Cumbre de Cancún

Cumbre de Cancún

¿Fracaso o éxito?

Ya dice el refrán que todo depende del cristal con el que se mira. Aunque, en el caso de la Cumbre de Cancún, es necesario matizar. Ha supuesto un éxito para los países pobres, como el formado por el G-22, porque la Cumbre ha fracasado. Así lo ha entendido también el movimiento antiglobalización y gran parte de la opinión pública mundial. Y para los países ricos y las transnacionales ha sido un fracaso porque no han conseguido imponer sus reglas... ¿o el fracaso ha sido para ellos un éxito?

Luis Miguel Busto Mauleón

No hay duda que el comercio, tal como hoy es entendido, es necesario incluso para los países en desarrollo para salir de su pobreza. Prueba de ello es que sanciones económicas o embargos comerciales a países han empobrecido a sus poblaciones y, en muchos casos, han acabado con la vida de muchas personas. Los gobiernos de los países más desarrollados y las transnacionales saben de la necesidad que tienen del comercio internacional con los países más ricos y de la obligación que tienen de llegar a algún tipo de acuerdo.

Que Cancún se haya resuelto como lo ha hecho no significa que el comercio internacional vaya a desaparecer. Que en Cancún no se llegara a acuerdo alguno, quién dice que no fuera lo que buscaban los países desarrollados. El 'fracaso', entrecomillémoslo ahora, significa la casi desaparición de la OMC, una organización con mala prensa (recordemos Seattle y la fuerza emergente de los alterglobalizadores) y donde la unión de los países más pobres empezaba a pesar demasiado en las negociaciones. Había que aplicar la vieja máxima del 'divide y vencerás' pero, para ello, había que hacer fracasar la Cumbre y poner en entredicho la supervivencia de la Organización. Ahora ya tienen las manos libres para intentar negociar de forma individual con los países más débiles y obligarles a aceptar condiciones aún más desfavorables. Han conseguido sustituir un sistema comercial multilateral por un sistema imperial.
Le ha faltado tiempo a Estados Unidos para empezar a negociar de forma individual con países como Costa Rica, Colombia, Nicaragua o Uruguay. Con Brasil o Argentina todavía no quiere saber nada, confía en que sean ellos los que vuelvan humillados rogando una apertura de los mercados del norte.

El futuro del comercio internacional, sobre todo en América, dependerá de quién aguante más el órdago. El dinero está en el Norte, los recursos en el Sur. Las necesidades de su población, el orgullo herido en organizaciones como la OMC o el ALCA y la revitalización del MERCOSUR puede que hagan que, por vez primera, los países del Sur tengan la mano.
La Capacidad para imaginar conspiraciones y obscuras financiaciones donde lo que hay simplemente es una revolución en marcha no es nada original de este siniestro personaje. Es típica de todos los gobernantes derrocados por movimientos sociales. A esta gente les cabe en la cabeza todo el horror del que son capaces de causar a las masas para someterlos a la más mísera existencia, pero no se pueden creer que estos millones de personas obligadas a vivir con 10 centavos de dólar se levanten un día por su propia voluntad y demuestren una vez más que los seres humanos prefieren morir luchando por su dignidad a vivir peor que animales. Esta verdad incontestable desde Espartaco y aún mucho antes, que hace de los hombres el ser más elevado de la naturaleza es demasiado limpia para que pueda habitar cabezas tan podridas como las de el hoy "atribulado" Sánchez de Lozada.

El reciente movimiento en Bolivia está plagado de lecciones para todos los luchadores. Los primeros interesados en comprenderlas son los propios trabajadores y campesinos bolivianos ya que su lucha continúa, y el final está aún por decidirse. Pero para nosotros, socialistas españoles y de otros países tienen un valor incalculable a condición que sepamos extraerlas no como quien estudia un fenómeno atmosférico sino como parte de nuestra lucha, de la lucha internacional por el socialismo.

En la época actual, en las que las noticias corren como la pólvora y vemos en directo la guerra contra Irak, las manifestaciones en Argentina, Venezuela, Bolivia o cualquier país, corremos el riesgo de absorber tanta información que no podamos procesarla correctamente. Los medios nos presentan todas estos gravísimos acontecimientos como si fuesen verdaderos espectáculos donde el mensaje final es qué mal que están en todos esos países... menos mal que aquí se vive de puta madre. Y logran crear una barrera entre los espectadores y el espectáculo. Mientras que el presidente de Perú, Toledo, manda un helicóptero para sacar del país al derrocado Lozada, tomando de ese modo partido por uno de los dos bandos. Mientras que los gobiernos de Brasil y Argentina y por supuesto EEUU, mandan asesores al gobierno agonizante de Lozada para ayudarle a dar una salida que frene la insurrección, toman parte en el conflicto. Mientras que las grandes empresas españolas con intereses en Argentina mandaron al mismísimo Felipe González para asesorar al acosado y luego derribado gobierno de De Larrua para defender sus intereses sobre el terreno, nosotros los trabajadores y jóvenes conscientes de países como el nuestro no podemos caer en la trampa de los "reality shows" con que tratan de aquietar millones de conciencias. Para los dirigentes de las organizaciones de masas de los trabajadores de nuestros países estos acontecimientos no merecen una explicación a sus bases sociales y mucho menos campañas de solidaridad que ayuden al desarrollo de estas luchas. Sin embargo los que vivimos las luchas contra el franquismo supimos lo importantes que eran esas campañas de solidaridad hechas por los movimientos obreros de otros países. Lo que fue útil entonces para nosotros lo es ahora para los movimientos como el boliviano que ya está pagando con demasiados muertos su osadía de querer, simplemente, que su gas no sea regalado a las multinacionales mientras ellos tienen que cocinar su escasa comida con estiércol de ganado como combustible.

POR QUÉ UNA GUERRA CIVIL POR EL GAS

De producirse hoy el expolio que significó la extracción de la plata del Potosí a nadie le extrañaría que la población nativa se levantase en armas para impedirlo. Hoy para los bolivianos el gas es el principal recurso natural. Se dice de Bolivia que es un mendigo sentado sobre un volcán de gas. Desde hace tiempo los hidrocarburos son la principal exportación legal del país. En los últimos años se han venido descubriendo nuevos yacimientos en Tarija, en la frontera con Argentina. Se calcula una reserva de 54,9 trillones de pies cúbicos de gas natural lo que convierte a Bolivia en la primera potencia en gas natural de Latinoamérica, por delante de Venezuela, primer país petrolero del continente, según los especialistas.

El gobierno de Lozada desde su primer mandato fue desarrollando leyes y normas de privatización que colocan el gas en manos de las multinacionales a precios que darían risa si no fuesen la causa de la tragedia. Con esas normas las empresas petroleras (British Gas, British Petroleum, Chaco, Pluspetrol, Petrobras, Total, Andina, Amoco, Repsol-YPF y otras) tienen ahora en Bolivia un "paraíso" hidrocarburífero. Roberto Mallea, ejecutivo de Repsol lo dijo clarito a través de la prensa: "por cada dólar que se invierte la ganancia es de 10 (...)". El especialista boliviano Carlos Villegas sostiene que "lo óptimo en la industria hidrocarburífera es lograr cinco dólares de rentabilidad aunque con tres ya es buen negocio" Mallea señala que "los costos de producción en Bolivia son muy bajos; sólo alcanzan a 0,97 centavos de dólar frente a 4 dólares que se requieren en Venezuela, México y Argentina".

Las empresas a cargo de explotar el gas aportan al país sólo el 18 por ciento de sus ingresos en concepto de regalías. Hasta la ley 1.689 las empresas pagaban el 50 por ciento de sus ingresos por el mismo concepto. ¿A quién puede entonces extrañar que estallara una guerra por el control de gas? La economía boliviana está completamente estancada. En 2002 las exportaciones alcanzaban 1.300 millones de dólares, cifra exactamente igual que en 1980. El ingreso per cápita era de 940 dólares al año en 1980; en 2002 fue de 960 dólares. Lo que no permaneció estancado fue el desempleo ni la pobreza. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 58,6 de los bolivianos es pobre y en el campo esta cifra se vuelve escalofriante: el 90% vive bajo la línea de pobreza y viven con menos de un boliviano al día (10 centavos de dólar). De los 8 millones de habitantes 3,8 son campesinos.

POR QUÉ LOS COCALEROS SON TAN COMBATIVOS

La historia de Bolivia está llena de paradojas y ésta es una de las más curiosas. En 1984-85 una coalición de partido del antiguo dictador Banzer y del antiguo grupo izquierdista guerrillero MIR asumió el gobierno bajo la dirección de los EEUU y la CIA. El régimen puso en marcha un programa de ajuste diseñado por un economista de Harvard, Jeffery Sachs, que condujo al cierre de las principales minas de estaño y al desempleo de 40.000 mineros. Esta política llevó de manera indirecta a la creación del movimiento militante de cultivadores de coca. Muchos mineros cobraron su indemnización por el despido y lo inviertieron en tierras del sur, en Chapare, y del norte, en las Yungas, y empezaron a cultivar la única cosecha que les proporcionaba ingresos constantes. Estos nuevos "cultivadores de coca" trajeron con ellos sus tradiciones de solidaridad, organización y conciencia de clase, y pusieron en marcha un poderoso sindicato, con una nueva generación de líderes campesinos militantes.

Los cocaleros organizaron un instrumento político -la Asamblea de Pueblos Soberanos- que ganó las elecciones municipales en 1996-1997 y sirvió como base para un nuevo partido radical, el actual Movimiento Al Socialismo (MAS), dirigido por Evo Morales. En las elecciones presidenciales de 2002, el MAS se benefició de una década de lucha de clases y de movilizaciones y obtuvo el 21,9% del voto, perdiendo frente a Sánchez Lozada, el candidato apoyado por EEUU, por sólo una diferencia de 0,6% (Lozada obtuvo el 22,5%) Dado que Felipe Quispe, el otro líder militante campesino indígena, obtuvo el 7%, estaba claro que la izquierda logró mas votos que el ganador de la derecha.

El problema agrario es algo plenamente presente y muy determinante en las luchas actuales. A la lucha del gas se le suma la creciente lucha por una nueva reforma agraria. La reforma agraria fruto de la revolución de 1952 ha sido totalmente neutralizada: dos millones de familias, sobre todo indígenas, trabajan cinco millones de hectáreas, mientras que menos de cien familias poseen veinticinco millones de hectáreas. Cuando los "barones" del ganado reclamaron que necesitaban sesenta hectáreas por cada res, Evo Morales respondió que para obtener cincuenta hectáreas es preciso ser una vaca.

LAS LUCHAS DE OCTUBRE

Después de la matanza de febrero de 2003 en las luchas contra el aumento de impuestos, el mando del levantamiento de octubre paso a otro líder cocalero, Felipe Quispe, de las Yungas, líder del Movimiento Pachakuti. El 29 de septiembre, el jefe de la COB llamó a una "huelga general indefinida contara la política del gas y económica del régimen. Al principio la llamada a la huelga recibió una débil respuesta; únicamente los sindicatos de mineros en Oruro y Potosí depusieron sus herramientas, seguidos de los maestros. Al tercer día de huelga, los estudiantes de La Paz se echaron a las calles. A partir del 3 de octubre, miles de campesinos de las Yungas bloquearon todas las carreteras principales que conducen a La Paz. Las guarniciones del ejército en La Paz fueron movilizadas y trasladadas a El Alto, una ciudad de un millón de habitantes situada por encima de la capital. El Alto tiene la renta per cápita más baja de Bolivia: es, literalmente, una "ciudad de proletarios".
Cochabamba, bajo la dirección de Oscar Oliveri, y luego otras ciudades se declararon a favor de la huelga general. Las calles se iban llenando de manifestantes y barricadas. La lucha callejera estalló en La Paz. Los militares cambiaron los gases por munición. En El Alto, decenas de miles de trabajadores jóvenes desempleados lucharon contra el ejército barrio por barrio, calle por calle, casa por casa. El número de muertos crecía. Los heridos abarrotaban los hospitales. Decenas de miles de mineros bajaron por las carreteras desde las tierras altas con cartuchos de dinamita y unos pocos Mausers oxidados de 1930 procedentes de la guerra del Chaco. Las mujeres estaban en las líneas de combate, como líderes de las asociaciones de vecinos enfrentándose al ejército y haciendo retroceder a los reclutas campesinos. Hacia el 13 de octubre, el palacio presidencial fue rodeado por cientos de miles de encolerizados trabajadores, campesinos, indígenas, vendedores callejeros y desempleados. Los partidos que sostenían el régimen dimitieron del gabinete, mientras que algunas de sus sedes eran asaltadas y quemadas. El vicepresidente Mesa, convenientemente, dimitió. El embajador de los EEUU Greenlee, antiguo experto en contrainsurgencia de la CIA, le exigió a Sánchez de Lozada que se mantuviese en el poder por la fuerza. Aquí se ve claramente como se dividieron el trabajo.

En las ciudades no entraban ni alimentos, ni gas, ni ningún otro producto básico. El 15 de octubre, el presidente escapó a Santa Cruz, donde pensaba que la élite de la derecha de los negocios organizaría un golpe de estado para devolverle el poder. Esperó seis horas y luego... siguió camino hacia Miami.
En estas jornadas hubo unos 80 muertos y más de 400 heridos. En febrero de este año, preludio de este octubre, hubo otros 35 y más de 210 heridos.

CONCLUSIONES DE LA COB

En un mas que recomendable artículo de Miguel Pinto publicado en "econoticiasboivia.com" se dice: "Después de activar y protagonizar una gran eclosión social, que tuvo el trágico saldo de cerca de 70 muertos a bala y mas de 500 heridos, los trabajadores del país, en el último Ampliado Nacional de la Central Obrera Boliviana (COB), sacaron una conclusión principal: los obreros, campesinos, naciones oprimidas y clases medias empobrecidas no le arrebataron el poder a la clase dominante porque no cuentan aún con un partido revolucionario. Y sigue diciendo que para las masas ni el MAS de Evo Morales ni el MIP de Felipe Quispe fueron referentes nacionales de la rebelión".

Pero fue esta misma COB la que decretó un repliegue táctico de los sectores en conflicto. El Secretario Ejecutivo de la Federación de Mineros, Miguel Zuvieta dijo: "Ningún sindicato ni partido de izquierda se imaginó sobre la magnitud del conflicto que se venía. No entendimos las lecciones de febrero. La masacre del El Alto (el 12 de octubre) fue el detonante que hizo estallar la guerra contra el gobierno y el imperialismo. De ahí para adelante, el conflicto de nos escapó de las manos. Fue incontrolable. Eso nos plantea la urgente necesidad de organizarnos de mejor manera". Para Zuvieta, el movimiento tampoco tuvo un objetivo muy claro. "Con la huelga general indefinida, que duró dos semanas, planteamos la renuncia de 'Goni' (así llaman al expresidente) pero no pensamos seriamente en lo que tenía que venir después". Este balance del dirigente minero fue respaldado por la mayor parte de los asistentes.

El secretario Ejecutivo del Magisterio Urbano Nacional (sindicato de maestros), Jaime Rocha, ante el pedido de algunos dirigentes de "co-gobernar" con el nuevo gobierno para hacer "respetar los derechos de los trabajadores", subrayó, con vehemencia, que la COB debe mantener un principio fundamental: "la independencia de clase" ante cualquier gobierno de corte burgués.

El joven dirigente campesino, Rufo Calle, dijo: "para nosotros la guerra del gas no ha concluido. Mesa no va a resolver este tema fundamental. Sólo un gobierno nuestro va a lograr la realización de este pedido del pueblo boliviano".
José Luis Alvarez, Secretario Ejecutivo del Magisterio Urbano de La Paz, explicó, en medio de aplausos, que las bases han demostrado a los dirigentes cómo se debe luchar para voltear a un gobierno. "Lamentablemente, sin objetivos y dirección revolucionaria, los trabajadores entregaron valientemente sus vidas, pero no para que haya cambio constitucional. Los que se sublevaron quieren mejores condiciones de vida y un nuevo tipo de Estado (...) por lo tanto es preciso hacer una plataforma de lucha que permita a los explotados llegar al poder y, así, "estructurar" el gobierno revolucionario de obreros y campesinos".

ALGUNAS REFLEXIONES

Como podemos ver muchos dirigentes no tienen pelos en la lengua. No abundan los países en donde dirigentes sindicales de ámbito nacional se consideren revolucionarios y planteen un nuevo Estado dirigido por un gobierno revolucionario de obreros y campesinos. La historia del movimiento obrero y campesino en Bolivia puede sorprender a quien no la conozca por sus heroicas luchas y por la enorme influencia que las ideas del marxismo alcanzaron entre los mineros y grandes sectores de la clase obrera. Aunque la revolución no debe de ser una tarea tan fácil. En los últimos años estamos viendo cómo el movimiento de las masas derriba gobiernos en Latinoamérica país tras país. Pero no es lo mismo derribar que construir. Para derribar un gobierno puede ser suficiente una buena dosis de furia. Ahí está el caso de Argentina en diciembre de 2001, varios gobiernos en pocos días, o de Jamil Mahuad en Ecuador. Incluso Fujimori en Perú. Pero las cosas no cambian derribando un gobierno y dejando el poder en manos de la misma gente, de la misma clase social que provoca el caos y la pobreza en estas sociedades.

En Bolivia, más claramente que en otros casos, las masas populares han estado muy cerca de poder tomar el poder. Pero no lo han hecho. ¿Y por qué? ¿Dónde ha estado el verdadero obstáculo? A la luz de los balances que están haciendo los dirigentes después de la insurrección de octubre el obstáculo ha estado en la falta de una dirección revolucionaria. Claro que una dirección revolucionaria no es algo que pueda surgir de la noche a la mañana. Además si algo no se puede decir de Bolivia es que los sectores más organizados del movimiento no tengan dirección. Campesinos, mineros, obreros fabriles, maestros, todos tienen organización y dirección. Lo que están tratando de decir los dirigentes empezando por los de más abajo es que faltó política, mejor coordinación en la lucha, y sobre todo la voluntad de tomar el poder, y no quedarse en causarle un fuerte arañazo con el derribo del Presidente de turno.

Parece necesario que el movimiento en su conjunto saque rápidamente las mejores conclusiones para esta tarea porque el Estado Mayor de la reacción en Bolivia está trabajando sin perder tiempo con el apoyo del imperialismo. La reacción se está poniendo de acuerdo en como enfrentar este movimiento que es sin duda el principio de una revolución. Ellos querrán aplastarla sin dudarlo antes de que se haga más fuerte.

En el movimiento revolucionario hay diferencias entre distintos partidos y dirigentes sindicales. Cómo no las va a haber. Sería imposible que no las hubiese. La cuestión es como ir resolviendo esas diferencias sin abandonar la lucha y lo que es mas importante aún unificando a todos los sectores en lucha. Bolivia tiene tradiciones de lucha y organización suficientes. A principios de los 70 la COB asumió en sus documentos la tarea de la construcción del socialismo y en La Paz se organizó una "Asamblea Popular", verdadero órgano de unidad, debate y lucha de obreros, campesinos y clases medias empobrecidas que solo pudo ser disuelto por el golpe de estado de Hugo Banzer en 1971.

Todos los socialistas, obreros y jóvenes conscientes del mundo mirábamos con el aliento contenido las imágenes que nos llegaban desde aquel país durante octubre. Las masas ya han demostrado de lo que son capaces y lo tendrán que demostrar nuevamente. Pero hoy es la hora de sus dirigentes. ¿Serán capaces de estar a la altura de sus bases? ¿Será Bolivia el país que inicie en esta nueva época histórica el camino hacia una nueva Latinoamérica gobernada por sus clases trabajadoras? El movimiento boliviano ha demostrado tener la osadía suficiente para cerrar las venas abiertas de América Latina. n

Fuentes consultadas:
Le Monde Diplomatique -Buenos Aires-
Econoniticasbolivia.com
Rebelión.org