

A nivel de todo el Estado se han vivido dos jornadas de huelga (el 7 y el 14 de noviembre) con un seguimiento cercano al 100% y se anuncian otras para el 28 de noviembre o una marcha a Madrid para el 1 de diciembre. Pero el éxito de estas huelgas no ha consistido simplemente en paralizar la Universidad sino que la asistencia a las distintas manifestaciones de protesta ha sido masiva, posiblemente estas movilizaciones son las más amplias desde la mal llamada Transición. El día 7 salieron a la calle unos 200.000 universitarios (en algunos casos brutalmente reprimidos por la policía) y el 14, en 53 manifestaciones en todo el estado, más de 300.000.

Pero el gobierno del PP finge indiferencia. Ningunea las protestas, las descalifica llamando a los manifestantes progres trasnochados o inmovilistas que defienden intereses corporativistas (será por los muchos privilegios que tienen hoy en día los estudiantes), recurren a la manipulación de los jóvenes que se manifiestan sin conocer la ley, pero se mantienen inflexibles en su postura. No están dispuestos a modificar ni una coma de la Ley, que para ello tienen el rodillo que les otorga su mayoría absoluta (y sino siempre podrán recurrir a los votos de Coalición Canaria o CIU). La ministra lo dijo bien claro, «La Ley de caza no se hace con los conejos», demostrando quién manda y hasta que punto desprecia a la comunidad universitaria, pero que tenga cuidado, no sea que finalmente los conejos acaben disparando contra los cazadores.

Pero la lucha no termina aquí, estas movilizaciones son sólo el principio y esperamos que los universitarios sigan defendiendo como hasta ahora una Universidad Pública y de Calidad.