Universidad de Alicante - El "Muro de la Vergüenza" se traslada

Universidad de Alicante

El "Muro de la Vergüenza" se traslada

Víctor Domínguez

El pasado 9 de noviembre se celebró el Día Internacional contra el Muro del Apartheid, jornada en la que se realizaron actos de protesta en las principales ciudades del mundo contra este nuevo gesto del gobierno israelí, el cual una vez más pone de manifiesto la nula voluntad de sus gobernantes por dar solución a la sangrienta situación que está viviendo el pueblo palestino.

Este muro, eufemísticamente llamado "valla de seguridad", consiste en una construcción de hasta 8 metros de altura y 350 kilómetros de largo, surcado por una doble alambrada electrificada y vigilada por cámaras de seguridad y patrullas militares.

Las consecuencias empiezan a hacerse palpables para la población palestina, aldeas enteras separadas de los pozos de agua potable, miles de trabajadores que ven como se les imposibilita acceder a sus lugares de trabajo, un trazado totalmente arbitrario que se anexiona parte del territorio palestino (se calcula que el 10 % del suelo cisjordano) y destrucción de granjas y cultivos (hasta la fecha se han destruido 546 granjas y 102.320 árboles). Se estima que cerca de 200.000 palestinos se han quedado ya en tierra de nadie atrapados entre el muro y la frontera entre Israel y Cisjordania.

En definitiva, una nueva muestra de la espiral genocida en la que ha introducido a su pueblo el gobierno de Ariel Sharon, y todo ello con la ya habitual absoluta impunidad de la comunidad internacional, que observa con indiferencia como una vez tras otra se violan los derechos palestinos y las propias resoluciones de la ONU, sin tomar ningún tipo de medida efectiva, están demasiado preocupados en legitimar la ocupación de Irak.

Por todo ello, es de agradecer acciones como la realizada por la Plataforma Universitaria Contra la Guerra, de Alicante, que el pasado 6 de noviembre trasladaron a la comunidad universitaria una mínima expresión del sufrimiento diario palestino, "construyendo" un muro en medio del campus que obligaba a todas las personas a guardar colas, identificarse y sufrir registros simbólicos, para poder acceder a sus centros de estudio o de trabajo, es decir, para poder realizar sus actividades cotidianas. La experiencia fue todo un éxito, los estudiantes, profesores y personal de administración colaboraron encantados con la iniciativa, se repartieron más de 5.000 folletos y se comprobó el mayoritario rechazo que existe hacia las políticas devastadoras del gobierno israelí, llegándose a la conclusión de que se debe repetir la experiencia y trasladarla al centro de la ciudad de Alicante. Esperemos que se obtenga el mismo éxito.