Elecciones sindicales en Telefónica

Elecciones sindicales en Telefónica

Un sindicato formado por expulsados de CCOO gana en Madrid y Barcelona

Los trabajadores se oponen a la política de segregaciones de la empresa

Luis Miguel Busto Mauleón
Trabajador de Telefónica

A pesar de que el baile de votos ha marcado la consulta electoral en Telefónica de España el Comité Intercentros, gracias al peculiar proceso de constitución del mismo, permanecerá prácticamente igual que en los últimos cuatro años.

Dos han sido los caballos de batalla de las elecciones sindicales celebradas el 26 de marzo: las segregaciones promovidas por la empresa y la liquidación de la Empresa Colaboradora. Curiosamente, todos los sindicatos coincidían en sus posturas de oposición a ambos procesos pero sus actuaciones han diferido hasta tal punto que han sido utilizados para tirarse los trastos a la cabeza. Y algunos de ellos han salido claramente heridos, no sólo por los resultados electorales sino por importantes escisiones internas.

Las segregaciones

No cabe duda que las Telecomunicaciones han sufrido en estos cuatro años un cambio importante por la liberación del sector. La entrada de nuevas operadoras ha significado una mayor oferta para los usuarios a pesar de no haberse notado una reducción de tarifas. Según los sindicatos esta competencia ha sido desleal para Telefónica porque el resto ha entrado en el mercado con unos costes de explotación inferiores por las peores condiciones laborales y salariales de sus plantillas. La respuesta de la empresa ha ido por dos caminos: los Expedientes de Regulación de Empleo y las Segregaciones. El primero se solventó con la firma de los sindicatos mayoritarios con la excusa de la voluntariedad, a pesar de la destrucción de casi 11.000 empleos en la empresa (más de 30.000 en los últimos 10 años), y la adecuación de la plantilla de manera no traumática. La lejanía en el tiempo tal vez no le haya dado el protagonismo que se merecía en estas elecciones.

Pero el segundo, las Segregaciones, ha levantado ampollas.

Las Segregaciones es el intento de la empresa de reducir su matriz a un puñado de directivos y de crear pequeñas empresas satélites dedicadas a las diferentes áreas de negocio. Tal vez una de las primeras tuvo como protagonista a Telefónica Móviles; el salto cualitativo actual es la pretensión de derivar trabajadores a negocios ajenos a las telecomunicaciones como, por ejemplo, el mercado inmobiliario.

El disparo de salida lo dio con T-Gestiona 'invitando' a más de 300 trabajadores a pasar a esta nueva empresa. Las movilizaciones dieron al traste con este intento.

La respuesta de los sindicatos ha sido diferente. Comisiones Obreras, aún estando en contra de las segregaciones, comenzó una negociación con la empresa para 'opinar e influir sobre ellas'. De esta manera, ha definido su estrategia sindical 'impidiendo la aplicación de estas políticas empresariales a través de la negociación colectiva y construyendo una alternativa que solucione los problemas inherentes a las segregaciones'. Su pretensión última es conseguir un convenio de grupo que garantice las condiciones laborales actuales de los trabajadores. Esta postura provocó una escisión interna de la Sección Sindical de Madrid por el apoyo de éstos a las movilizaciones convocadas por otros sindicatos y oponiéndose a las decisiones adoptadas en el ámbito estatal.

La postura de UGT ha sido parecida. Aún estando en contra de toda política de segregación es partidaria de la negociación con la empresa 'como medio de resolución de todos los conflictos en el ámbito de las relaciones laborales'.

La Unión Telefónica Sindical (UTS) adoptó una postura un tanto ambigua en el proceso. Firme opositora a cualquier medida segregacionista, a la hora de las movilizaciones promovidas por los sindicatos minoritarios, en la que también se denunciaba la actitud de UGT y CCOO, se echa atrás argumentando 'la imposibilidad de paralizar las intenciones de los gestores en solitario' y que 'las huelgas no se hacen en contra de otros sindicatos'.

La CGT también se ha posicionado siempre en contra de las segregaciones. Pero su labor se ha visto empañada por la desconvocatoria, por parte de la dirección estatal, de una huelga a última hora que la Sección Sindical de Madrid no obedeció y que provocó su abandono del sindicato para unirse ¡a la UGT!
El Sindicato de Trabajadores de Comunicaciones (STC), que ha mantenido su delegado en el Comité Intercentros, se decanta por la combinación de la presión y la negociación. Así, en el tema de las segregaciones, se congratula de su paralización gracias a 'la protección que nos ofrecía el Convenio Colectivo en cuanto al mantenimiento de la plantilla y, por otra, al esfuerzo de las movilizaciones en contra de las mismas'.

Y, por último, la Alternativa Sindical de Trabajadores (A.S.T.), sindicato que con más fuerza ha irrumpido en las últimas elecciones. También expulsados de CCOO hace diez años por su oposición a la liquidación de la Institución Telefónica de Previsión firmada por la directiva sindical se unen en esta convocatoria a los expulsados este año por las segregaciones. Su postura ha sido la más radical y consecuente en contra de las segregaciones y de cualquier tipo de negociación; y ha sido la que con mayor ímpetu se ha enfrentado a los sindicatos mayoritarios acusándoles de negociar en contra de los trabajadores y de oponerse, por un lado, y negociar por otro. Su premio ha sido la obtención de un delegado en el Comité Intercentros pero consiguiendo la mayoría de votos en Madrid y Barcelona donde se concentra más de la mitad de la plantilla.

La empresa colaboradora

La asistencia sanitaria a los trabajadores de Telefónica venía prestándose a través de la llamada 'Empresa Colaboradora' con un médico de cabecera de la empresa y una serie de especialistas de clínicas privadas. Este sistema era pagado por Telefónica que, a su vez, pasaba la factura a la Seguridad Social. Pero a partir del 1 de marzo, el 1 de julio en el caso de Madrid y Euskadi, se disuelve para pasar todos los trabajadores al Sistema Público de Salud. Telefónica argumenta que se debe a la transferencia de competencias sanitarias a las diferentes Autonomías y la desaparición del INSALUD y el impago de la deuda por parte del Ministerio de Trabajo desde 1999.

Tal vez la importancia que ha cobrado este asunto, que la tiene, se deba a su coincidencia con el proceso electoral. Y también ha servido para que los sindicatos se posicionen sirviendo de arma arrojadiza entre unos y otros.

La postura coincidente de UGT y CCOO se enfrentó directamente a la del resto de sindicatos y, resumiendo, no deja de haber un paralelismo con el tema de las segregaciones: los mayoritarios están en contra y negocian un acuerdo; los minoritarios están en contra y se oponen, en principio, a cualquier acuerdo.

En este sentido, Comisiones Obreras y la UGT, desde un principio, defienden el mantenimiento de las prestaciones anteriores. Pero alcanzan un preacuerdo con la empresa a pesar de presentar un Recurso de Alzada contra la decisión de disolver la Empresa Colaboradora. Se amparan en la necesidad de encontrar cuanto antes una solución que 'evite vacíos temporales en la asistencia sanitaria complementaria' y en la obtención de un sistema que se caracteriza por 'la continuidad del Sistema anterior que permite mejorar y corregir posibles deficiencias del Sistema Público y que supera las condiciones generales para todos los colectivos afectados'.

Este preacuerdo, básicamente, implanta un 'sistema complementario de Salud excluyendo aquellas prestaciones que están perfectamente atendidas desde el Sistema Nacional de Salud (Asistencia Primaria) o tienen cobertura asistencial obligatoria por otras entidades'. Y se firma con el grupo Antares, compañía de seguros del grupo Telefónica.

La CGT, tras analizar el preacuerdo, se opuso abiertamente a él por, entre otras razones, porque 'dejará sin efecto el Recurso de Alzada en base a los actos propios'. Y porque era excluyente con colectivos como prejubilados, desvinculados y jubilados. En definitiva, no firman el acuerdo por ser 'tan escaso de obligaciones concretas para una parte y tan expuesto para la otra'.

UTS también decidió no firmarlo 'por entender que es ambiguo y no responde a las expectativas' Según ellos les 'parece más adecuado que la Empresa asuma las prestaciones complementarias y graciables hasta el momento en que se alcance un acuerdo conteniendo de forma detallada las prestaciones para todos los colectivos'.

STC se abstuvo porque según su opinión 'la negociación colectiva es el foro en el que mejorar el acuerdo suscrito por CCOO y UGT con la empresa' ya que entendía se incumplía el objetivo de mantenimiento de las prestaciones.

La política del 'no, pero sí' ha soliviantado, de manera especial, al AST que ha acusado a CCOO y UGT de entreguismo a la empresa. Este colectivo, que recogió más de 5.500 firmas en contra de este proceso, recuerda cómo, a su entender, la liquidación de la ITP también tuvo los mismos protagonistas. Y su crítica se centra, en primer lugar, en las formas, por firmar un acuerdo 20 días antes de las elecciones sindicales comprometiéndose a incorporarlo a la Negociación Colectiva y acusándoles de mala fe en la negociación. Y en segundo lugar por los contenidos del acuerdo que recoge una serie de cláusulas excluyentes de las prestaciones que, en su opinión, la limitan al mínimo posible.

Las elecciones

En este caldeado ambiente se celebraron las elecciones del 26 de marzo. Y, como en todas las consultas electorales, parece que todos ganan. Comisiones Obreras gana las elecciones al conseguir el mayor número de delegados; UGT también gana porque reduce la distancia con CCOO; CGT se congratula de que, a pesar de las dificultades, obtienen el 11% de la representatividad manteniendo sus dos delegados en el Comité Intercentros; UTS, que pierde un delegado acusa a los sindicatos mayoritarios de su caída por 'su poderoso aparato propagandístico, unos casi ilimitados recursos económicos y las ayuditas de la empresa'.
Pero los que no cabe duda que han ganado estas elecciones sindicales, al menos moralmente, es el AST al conseguir convertirse en la tercera fuerza sindical muy cercana en votos a CCOO y UGT. Tan sólo el anacrónico sistema electoral los relega a conseguir 1 sólo delegado en el Comité Intercentros. Este sistema se fundamenta en la obtención de delegados provinciales y, en base al número conseguido, formar el mencionado Comité. AST sólo se presentó en 13 provincias pero destaca el dato de que consiguiera el 47% de los votos de Madrid y un porcentaje parecido en Barcelona, las dos provincias de mayor censo.


Resultados comparativos de ambas elecciones

Candidatura
1999
2003
Votos
delegados
CE
Votos
delegados
CE
CCOO
12.197
242
4
7.560
221
4
UGT
9.912
216
4
7.640
219
4
UTS
4.325
95
2
2.475
73
1
CGT
4.877
80
2
3.275
82
2
STC
3.250
55
1
2.643
44
1
AST
1.479
8
0
5.380
54
1