Caspe (Zaragoza)

Caspe (Zaragoza)

Debemos ponernos a trabajar

Joaquín Cirac
Coordinador IU-Caspe

IU Caspe concurría a estas elecciones con la premisa de que era necesario un cambio importante en nuestro futuro Ayuntamiento, un cambio en las personas y en las políticas.

El proceso de confección de candidaturas en que el otra vez, aunque en diferentes formaciones, repitan nuestros gobernantes de los últimos 8 años. Una campaña electoral vacía de debate y basada en la propaganda y las fiestas de fin de campaña, nos hacían ser, al margen de los resultados, muy pesimistas en cuanto a nuestro nuevo Ayuntamiento.

Los resultados confirmaron nuestro pesimismo. A la debacle de un PSOE (de 7 a 5 concejales) incapaz de reconocer sus propios errores, se une la subida de Compromiso por Caspe –CPC–  (de 4 a 5) siendo la lista mas votada. CHA entra por primera vez en el Ayuntamiento con un concejal, PP y PAR mantienen con apuros su representante. IU, pese a duplicar el voto, y Desarrollo para Caspe (DPC) se quedan fuera en estas elecciones municipales. Hasta 7 candidaturas participaban en estas elecciones en Caspe.

La nueva situación tras el 25-M exigía apoyos para que bien el PSOE o CPC legasen a la alcaldía, iniciándose un proceso de negociación en el que poco o nada se habló de acuerdos programáticos y en el que practicamente no se "decidieron" los apoyos hasta dos horas antes de la investidura en la que PAR y CHA se vieron obligados, desde sus direcciones regionales o nacionales, a apoyar al PSOE y a entrar en la gestión municipal.

Esta situación de apoyos forzosos, al margen de producir las correspondientes crisis internas en los dos grupos minoritarios del tripartito, constituye un Ayuntamiento en precario e inestable, con una oposición formada por CPC y PP, monopolizada por el líder del CPC Sagarra, el cual endurecerá en el peor sentido de la palabra su labor.

Mucho nos tememos que la suma de todos estos factores no van a beneficiar a la mayoría de los caspolinos. Cuatro años que comienzan centrándose en batallas clientelares y situaciones forzadas, desde nuestra posición no auguran nada bueno y nos planteamos un nuevo esfuerzo para conseguir ese cambio que los hechos nos revelan como más necesario que nunca. Debemos ponernos a trabajar. Estamos obligados, por la confianza de nuestros votantes y por el futuro de Caspe.