Nueva Ley Sanitaria de la Comunidad de Madrid

Nueva Ley Sanitaria de la Comunidad de Madrid

Consolida la tendencia privatizadora de la Sanidad

Laura Ruíz

A finales de diciembre del año que hemos dejado atrás, se aprobó y entró en vigor la LOSCAM (Ley de Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid), mediante la que se estructura el traspaso de transferencias de Sanidad a la Comunidad de Madrid. El proceso de elaboración y aprobación de la ley no ha permitido la participación de distintos grupos sociales ni asociaciones profesionales, se ha realizado de forma «urgente» y oculta a finales de noviembre y el mes de diciembre.

¿Qué supone este modelo de ordenación sanitaria? En primer lugar, probablemente lo más grave es que consolida la tendencia privatizadora de la sanidad y la concepción de libre mercado sanitario, donde la salud es simplemente un elemento más con el que poder comerciar, no un derecho. El modelo copia el sistema actual de la Generalitat Catalana (XHUP) que a su vez imita el modelo «thatcheriano» que mantiene Blair en el Reino Unido y que ha demostrado ser nefasto, aumentando las desigualdades y empeorando la situación sociosanitaria.

-Se separa la compra de servicios que es pública, de la provisión de servicios, donde puede participar cualquier tipo de centro, público o privado, y además no sólo cuando se trata de centros hospitalarios sino también centros sanitarios (pudiendo incluirse centros de la tercera edad, salud mental, etc...). Así, con fondos públicos se pagará el servicio y el beneficio privados y se establece una competencia mercantilista entre lo público y lo privado. Se sabe que los centros privados pueden presentar resultados aparentemente muy eficientes simplemente seleccionando muy bien a la población que atienden (selección de riesgos).

-Toda el proceso de derivación de pacientes se hará a través de las creadas Agencias Sanitarias que serán también las encargadas de realizar actividades como el entregar las tarjetas sanitarias que hasta ahora se realizaban en el propio centro de salud. En la medida en que la ley ha sido ya aprobada será muy importante ahora realizar un estrecho seguimiento del funcionamiento de estas Agencias ya que ellas van a ser las que deriven pacientes a los centros privados y habrá que ver en función de qué criterios.

-Pese a lo que marca la Ley General de Sanidad respecto a un concepto integrado de salud, con la LOSCAM se mantiene la separación entre Salud Pública y Salud Asistencial. Así la Medicina Preventiva y Salud Pública –que se encarga de la planificación sanitaria, la mejor organización de los recursos y la prevención de la enfermedad y promoción de la salud desde el punto de vista de las poblaciones y no sólo del individuo– queda totalmente aislada y marginada, no aplicándose sus conclusiones al ámbito hospitalario. A pesar de que en la ley repiten sin cesar la importancia de un modelo preventivista (está de moda) lo cierto es que la ley es claramente asistencialista, impresionando al ciudadano con tecnología médica puntera, supone más votos a corto plazo, frente a la Salud Pública que defiende políticas sociosanitarias, aparentemente más sencillas, pero que han demostrado ser mucho más eficaces aunque no sean tan vendibles a corto plazo.

-Precisamente los estudios informan sobre enfermedades o problemas de salud que están aumentando: Problemas de Salud Mental (primer problema de salud en todo el mundo) y problemas de la tercera edad (propio de los países desarrollados). La LOSCAM ni menciona políticas propias para resolver estas dos importantes necesidades mediante psicólogos de la Seguridad Social, centros de día, ayuda domiciliaria financiada públicamente, etc... Al no haber una respuesta política a esto el peso recae, una vez más sobre las familias, especialmente sobre las mujeres que le resuelven la papeleta al sistema sanitario encargándose del cuidado de enfermos y mayores por encima de sus posibilidades.

-También repiten sin cesar la importancia de la participación ciudadana, pero no se articula ningún sistema efectivo para hacer posible dicha participación. Otra declaración de intenciones contradictoria con lo legislado.

-No resuelve los problemas de los trabajadores sanitarios. Así, según donde hayas caído, siguen existiendo enormes diferencias de horarios, sueldos, régimen laboral.

-No responde a las necesidades sanitarias de Madrid. Se mantendrán las actuales Áreas Sanitarias sobredimensionadas. Según la Ley General de Sanidad cada Área debe tener un máximo de 250.000 habitantes; a Madrid le corresponderían 20 Áreas y no las 7 actuales. No se plantea la creación de nuevos hospitales (se habla incluso de superávit hospitalario), que reduzcan las desigualdades entre Áreas ce la Comunidad Autónoma, como el necesario Hospital del Este de Madrid. Se habla además de que la planificación se hará de acuerdo con el Informe Sobre el Estado de la Salud de la Región, pero no se especifica nada sobre la forma de evaluación de dicho informe. Y no es una cuestión baladí, al existir, en la evaluación sobre servicios sanitarios distintas tendencias, unas más economicistas y otras que realmente intentan medir mejoras en la salud.

Por todo lo expuesto la LOSCAM siguiendo las tendencias europeas actuales supone un paso más para la creación de un marco legal que permita la privatización de la sanidad. Nos venden (como siempre) que al ser los fondos públicos no existe peligro privatizador. Pero como no es algo que acaben de inventar, se sabe lo que ha supuesto en los sitios donde se ha llevado a cabo: Mecanismos de selección de pacientes (la privada se queda con los más rentables) y derivación de fondos. Quedando así la Sanidad Pública con menos dinero y los pacientes más caros. La conclusión a la que quieren llevar a todo el mundo es que la sanidad la pública es despilfarradora.

Por otra parte se mantiene e incrementa la fragmentación sanitaria, dificultando la planificación coordinada entre los distintos centros y las distintas áreas de la medicina. Se introduce además la «competencia regulada» de forma que cada centro se preocupa de presentar informes de aparente eficacia, no de trabajar conjuntamente para mejorar la salud global de la población madrileña. Las fuerzas de la izquierda, los trabajadores sanitarios y los pacientes debemos presionar para frenar cada nuevo paso privatizador que ahora pueden dar, ya que han construido el marco legal que se lo permite.