Y después del 20-J, ¿qué

Y después del 20-J, ¿qué?

La huelga general del 20 de junio, fue un enorme éxito de la lucha sindical y del movimiento obrero, contra el gobierno del PP

Ricardo Jimeno/Secretario General de Químicas-CCOO Navarra

Tras ocho años sin apenas movilizaciones, salvo heroicas excepciones, como la lucha de los trabajadores de Sintel; después de dos legislaturas con gobiernos de derechas, con una política económica y laboral de ataques hacia los trabajadores, unas veces soterrados y otras abierta y descaradamente; tras un largo periodo de parálisis de las direcciones sindicales dejando totalmente desprotegidos a los trabajadores ante los ataques del gobierno y la patronal; el movimiento obrero español dio una bofetada social al gobierno de Aznar.

En apenas seis semanas, se organizó una respuesta social muy importante, salvando todas las dificultades que existían para que la huelga general fuera un éxito. En especial la campaña de mentiras, calumnias e intoxicaciones que desde la sede del PP se orquestó, con la colaboración de los medios de comunicación, para desvirtuar las razones de la huelga.

Era tal la prepotencia del gobierno, despreciando a los dirigentes sindicales y la capacidad de lucha del movimiento obrero, que pensaban que la huelga general sería un fracaso. Pero nuevamente se demostró que los trabajadores están dispuestos a luchar, siempre que se les convoque de forma unitaria y con propuestas claras.

Tanto los centros industriales, como la construcción, transporte y servicios, pararon el 20 de junio, como lo atestiguan los datos de consumo de energía (muy semejante a la de un día festivo) y sobre todo los millones de trabajadores que participaron en las manifestaciones y concentraciones que se realizaron por todo el Estado.

El primer efecto de la huelga, ha sido la sustitución del Ministro de Trabajo (Aparicio), totalmente  quemado ante los ojos de los trabajadores y sin capacidad de maniobra con los dirigentes sindicales. Ha sido sustituido por Zaplana, expresidente de la Generalitat Valenciana, que rápidamente se ha presentado como defensor del diálogo y la concertación social.

Sin embargo, globalmente, la remodelación del Gobierno del PP, no parece tener un sesgo más moderado, sino que ha fortalecido a los sectores más duros de la derecha económica, encabezados por Rato, vicepresidente económico. Es de esperar que el programa del nuevo gobierno siga endureciendo sus medidas de liberalismo económico, con nuevas privatizaciones de empresas públicas, más ventajas fiscales para empresarios y grandes fortunas, mientras incrementa la recaudación de los impuestos que pagamos los trabajadores, y nuevos recortes en los derechos laborales. De hecho, no hay ningún indicio de que vaya a retirar el Decreto de la reforma del mercado laboral «el decretazo», cuyos aspectos más negativos ya se están empezando a notar. Por una parte, los contratos indefinidos han caído al 7% de la totalidad de los realizados en un mes, el pago de las indemnizaciones por despido se han reducido drásticamente, y los órganos de conciliación y arbitraje, como los Tribunales Laborales, han reducido sus porcentajes de acuerdos, ya que los empresarios se niegan a llegar a acuerdos, al no tener que pagar los salarios de tramitación. Esto, ya está suponiendo una gran indefensión a los trabajadores eventuales (el 33% de la población laboral) que no solo tienen que aguantar contratos fraudulentos, sino que además  no pueden reclamar.

En estas condiciones, la lucha laboral no puede tener un punto final en el 20 de junio, sino que debe continuar de forma contundente. Ha sido lógico el parón  veraniego, ya que con las vacaciones y las fiestas de las localidades y las instituciones medio paralizadas, era inútil gastar energías que difícilmente podían tener repercusión. Pero a comienzos de octubre, se inicia el tramite parlamentario para transformar el Decretazo de Decreto Ley en Ley, introduciéndose en el Estatuto de los Trabajadores. Como la derecha tiene mayoría absoluta, sería ridículo tener esperanzas en que el Parlamento vaya a modificar sustancialmente el contenido de este Decreto tan reaccionario, por lo que la lucha y la movilización se hace necesaria de manera inmediata.

CCOO y UGT, han convocado una macro-manifestación en Madrid para el 5 de octubre. Se trata de llevar a la capital del Estado a cientos de miles de trabajadores y trabajadoras, con sus familias (por eso se convoca en fin de semana) y no solo a los delegados de las empresas. Se ha querido imitar la enorme movilización que los trabajadores italianos hicieron la primavera pasada, poniendo un millón de trabajadores en Roma para protestar contra la política del gobierno de Berlusconi, muy semejante a la que realiza Aznar aquí. Esta manifestación del 5 de octubre, debe suponer un enlace con la lucha del 20 de junio, volviendo a poner en guardia a todo el movimiento obrero, contra los planes de Aznar y sus ministros.

No hace falta ser unos grandes adivinos, para asegurar que el gobierno del PP, en el próximo otoño, tratará de seguir aplicando recortes, sacrificios y congelaciones a los salarios, como ya ha anunciado con el Salario Mínimo Interprofesional del 2003 en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Mientras, el presidente del Gobierno hace un alarde derroche, chulería y lujo, en la boda de su hija. Si el gobierno no retrocede y se olvida de atacar  los derechos de los trabajadores, el periodo de movilizaciones tendrá que prolongarse durante muchos meses, hasta junio del 2004, cuando hay elecciones generales y se puede desalojar al PP del Gobierno. Mientras tanto, nuestros instrumentos de defensa, no  pueden ser otros que la movilización, la huelga y la organización. Es necesario que miles de trabajadores se afilien a los sindicatos de clase y participen en la vida interna para organizar las luchas, manifestaciones y debates en las fabricas.

La huelga general del 20 de junio si ha demostrado algo es que las asambleas y la información de primera mano a los compañeros de las fábricas, neutralizan todas las campañas de intoxicación informativa que se quieran organizar desde el gobierno. Pero se necesitan activistas sindicales en todas las empresas, gente joven que tenga formación y que esté informado de todos los cambios legislativos, que sepan negociar convenios, que sepan dirigir una asamblea,... Esto solo se consigue afiliándose, no votando exclusivamente al Comité de Empresa cada cuatro años, esperando que otros solucionen los problemas.

Nos esperan unos meses muy duros, porque los gobiernos  de derechas se sienten muy seguros y arrogantes, arropados y apoyando al presidente Bush de los EEUU, en su cruzada por controlar el mundo, militar, política y económicamente. Pero hasta Aznar tendrá que claudicar, si se enfrenta a un movimiento obrero dispuesto a luchar de manera continuada  en defensa de sus intereses. Cuando los trabajadores, se ponen a luchar, y lo deberemos hacer unidos y coordinados con otros trabajadores de otros países, no hay fuerza capaz de frenarnos.