Guerra contra Irak - Nuevo reparto del mundo

Guerra contra Irak

Nuevo reparto del mundo

Jordí Escuer - Coordinador de IU-Latina. Madrid

Al conocer la orden de Bush de invadir Irak, millones de personas en todo el mundo sintieron la misma indignación: "Al final lo han hecho". Aznar, junto con otros siete jefes de gobierno europeos, habló en una famosa carta de los valores que unen las sociedades de ambos lados del Atlántico, el manido "vínculo trasatlántico". Si alguien tenía dudas, ahora no queda ninguna, ya sabemos cuáles son los valores que unen a Bush, Blair y a "Ansar"… los mismos que animaron el saqueo de América del Sur, el exterminio de gran parte de las poblaciones indígenas de ambos continentes, que llevaron a los imperios español o británico a oponerse con sangre y fuego a la independencia de los países de la otra orilla atlántica… En definitiva, "valores" tan antiguos como la codicia y la sed de poder, sólidamente anclados en el frío cálculo económico y político, pues no hay otro motivo tras la invasión de Irak. Pero la guerra está encontrando la respuesta de una movilización social como no contemplábamos en décadas y revive la esperanza en la posibilidad de transformar esta sociedad.

No vamos a abundar en la hipocresía de los argumentos esgrimidos por la coalición invasora: respeto al derecho internacional, desarme, defensa de la democracia en Irak… Israel ha incumplido más de 65 resoluciones de la ONU, tiene más de 400 armas nucleares y sigue contando con el apoyo incólumne de Estados Unidos. Oriente Próximo está armado hasta los dientes por las potencias "occidentales", particularmente Estados Unidos. Países como Arabia Saudita, Egipto… carecen de democracia y son regímenes "amigos" del gobierno norteamericano, como lo fue el de Husein años atrás, cuando gaseaba kurdos e iraníes con las armas que le vendían las empresas estadounidenses. La guerra en Irak ya estaba decidida, las excusas han sido elegidas después.

Una zona estratégica

Por si alguien sigue abrigando dudas, un informe secreto sobre Irak del Departamento de Estado norteamericano, que ha resultado no ser tan secreto pues lo publicó Los Angeles Times, señala que: "una democracia liberal sería difícil de alcanzar… una democracia electoral, si emergiese podría ser explotada por elementos antinestadounidenses"1.

En realidad, lo que está sucediendo no debería resultar tan sorprendente. Para la administración norteamericana, Oriente Próximo siempre ha sido un zona estratégica. En 1980, el presidente "demócrata" Carter declaraba: "Todo intento por parte de cualquier potencia extranjera de tomar el control de la región del golfo Pérsico será considerado un ataque contra los intereses vitales de Estados Unidos de América. Y ese ataque será rechazado por todos lo medios necesarios, incluida la fuerza militar"2


Carter no hablaba en vano, así se contestó a la invasión de Kuwait por parte de Irak en 1990, con una intervención militar y un embargo de dramáticas consecuencias durante los años posteriores. La propia UNICEF calcula que entre 1991 y 1998, sin el embargo, se hubiera evitado la muerte de 500.000 niños menores de 5 años. A la embajadora de Estados Unidos en Naciones Unidas con Clinton, Madeleine Albright, le preguntaron si había merecido la pena ese precio por mantener las sanciones a Sadam y contestó: "Pienso que ésta es una decisión sumamente difícil, pero el precio, pienso que el precio ha valido la pena"3.

Es interesante recordar declaraciones y hechos como los anteriores, para ver que demócratas y republicanos pueden tener diferencias entre ellos, pero ambos persiguen idénticos fines, defendiendo los intereses de la burguesía norteamericana. El embargo mantenido por una administración demócrata, la de Clinton, causó aún más víctimas que la intervención de 1990 lanzada por una administración republicana, la de Bush padre.

El actual gobierno estadounidense sólo lleva hasta el extremo la política de dominación del mundo que siempre ha desarrollado el imperialismo norteamericano, muestra su cara más ruda, cruel y fanática. Los asesores de Bush -Richard Perle, Wolfowitz, Rumsfeld…-, llevan años preconizando lo que hoy están haciendo. Si ahora han logrado el apoyo de al menos una parte decisiva de la burguesía norteamericana para sus planes se explica por la situación política y económica que hemos atravesado los años pasados, particularmente el hundimiento de la URSS y el bloque soviético, con sus consecuencias, que les ha dejado el camino abierto.

Se llama imperialismo

En estos tiempos en que no se llama a las cosas por su nombre -se habla de liberación en lugar de invasión…- conviene que empecemos por adecuar las palabras a los hechos: apoderarse y someter a otros países se denomina, desde hace mucho tiempo, imperialismo. Este fenómeno no ha nacido con el milenio, ni el imperialismo norteamericano tampoco. En 1912, el presidente norteamericano William H. Taft decía: "No está lejano el día en que tres banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho, como, en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro moralmente"4. Décadas de intervención militar, directa o indirecta, en toda Latinoamérica son testimonio de esta práctica de las multinacionales y gobiernos norteamericanos.

El comandante del cuerpo de Marines Smedley S. Butler lo expresaba en 1935: "me he pasado treinta y tres años y cuatro meses en el servicio activo, como miembro de la más ágil fuerza militar de este país: el Cuerpo de Infantería de Marina. Serví en todas las jerarquías, desde teniente segundo hasta general de división. Y durante todo ese periodo me pasé a mayor parte del tiempo en funciones de pistolero de primera clase para los grandes negocios, para Wall Street y para los banqueros. En una palabra, fui pistolero del capitalismo"5. Desde hace décadas, el objetivo ya no es sólo América, sino todo el mundo.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el antiguo mundo colonial vivió un proceso de revoluciones que tomaron como modelo la URSS -a pesar de su carácter burocrático- o que buscaron apoyo en ella. China fue el inició de una larga serie de revoluciones que afectaron a Asia, África y América Latina. La revolución colonial puso en serios aprietos al imperialismo y dejó una profunda huella en la actitud del norteamericano, que tuvo que retirarse con un gran fracaso de Vietnam.

La restauración del capitalismo en el antiguo bloque soviético y la profunda crisis del movimiento obrero a escala internacional ha tenido el efecto contrario, dando alas durante estos años al imperialismo y dejando sin esa referencia al mundo colonial.

Por tanto, ante nosotros tenemos una lucha por un nuevo reparto del mundo en la que la burguesía norteamericana se sabe la más fuerte y está dispuesta a asegurarse el control de la parte del león de este planeta.

Un paso más en la globalización

En realidad, su actuación es la consecuencia "natural" del proceso de globalización capitalista que ha acentuado el dominio del mundo por parte de las multinacionales, y a las norteamericanas en particular. Su intervención militar es una continuación de ese proceso, con el que tratan de garantizar su dominio frente a otras potencias -Francia, Alemania, Rusia, China…- de las zonas más importantes del mundo, en este caso el territorio donde están dos tercios de las reservas mundiales de petróleo.

Durante el proceso de globalización, las distintas multinacionales se han apoderado de medio mundo mediante el mercado mundial y aprovechando la política de privatizaciones y liberalización, que sus gobiernos y las instituciones como el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial del Comercio alentaban. Conforme la situación económica y política se hace más difícil, esa pugna por adueñarse del mundo entre las grandes empresas y los estados que las representan, no tiene suficiente con los mecanismos del mercado y precisa de la intervención directa, echando mano del instrumento militar. ¿Qué es la invasión de Irak sino una privatización "salvaje" de un país y sus riquezas?

Es más que una anécdota que la administración norteamericana pretenda colocar al frente de su "protectorado" iraquí a un antiguo general y presidente de una importante empresa de armamento, Jay Garner6.

Aquí sí aparece una novedad en la actuación imperialista, resucitando fórmulas del pasado como la creación de protectorados, es decir la ocupación permanente de países sometidos. Eso tiene profundas consecuencias en todos los terrenos: la necesidad de crear monstruosos y costosos ejércitos, los enfrentamientos con la población de los países…

La "vieja" Europa, Rusia, China…

La actuación de Francia, Alemania, China o Rusia, no debe llevarnos a equívoco sobre cuáles son sus motivos. A ninguno de los gobiernos de estos países les preocupa en lo más mínimo los derechos humanos o el pueblo iraquí. El gobierno francés mantiene buenas relaciones con regímenes reaccionarios en África -Chirac es amigo personal del dictador de Togo, por ejemplo7-. El régimen de Putin masacra a los chechenos como el chino hace en el Tíbet o con la oposición. Alemania tampoco se escapa, pues en la antigua Yugoslavia alentó su desmembración sin preocuparse lo más mínimo por las consecuencias que ello tendría para sus habitantes.

Estas potencias lo que más temen es que Estados Unidos se haga con un control aún mayor del mundo. Los dos principales fuerzas en pugna son precisamente Estados Unidos y la Unión Europea. No son ninguna casualidad las declaraciones de Romano Prodi -presidente de la Comisión Europea- o Javier Solana -representante de la política exterior europea- a favor de un aumento decidido de la capacidad militar europea, muy lejana por ahora de la norteamericana. Así, en la UE vemos como la pugna de las distintas burguesía nacionales les enfrenta entre ellos, al tiempo que la presión de Estados Unidos empuja, al menos al núcleo central, a tener que entenderse para resistir al coloso americano. Francia ya ha lanzado un incremento de sus gastos militares y es la primera defensora del rearme europeo, que estaba preparando con Gran Bretaña y que ahora, con el cambio en las circunstancias, tendrá que llevar a cabo con otros países europeos. Ya ha anunciado una cumbre con Alemania y Bélgica para tratar estos temas.
En otras palabras, la lucha entre las distintas potencias empuja a que se generalice la política de Bush en Estados Unidos, aumento del gasto militar en detrimento de los gastos sociales. De hecho, el gobierno francés, al tiempo que aumenta el capítulo presupuestario militar, está aplicando recortes sociales y restricciones de los derechos democráticos. El gobierno de Shroeder, en Alemania, también acaba de anunciar recortes en los gastos sociales y facilidades para el despido en aras de una mayor "flexibilidad" laboral.

…y Naciones Unidas

La ONU ha puesto en evidencia que las grandes potencias, empezando por Estados Unidos, sólo cuentan con ella cuando ésta sirve a sus intereses. Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China) tienen derecho a veto por eso. Naciones Unidas ha sido incapaz durante sus cincuenta años de existencia de evitar conflictos en los que murieron más de 8

millones de seres humanos, y tal como pintan las cosas aún menos capaz lo va a ser en esta nueva etapa en la que hemos entrado.

La Administración norteamericana tenía un interés en la ONU en el pasado, en la medida en que formaba parte del equilibrio de poderes frente al bloque de la Unión Soviética. Al terminarse esa situación, la actitud norteamericana ante Naciones Unidas, ha cambiado. Sin un país que iguale su potencia militar, la burguesía norteamericana quiere asegurar su dominio absoluto del mundo. Esa es su idea de un gobierno mundial, el suyo.

Es cierto que la postura más extrema de esa actitud la ostenta la actual administración americana -Richard Perle, asesor de Bush, escribió un artículo titulado Gracias a Dios que Naciones Unidas ha muerto, tras el inicio de la invasión de Irak-, pero Clinton no respetó en nada a la ONU al mantener el embargo o bombardear Irak en la época de su mandato.

Es más evidente que nunca la necesidad de una forma de gobierno a escala planetaria, precisamente en una época donde la economía y la política mundiales están más interrelacionadas que en ningún otro periodo de la historia. Pero ese papel no lo va a jugar la ONU ¿por qué? Para empezar no se trata, ya se ha dicho, de una organización democrática, pero ¿puede acabar siéndolo? El gobierno norteamericano ya ha dejado patente que sólo quiere una ONU que le obedezca plenamente, y el resto de potencias sólo quieren la ONU como un contrapeso al poder americano, pero no renunciarán a su veto. Aún menos, ninguno de ellos aceptará una plena democratización de las instituciones de Naciones Unidas, pues las potencias perderían el dominio de las mismas. Ni siquiera en la Unión Europea ha habido una verdadera democratización de las estructuras de gobierno comunitarias.

Impotencia de la ONU

Es significativo de la impotencia de la ONU la actuación de Kofi Annan que, lejos de condenar la actuación de Estados Unidos, se apresura a reclamar su papel en la reconstrucción de Irak: "no insistamos en las divisiones del pasado. Afrontemos las realidades del presente, aunque sean duras"8. Naciones Unidas fue impotente ante el embargo anglonorteamericano de Irak y sus constantes bombardeos durante los últimos 10 años, a pesar de las denuncias de representantes de la ONU en la zona. Aún podemos esperar menos de ella en las actuales circunstancias.

En realidad, la tendencia de los diferentes estados es a reforzar su poder como instrumento de dominación de las grandes empresas, a recortar los derechos democráticos, a rearmarse… Estados Unidos sólo es el que marca el ritmo, pero no la excepción. Un gobierno mundial democrático no va a surgir de ahí, antes todo lo contrario.

Precisamente vemos como en todo el mundo se recorta el llamado "Estado del bienestar", ya muy menguado en estos últimos años -algo que conquistó la clase obrera a lo largo de décadas de lucha-, y se refuerza precisamente el aspecto que más nítidamente revela el carácter de clase del Estado, su defensa de los intereses de la burguesía: su aparato militar y policial.

Si recordando a Marx y a Engels, el Estado "viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de Administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa", y, como señalaría Engels, son destacamentos de hombres armados en defensa de la propiedad privada, nada puede darle más la razón a estas palabras que la maquinaria de guerra norteamericana, al servicio de sus multinacionales con la que están vinculados muchos de sus jefes (Cheney, Perle, el propio Bush…).

Lo que falla es el sistema

Después de tantas promesas de un mundo de prosperidad y paz tenemos un "nuevo orden" con mayores desigualdades sociales y de conflictos entre las potencias por el control del mundo: en resumidas, cuentas, el capitalismo más crudo y puro de la historia.

Luchar contra guerras como la de Irak, contra las dictaduras, la desigualdad, una justicia internacional… va unido a plantear una alternativa al imperialismo de la globalización capitalista. Sólo en Irak prevén gastarse, en el mejor de los casos unos 100.000 millones de euros, una cantidad muy superior a la producción anual del propio Irak ¿cuántos hospitales, viviendas, escuelas, fábricas… se podrían construir con esos medios?
El mundo gasta en armas más de un billón de euros todos los años, la mitad de ellos en Estados Unidos. Según la ONU, con un 5% de ese dinero se podrían cubrir las necesidades básicas de todo el Tercer Mundo. Pero las multinacionales no pretenden atender las necesidades sociales, sino aumentar sus ganancias.

El problema hoy sigue siendo abolir la propiedad privada de los grandes recursos productivos, es decir, poner fin a las relaciones de propiedad capitalistas. Un mundo con instituciones democráticas, donde todos tomemos parte en la tarea de administrar los recursos del planeta de manera racional, en beneficio del conjunto de la sociedad, es cada vez más incompatible con el capitalismo. Democracia y socialismo tienen que ir unidas, pues la experiencia nos ha enseñado que la una sin el otro no puede existir, y viceversa.

La movilización internacional

Hay que mirar hacia eso que ahora se ha dado por bautizar como "la opinión pública", quizás por imitar a los poderosos y eludir llamar a las cosas por su nombre. Es necesario recordar, que el mundo no se divide en estados "buenos" o "malos" si no en potencias y sus esferas de influencia, que pugnan por el reparto del planeta y, a su vez, todo el mundo se divide en clases sociales.

Al inicio de la invasión de Irak, cuando cayeron los primeros misiles iraquíes sobre Kuwait, una corresponsal de la Cadena Ser explicaba como los trabajadores de este país -procedentes del Chad o de Filipinas-, no tenían dinero para pagarse unas máscaras antigás.

Sí, todavía hay clases. De una parte, la burguesía contemporánea, al frente de sus grandes corporaciones multinacionales, con Estados que dedican cada vez más recursos al armamento. Al otro lado, una gran masa de asalariados en unas condiciones de precariedad cada vez mayores, campesinos empobrecidos, pequeños empresarios cada vez más ahogados por la competencia de las grandes empresas… todos los que salen perdiendo con la globalización capitalista que no es otra que la mayoría de la sociedad.

El crecimiento sin par de las desigualdades sociales y sus consecuencias, están azuzando la reacción de las masas en todo el orbe. La globalización capitalista produce a su propio "sepulturero", recordando la célebre frase de Carlos Marx. La movilización de millones de personas en todo el mundo contra la guerra resalta que existe capacidad para plantearse, una vez más, la lucha para transformar la sociedad.
El 15 de febrero vimos la primera acción de masas mundial convocada en cuestión de semanas, sino de días, que abarcó los 5 continentes, pues hasta científicos de bases en el Ártico se sumaron a la protesta. Millones de personas se manifestaban en más de 600 ciudades, en un acontecimiento que sólo tiene un cierto parangón en la jornada mundial de lucha que ha establecido desde hace más de un siglo la clase obrera internacional: el 1º de Mayo.

Desde entonces, las luchas en todo el mundo no han cejado, desde los propios Estados Unidos al mundo árabe, Europa, América Latina, África e incluso China… Hemos vuelto a ver como las masas de cada país tenemos más en común entre nosotros que con nuestros respectivos gobiernos y burguesías. En los próximos años hemos de lograr que toda esa fuerza se una en un programa y una organización común en todo el planeta, una organización internacional democrática y socialista. Nunca como ahora se echa en falta aquel viejo lema de Marx y Engels "¡Trabajadores del mundo, uníos!", nunca como ahora ha habido tantas posibilidades de hacerlo real.


Fuentes
1.- El País, 15MAR2003.
2.- Le Monde Diplomatique, marzo 2003, edición española.
3.- Citado en el artículo El ataque continuo: las sanciones y las muertes de los niños en Irak de Seiji Yamada, 27/9/2002.
4.- Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano.
5.- Íbidem.
6.- El País, 31 de marzo de 2003.
7.- Ver Le Monde Diplomatique de marzo de 2003.
8.- El País, 21/MAR/ 2003.