Un trabajo digno para los inmigrantes

Un trabajo digno para los inmigrantes

Lucha de los trabajadores magrebíes de Huelva

Agustín Romero
IU-Sevilla

El día 19 de marzo 1.000 inmigrantes magrebíes de los pueblos freseros de Huelva, con sus correspondientes papeles en regla, convocados por el SOC, SU, CGT y Odite hicieron una marcha por distintos pueblos de la provincia, con el lema «Marcha por la Dignidad y contra la política de empleo del gobierno del PP, contra la ley de extranjería, (ya que tienen sus contratos cerrados para un sector, el fresero, y a una la provincia, la de Huelva) y por un convenio colectivo digno para campo de Huelva».

La manifestación terminó en el centro de la ciudad donde se leyó un comunicado de Odite en apoyo a los inmigrantes. Este colectivo se encuentra en una situación desesperada. La política del gobierno de terminar con la inmigración del norte de África, poniendo en práctica la incorporación de inmigrantes del Este (7.500 contratos) desde sitio de origen, defiende los intereses de los empresarios. De esta forma pueden mantener salarios más bajos y condiciones de sobreexplotación, ya que los trabajadores que vienen del Este están condicionados por su vuelta a su país una vez terminada su contratación. De paso expulsan del mercado laboral a los que tradicionalmente venían desarrollando las labores de recogidas de la fresa, que son para los empresarios más problemáticos. Pero la situación ha desbordado el puro aspecto humanitario, de manutención y alojamiento, que algunas organizaciones humanitarias desarrollan con estos colectivos de magrebíes. Muchos de ellos están pasando hambre según informan diferentes ONGs. Cada tres días pasan a recoger bolsas con alimentos de Cáritas de Huelva.

Esta situación está haciendo que 5.000 personas merodeen por los pueblos de Huelva en unas condiciones infrahumanas, ya que se han quedado sin empleo y sin las chabolas donde se quedaban el año pasado. Ahora tienen que estar en cobertizos de plástico. Cuando han llegado al mismo sitio que habían trabajado el año pasado y se han encontrado con que su puesto de trabajo estaba ocupado, a pesar de que tenían el compromiso de los empresarios y los papeles en regla, simplemente se han quedado sin empleo y sin posibilidad de volver. Esta situación se está haciendo explosiva como se recoge a diario en los medios de comunicación: «La Subdelegación del Gobierno en Huelva autorizó al mediodía de ayer (26 de marzo) una manifestación en Moguer, convocada para protestar por la 'invasión' de inmigrantes. A la concentración, que se celebró por la tarde en la plaza de la Coronación y que duró dos horas, acudieron unos 150 vecinos bajo el lema: 'Nos han invadido, el pueblo es nuestro'. La manifestación fue solicitada por cuatro empresarios», según informaba El País. Está autorización es una provocación en toda regla ya que tenía un carácter netamente xenófobo haciendo culpables a los inmigrantes de todos los males de un pueblo. No tiene otro sentido que el que los propios empresarios manifiestan: «Uno de los promotores de la manifestación, Manuel Domínguez Moreno, reclamó la intervención de las administraciones para hacer frente a la inseguridad ciudadana que sufren los vecinos del pueblo, de la que responsabilizó a los extranjeros, según informa Europa Press».

Por supuesto que hay muchas mafias que se benefician de la situación de muchos inmigrantes, como se recoge en las siguientes noticias de prensa recogidas en los últimos días: «La policía ha detenido en La Mojonera (Almería) a un hombre de 48 años de edad que se hacía pasar por abogado y vendía documentación falsa a cinco inmigrantes para que obtuvieran su regularización, con cuyas actuaciones logró embolsarse unos 6.000 euros». Lo más probable es que le suceda lo mismo que a «los 6 empresarios detenidos en Orihuela (Alicante) por explotar a los inmigrantes sin papeles (que) fueron puestos inmediatamente en libertad por el juez».

Valga el siguiente dato en sólo una provincia para ver lo lucrativo de la contratación de «inmigrantes indocumentados»:  Solo en Valencia se han triplicado en 2001 las multas que la Inspección de trabajo ha impuesto a las empresas por contratación de «sin papeles» respecto a 2000.

Esta es la auténtica cara del capitalismo que se aprovecha de los más débiles, hace falta que IU y los sindicatos mayoritarios de clase CCOO y UGT se hagan cargo de este problema y empiecen a defender los derechos de los trabajadores luchando de una manera decisiva contra el racismo y la xenofobia defendiendo un puesto de trabajo digno para todos los trabajadores por encima de las diferencias de raza, lengua, sexo, costumbres, o simplemente la piel.