Gallardón y Manzano, dos caras de la misma moneda

Madrid

Gallardón y Manzano, dos caras de la misma moneda

Jordi Escuer/Coordinador de IU-Latina(Madrid)


El hasta ahora presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, se ha convertido en el candidato de la derecha a la alcaldía de Madrid. El PP pone en juego la mayor popularidad de Gallardón para superar el desgaste de Álvarez del Manzano, actual alcalde madrileño, y mantener una alcaldía emblemática. Sin embargo, las diferencias entre ambos candidatos y sus políticas residen más en el envoltorio que en la sustancia. Sin embargo, incluso la imagen "progre" de Gallardón, distanciándose de la línea oficial del PP en asuntos como la adopción en el caso de las parejas homosexuales o rechazando cualquier vínculo de la inmigración con la delincuencia, ha quedado parcialmente eclipsada por la inclusión de Ana Botella en la candidatura municipal.

No hay duda de que Manzano se ha distinguido por su talante abiertamente reaccionario, desde sus declaraciones sobre la vinculación de los malos tratos a las parejas de hecho -que hemos de suponer que el considera viviendo en pecado, aunque tanto no dijo-, hasta la particular saña con la que trató a los trabajadores de Sintel que acamparon en la Castellana.

Velando por la gran empresa

Si alguien se ha beneficiado de su gestión han sido las grandes empresas de la construcción, inmobiliarias y todas aquellas que obtienen jugosas ganancias a través del erario municipal. Madrid tiene el dudoso privilegio de ser la ciudad de nuestro país con la vivienda más cara. El Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM), está orientado a poner a disposición de las grandes constructoras y promotoras inmobiliarias privadas terrenos para edificar vivienda privada en detrimento de las dotaciones sociales que tanto necesitan nuestros distritos. En nuestro propio distrito, tenemos el caso emblemático de los terrenos de la antigua Cárcel de Carabanchel, que el gobierno municipal de Manzano se niega a recalificar para uso dotacional, condición previa para que en él se pudiera edificar un nuevo hospital.
Para no menoscabar el negocio de las grandes empresas del ramo apenas se construyen viviendas de promoción pública. En las dos últimas legislaturas la Empresa Municipal de la Vivienda ha construido 750 viviendas de Protección Pública cada año, apenas un 3% del total edificado en Madrid y a años luz de las necesidades.
En lugar de ser empleado directamente por el Ayuntamiento para la edificación de vivienda protegida pública, el suelo municipal es vendido al mejor postor y el dinero recaudado no se emplea precisamente para atender las necesidades sociales de los madrileños. Entre 1999 y 2001, el consistorio recaudó 245 millones de euros mediante ese procedimiento y para el 2003 espera recaudar 276,2 millones por ese concepto. Parte de ese dinero prevé dedicarse a financiar la compra de dos edificios al BBVA por importe de unos 100 millones de euros.
Los nuevos barrios han sido dejados en manos de las grandes empresas, que en la forma de Uniones Temporales de Empresas (UTEs) gestionan el suelo y obtienen unos pingües beneficios. De hecho, buena parte de la poca vivienda protegida que realizan empresas privadas -el Ayuntamiento alega que el 80% del suelo municipal que se vende es para edificar vivienda protegida- se vende a precios mucho más altos de los establecidos por la ley, cobrándose la diferencia en dinero negro.
La vergonzosa carrera especulativa que el ayuntamiento de la derecha y las grandes empresas están llevando en detrimento de una necesidad vital de cualquier familia como es la vivienda ha propiciado caso como el de la empresa CPV. Ésta vendió con un enorme beneficio los terrenos que había comprado con el dinero que más de un millar de familias habían depositado para edificar sus pisos y ahora no puede comprar ningún terreno nuevo, dejando a las familias sin dinero y sin piso.
La mayor parte de los servicios públicos dependientes del Ayuntamiento anteriormente o que se han creado nuevos, se han puesto en manos de la "iniciativa privada", dando lugar a servicios de baja calidad, con una mano de obra peor retribuida y con menos derechos. Miles de millones del erario municipal van a parar a las arcas de un reducido grupo de grandes empresas que prestan unos servicios, desde la recogida de las basuras al cuidado de parques y jardines, pasando por la gestión de parquímetros. El afán privatizador del gobierno municipal de Álvarez del Manzano fue el caldo de cultivo perfecto para el escándalo de la Funeraria, una empresa municipal que vendió el 50% de sus acciones por 100 pesetas a una empresa privada y que luego ha dado beneficios millonarios a sus propietarios. Tras una denuncia de IU, la fiscalía anticorrupción ha sentando en el banquillo a tres altos cargos del PP. Pero esto sólo es un caso extremo de la tónica general. También podemos recordar el fiasco con las empresas para el cobro de multas que protagonizó el ayuntamiento hace pocos años.
En su momento, los sindicatos realizaron un estudio de cómo el servicio de atención de Parques y Jardines, sería sensiblemente más barato si se prestara por parte del ayuntamiento, con la plantilla al completo, cosa que no sucede con la empresa privada.

¿Qué podemos esperar de Gallardón?

Desde luego, en caso de que obtenga mayoría suficiente, confiamos en que no continuará la tradición de cantar villancicos en público con la que Álvarez del Manzano nos obsequia todos los años, de lo cual le quedaremos cumplidamente agradecidos, pero respecto a la vivienda, servicios públicos, sociales, empleo… ¿qué cabe esperar?
En materia de vivienda, el gobierno de la Comunidad de Madrid, ha construido 4.600 pisos para familias con escasos recursos, lo cual es proporcionalmente superior a lo hecho por el Ayuntamiento de Madrid, pero que supone la décima parte de lo que los sindicatos estiman necesario para atender las necesidades de vivienda de protección oficial. De hecho, bajo su gestión, la adquisición de vivienda en el conjunto de la región ha pasado a suponer el 60% de la renta familiar media, y la edificación de vivienda protegida sólo supone un 5% del total (EP 8/9/2002).
En realidad, es muy probable que Gallardón haya sido mucho más eficaz como gestor en la tarea de velar por los intereses de las grandes empresas que Manzano. Su emblemático desarrollo del Metro -incluido el famoso "Metro Sur", que une por este medio de transporte varias ciudades del sur con Madrid-, ha sido realizado en función de las necesidades de las constructoras, inmobiliarias… pues todas las ingentes inversiones en nuevas viviendas que estas empresas han hecho o pretenden hacer serían mucho menos rentables sin el Metro cerca de ellas. Basta ver que el Metro Sur ha provocado un alza de los precios en la zona Sur del 40%. Un piso en la ciudad de Alcorcón ahora es tan caro o más que uno en el madrileño barrio de Moratalaz, por ejemplo. Mientras, barrios consolidados -como la Elipa, Villaverde…-, con más de 400.000 habitantes, siguen sin Metro y sin perspectivas de tenerlo.
Además, el desarrollo de la red de Metro es la parte del león del endeudamiento de la Comunidad de Madrid, que alcanzó a finales del 2000 la cifra de 7.853 euros (más de un billón de pesetas).
Así, en la medida que no se construía vivienda de promoción pública asequible y en cantidad suficiente, la política de Gallardón nos ha endeudado directamente cada vez más, para pagar unos pisos insufriblemente caros, e indirectamente, a través de unas obras faraónicas que estimulaban a su vez una mayor alza de los pisos. ¿Quiénes son los beneficiados? Las grandes empresas del ramo y, en última instancia, los bancos que están detrás de todas ellas y de los préstamos.

Más de lo mismo

Si el PP vuelve a ganar en la ciudad de Madrid, cambiará la mayoría del equipo de gobierno -Gallardón ya ha anunciado que se trae a todo su equipo de la Comunidad-, pero en el terreno social tendremos más de lo mismo.
Su política en las recientemente transferidas competencias educativas sirve de ejemplo, ha aumentado las transferencias a la enseñanza concertada en un 40% (en los presupuestos del 2003 respecto al 2001). Hay que recordar que el 70% de los centros concertados pertenecen a la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE). También en el terreno sanitario, la nueva ley de Sanidad de Madrid (LOSCAM) abre las puertas a un incremento del dinero público que irá a la sanidad privada, suscitando el rechazo de los sindicatos, asociaciones de vecinos y de la izquierda. De hecho, si antes mencionábamos la negativa del consistorio municipal a recalificar para uso dotacional los terrenos de la Cárcel de Carabanchel, tampoco la Consejería de Sanidad del gobierno de Gallardón se ha comprometido a edificar un nuevo Hospital en dicho suelo. Por el contrario, el consejero del ramo Echániz ha repetido en varias ocasiones que Madrid no necesita nuevos hospitales.
Un último botón de muestra lo tenemos en la atención a la tercera edad. En el año 2002 fallecieron solos en sus casas 69 ancianos en la ciudad de Madrid, poniendo al descubierto la falta de medios para atenderlos. La reacción del gobierno de Gallardón, de acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid, es promover un servicio de teleasistencia -para que los mayores que se encuentren mal puedan pedir ayuda- que pasará de atender a 13.000 ancianos actualmente a 58.000 en el 2005. La propuesta se queda muy lejos de resolver el problema como salta a la vista. Junto con eso se prevé la construcción de 39 residencias geriátricas (7.020 camas), todas ellas en suelo público, construidas y gestionadas por empresas privadas, de las cuales un 67% irán destinadas a ancianos que paguen a precios de mercado y un 33% serán subvencionadas. Todas estas medidas son en primer lugar insuficientes -en Madrid hay 196.637 mayores de 64 años que viven solos y 100.000 de ellos ganan menos de 300 euros al mes, por debajo del umbral de la pobreza)- y, para colmo, serán un negocio para empresas privadas.
El escándalo del servicio regional de ambulancias, llevado a cabo por una Unión Temporal de Empresas (UTE), que ha recibido más de 3.000 denuncias de usuarios por mal servicio, que debe ser cubierto en muchas ocasiones por las ambulancias de la Cruz Roja y que mantiene a los trabajadores en tan penosas situación de salarios y horarios, que a finales del año pasado se pusieron huelga, con una participación masiva. La situación es tan mala que el gobierno regional ha tenido que plantearse la posibilidad de rescindir el contrato y la empresa Dragados ya se ha apresurado a hacer los preparativos para optar a la prestación del servicio.
Gallardón y Manzano son diferentes solo en las formas, uno representa la cara amable y otro la faz más ruda de una misma moneda, pero ambos representan los intereses de los grandes grupos económicos, de los capitalistas. En resumidas cuentas, de Ruiz Gallardón sólo cabe esperar lo propio de alguien de derechas. Sí, posiblemente con más elegancia y mejores modos que Álvarez del Manzano, pero… menudo consuelo.