Testimonio de un voluntario

Testimonio de un voluntario

Rafael Jiménez/Sevilla

Durante las navidades había una "bonita" imagen del voluntario. Todas las cadenas de televisión se sumaron a algo que parecía un festival del voluntariado. Sin embargo las cosas no son así. La visión de un voluntario antes y después de su viaje a Galicia cambia por completo.

Después de muchos kilómetros en autobús entre Sevilla y Corcubión, fuimos recibidos por las autoridades locales con la realidad tal y como era. La Xunta era la encargada de decirnos dónde trabajar, y ese día no había trabajo para nosotros. Tan sólo unos cientos de pares de botas que limpiar. Al día siguiente por fin fuimos a la playa, en la que, aún habiendo bastante chapapote, parecía una broma el que estuviéramos allí, aún más cuando hablando con la gente de la zona nos decían dónde había aún toneladas de "mierda" sin recoger. Esa noche en asamblea con todos los que dormíamos en el mismo pabellón decidimos ver qué estaba pasando en realidad. Pues bien, no había ningún interés por parte de la Administración en que los voluntarios estuvieran en zonas conflictivas. A ello había muchas explicaciones, pero la más coherente es que la imagen que daríamos fuera de Galicia si estábamos en "primera línea" no iba a ser la misma que aparece en los informativos.
Había un descontrol enorme, no por falta de material, al menos en nuestro caso, sino de utilizar la fuerza de la gente donde de verdad era necesario, algo inexplicable ante el tamaño del desastre.
No se sabe que es realmente lo que recogemos. No hay informes de qué producto es realmente y su grado de toxicidad. Sólo que son desechos y muchas conjeturas sobre lo que realmente se mezcla en esos desechos.
Hay manchas que "aparecen" de pronto en zonas. La versión oficial suele ser que son manchas que estaban en la roca y el mar las arrastra, algo que causa bastante risa entre los habitantes de la zona, ya que nadie sabe realmente que cantidad está aun soltando el barco hundido. Hay que decir, que la empresa encargada de los trabajo de "sellado" tiene ordenes del Estado de no dar información alguna salvo a ellos. Nadie sabe realmente cuánto hay en el mar y cuánto queda en el barco. Las informaciones marítimas son seguidas a través de las autoridades portuguesas, las españolas no son creíbles.
Los últimos días no esperamos "ordenes" de la Xunta y fuimos donde sabíamos que hacía falta, cerca de Lira. Allí nos encontramos con que había trabajo para cientos de voluntarios durante mucho tiempo, al igual que en otras muchas zonas donde realmente es necesario mucho trabajo de muchas personas durante mucho tiempo.
Ante la magnitud del desastre, de las extrañas medidas tomadas por la Administración, del oscurantismo en la noticias, el pueblo Galego está dando lecciones de movilización y solidaridad. Ni siquiera con los intentos de "demonizar" a la plataforma Nunca Mais conseguirán acallar a este pueblo.
Lo que queda por preguntarse es quién realmente está ganando algo con esto. Cómo es posible que la empresa privada tenga tanta capacidad para que nadie, incluso en casos como este, pueda pedir responsabilidades.