Cierre de Egunkaria - Otro ataque del PP contra el euskera y la Libertad de Expresión

Cierre de Egunkaria

Otro ataque del PP contra el euskera y la Libertad de Expresión

Domingo Echevarría. Pamplona

Al precinto del diario "EUSKALDUNON EGUNKARIA" y la detención de varios de sus directivos, que en algunos casos han denunciado torturas, ha seguido una nueva resolución de un Juez de ese Tribunal de excepción que es la Audiencia Nacional confirmando el cierre cautelar hasta el mes de agosto del periódico y las empresas a él ligadas. Siguen en prisión tres de la decena de detenidos.

En la práctica, este cierre "temporal" judicialmente dictado es una sentencia de muerte para el único diario editado íntegramente en euskera desde hace más de una década. Vergonzantemente encubierta con el manto del todo vale-vale todo en la lucha contra la hidra del terrorismo y sus múltiples cabezas, esta nueva agresión a la cultura vasca ha provocado una ola de indignación y respuesta cuyo más llamativo ejemplo fue la multitudinaria manifestación del pasado 22 de febrero en Donostia-San Sebastián. El paro de una hora del 13 de marzo fue también significativo. Además, no tardará en reaparecer un nuevo diario euskaldun. Y, si lo cierran, de otro, y de otro...

Malos tiempos corren para la libertad cuando hasta defender lo obvio parece poco menos que descabellado y arriesgado, porque automáticamente se vincula con actitudes complacientes con el terrorismo. Hoy ni siquiera se oyen voces que, aunque fuera desde un punto de vista estrictamente democrático-burgués, desmonten inmisedicordemente la violación perpetrada por el gobierno del PP y la Audiencia Nacional contra, entre otras, las libertades públicas de expresión y comunicación.

Si hay indicios delictivos, habrá que establecer a quién son individualmente imputables, y la opinión se supone que no es delito. ¿Dónde ha quedado en este caso la presunción de inocencia de los detenidos e imputados? Es un mal hábito no reconocérsela a ellos o a cualquiera. Baste recordar como la peligrosa célula de Al-Qaeda desarticulada hace unos meses en Catalunya iba a actuar con un material químico muy especial...¡polvos detergentes! ¿Por qué al director de EGUNKARIA y a sus compañeros no se les reconoció el derecho a valerse de abogados de su confianza? ¿Por qué en vez de investigar si efectivamente han sido torturados acaban siendo ellos los denunciados por "falsas acusaciones"? ¿Qué juicio cabe esperar en este caso tras una sostenida campaña propagandística en su contra?

Con un enfoque meramente legalista, la medida cautelar de cierre del periódico, aunque sea provisionalísima, es ilegítima, ilegal, inconstitucional, injusta, arbitraria, desproporcionada, gravemente lesiva para multitud de personas y grupos ajenos a los hechos investigados, que no tienen obligación jurídica alguna de soportar esos recortes de sus libertades y derechos y esos perjuicios.

Formalmente, la Constitución dice que sólo en estado de excepción y de sitio se pueden suspender las libertades de expresión y comunicación (artº 55.1). Que se sepa, no está declarado. Entonces, ¿dónde queda la libertad de expresión, de comunicación y de recepción de información veraz? ¿Cómo la puede poner en práctica el conjunto de la sociedad, y no sólo la vasca, y más en especial los euskaldunes y, de entre ellos, los lectores (más de quince mil) y suscriptores (varios miles) del diario?

El Tribunal Constitucional, entre otras en sus Sentencias 6/1981 y 12/1982, decía, probablemente ya no lo haga, que el artículo 20 de la Constitución garantiza el mantenimiento de la comunicación pública libre, sin la cual quedarían vaciados de contenido real derechos que la Constitución consagra, reducidas a formas hueras las instituciones representativas y absolutamente falseado el principio de legitimidad democrática. Pues bien, tan pomposamente consagrado derecho queda en nada con una decisión judicial que afecta al conjunto de la sociedad.

Junto a los sobresaltos causados a los accionistas, a los acreedores y proveedores, a los trabajadores de empresas relacionadas con EGUNKARIA, los trabajadores y colaboradores del diario se quedan de patitas en la calle, sin trabajo y sin sustento económico (salvo a aquellos a los que se les reconozca el paro), con graves perjuicios económicos y de todo tipo para más de cien familias.

Los efectos del cierre "cautelar" van a ser definitivos. Para eso está pensado: coloca a la empresa en situación de quiebra irrecuperable y hace que sea imposible reanudar su publicación y sus actividades empresariales, todo ello en el más que improbable supuesto de que la medida sea revocada o levantada en el verano. ¿Qué justicia es ésta que hace que se cumpla la pena antes siquiera de que haya sentencia condenatoria? A la fecha, por cierto, el cierre de EGIN sigue pendiente de resolución judicial. Elocuente antecedente.

En teoría, la medida cautelar ha de ser siempre la menos gravosa y nociva de las posibles, nunca debe ser una anticipación de la pena y ha de producir el mínimo perjuicio posible a los afectados, en ningún caso con unos efectos nocivos superiores a los que trata de prevenir.

Precedentes

En el caso de EGUNKARIA, se ha hecho todo lo contrario. Dice el juez que trata así de impedir que los administradores sigan delinquiendo, que sigan rigiendo la empresa según las instrucciones de la organización terrorista y fomentando su ideario. Que en sus más de cuatro mil números no exista un solo procedimiento judicial en el que se impute semejante delito de apología es un pequeño detalle sin importancia. No había y no hay ninguna necesidad de cerrar la empresa y el periódico: la finalidad de la medida cautelar se podía conseguir nombrando un interventor judicial, un coadministrador, etc. Precedentes: BANESTO y Atlético de Madrid.

La información policial aportada a la Audiencia Nacional, supuestamente, sólo puede tener el valor de denuncia. No es de recibo la constante práctica de la Audiencia Nacional de transformar a los policías investigadores en peritos de no se sabe bien qué conocimientos artísticos o científicos de los que pudieran ser poseedores. Las denuncias policiales (informes), sin acompañamiento de pruebas sólidas indiciarias, no pueden sustentar una medida provisional tan grave como la clausura y cierre de ninguna empresa. Hace unos años Garzón consideró la misma documentación (que data de hace una década) y descartó que valiera para cerrar EGUNKARIA. ¡Y a Garzón seguro que no le faltaron ganas de hacerlo!

La acusación contra EGUNKARIA de ser un medio de comunicación del entramado de la organización terrorista ETA se vertió en un comunicado conjunto del Gobierno y el Juez, algo insólito. Los crédulos en la división de poderes de la democracia burguesa clamaron contra el sacrilegio. En realidad, no hay nada de qué extrañarse. Ha puesto negro sobre blanco lo que es de común conocimiento: el apoyo que la Audiencia Nacional presta a los impulsos de la "cruzada antiterrorista" en la que está empeñado el Gobierno del PP. Si no fuera tan serio, sería motivo de mofa la afirmación del ministro de Interior-Justicia Acebes de que el cierre se hace "en beneficio del euskera"...

Un eslabón más

Es un eslabón más en la cadena de la política del gobierno Aznar, empeñado interesadamente en mezclar churras con merinas y hacer que cualquier aspecto de la cultura vasca o de las legítimas aspiraciones de sectores importantes de la población sea automáticamente subsumida en el "entramado etarra". Ahora bien, es otra medida, como la ilegalización de Batasuna, que está condenada al fracaso, como toda su política represiva para zanjar la "cuestión vasca".

El momento en que la plantea no es casualidad: se le amontonan los problemas (Huelga General, reforma del sistema educativo, Prestige, ralentización económica...) y estamos en el inicio de una agresión del más puro corte imperialista contra Irak desatada por Bush, Blair y Aznar. Le conviene a La Moncloa que su tema preferido y del que pretende seguir beneficiándose electoralmente ocupe de nuevo el centro de la actualidad.

En el Estado, la reacción frente a esta medida ha sido mucho menor que en la CAV y en Navarra. Pero incluso aquí hay sectores de la población indiferentes, hartos de que ETA siga erre que erre con sus tiros y bombas, por mucho que sea evidente que es un callejón sin salida para la consecución de los objetivos que dice defender y que la abrumadora mayoría de la población rechaza sus métodos. ETA brinda así una excusa al gobierno del PP para que encubra con el barniz de la "lucha antiterrorista" su política reaccionaria de fomento de un acendrado nacionalismo español (¡perdón!: hoy se llama "no nacionalismo"), de recorte de libertades democráticas y de fortalecimiento del aparato represivo.

Así y todo, la crítica política al terrorismo de ETA, que no acerca sino aleja la consecución de los derechos democráticos del pueblo vasco, entre ellos el de autodeterminación, en modo alguno ha de hacernos flaquear en la defensa intransigente de todas las libertades democráticas que tanto nos ha costado conseguir y en el rechazo de cualquier recorte de las mismas.

Estas leyes que hoy son usadas contra el mundo abertzale, tenga o no relación con ETA, mañana podrán ser instrumentos contra quienes luchan consecuentemente contra el sistema capitalista y no será el aparato judicial quien declare "ajustada a Derecho" esa lucha. Por eso, más vale que lo tengamos bien en cuenta y nos acordemos de lo que decía Bertold Brecht.