Argentina

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Duhalde obedece al FMI y no hace nada por la mayoría de la población

Contrasta la profundidad de la crisis y el retraso en la formación de una fuerza política capaz de hacer frente a esta situación en beneficio de los trabajadores

Joaquín Sainz

«Norma se presentó en el Banco Río y reclamó que le canjearan su plazo fijo acorralado por bonos. Cuando le respondieron que los plazos para ese cambio habían vencido, sacó un frasco de alcohol, roció su ropa y se prendió fuego a lo bonzo. Ahora internada, con quemaduras, Norma Albino se ha convertido en un duro emergente del drama social disparado por la crisis».

La situación argentina es de tal gravedad que todos los días ocurren cosas que aumentan la presión en el ambiente. El gobierno de Duhalde lejos de evitar el rumbo hacia el desastre económico y social, increíblemente empuja el país a una recesión mayor llevando la desesperación a niveles de verdadero paroxismo. Han pasado casi cinco meses desde que este  senador se hizo con la Presidencia y no ha tomado ni una sola decisión que haya mejorado las cosas para los sectores sociales más castigados por la crisis mientras se esfuerza al límite por cumplir los imperiales mandatos del gobierno norteamericano y el FMI.

¿Cómo es posible que un gobierno, que se pretende de una nación, se enfrente con la mayoría de su población para alcanzar acuerdos con la potencia que lo está sometiendo y con sus instituciones satélites como el FMI y el Banco Mundial?

La imagen de la diputada Alicia Castro - de extracción sindical - sacando la bandera de los EEUU en una sesión del Congreso  proponiendo que el gobierno arríe la bandera argentina y coloque la del máximo poder imperialista ha recorrido el mundo. Pero lo mejor es que ha sacudido la conciencia de millones de argentinos elevando la discusión entre las masas un grado más. Este gesto tiene además de una importancia simbólica una importancia política nada desdeñable. Muchos analistas han saltado a las páginas de los diarios para argumentar que esto no significa que entre las masas exista debate sobre el imperialismo y una conciencia antiimperialista. (Ladran Sancho...). Dejemos que ellos divaguen sobre esto. Los datos nos van mostrando otra cosa. Hace unas pocas semanas y a la vista del desastre económico más del 70% de los argentinos estaban de acuerdo en que la política del gobierno estuviese monitoreada por técnicos de otros países (implícitamente de EEUU). Hoy, según una reciente encuesta, dos de cada tres personas no están de acuerdo con las negociaciones con el FMI, a pesar de que el gobierno vincula en términos absolutos la salida de la crisis a un acuerdo con este organismo. En muy poco tiempo ha cambiado la actitud de la población y gestos como el de Alicia Castro además de representar ese estado de ánimo actúan como acelerador del proceso de toma de conciencia e impulsor de las luchas.

«LES PIDO QUE HAGAN UNA TREGUA»

Así les pedía Duhalde desde su habitual programa de radio a los dirigentes de la CGT «rebelde» de Hugo Moyano y del CTA (Congreso de los Trabajadores Argentinos) de Victor de Gennaro que han convocado por separado una huelga general para los días 14 y 29 de mayo respectivamente «...porque en la Argentina estamos viviendo momentos muy difíciles». Qué niveles de hipocresía derrochan algunos. Como si no fuesen esos momentos difíciles lo que precisamente está obligando a convocar esas huelgas generales. Lo sorprendente es que no hubiesen convocado antes.

Todo el mundo que ocupa un puesto de dirección en las organizaciones con influencia real entre la clase obrera teme la convocatoria de este tipo de medidas de lucha. A la vista de lo sucedido los últimos días de diciembre es de comprender que teman ser desbordados. Pero, si bien ese es un riesgo que tendrán que correr, los dirigentes de estas fuerzas sindicales prefieren ese riesgo al de no convocarlas. Son demasiados ataques a los trabajadores y a las clases medias, es tal el cabreo acumulado entre todas las víctimas del latrocinio que no convocar a una huelga entrañaría otros riesgos a la larga más difíciles de controlar.

La crisis actual no es una crisis más a las que nos tiene acostumbrados la Argentina, esta vez se trata de una crisis de las que inauguran una época diferente. Los dirigentes de todas las fuerzas políticas y sindicales se mueven con toda la cautela que pueden pero la dinámica es tan fuerte que se están viendo obligados a intentar dar un cauce controlable al movimiento.

No hace mucho que Hugo Moyano se reunía con Duhalde e imaginaba la formación de un tándem con él. Pero la base sindical de Moyano no está entre las prioridades en la agenda de Duhalde. Al contrario Moyano ha respondido pidiendo elecciones anticipadas a los pedidos de tregua del jefe del gobierno.

Especial atención merece la convocatoria de huelga convocada por el CTA que hacen conjunta con la CCC (Corriente Clasista Combativa) de Amancay Ardura. Estas dos fuerzas sindicales protagonizaron el único acto público convocado por una central sindical de trabajadores para conmemorar el 1º de Mayo. En ese acto hubo síntomas de radicalización por parte de todos los oradores. Estuvieron presentes muchas organizaciones como Madres de Plaza de Mayo —línea fundadora—, las Abuelas de Plaza de Mayo y otras. Fue muy representativo del ambiente la ovación cerrada con que homenajearon  al sindicalista Jorge Caneilles, dirigente del «Cordobazo» junto al líder histórico de aquella gran huelga, Agustín Tosco.

«Los trabajadores y el pueblo tienen que construir su propia representación  política para llegar a un gobierno de unidad popular» dijo Emilio Alí del CTA. «No hay ninguna tregua con este gobierno si la quiere para seguir empobreciendo al país» enfatizó Fabio Basteiro, dirigente aeronáutico. Incluso habló un representante de Comisiones Obreras del Estado español quien señaló que «los obreros españoles estamos junto a los obreros argentinos luchando contra los empresarios españoles que explotan aquí a los obreros argentinos».

El nivel de reivindicaciones planteadas no busca otra cosa que mejorar el empobrecido nivel salarial, cobertura para los desempleados, los jubilados... pero eso es pedir mucho en la Argentina de estos días. El gobierno está casi exclusivamente centrado en llevar adelante los lineamientos del FMI imponiendo recortes a los gastos en todas las provincias del orden del 60% y dispuesto pagarle en dinero fresco cerca de 800 millones de dólares en los próximos días. Una verdadera locura si se tiene en cuenta que no hay dinero para pagar millones de sueldos, jubilaciones, hospitales... Que la desnutrición está matando muchos niños todos los días. Que el país se está desangrando.

PERO QUÉ APORTA EL FMI

¿Por qué tanto empeño en llegar a un acuerdo con el FMI? El gobierno lo plantea como una cuestión de vida o muerte. «O estamos dentro del mundo (EEUU-FMI) o el caos», repiten desde el gobierno como un profeta que nos advierte del castigo divino. Pero lo mejor es ver qué aporta el FMI a la solución de la Argentina. Desde 1998 hasta hoy la contribución efectiva del organismo multilateral (es decir desembolsos menos pagos) no supera los 1.600 millones de dólares anuales o lo que es lo mismo, menos del 1,7% del gasto agregado de todo el Sector Publico. ¡¡Increíble!! Por un mísero 1,7% del gasto público se pone en debate con este organismo internacional toda la estructura y comportamiento del Sector Público Nacional, Provincial y Municipal. Pero ahí no termina todo. Veamos la secuencia de su desembolso. Durante los dos primeros años (98/99)  el saldo fue negativo para la Argentina y durante el segundo bienio (2000/2001) fue positivo para financiar  la fuga de capitales del sector privado.

Además si miramos las cantidades prestadas salta a la vista que el FMI presta fundamentalmente para que se le pueda pagar, con el consiguiente aumento de la deuda y sus intereses. El negocio es redondo.

La deuda externa se ha convertido en una eficaz arma de dominación, en una tela de araña de la cual solo se puede escapar cortándole los hilos. Tarde o temprano, Argentina u otro país tendrá que hacerlo, y entonces se producirá una ola de impagos con el FMI. Pero por el nivel de chulería exhibido por el FMI con la Argentina parece no importarles provocar este efecto. Quizá porque conocen bien el nivel de cipayismo de sus últimos gobiernos. Pero hacen mal en creer que todo el monte es orégano. Ni todos los argentinos son como Duhalde, ni todas las desgracias duran 100 años.

BRASIL ENTRA EN ESCENA

En recientes declaraciones, el Secretario de Estado norteamericano Colin Powell, y refiriéndose a toda América Latina desafió a convertir «la cooperación contra el terrorismo en el tejido básico de nuestras relaciones y nuestras instituciones. Debemos asegurarnos de que esta cooperación pase a ser la norma en el hemisferio» al tiempo que retaba a todos los gobiernos a «llevar hasta sus últimas consecuencias las reformas y a unirse a nosotros para convertir en realidad el Área de Libre Comercio de las Américas», el ALCA.

Este párrafo no mereció comentario alguno del gobierno argentino, como si no hubiera entendido lo que significaba. Lo más llamativo fue la diferencia con Brasil. De inmediato, su presidente, Fernando Enrique Cardoso, respondió que la prioridad que Estados Unidos asignaba a la seguridad sobre el desarrollo, el comercio y el progreso social, incidía en la crisis latinoamericana. Respecto de la Argentina dijo que Estados Unidos y los organismos financieros internacionales habían decidido lavarse las manos, mientras el país se hunde en «un pozo que no tiene fondo y puede empeorar aún más». Brasil, donde en octubre  podría ser elegido presidente  el candidato que más preocupa a Estados Unidos, Lula, percibe con la lucidez que falta en Argentina, que la estrategia de asar a fuego lento a la Argentina tiene un objetivo superior, la liquidación del MERCOSUR y el aislamiento de Brasil. Desde luego las elecciones de octubre en Brasil y la posible elección del que fuera dirigente obrero metalúrgico de San Pablo, Luis Ignacio Da Silva (Lula) tendrán un impacto muy positivo en el panorama político argentino, así como en el resto del continente, a pesar de la moderación de su política. Pero de este asunto nos ocuparemos en otro artículo. Solo decir que también Brasil confirma que Latinoamérica está entrando en un nuevo período histórico.

LA LUCHA DE LOS ARGENTINOS ES LA DE TODOS

Los sufrimientos de la población argentina tienen su causa inmediata en la crisis económica pero su verdadero origen es político y sólo político. Argentina produce proteínas para 300 millones de personas y sus niños se mueren de hambre. Eso no es una fatalidad económica, eso es una decisión política de los sucesivos gobiernos que no han hecho más que enriquecerse al compás que incrementaban sus fortunas la peor estirpe de empresarios que los han sustentado.

Las enormes luchas desatadas el 19 de diciembre son el primer grito de una batalla que tendrá muchos actos. Todos los partidos y grupos del mundo que de un modo u otro creen en el socialismo, han visto en Argentina el principio de un proceso revolucionario. En un sentido general es cierto que  nos encontramos con no pocos de los elementos de una situación revolucionaria y todo apunta a una agudización de la crisis en ese sentido. Todos los socialistas del mundo tenemos el deber de ayudar a los trabajadores y al pueblo argentino en esta lucha. Pero al mismo tiempo nuestra obligación es aprender y sacar conclusiones de lo que allí está pasando.

Lo más impactante de la situación es ver el contraste entre la profundidad de la crisis y el retraso en la formación de una fuerza política capaz de hacer frente a esta situación en beneficio de los trabajadores. Esto no es casual, es el resultado de un proceso perverso en el que los trabajadores, los jóvenes y la población en general han terminado aborreciendo a los «políticos» y a la «política» manteniéndose al margen de la participación. Claro que los primeros culpables de esto son los propios políticos que han hecho lo indecible para mantener a la población al margen de los partidos y de las decisiones para tener las manos libres para sus tropelías. Ahora las masas se ven impelidas a la lucha y no encuentran entre las existentes la organización que les represente. Esta tarea es ineludible y poco a poco son más los que están sacando la conclusión de incorporarse a la militancia política.

El pueblo argentino tiene un arsenal de luchas suficientes como para buscar en él y sacar las mejores lecciones. Todas las claves para la victoria están en las luchas y precisamente en la derrota de los años 70. Todo pueblo inmerso en una lucha por sobrevivir necesita de la solidaridad internacional. Ayudar a la lucha del pueblo argentino nos ayudará a nosotros mismos a prepararnos para nuestras propias luchas. En la lucha internacional Argentina hoy es una de las barricadas a defender.