Entesa, un nuevo nombre para una vieja idea

Entesa, un nuevo nombre para una vieja idea

Esquerra Unida del País Valencia intenta un acuerdo electoral (Entesa) de todas las fuerzas a la izquierda del PSOE

Víctor Domínguez
IU Alacant

Es un hecho incuestionable que las organizaciones de izquierda en general e Izquierda Unida en particular se encuentran en una situación difícil. La militancia de nuestra organización, siempre tan sensible a la lucha en la calle, se encuentra bastante debilitada, desde la dirección federal se elaboran documentos bastantes abstractos en los que cuesta vislumbrar una perspectiva política clara y en las federaciones, las direcciones, que siguen en la mayoría de los casos sin tener una política coherente en lo que se refiere la unidad de la izquierda, se debaten entre una tendencia al sectarismo y un pragmatismo que le lleva a firmar distintos pactos de gobierno difícilmente explicables en nuestro entorno, como en la Comunidad Autónoma Vasca, Baleares o Aragón. Todas estas iniciativas reflejan la desesperación ante una situación evidentemente complicada, pero de la que no vamos a salir con acuerdos contra natura, sino reafirmándonos en los valores anticapitalistas que defendemos y tratando de reactivar los distintos movimientos sociales en los que todavía podemos influir.

La perdida constante de votos que estamos recibiendo en las diferentes elecciones, unido a la excesiva concepción institucional que los dirigentes tienen de nuestra labor política, parece que les está llevando a aceptar que el proyecto de IU, concebido como una forma de ganar votos, ha fracasado. Algunos sectores ya hablan de disolver la coalición y volver a presentarse a las elecciones como PCE, obviando que el problema no está en la forma sino en el fondo, y que el PCE arrastra, cuando no intensifica, los mismos errores que IU. Otros, más pragmáticos, buscan solucionar con nuevas fórmulas lo que no son capaces de corregir cambiando de política, así se ve en el aumento del voto nacionalista o regionalista de izquierda un granero de votos que debe ganarse sea cual sea el precio político a pagar. No se está analizando la causa por la cual somos incapaces de ilusionar a estos votantes, no se cuestiona si nuestra cada vez mayor indefinición ideológica nos hace poco atractivos para la juventud, que en los últimos meses está dando muestras de salir del letargo en el que estaba sumida, no se ha sacado ninguna conclusión sobre el fracaso electoral del PCE en la Transición, sólo preocupa como debemos transmutarnos de forma que nuestra representación electoral no disminuya hasta la práctica desaparición.

En Esquerra Unida del País Valencia se lleva tiempo trabajando en buscar nuevas fórmulas electorales. En las últimas elecciones generales, antes de que las direcciones federales de IU y del PSOE firmaran su acuerdo electoral, ya se habían llegado a un acuerdo con la dirección del PSPV para presentar listas conjuntas al Senado. Tras el fracaso que supuso para la izquierda estas elecciones, EUPV, tras constatar que el PSPV se negaba a llegar a ningún tipo de acuerdo (están demasiado preocupados por resolver sus problemas internos), lanzó la idea de una ENTESA (Acuerdo) de las fuerzas a la izquierda del PSOE para concurrir a las próximas elecciones autonómicas y municipales. En principio dicho acuerdo iba dirigido, principalmente, al Bloc, única fuerza del espectro progresista que podía aportar un número considerable de votos, pero tras la contundente negativa de este partido, referente de CIU en el País Valencia y que ha manifestado en varias ocasiones su evolución hacia el centro, el esfuerzo de la Entesa se ha centrado en convencer a otras organizaciones políticas.

A esta llamada han respondido de forma favorable els Verds y Esquerra Valenciana, incorporándose Esquerra Republicana del País Valencia como observadores y se siguen dejando las puertas abiertas a Esquerra Verda (lo que queda de Nueva Izquierda tras ser absorbida por el PSOE), organizaciones que no cuentan ni con respaldo electoral (su presencia en los ayuntamientos es prácticamente inexistente) ni con presencia activa en los movimientos sociales, ya que no se les ha visto en prácticamente ninguna de las movilizaciones en las que hemos participado (contra la guerra, antiglobalización, contra la LOU, en reivindicaciones laborales...).

En mi opinión es loable el esfuerzo por lograr unificar a las distintas fuerzas que se muevan en el amplio espectro de la izquierda, ya que, como se está demostrando en los movimientos de resistencia global, es la única forma de aglutinar energías en la lucha contra el sistema, pero esta unión debe surgir de la convergencia programática, desde la unidad de acción y del pleno convencimiento de la militancia. Estos parámetros no se están dando en esta Entesa. En primer lugar porque dado la escasa presencia de estas organizaciones, su presencia en las movilizaciones es nula, después porque el acuerdo está siendo percibido como una mera estrategia electoral, donde se prima el aglutinar siglas por encima de las bases programáticas que, como siempre, quedan en un segundo plano, limitándose a recoger que las tres patas sobre las que se construye la Entesa son el progresismo, el ecologismo y el valencianismo, definición excesivamente difusa que difícilmente puede ilusionar a alguien y finalmente porque si bien es cierto que dicha estrategia fue aprobada en la última asamblea de EU, todavía estamos a la espera de la celebración de un igualmente aprobado referéndum entre las bases para ratificar estos acuerdos, lo que parece ser que se celebrará en octubre, después de diez meses de actos, presentaciones y declaraciones en las que se vende la Entesa como un hecho inevitable, lo que, bajo mi punto de vista, es una nueva tomadura de pelo al conjunto de la organización.

La Entesa supone asumir el fracaso de IU como movimiento político-social, lo cual, si realmente se piensa, debería decirse claramente de forma que se tomaran las medidas oportunas, pero no inventar nuevas ocurrencias que recogen la excesiva importancia que damos a la representación institucional, en la que actualmente se centra la mayoría del trabajo de IU. Si hemos perdido apoyo electoral habrá que analizar las causas para poder buscar soluciones, que no creo que pasen por seguir sumando siglas que no tienen un apoyo social detrás, deberemos adaptar nuestras excesivamente rígidas estructuras a los nuevos movimientos emergentes en los que se ven representados los sectores más combativos de la juventud, deberemos retomar la formación interna de nuestros militantes, deberemos volver a implicarnos en los movimientos sociales, deberemos defender en las instituciones una forma de hacer política que cuestione las propias raíces del sistema, deberemos presentar propuestas alternativas que indiquen claramente nuestro carácter anticapitalista y que ilusionen a nuestros votantes y, finalmente, deberemos tener una política coherente de unidad de la izquierda que trate de aglutinar, siempre bajo propuestas políticas claras, a todo aquél que se quiera sumar.

Por desgracia no es éste el camino elegido por nuestros dirigentes que tratan de solucionar con un cambio en las formas lo que es un problema de fondo, construyendo la casa por el tejado y empezando por firmar acuerdos con claras connotaciones electoralistas, lo que debería ser, en todo caso, el final del proceso. Sin embargo sigo siendo optimista, pienso que IU seguirá recibiendo un considerable apoyo electoral ya que sigue siendo necesaria una opción política que defienda los intereses de los trabajadores del Estado español y que, a pesar de todas sus carencias, IU es la única organización que actualmente lo hace. Por eso, si no existiera, los sectores más concienciados de la izquierda española deberían crearla, nuestros votantes, esos sectores a los que representamos, nos lo demandarían.