Alava - Crisis abierta en Ezker Batua

Alava

Crisis abierta en Ezker Batua

Juanjo Vallejo, Ernesto Fernández y Javier Septien
(Miembros Consejo Político de IU/EB de Álava)
Desde el punto de vista político e histórico, el acuerdo de Estella-Lizarra fue una ocasión perdida para romper la dinámica que vicia la situación en el Estado español desde la Transición, en lo que se refiere al conflicto entre el nacionalismo español y el nacionalismo vasco. Era indudable que, tras el fracaso de ese intento, que fue Lizarra, de conseguir un reconocimiento del carácter político del conflicto, y por tanto de la necesidad de vías políticas de solución, se abriría una etapa de nueva agudización del enfrentamiento entre nacionalismos, que siempre ha conducido a un callejón sin salida.

El PP vió la ocasión de "hacer sangre" en el PNV y se lanzó a tumba abierta con la complicidad por activa o por pasiva, de la dirección del PSOE.
En ese contexto se celebró la VI Asamblea Federal de Izquierda Unida, y, en ella, se aprobó una línea clara que extraía las lecciones de lo sucedido y se negaba a aceptar las presiones que recibiría IU, y especialmente EB, en el período siguiente por parte del españolismo y del nacionalismo vasco para unirse a sus tesis.
Así, entre otras cosas, la ponencia aprobada por el pleno de la Asamblea, a iniciativa de Navarra, a la que se sumaron los delegados de la Comunidad Autónoma Vasca, y de otras delegaciones, decía :
"Proponer una alternativa que rompa la actual polarización en líneas nacionalistas es responsabilidad de la izquierda adoptando una posición independiente y firme en oposicion tanto al nacionalismo español como vasco.

d) IU mantiene la necesidad de establecer foros de dialogo, con el objetivo principal del cese definitivo de la violencia, tanto en el Parlmento Vasco como en el Parlamento de Navarra, que integren a todas las fuerzas políticas sin exclusiones y condiciones previas. No participaremos en nuevos foros o mesas que sólo pretendan reeditar las mesas antiterroristas (Ajuria Enea, Madrid o Pamplona) o el foro de Lizarra pero sin EH.

e) IU rechaza que las iniciativas de paz se deban vincular a la formación de un Gobierno determinado. Una cosa es trabajar por avanzar en un proceso de pacificación y otras las tareas propias de un Gobierno en el cual las diferencias entre políticas de izquierda y derecha siguen existiendo."

Sin embargo, a fecha de hoy, tanto la dirección federal como la dirección de Euskadi de IU han hecho caso omiso de los debates y resoluciones de la Asamblea, y, lejos de luchar por crear esa alternativa frente a ambos nacionalismos, han cedido ante la presión de los respectivos nacionalismos.
La dirección federal no ha sabido denunciar la política del acuerdo PP-PSOE en todos sus ámbitos, e incluso se ha sumado a algunas de las iniciativas de reformas legales represivas.
Pero la dirección de Ezker Batua ha llegado al límite abandonando todos los principios proclamados en los documentos internos, por el plato de lentejas de una "conserjería" para Madrazo en el Gobierno de la burguesía vasca.
Los sectores de EB-IU representados por el tándem Madrazo-Matute ha sacrificado, ante sus ambiciones personales, las ideas, y el futuro de la organización, entrando en una espiral de despropósitos, para eliminar, sin reparar en los métodos, a cualquier oposición democrática. Por tanto, la primera víctima de la política oportunista ha sido la democracia interna de la organización.
IU de Álava está pagando un alto precio por haberse opuesto a los planes del sector Madrazo-Matute, incluso antes de que estos se hubiesen atrevido a hacerlos públicos.
Siempre prometieron que consultarían a la base de la organización antes de tomar una decisión como la de entrar en el Gobierno vasco, sin embargo hoy están intentando destruir la organización en Álava en venganza porque se opuso a la entrada en el Gobierno en un referéndum democrático. ¡El único que se hizo! ya que se negó la posibilidad de extenderlo a Guipúzcoa y Vizcaya.
De esta manera, la única consulta democrática que se hizo a la base de la organización, mostro la oposición mayoritaria a entrar en un gobierno con el PNV. Desde ese momento, la camarilla Madrazo-Matute se propuso acabar con la organización de Álava.
No se recataron a la hora de criticarlo en la prensa, sino que además lanzaron una agresión planificada contra Izquierda Unida de Álava, con el fin de tomar su control burocrático aunque eso suponga destruir el trabajo paciente de años de militancia, y de un presitigio ganado con mucho esfuerzo.
La primera medida fue la de eliminar a Koldo Usín, anterior representante de IU, por Álava, en el Parlamento Vasco, de las listas electorales, para garantizar que tendrían el apoyo del grupo parlamentario.
El siguiente paso fue rocambolesco; en julio de 2001, despidieron a la secretaria de IU, que había ganado su puesto de trabajo mediante una oposición interna, porque no les era afín. Y, para ello, utilizarón los aspectos más regresivos de la legislación laboral contra la que hemos luchado.
Fueron mucho más lejos aún, pues cerraron, desde Bilbao, la sede de Vitoria-Gasteiz, hasta intentar tomar el control.
Los últimos pasos se han producido en fechas más recientes. De nuevo desde Bilbao, al carecer de apoyo para sus maniobras tanto en el Consejo Político de Álava como en el de Vitoria, han purgado las listas de la organización, dando de baja y de alta a su antojo, hasta transformar las listas de afiliación con gente que ni siquiera conocemos, y que son afiliados para levantar la mano.
Una vez hecho esto, convocaron, desde la sede de Bilbao, una asamblea local de Vitoria, que no ha sido reconocida por el Consejo Político legítimo, y una vez nombrado un Consejo fantasma convocaron, en enero último, una asamblea provincial para hacer lo propio. De resultas de este proceso nos encontramos ante una ruptura formal de la organización, en la que esta interviniendo la Comisión Federal de Garantías.
En todo este proceso otro de los puntos de agresión a los disidentes, ha sido tratar de aislar y torpedear el trabajo del grupo municipal de EB-IU en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, compuesto por la única concejala que tenía la organización en todo el territorio de Álava. En este conflicto, Marisol Bengoa, ha tomado la decisión, que no compartimos, pues nos parece errónea, de cambiar el nombre del grupo municipal, anunciando que se mantendrá hasta el final del mandato, para no conflictos, que ella considera inútiles, con la nueva dirección de la organización, a la que además no reconoce.
Las concepciones oportunistas de la política acaban pasando factura. No se podía pretender que la entrada de Ezker Batua-Izquierda Unida, en el gobierno de la burguesía vasca no tuviese consecuencias nefastas para la organización. Sobre todo si el error se trata de mantener apoyándose en medidas represivas contra los que mantienen otra opinión.
En primer lugar, como hemos defendido desde las páginas de esta revista, un paso de la importancia que supone entrar en un gobierno de coalición con la burguesía, indica errores de perspectivas, de táctica y de principios, pero además, tal como se hizo, reflejaba el desprecio a la democracia interna.
En cualquier caso, lo que más debemos destacar es la causa política de esta crisis. La organización en su conjunto, tanto en Euskadi como Federal, no fue capaz de reorientarse en la cuestión nacional tras el fracaso de Lizarra.
La VI Asamblea Federal había marcado un análisis y un camino válidos que es necesario retomar, pero la dirección, con un despiste monumental ha tratado de adaptarse a las corrientes marcadas por las fuerzas políticas mayoritarias; en Euskadi el PNV y en el resto del Estado el PP y PSOE, y así, en lugar de una postura común, coherente y diferenciada que había marcado la Asamblea Federal, se ha desembocado en una postura proclive al"españolismo" en el ámbito federal, y otra proclive al nacionalismo vasco en la Comunidad Autónoma Vasca.
En la práctica una disociación de IU, que nos hace aparecer como dos organizaciones cada vez más separadas. Es evidente que Madrazo estaba dispuesto a escindirse si "desde Madrid" no le dejaban hacer lo que quisiese, y, erróneamente, Llamazares ha optado por darle patente de corso. Ya vemos las consecuencias, en la política de la coalición y en el ámbito interno de la organización.
No se trata sólo del conflicto de Álava, al borde de la escisión, con la existencia simultánea de dos Consejos políticos en Vitoria y el Álava, sino que es el reflejo de una crisis política profunda, de falta de perspectivas y de orientación de nuestros dirigentes.
Es imprescindible abrir un período de discusión, sobre la base de la resolución de la VI Asamblea Federal,con todas las garantías democráticas y la participación de IU Federal, no sólo de Euskadi, que haga un balance de este período, que anule cualquier violación de la democracia interna, que nos haga capaces de volver a tomar la iniciativa.