Balance movilizaciones

Balance movilizaciones

Nuria Antón
Afiliada al Sindicato de Estudiantes de Izquierdas

El pasado 7 de marzo fue jornada de huelga para los estudiantes de enseñanzas medias, convocada contra la Ley de Calidad, la Ley de FP y la LOU. La convocatoria fue seguida en todo el Estado y se lanzó por parte del SE (Sindicato de Estudiantes), CANAE, FAES, y distintas organizaciones regionales, como el SEI (Sindicato de Estudiantes de Izquierdas) y ADEA que convocaron en Aragón.

La lucha en Aragón

Aquí la huelga fue secundada mayoritariamente, pese a que el ambiente entre los estudiantes era un tanto desigual. Aunque la huelga había sido convocada de manera unitaria por todas las organizaciones de estudiantes que participábamos, esta unidad no se plasmó en todos los frentes. En Aragón convocábamos dos organizaciones: el SEI y ADEA (ya que ninguna de las otras tiene implantación), ambas habíamos estado en las reuniones estatales y en la rueda de prensa de la convocatoria unitaria, pero luego aquí fue imposible llegar a ningún acuerdo y no por diferencias, sino porque ADEA (orgánica y políticamente vinculada a las juventudes de UGT) se negó a reunirse con el SEI. Tampoco en la campaña de convocatoria de la huelga se hizo ningún acto conjunto, y destacar que mientras el SEI repartía panfletos y daba asambleas desde tres semanas antes del 7, ADEA aparecía los últimos tres días y en muchas de sus octavillas se convocaba el día 7 a la hora del recreo del centro, alentando a la gente a que fuera a clase las dos primeras horas. El resultado: dos manifestaciones separadas y el lógico desconcierto entre muchos estudiantes. La manifestación no llegó a ser todo lo masiva que hubiera podido llegar a ser de haber marchado unidos, pero aun así 300 personas en la de ADEA y 2.000 en la del SEI, a la que se adhirieron la Asamblea de Estudiantes de la Universidad y representantes de CCOO, STEA y FAPAR. Modestia aparte, el trabajo sindical en los centros de estudio y la correcta política de unidad de acción del sindicato han dado sus frutos. Ni decenas de liberados, ni miles de panfletos, ni el apoyo descarado de una parte de la prensa pueden lo que los estudiantes organizados conscientemente. Desde 1996 llevan chocando contra la misma piedra… Y lo peor es que no aprenden.

La manifestación de ADEA partió de la sede de UGT, y la convocada por el SEI de la plaza Paraíso con diferente recorrido; ambas concluyeron en el mismo lugar pero separadas por media hora. Evidentemente la prensa no reflejó esta realidad que los estudiantes que participamos sí vimos. En los medios sólo destacaron la manifestación de ADEA, con un pequeño apunte para la del SEI sacándola como minoritaria cuando era precisamente al revés.

La prensa y la policía cargan de nuevo

Si que tuvo palabras la prensa para destacar los incidentes que ocurrieron una vez finalizada nuestra marcha. Tras leer el comunicado y disolver la manifestación, un grupo de estudiantes permaneció en la Plaza de la delegación del gobierno (que era donde terminaba) protestando contra las continuas provocaciones de un exagerado cordón policial de antidisturbios y la entrada en coches oficiales de militares al edificio. Tras esto y ya cuando la mayoría de la gente nos habíamos  ido, y los ánimos estaban tranquilos, la policía, sin motivo real alguno cargó contra las pocas personas que allí quedaban, rodeando la plaza con furgonetas policiales en un claro despliegue preparado y que finalizó con varias detenciones. Aunque sea verdad que había dos o tres jóvenes que si que lanzaba gritos contra la policía, los hechos no llegaron a más por parte de la gente como para justificar la actuación policial, y desde luego mucho menos para vincularla como una acción del SEI.

La prensa, en concreto El Periódico de Aragón, reflejó este incidente como la demostración de la vinculación del SEI con grupos violentos y a los que cobijaba bajo sus siglas. No nos sorprende mucho, ya que este mismo periódico, en el año 99 con motivo de las movilizaciones contra el Informe Bricall, fue más allá y nos calificó de terroristas por haber ocupado violentamente la Consejería de Educación, situada en el sexto y décimo piso de un edificio privado de oficinas y cuyo dueño nos denunció por daños, denuncia que fue desestimada por el juez. Entendemos que el empresario dueño del edificio nos denunciara para sacar partido y que no le volviéramos a molestar su edificio (aunque no consiguió ninguna de las dos cosas) pero la actuación de este periódico y del periodista que lo firmaba entonces y también el de la huelga del 7 (Alex Aísa) aparte de ser completamente mentira, era y es muy tendenciosa.

Por nuestra parte, denunciamos el papel de estos medios de comunicación que se «mojan» claramente y dejan de lado la información; así como a la Delegación del Gobierno y la policía que actuó desproporcionadamente, criminalizando una movilización que nada tiene de eso. La consigna de la policía parece ser: si no hay disturbios, pues se crean.

Podemos ser más

El ejemplo de Aragón es claro para resaltar una deficiencia que tenemos hoy los estudiantes -da igual de medias, ciclos o universidad-, la carencia de una organización estatal de izquierdas que nos aglutine de forma democrática a todos. En la lucha contra la LOU se vieron diferencias significativas, pero muchas decisiones no llevaron sino a nuestro perjuicio, convocar unas huelgas si, otras no y todas diferentes días o diferente lugar, nos hace ser menos contra un enemigo común. Igual que en Aragón, marchar separados el día 7 (aunque no era la primera vez, también contra la LOU desaparecieron) favoreció más al gobierno que a nosotros. La coordinación efectiva y la unión del movimiento estudiantil en su conjunto tendría que estar por encima de otros intereses. Si lo que queremos es ser más y más fuertes, mejor unidos que separados.

La movilización sigue

La huelga del día 7 no ha sido el final de las movilizaciones, ya se anunció que seguiría y la plasmación es la huelga de estudiantes convocada por ahora por el SE para el día 25 de abril, y la manifestación por la tarde convocada también por las plataformas en defensa de la educación pública, formadas por los sindicatos de trabajadores, de estudiantes, las asociaciones de padres -FAPAR-, y otras organizaciones. Un paso adelante -en un principio- ya que se unifica la lucha y no somos sólo los estudiantes sino toda la comunidad educativa la que salimos a la calle.

En todo caso, no es suficiente. Parece que no se saquen conclusiones de las luchas anteriores, o que no se quieran sacar. No hay que remontarse muy lejos. A principios de este curso se inició la lucha de los estudiantes contra la LOU. Muchas organizaciones estudiantiles llamábamos a la necesaria unidad de todos los estudiantes en esta lucha, que no se quedara sólo en la universidad; así como la unidad en la lucha de las organizaciones de profesores, trabajadores y padres, dando el paso decisivo de convocar una Huelga General en la enseñanza. La LOU está aprobada ¿vamos a dejar que se apruebe la ley de calidad? ¿y la ley de FP? No son medidas diferentes, dejemos de separar las luchas y combatamos unidos la contrarreforma del Partido Popular. Retomemos la lucha contra la LOU, no admitamos más derrotas; la lucha por nuestra educación es la lucha contra el PP, ya que mientras siga gobernando solamente podemos esperar más de lo mismo.

Intentar a estas alturas «despolitizar» la lucha –algo en boga entre algunos dirigentes estudiantiles– es el mejor favor que podemos hacer a la derecha. Defender lo concreto es imposible sin una clara de alternativa política y social por parte de los dirigentes del conjunto de la izquierda… ¿Alguien cree que la política educativa es distinta a la sanitaria, o la laboral? Al mismo Patrón, la misma lucha.