Balance de 100 días del Gobierno vasco PNV-EA-EB/IU

Entrevista con Koldo Usín, ex-parlamentario vasco de EB/IU

Balance de 100 días del Gobierno vasco PNV-EA-EB/IU

Koldo Usín

Nuevo Claridad.- Acaban de cumplirse los primeros cien días de participación de EB/IU en el gobierno con PNV y EA, una participación a la que tú te opusiste y que quienes la defendían señalaron como la oportunidad de forzar un «giro social» en la política del gobierno vasco. Después de este tiempo, ¿hay elementos de que ese giro social se esté empezando a producir?

Koldo Usín.- En mi opinión no. Lo que vienen reflejando los medios de comunicación es un política de imagen de promesas y buenas intenciones. Tal y como expliqué en otro artículo publicado por Nuevo Claridad en el mes de septiembre pasado, el PNV tenía un gran interés en la entrada de IU en el Gobierno vasco para dar una imagen de gobierno plural y garantizarse una mayoría en las diferentes estructuras parlamentarias, Mesa, Junta de Portavoces y comisiones, contando con la total colaboración del grupo parlamentario de EB/IU para imponer sus intereses, aunque fuese utilizando métodos de dudosa legalidad y democracia.

El pacto de gobierno no modificaba ninguno de los pilares básicos de la política económica, industrial o de infraestructuras seguida por el PNV en los últimos 20 años, que siempre la habíamos definido como una política de derechas que en nada se diferenciaba de la seguida por el gobierno del PP. Para justificar este brusco cambio, Javier Madrazo, ha descubierto un nuevo concepto de partido político. A partir del pacto de gobierno con IU, el PNV «no era un partido de derechas porque entre sus votantes y militantes hay trabajadores». ¿Quiere esto decir que por ello su política ha sido de izquierdas?

Dos ejemplos han sido las desautorizaciones del PNV sobre el tren de alta velocidad, la llamada Y vasca, y la construcción de una central térmica en el barrio de Boroa, del municipio vizcaíno de Amorebieta. En el programa electoral de EB/IU se expresaba una oposición rotunda al proyecto del tren de alta velocidad por su gran impacto ambiental y se proponía como sustituto un proyecto de tren de velocidad alta de menor impacto. Ante la crítica de Madrazo, el consejero de transportes Álvaro Amann, del PNV, «garantizaba que la Y ferroviaria no sufriría ni retrasos ni paralización, pese a la oposición de IU», lo que hizo que miembros de la asamblea contra el TAV pidiesen públicamente la salida de IU del gobierno vasco en una carta de opinión en la que decían: «A modo de conclusión, entendemos que por simple realismo hay que denunciar y desmarcarse claramente de la actuación de IU-EB sobre el TAV en el Gobierno vasco».

Otro proyecto estratégico irrenunciable para el PNV es la central térmica de Boroa, hasta el punto de amenazar con la explulsión a los concejales y a la alcaldesa del PNV de Amorebieta que se oponían a su construcción. La crítica efectuada por Javier Madrazo fue contestada rotundamente por Iñigo Urkullu, máximo dirigente del PNV de Vizcaya y parlamentario vasco, que le acusó de incongruente. Otros le acusaron de oportunista por pedir un referéndum vinculante sobre la construcción de la central, recordándole que él lo negó en EB/IU cuando decidió entrar en el gobierno.

En un entrevista publicada en El País el 21 de octubre, Madrazo afirmaba que «no asumimos ninguna actuación del Gobierno que hipoteque nuestra propia identidad política», pero por lo visto hasta la fecha, que se amplía en el siguiente artículo del compañero Jon de Vizcaya sobre los presupuestos de la CAV para 2002, lo que se está haciendo es plegarse a la política del PNV, tal y como anuncié en un artículo publicado por Zutik en el mes de junio acerca de la entrada en el gobierno utilizando las palabras de Rosa Luxemburgo en su libro Reforma social o Revolución.

En esa misma entrevista de El País prometía lo siguiente: «En seis meses tenemos que lograr un pacto social por la vivienda». Un buen ejemplo de ese talante negociador y dialogante es lo sucedido en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, sin duda con un problema de vivienda de los más graves del Estado. Marisol Bengoa, la única concejal de EB/IU en el Ayuntamiento, viene solicitando una reunión con la consejería de vivienda y asuntos sociales que aún no le han concedido y se quedó muy sorprendida al encontrarse a Javier Madrazo y otros miembros de su equipo firmando un acuerdo con el Alcalde de Vitoria, del PP, con su total desconocimiento.

Para construir vivienda no sólo hace falta voluntad política o buenas intenciones, hacen falta: suelo público, que no existe apenas, una ley que facilite su adquisición, que tampoco existe, constructores disponibles, que no los hay, y dinero. En su comparecencia del 15 de noviembre en la comisión parlamentaria para dar a conocer las líneas generales de actuación de su departamento durante 2002, Javier Madrazo consideró «insuficiente para las necesidades que en nuestro país existen en materia de vivienda». Como ya adelanté en septiembre, se está poniendo en práctica lo aprobado en el Plan Director de Vivienda por el anterior gobierno.

La fórmula para que salgan al mercado de alquiler las viviendas vacías es que el gobierno pague a los propietarios la diferencia entre la renta social y la de mercado, todo un chollo. Lo que sí han prometido a medio plazo es aprobar la Ley de parejas de hecho, o la implantación de las narcosalas para dispensar heroína con garantías de asepsia, aspectos sin duda importantes para determinados sectores de la población pero sin apenas significado presupuestario.

Los programas y pactos se plasman en los presupuestos y como se comprobará más adelante la duda que tengo es quién es el que ha girado y hacia dónde. Como muestra algunos botones. Se apoyan, y si se pide el apoyo de otros partidos, para unos presupuestos con déficit Cero, EB/IU vota en contra de dos enmiendas de Batasuna, una pidiendo la equiparación de la Renta Básica al SMI e incrementar los fondos para ayudas de emergencia social, lo que defendimos en la anterior legislatura, y otra que tenía por objeto potenciar la vivienda social y de alquiler. Por el contrario se vota favorablemente una partida de 75 millones de pesetas para Udalbide (órgano gestor de Udalbilza) con la que, en su día, EB/IU se manifestó claramente en contra.

NC. El conflicto para la aprobación de los Presupuestos para el 2002 y la negociación para la renovación del Concierto Económico han acaparado la atención de los medios de comunicación, ¿qué opinas de ello?

KU. El debate presupuestario ha sido rocambolesco. El PNV calculó mal al formar el tripartito porque contaba con mayoría en todo salvo en el Pleno Parlamentario y confiaba en la no participación de Batasuna, a la que precisamente le reprochaba su inasistencia. El chiste favorito de la coalición PNV-EA «diga 33», por el número de parlamentarios obtenidos, se tornó ácido, precisamente por la participación de Batasuna que volvió a ser el fiel de la balanza.

Como era previsible, el PNV y el PSE se hicieron guiños mutuos para intentar negociar los presupuestos sin que ninguno de los dos quisiera aparecer haciendo concesiones al otro, fracasando finalmente. La posición minoritaria del gobierno obligó al PNV a poner en marcha toda su capacidad de imaginación para hacer sucesivas, interesadas y cuestionables interpretaciones del Reglamento para imponerlas a todos los grupos de la oposición, con la inestimable ayuda de EA y EB/IU. El PNV y todo el sector empresarial vasco eran conscientes de la necesidad de sacar adelante unos presupuestos que databan de 1999, y de los efectos negativos de una nueva prórroga presupuestaria.

En este proceso se puso de manifiesto también el nerviosismo de la dirección de EB, tanto ante un posible acercamiento del PNV y PSE que pudiera poner en peligro su continuidad en el gobierno, como por lo contrario, la perspectiva de la prórroga que hubiera invalidado el incremento de dotación presupuestaria para vivienda y otras iniciativas del departamento de Madrazo.

Lo curioso es que todo el mundo hablase de la forma, interpretación del reglamento, forma de votar… y prácticamente nadie del contenido. Finalmente, por el juego de Batasuna, han salido unas cuentas que ni son presupuesto, fue rechazado el artículo 1 —«se aprueban los presupuestos generales de la CAV para el ejercicio 2002»—, cuya aplicación no sería legal y que deja importantes aspectos sin dotación presupuestaria como VISESA (Sociedad Pública del Gobierno Vasco dependiente del Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales), dirigida por EB y con un papel importante en la aplicación de la política del departamento de vivienda. Habrá que esperar la solución de la maquinaria imaginativa del PNV.

En el asunto del Concierto Económico y el Cupo se ha reproducido la pugna entre los intereses de dos nacionalismos, el español y el vasco, pero como en el caso de los presupuestos se ha hablado del aspecto formal y de la representación o no de la CAV en la UE, pero no se han aclarado las verdadera diferencias de fondo. Según el ministro Montoro, al final de la negociación eran prácticamente inexistentes, pero según Ibarretxe la diferencia era de 40.000 millones de pesetas, sin explicar el por qué.

La agudización del enfrentamiento entre los gobiernos vasco y central puso muy nerviosos a los empresarios vascos y a importantes sectores del PNV; Diputaciones de Vizcaya y Guipúzcoa, que en privado reconocían su preocupación por los efectos de la política del gobierno vasco. Desde EB/IU se apoyó la postura del PNV acríticamente, postura para la que el gobierno no fue capaz de conseguir el apoyo de la mayoría del parlamento. Hasta la fecha habíamos apoyado la figura del Concierto Económico como una herramienta clave para la CAV, pero criticando duramente la utilización que de él hacía el PNV en las Diputaciones Forales en beneficio de las rentas más altas, por ejemplo la modificación del IRPF que supuso una disminución en unos 40.000 millones de pesetas anuales en beneficio de dichas rentas altas. En esta ocasión el apoyo ha sido total y lo grave es que el Consejo Político de EB/IU no ha debatido estas posturas y nos hemos enterado, una vez más, por lo medios de comunicación.

NC. Uno de los argumentos centrales para la participación en el Gobierno vasco era la política de pacificación. ¿Realmente ha servido para contribuir a ello nuestra participación en el ejecutivo de Ibarretxe?

KU. Dijimos en numerosas ocasiones, y fue aprobado en la VIª Asamblea Federal, que las coincidencias que existían en esta materia no justificaban la entrada en el gobierno. Las cosas siguen más o menos  como estaban. ETA sigue actuando, el enfrentamiento en el parlamento incluso ha aumentado y la situación de bloqueo es total.

En mi opinión, la entrada en el gobierno no sólo no ha producido ningún cambio, por el contrario ha eliminado nuestra autonomía para intervenir de forma independiente ante este problema. Para muestra valga un botón. Ante la solicitud de Batasuna de mantener un encuentro con los grupos parlamentarios del tripartito, Antton Karrera, portavoz de EB/IU, aceptó la solicitada entrevista para ir a escuchar. A las pocas horas, cuando el gobierno dijo que de eso nada, todo eran rectificaciones, renunciando EB, finalmente, a mantener el contacto comprometido públicamente.

Si se recuerda o se relee el referido artículo que se publicó en NC en septiembre, advertía de ello. El Gobierno vasco (PNV), rentabilizará cualquier avance o aspecto positivo, los éxitos serán suyos o cuando menos, de todo el gobierno; los fracasos serán de los demás, pretendiendo marcar y controlar siempre los tiempos y los ritmos. Además, la lectura que se hace es que no hay diferencias tampoco en este tema, cuando siempre habíamos manifestado nuestra crítica a parte de la política del PNV y EA en este terreno, marcando nuestra propia posición y alternativas de solución. Políticamente hubiese sido más positivo haber llegado a un acuerdo para desarrollar las coincidencias sin haber entrado en el gobierno, preservando así nuestra independencia en esta y en el resto de materias. En este terreno la cuestión es clara, o están en el gobierno o en la oposición, las diferencias se dirimen en privado y sólo aparecen públicamente las que se han pactado previamente.

NC. Paralelamente a todo este proceso se ha abierto una crisis profunda en el PSE-EE, ¿cuáles son en tu opinión los motivos y las consecuencias?

KU. Era previsible que algo así ocurriese y ya lo habíamos adelantado. En mi opinión son dos los motivos fundamentales que han provocado la crisis. El último congreso del PSE-EE se cerró de una forma extraña, ganaron las tesis políticas de Fernando Buesa así como la propuesta de salirse del gobierno vasco, pensando que así obtendrían una mayor rentabilidad electoral, pero Nicolás Redondo Terreros pactó con sectores contrarios a estas tesis para conseguir la dirección del partido. Después del 13 de mayo determinados sectores «vasquistas» se empezaron a cuestionar la política de seguidismo del PP y la necesidad de recomponer las relaciones con el PNV. Estos sectores vieron en el apremio del PNV para aprobar los Presupuestos una oportunidad para tender puentes que les permitieran volver a formar parte del gobierno, proponiendo a Ibarretxe, tal y como habíamos previsto, una negociación global de la que se excluyera a EB/IU.

Nicolás Redondo apostó muy fuerte, poniendo unas condiciones inaceptables para el PNV y presentando su dimisión para reafirmar su autoridad, pero es evidente que le ha salido mal. Otro de los motivos era lo insostenible de la situación en el ámbito estatal. El PSOE se distancia cada vez más en intención de voto del PP, porque su posición de seguidismo en Euskadi tiene repercusiones en el papel de oposición que teóricamente debiera hacer respecto al gobierno central.

Lo lamentable son los términos del debate, porque en última instancia se reducen a defender el nacionalismo españolista uniéndose cada vez más al PP, o reorientarse hacia el nacionalismo vasco que permita una futura entrada en el gobierno para poner fin a la dura travesía del desierto.

Es pública la dureza del enfrentamiento y algunos de sus dirigentes hablan de dos proyectos políticos irreconciliables y casi dos partidos, habrá que esperar al Congreso Extaordinario, pero en este tipo de cuestiones, previsiblemente, vencerá el pragmatismo, llegarán a la conclusión de que juntos pueden ganar más que por separado y buscarán una salida de consenso.

NC. Por cierto, el PNV ha apoyado la intervención militar en Afganistán, ¿cómo ha justificado la dirección de EB/IU esta contradicción?

KU. Muy fácil, no la ha justificado porque no ha dicho nada. Lo que hizo el grupo parlamentario fue presentar una Proposición no de Ley conjuntamente con los grupos del PNV y EA oponiéndose a una intervención indiscriminada, lo que no explicaron fue el significado de una intervención militar discriminada y cómo se realiza. ¿Quizá es la intervención que todos hemos podido ver? Debe ser, porque nada han vuelto a decir.