El año negro de Argentina

El año negro de Argentina

Argentina ha acabado el año con movilizaciones populares masivas aunque no han alcanzado el nivel de hace un año cuando forzaron la dimisión del Gobierno de De la Rúa y la huida del propio Presidente de la Casa Rosada en helicóptero. Huelgas y Marchas desde el norte y el sur del país se sucedieron desde más de una semana antes del aniversario de las gigantescas manifestaciones del 19 y 20 de diciembre de 2001 que se saldaron con 33 personas asesinadas por la policía.

El movimiento confluyó en varias manifestaciones masivas en Buenos Aires, la última con más de 100.000 participantes el mismo 20 de diciembre. Este movimiento se ha desarrollado a pesar de todos los obstáculos que ha puesto las autoridades. Mucho miedo había en la clase dirigente a que se repitieran los acontecimientos del año anterior. Esta vez no les pillaba por sorpresa por lo que tomaron "medidas preventivas". "El ministerio del Interior y el de Seguridad de la provincia desplazaron tropas de la gendarmería, anularon los permisos de la policía y concentraron a más de 50.000 agentes armados en la ciudad y en la periferia". Desde los medios de comunicación se lanzó un campaña disuasoria para reducir la participación metiendo miedo con posibles actos violentos (saqueos, destrozos...). Duhalde anunció un aumento salarial de entre 130 y 150 pesos que las empresas privadas podrán conceder a partir de marzo. El Gobierno de Buenos Aires adelantó el pago de jubilaciones, pensiones y aguinaldos, cuadruplicó la asistencia alimentaria, reforzó las bolsas con productos navideños, repartió subsidios a los comedores comunitarios de las organizaciones de piqueteros y se reunió con los líderes para asegurarles que la policía no impediría el desplazamiento de los manifestantes.
El Gobierno sabía lo que hacía pues el malestar social no ha hecho más que crecer a lo largo del año debido a la hecatombe que ha sufrido la economía. El PIB retrocedió un 11% en 2002, profundizando la recesión que dura cuatro años. Desde 1999 la caída acumulada del PIB es del 20% según informa la CEPAL. En ese mismo periodo la inversión se ha desplomado un 35% y los pagos de la deuda absorven el 4% del PIB.
Sólo el año pasado los salarios han perdido un 15% de poder adquisitivo, pero la cifra real puede ser mucho mayor ya que la inflación se ha acercado al 45%. A consecuencia de esta situación son muchos los argentinos que han perdido su puesto de trabajo y la tasa de desempleo alcanza al 23% de los trabajadores, aunque el Gobierno sólo contabiliza el 17% pues descuenta a los que reciben subsidios.