Desde 1986 hasta hoy, el precio de la vivienda en España se ha multiplicado por tres. Es decir, un piso que a mediados de los ochenta costaba 10 millones, quince años después es imposible encontrarlo por menos de 30 millones. Mientras tanto, durante ese mismo periodo, el precio del coste de la vida subió alrededor de un 80% y los salarios lo hicieron en un 45%.
De acuerdo con un reciente reportaje,
publicado por la revista británica The Economist España es, entre
los países de la OCDE, el que ha vivido una mayor y más espectacular
subida del precio de la vivienda, multiplicando por seis la media de incremento
de todos los países desarrollados. Mientras en Francia, Japón
o Estados Unidos el aumento del precio de la vivienda en las dos últimas
décadas se situaba en torno al 20%, es decir un 1% de media al año,
en nuestro país este aumento era del 140%, una media del 7% anual. Y
sin embargo, este encarecimiento, no se corresponde con la lógica de
las leyes del mercado. Se calcula que existen en nuestro país alrededor
de dos millones de viviendas vacías, al tiempo que cada año se
construyen entre 400 y 500.000 más. Un exceso de oferta que, según
las leyes de la oferta y la demanda en el mercado tendría que empujar
hacia abajo el precio de la vivienda.
Y sin embargo, ocurre exactamente al contrario. Pese a que la demanda se mantiene
estable en términos medios, cuanto más se amplia el parque de
las viviendas sin habitar, cuantas más viviendas se construyen, más
aumenta su precio. Un 12,5% en 2000, un 8,9% en 2001, un 15,4% en el primer
semestre de 2002.
Extracto de un artículo
publicado por la opinionpublica.com
y recogido en Rebelión (www.rebelion.org)